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miércoles, 2 de abril de 2025

¿Qué miras?


Pues ya he visto los cinco episodios de la serie “¿Qué miras? (Caixaforum +) … y se me ha atemperado bastante el interés despertado por el primero.
No siempre los fotógrafos pueden decir con sus palabras cosas a igual nivel de interés que sus fotografías, pero además veo que se cae bastante en temas que están a la orden del día ( identidad de género, liberación de la mujer, etc) y que los comentaristas entran en un lenguaje que se me antoja trufado de palabras y frases recalcando eso de forma algo impostada, excesivamente elaboradas.
Estando curioso cómo se repite formalmente el inicio de desplazamiento de los comentaristas hasta reunirse, me interesa más la segunda parte de cada programa, con su grafismo pero, sobre todo, con el análisis a fondo -mostrado como explicación efectuada por la propia imagen- de una fotografía histórica de Magnum.
¡Ah! Por cómo van vestidos los comentaristas de las imágenes que se les presentan, debió grabarse en verano.
Salvaría, básicamente, el episodio 4, con Emilio Morenatti, que habla como fotoreportero en entornos de grandes crisis, tocando temas que a mí, personalmente, me llegan bastante más. En ese episodio, además, apreciamos la seria apariencia de Jesús Núñez Villaverde, del Instituto de Estudios sobre Conflicto y Acción Humanitaria, quien está claro que sabe de circunstancias dramáticas que no llevan a elucubraciones y chácharas cara a la galería.

(Morenatti explica que tenía sólo diez minutos para bajar del helicóptero que llevaba urnas a un perdido y aislado valle del Afganistán, hacer rápido alguna foto y volver a subir al helicóptero si no quería quedarse ahí ya para los restos. La fascinación de las niñas por el helicóptero le permitió hacer esta hermosa fotografía) 

martes, 1 de abril de 2025

¿Qué miras?

Carátula del programa.

Visto en la plataforma gratuita Caixaforum+ el primer capítulo de la serie “¿Qué miras?” (2024), dirigido por Cynthia González y María Santoyo, realizado por Javier Ruiz de Arcaute.
En él, Joan Fontcuberta habla de su proyecto expositivo “Fauna”, que hizo en los años 80 con Pere Formiguera, y un equipo de tres expertos (el antropólogo Juan Luis Arsuaga, Clara Giménez Cruz -de la Fundación Maldita, dedicada a la detección y aviso de bulos- y Rafael López, de la cuenta http://xn--afirmacin-d7a.es/) discuten sobre lo que ven en las fotos producidas en el proyecto.
Luego se efectúa, con otro dispositivo, el análisis de la famosa fotografía que Philippe Halsman hizo a Salvador Dalí en 1948, cuando, como en el momento de “Fauna”, no existían los procedimientos actuales para retocar digitalmente las fotografías.
Montado y mostrado con habilidad y dinamismo en la Roca Umbert de Granollers, si los capítulos siguientes se mantienen a la altura del primero, ya tenemos una serie de análisis de la historia de la fotografía recomendable.

Una de las fotos de Fauna dadas a comentar a los tres inadvertidos comentaristas.


El “Dalí atómicus” de Halsman.
 

miércoles, 3 de mayo de 2023

El esqueleto de la señora Morales


Esta tarde, en la Filmoteca, Arturo de Córdoba, el celoso protagonista de “Él” (Luis Buñuel, 1953) aparecerá en otra película mexicana de la época, “El esqueleto de la señora Morales” (Rogelio A. González, 1959), comedia negra llena de huesos, curas y beatas, como corresponde.
Corresponde, pero gustará saber que cuenta con una jovencita Amparo Rivelles haciendo de la de buen ver pero difícil de catar esposa de un taquidermista, en la que todo es al revés de las apariencias. Y que se trata de un guión del también español Luis Alcoriza.




