martes, 21 de diciembre de 2021

Último domicilio conocido


Aunque eso no le arredre en absoluto, el fuerte pesimismo del viejo policía Marceau (Lino Ventura), apartado de la acción de primera línea por sus contundentes actuaciones, tiene en “Último domicilio conocido” (1970, ahora en Netflix) ya mucho del que alcanzaría el descreído guionista y realizador José Giovanni.
La acción policiaca, siguiendo el esquema clásico de juntar al curtido veterano con el bisoño (en este caso una inocente y voluntariosa Marlène Jobert), narra la paciente búsqueda de un testigo capital, desaparecido debido al miedo por las represalias. La investigación llevada a cabo por la pareja de policías se acerca al trabajo de los entomólogos: en un barrio parisino de aluvión en profundo cambio, todo sucede en torno a un enorme bloque de apartamentos, nutrido hormiguero con continuo flujo de inquilinos. Cada apartamento, una faceta de todo un mundo.
Primero fue la producción de ambiciosas películas por realizadores de nombre. Ahora, tras las compras de antiguas películas suecas y las sucesivas de cine negro francés de todos los tiempos, la plataforma Netflix seguirá siendo un ogro para la exhibición tradicional, pero ya no se le podrá acusar de contentar únicamente a un público sólo interesado en las novedades y la masa esa informe (o de una misma impersonal forma) que constituye el grueso de la producción norteamericana actual.




 

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