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viernes, 27 de junio de 2025

L’histoire de Scénario





Allá por el cambio de siglo, la revista “Cahiers du Cinéma” incorporó a alguno de sus números una separata, producto de una gran idea. Se trataba de solicitarle a un gran director que le facilitase un cuadernillo con las ideas gráficas, el esquema de la película que tenían en proyecto.
Los primeros ejemplares fueron fantásticos. Especie de guión trazado por unas cuantas imágenes, algún poema, una cita,… poco a poco el proyecto fue decayendo. No todos los cineastas interpelados eran Leos Carax, y se fue cayendo en algo anodino, standard, que ya no transmitía deseo alguno por descubrir esa película que aún sólo estaba en la mente de su director.
Viendo en Arte “L’histoire de Scénario” (Fabrice Aragno, Jean-Paul Battaggia, Nicole Brenez, Jean-Luc Godard, 2025), en la que los tres primeros dan forma, primero como reportaje y luego como interpretación directa, a la “brochure” que el último quiso entregar, siguiendo su compromiso de hacer una última película para ellos, a Arte, para después ya despedirse de este mundo, me he acordado de esas separatas. La “brochure” protagonista de este emocionante film las supera a todas.
Es el mismo Godard quien va mostrando y explicando, con el mechero en la mano, tosiendo (y pidiendo perdón por ello), el guión que perfila, o más bien que sólo esboza escuetamente, para tener una guía de lo qie querría filmar y entregar.
Por la mitad ese mechero que guardaba en el puño izquierdo muestra su real utilidad, que no es otra que encenderse un buen cigarro, que se pone a fumar.
Sufres con Aragno para llegar a clarificar si lo que tiene in mente el cineasta, lo que -a veces bastante críptico- quiere decir, es así o asá. Luego, viendo el resultado al que han llegado los tres, piensas y crees dar con el sentimiento que Godard quería transmitir con alguna de sus imágenes, mientras que en otras ocasiones te lanzas a la piscina y te quedas con una imagen (animada o no) bien adentro, por la belleza o la emoción que, equivocadamente o no, te transmite.



 

viernes, 10 de marzo de 2023

Quod Erat Demonstrandum”

Esteve Riambau y Fabrice Aragno en la presentación de la sesión

Ayer, en la Filmoteca, Fabrice Aragno presentó una sesión con dos mediometrajes no firmados por Jean Luc Godard, pero que explican mucho mejor que muchas de sus películas al personaje y, sobre todo, al de sus últimos tiempos.
La primera (en otro momento citaré la segunda) fue “Quod Erat Demonstrandum”, del 2012, del mismo Aragno. ¿Qué mejor, para situarla, que trasladar aquí alguna de las cosas que explicó él mismo?
Todo surgió -comentó Aragno- cuando recibió la petición de efectuar un film sobre Godard para una serie de la televisión suiza. La rechazó porque no se vio haciendo un film ‘sobre’ Godard habiendo estado él siempre a su lado, codo con codo, los últimos años. Sólo se veía capaz de hacer un film ‘con’ Godard.
Y fue Godard quien, sabiendo que había dinero a ganar, le hizo aceptar la propuesta.
Aquí Fabrice Aragno hizo una aclaración muy pertinente: todo el mundo cree que Godard, con su casa a orillas del lago Leman, era muy rico, pero eso no era así. Los ingresos que tenia como derechos de autor (ese copyright que él mismo quería ofrecer a todos libremente) apenas si llegaba para pagar la casa. No habiendo nunca cotizado para ello, no tenia ni la más mínima pensión. En esas condiciones, un flujo de dinero fresco le permitía tirar adelante un tiempo…
Godard escribió el guión (una sucesión de extractos de sus películas intercaladas con grabaciones en las que aparece él mismo) y Fabrice Aragno se ocupó de su montaje y firmó la pieza. Complicado de discernir en sus intenciones al haber escogido cada uno de esos fragmentos y descifrar al completo su interpretación (como puede llegar a pasar en los Godard a partir de una época), yo aventuraría que lo mejor es dejarse llevar por el momento, viendo las imágenes del film (pescadas de DVD y cintas de vídeo) y oyendo las frases de sus intervenciones. Reconocer algunas puede llegar a emocionar y la profundidad de otras puede, en ocasiones, llegar a captarse.
Aragno, sonriente pero seguramente dolido, acabó señalando que si lo hubiera firmado Godard, se disputarían la exhibición de la película todos los festivales del mundo pero, habiéndola firmado un desconocido como él, nadie se la había solicitado, pese a ser, desde luego, una película que venía directamente ‘de’ Godard, más godardiana que otras suyas.
Desgraciadamente puede que lleve algo de razón y la cosa funcione así. Había menos gente que lo normal, pero aún era peor en la sesión siguiente, también presentada por Aragno, puesto que en esa ocasión era la sala grande la que acogía sólo un puñado de espectadores para ver “À vendredi, Robinson” (Mirra Farahani, 2022), una película que te muestra como pocas la personalidad de Godard. Tanto o más que “Vrai, faux passeport”, a la que acudió mucha más gente.





 

martes, 15 de marzo de 2016

Godard según Aragno


Si Godard se ha convertido en un cineasta del montaje y hasta del collage, ¿cómo sería un film de montaje sobre Godard? Fabrice Aragno, como colaborador técnico máximo de sus últimos films, su mano derecha (según expresión de Esteve Riambau en su presentación hoy en la Filmoteca), da una respuesta.
Debo reconocer que no he sabido reconocer el patrón de 26 x 1 en la estructura de su “Quod erat demonstrandum” (2012), que ha explicado le fue sugerida por el mismo Jean Luc Godard, a la vez quien le sopló los 26 films suyos de los que sacar extractos. Sorprendentemente (al menos para mí), Aragno ha señalado que su film, pese a no ser en absoluto lo que se espera de un documental al uso, ha parecido agradar a la televisión suiza, que fue la que se lo encargó, puesto que es el episodio de la serie documental sobre cineastas suizos que más pasean por todos lados.
El que sí estoy convencido que habría entusiasmado a la televisión habría sido la segunda pieza del programa, “L’invisible” (2015), un montaje de una belleza abrumadora que Aragno ha hecho a partir de escenas de films de Godard, pero también de otros cineastas, que tienen al lago Léman como protagonista. Está hecha para mostrar como cinta sin fin en una exposición de un museo de Vevey. Los 30 minutos mostrados (presentados en una sección del Festival de Locarno el año pasado) maravillan… hasta que hacen el amago de volver a empezar y repetirlo todo de nuevo, momento en el que un servidor se ha asustado y ha estado a punto de avisar del error al equipo técnico de la sala.
Mañana por la tarde la Filmoteca se estrenará en una proyección en 3D con el pase de “Adieu au Langage” (J. L. Godard, 2014), con explicaciones de Fabrice Aragno que prometen ser jugosas, como lo han sido las que hoy ha narrado sobre su relación con JLG…