 

sábado, 1 de febrero de 2020

Miradocs 2020

Pere Alberó presentando los documentales de los alumnos de la ECIB.
El BEC (Barcelona Espai Cinema, uno de los pocos cineclubs de la ciudad hoy activos) tiene en su Miradocs una de las propuestas más interesantes. Hace pasar cada año una selección de las mejores prácticas de documentales de las escuelas de cine de por aquí. Ayer, última sesión del ciclo, los protagonistas eran los alumnos de la ECIB, Escola de Cinema de Barcelona.
Una imagen del pueblo occitano de Camille Fabbro, confrontada en “Dans la ville” con otras de la ciudad...
Vimos dos tipos de film, aunque todos englobables dentro de eso que los franceses llamaron “le Je filmé”. Por un lado “Une femme dans la ville” (Camille Fabbro), 27 minutos en los que la alumna, procedente de un pueblecito de Occitania, se muestra de cría en películas familiares rodadas por su padre e incluye alguna escena rodada en su mundo de origen para la ocasión, confrontadas todas con lo que observa por Barcelona, la gran ciudad a la que ha llegado para estudiar cine. Así, a un plano de ella (?) en el metro mirando fijamente el otro andén, le corresponde en perfecto raccord otro de dos vacas también mirando concienzudamente en un pasto. Camille hace notar lo dura que le resulta, viniendo de una vida rodeada de vida vegetal y animal, la ciudad, refugiándose en zonas como la selva del museo de la ciencia.
...como ésta del Museo de la Ciencia, después de haber sorbido en él el frondoso ambiente de la selva amazónica.
Por otro lado vimos una batería de cuatro pequeños films con voluntad autobiográfica de unos dos minutos cada uno: En “La cárcel invisible” Nacho González encuentra por todos lados elementos para simbolizar un cierto acorralamiento personal. Pamela Canos presentó la pieza (“#2 Autorretrato”) que mas me gustó, un soliloquio obsesivo con imágenes de recuerdos fotográficos de ella en su Ecuador natal. Por su parte, Alejandro Gómez pinta -literalmente- su autorretrato, mientras vemos en cuadro su cara en ese momento, hasta que podemos contemplar la desconcertante pero definitoria obra y se despide con una divertida broma. Por último José Donis ofrece una visión personal de su mundo paisajístico, explicado mediante su voz en off. Como se expresa en gallego y en un momento vemos arder el bosque, llegas a pensar si fue coetáneo el rodaje de la pieza con el de “O que arde”.
Alejandro Gómez se pinta frente a la cámara, silencioso y concienzudo -se oye cómo rasga con los carboncillos la superficie del cuadro- su autorretrato.
Cada uno diferente, dentro de ese paraguas de lo autodefinitorio, me ha gustado especialmente ver que no caen en los defectos esos, tan habituales de la gente que empieza, de querer explicarlo todo y hacerlo, entonces, de forma redundante (imagen, música, voz,...).
A la izquierda se intuye el arco del violín de Elisabeth Gea, mientras que Juan Carlos Concha, en la oscuridad de la derecha llena de colores la proyección de un antiguo film sobre Barcelona.
Cómo era la sesión de clausura la cosa acabó con un obsequio adicional: la visión y audición de la “Memoria cromàtica vibrant”, con la intervención en directo de Elisabeth Gea al violín y Juan Carlos Concha Rivero en el ordenador dialogando entre ellos y con la proyección de una película de Promio y otra de Ricardo de Baños que enseñan la Barcelona de principios de siglo, aportando música y pinceladas de colores, y la entrega del Premio Miquel Porter Moix al elegido como mejor documental de este Miradocs.

martes, 11 de octubre de 2016

Agustín González


En su inicio, o mejor por el medio, no me entusiasmé lo que creía iba a entusiasmarme con estas conversaciones con el actor Agustín González (Ocho y medio, Libros de Cine, 2005), que ví y compré en la pasada Feria del libro antiguo y de ocasión de Barcelona. Pero al final, cuando le oigo –porque se le oye- decir eso de que “no me voy a quedar aquí para simiente de rábanos”, o un “a mí todo me parece un cuento chino”, o finalizar la frase con un “y a otra cosa, mariposa”, o cuando te lo imaginas tosiendo hasta más allá de decir basta, te reconcilias con la lectura, y das por bueno el tiempo empleado.
Admirador de siempre de este actor que con tanta convicción se estiraba de los pocos pelos que tenía en el final de “El extraño viaje”, gritando “¡Dios, Dios, Dios!”, me frotaba las manos pensando que, de familia de actores y habiendo él mismo recorrido todo el mundo de las compañías de teatro y habiendo formado parte del elenco de muchas películas, iba a relatar cantidad de cosas interesantes sobre ese mundillo. Hay unas cuantas, como cuando cuenta que una temporada actuó en dos teatros el mismo día, aprovechando que no salía en el último acto de una obra ni en el primero de la segunda, o cuando expresa cómo dejó en la estacada a unos cuantos directores estrella que se lo merecían, pero es una mínima parte de lo que esperaba, y podrían ser muchas más.
Creo sinceramente que le falta un guión de las conversaciones más estructurado (el hilo cronológico podría haber servido la mar de bien, y ya habría dado pie a extensiones varias), y le sobran datos que vierte él mismo sobre las obras o películas en las que participó sin aportar valoración personal, o reflexiones muy generales que no le retratan demasiado.
Lo mejor, en cualquier caso, es cuando “se le oye” o cuando efectúa su personal reflexión sobre algo cercano, como opinar que “(con la edad) no se gana nada, creo que morirse es un fracaso rotundo, aunque no sea responsabilidad de uno sino de una serie de circunstancias”.
Un amigo me explicó una conversación con Luis Ciges, otro de esos actores de marca tan extraordinarios. Le sorprendió oírle decir que él se creía muy válido para papeles de protagonista, y que los directores no le habían sacado todo su potencial. Este resquemor interno es también constante en el caso de Agustín González. Y es que los vemos y admiramos en sus papeles de caracteristicos, y no llegamos –al menos a mí me pasa- a pensar que ellos quisieran superar con mucho la dimensión de sus papeles, tan perfectos.

viernes, 29 de enero de 2016

Itziar González y Albert Recio hablan de los mecanismos del poder


Seguramente lo explicaré mal, tergiversando alguno de los argumentos de los dos ponentes, pero diría que se han podido ver esbozados dos modelos de defensa contra los mecanismos del poder. Uno correspondería a la visión de Albert Recio, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro muy activo del movimiento vecinal. Otro a Itziar González, arquitecta, especializada en mediación en conflictos y actualmente impulsora del Parlament Ciudadà.
Era el acto que cerraba "un año bajo el signo de la pasión", una serie de propuestas de todo tipo organizadas por el grupo Projecte Pasolini Barcelona, y que esperemos que abra a su vez otro ciclo de actividades de otro tipo, más centrado en reflexiones sobre la situación política, social, artística actual y las áreas de intervención existentes.
Josep Torrell ha presentado inicialmente el corto "Un poder sense límits", del que es coautor, y que ya se presentó en un acto previo en el mismo Istituto Italiano di Cultura. Se trata de un corto de montaje que evidencia los abusos a los que puede llegar -contra los propios cuerpos de las personas- un poder sin el necesario control democrático.
Albert Recio ha partido de ahí, situando los casos del cortometraje como extremos, pero declarándolos, a otra escala, presentes en todos nuestros ambientes. Se ha detenido en pintar cuáles eran, en su opinión, las estrategias del poder, empezando por una primera, muy extendida, que es dejar claro al que sufre el poder que no tiene escapatoria, que no hay alternativa posible, y que debe pasar por el aro. Luego se ha centrado -es su especialidad académica- en el mundo de la empresa, señalando que en los manuales de economía nunca se habla de su estructura de poder, profundamente jerarquizada y nada democrática. De paso, ha indicado otra obviedad, pero que no está nunca de más recordar: que todo lo que se explica en las facultades de economía es pura ideología. Y ha explicado el modelo que los teóricos neoliberales tienen previsto para el mundo universitario, pero también extensible a los hospitales y otras muchas instituciones. Buscan una Universidad (Hospitales, etc) formada (formados) por cuatro rutilantes estrellas de rock y toda otra serie de subalternos pululando por la más absoluta precariedad. Contra eso no hay más acción posible que intentar vencer el aislamiento al que quiere someter a los individuos el poder, buscar la asociación, la unión de la resistencia. Ha acabado con un lamento. El fracaso estrepitoso de la experiencia soviética ha dejado a la izquierda totalmente desarbolada. Está claro -ha dicho- que la izquierda va y debe ir contra el mundo capitalista, pero ¿a favor de qué?
Itziar González Virós, por su parte, siguiendo una línea muy suya, se ha detenido en la etimología de la palabra poder. Parece que viene de "poti", algo así como el señor de la casa, que era quien establecía las reglas para vivir en ella. Poco después ha explicado su miedo al ver que el ejercicio del voto es sólo para delegar las decisiones en alguien de un partido político, afirmando que estaría muy bien emular a no sé qué tribu, que elije a un jefe cuya obligación es, una vez elegido, no hacer nada. Y ahí se centra su planteamiento: no se debería delegar el poder, sino difuminarlo, implicar a todo el mundo a pensar por sí mismos, a politizarse. La tarea principal sería para ella abrir espacios de discusión, evitar ese mecanismo del poder, controlando los medios de comunicación, que conduce a un discurso único, banalizado.
En el coloquio han vuelto a aparecer dos miedos: Albert Recio ve, dentro de todo, posibilidades en el ámbito del sistema político actual, que no se dan en el mundo de la empresa, donde reside el auténtico poder, el económico. Itziar González sitúa el verdadero problema en la falta de cultura política, que es lo que conduce a la gente a estar al servicio del poder económico.
Albert Recio ha hecho notar la paradoja de un poder económico que requiere la máxima flexibilidad de los trabajadores, mientras que los mismos grandes empresarios claman por la estabilidad política para su existencia y buen funcionamiento.
Itziar González ha dejado claro que para ella no se trata de discutir de si debe haber una vieja o nueva política, sino de llegar a otra. La clave siempre: redescubrir al otro.


 

domingo, 24 de enero de 2016

El poder ara


Con ese “No puede venir” en medio de la relación de ponenetes del cartel de “El poder, ara” igual alguien se cree que el acto se desconvoca, y tacha la cita de su agenda. Sería una lástima, y creo que un enorme error. Es cierto que a quien más quien menos le habría gustado conocer en directo a Xavier Doménech, ahora que se le ha visto (¡y sobre todo oído!) haciendo declaraciones, recogidas por la televisión. Pero Itziar González y Albert Recio sí que han confirmado su asistencia, y oírlos hablar de “El poder, ahora”, tras la incitación ocasionada por el corto (15 minutos) “El poder sense límits” sigue siendo un plato fuerte. Cogíendolo por el lado positivo, más posibilidades de no salir excesivamente frustados por lo escaso del tiempo disponible para oír a cada uno de ellos.
Asi pues, en vez de, por un malentendido, quitar la cita de la agenda, al revés: Con el lápiz encuadrarla: Jueves 28, a las 19h, en el Istituto Italiano di Cultura de Barcelona. Entrada libre, sólo limitada por el aforo de la sala.




 

martes, 12 de enero de 2016

El poder ahora




Éste puede ser un acto magnífico de transición del Projecte Pasolini Barcelona. El último del ciclo anterior, el primero de uno nuevo. Si algo quedó bastante en el tintero fue, a mi entender, evidenciar su contenido de “proyecto”. Apenas se practicó esa tarea de señalar puntos de luz actuales no tanto en la interpretación de lo planteado por Pasolini (que eso si se hizo, y es verdad que siempre pensando que se trataba de un pensamiento precursor que podía ser hoy en día muy productivo), sino en las diferentes actividades actuales que de todo tipo puedan pensarse.
En esta sesión (el jueves 28 de enero a las 19h, en el Istituto Italiano di Cultura de Barcelona, con entrada libre sólo limitada por la capacidad de la sala) tres personas enormemente conocedoras de los entresijos políticos, económicos y sociales actuales, de esas que irías a escuchar a cualquier lado, debatirán sobre “El poder, ahora”. Lo harán sobre la base de los 15 minutos, difícilmente soportables por su dureza, de un corto que previene sobre “El poder sense límits”, y que Josep Torrell nos hizo ver en diciembre a todo volumen y con puertas y ventanas cerradas a cal y canto. Pero en esta ocasión el corto es sólo eso: una excusa para el debate.
Todos sabemos, supongo, de las aberraciones que puede cometer un poder sin límites, como el que imperaba en la República de Salò o en las farsas de juicios estalinianos que sólo buscaban hacer desaparecer pensamientos opositores. Pero algunos de los presentadores han llegado a vivir un poder de otro tipo en su propia persona, en la sociedad actual. Ya saldrá, pero si no seguro que les podremos preguntar a todos ellos al final cosas tan aparentemente inocentes como dónde está hoy en día el poder, cómo se ejerce, hasta qué punto se apoya en consignas y sentimientos expandidos machacona o subliminalmente,…
Yo no me lo perdería…
(La foto de Itziar González la he sacado de su muro. La de Xavier Domènech la sacaba en su web Europa Press. La de Albert Recio está obtenida de You-tube.)


 

martes, 17 de diciembre de 2013

La transición vista por el otro cine


Ha quedado claro que hoy, en la primera sesión de la Filmoteca sobre “La transició vista per l’altre cinema”, dedicada a las “manifestaciones cívicas” durante la transición, lo que quería Pere Portabella era decir que “el momento que tenemos la suerte de estar viviendo” (según sus palabras) era una continuidad de las acciones que documentaron los films presentados, y así ha empezado, desbaratando las intervenciones que seguro traían preparadas los ponentes.
Sin querer ser derrotista (porque el lema que coreaban esas manifestaciones era “libertad” –ejem-, “amnistía” –la que ahora se ha visto que salvó de responsabilidad a tanto franquista- y “estatut d’autonomia” –el que ahora se rechaza de todas todas-), como yo acudía para ver qué nuevas cosas descubría de toda esa época y esas películas, me ha sabido mal el sesgo de la sesión, y en cambio me ha gustado que luego, entre intentona e intentona, surgiera algún escarceo por en esa dirección, con anécdotas jugosas:
Pere Joan Ventura, como ha llegado tarde, no se ha enterado de por dónde iba la cosa y ha soltado lo que había pensado al respecto estos días. Ha explicado que hizo su primera filmación desde la Facultad de Derecho, y quedó maravillado y orgulloso de las épicas tomas, con carga de la policía a caballo incluidas, que efectuó. Se imagina uno la rabia que debió sentir cuando vio que había cargado mal la película, y no se había registrado nada.
Otra anécdota la ha soltado el mismo Portabella, hablando de cómo contabilizaban los asistentes de las manifestaciones. Se ve que habían las diferencias abismales que luego han seguido surgiendo en toda manifestación. Hasta que en una reunión, apareció un pastor del Pirineo, que sentenció (“Había 8000 cabezas”). Era infalible.
Manel Esteban y Roc Villas (éste entre los asistentes) han reivindicado los nombres de gente hasta ahora anónimas, que ayudaron enormemente a que esas películas pudieran hacerse y verse. Dos trabajadores de Sonoblock (Monclús y otro nombre que no he retenido) facilitaban las mezclas y trabajos de sonido. Otros dos de Fotofilm, los de montaje de imagen, siempre arriesgando su puesto sin que estuvieran afiliados a partido alguno. También se ha hablado de Banús, de la tienda “Óscar Film”, en Major de Gràcia, que facilitaba ciertos revelados.
Joan Antoni Gonzàlez, de quien proceden las copias hoy proyectadas, también entre el público de la sala, ha hecho reír otro poco cuando ha explicado que, para disimular, los trabajadores de Fotofilm les ponían a las filmaciones clandestinas nombres que nada hacía sospechar lo que había dentro, lo que luego ha complicado mucho su localización. Así, una reunión del PSUC se llamaba “Fiesta del Pilar”, las filmaciones de las manifestaciones del 
1 y 8 de febrero de 1976 iban identificadas con el nombre de “Amapola”, etc.

Las películas (“Montserrat, assemblea d’intel·lectuals” -1970-; “El cura” -1970-1971-; “Sant Cugat, Primer de Maig del 73” -1973- i “Manifestacions a Barcelona dels dies 1 i 8 de febrero” -1976-), vistas y no demasiado oídas (el sonido y su sincronía con las imágenes fue siempre el gran problema de esta época) hoy, tienen la gracia de descubrir en ellas a alguna figura más o menos conocida, o de documentar, al margen de lo propio de su objetivo, cosas tan peregrinas como los camiones que pasaban por la N-II durante los 70…