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lunes, 19 de abril de 2021

Cortázar y Antín. Cartas iluminadas

El cartel del film, con la imagen de los dos corresponsales -Antín y Cortázar- bien jovenzuelos.

La voz de Julio Cortázar era muy clara y, con su pronunciación de las ‘R’, tan característica... Su tono serio al decir cualquier cosa -incluidas unas eventuales instrucciones para subir o bajar unas escaleras- contrastaban con unos adjetivos y giros coloquiales sorprendentemente directos y bien divertidos.
Oír la voz de Cortázar diciendo una fono-carta que grabó y envió en los años sesenta es, que duda cabe, uno de los atractivos que encontrarían los seguidores del escritor del Barcelonés (confinamiento comarcal obliga a no extender más el círculo), que seguro son legión, de asistir a la sesión que la Filmoteca ofrecerá el próximo jueves, 22 de abril, a las 19h, estreno en España de “Cortázar y Antín. Cartas iluminadas” (Cinthia Rajschmir).
Pero existen más atractivos, no todos dirigidos a los seguidores del escritor, en la película. Ésta se centra en los avatares del puñado de películas iniciales realizadas por el director argentino Manuel Antín, encuadradas dentro de ese movimiento de los nuevos cines de los años 60, con colaboraciones en mayor o menos grado de Julio Cortázar en el guión. Pero es también un empeño muy personal, o eso me lo parece, de su realizadora.
Como ella, Cinthia Rajschmir, me pidió que presentara la sesión, ahí espero estar, aunque sea para decir cuatro cosas a su inicio. No es que vaya a descubrir con ellas el mundo, porque lo que hay que descubrir es el contenido del film y eso se logra viéndolo, pero ahí estaré.
Así pues, espero vernos el jueves.


Manuel Antín y Cinthia Rajschmir en la actualidad.

 

lunes, 25 de abril de 2016

Huyendo del tiempo perdido


Ya se ha visto mucho, porque ha pasado por festivales de medio mundo, pero a lo mejor alguien quiere todavía dar una vuelta más en los caballitos de "Huyendo el tiempo perdido", que son de los de toda la vida. Ahora podrá hacerlo, porque Cinthia Rajschmir lo ha colgado en una plataforma.

lunes, 1 de diciembre de 2003

El Caspolino y el tiempo (no) perdido de Cinthia Rajschmir


Será por el hambre y penurias sufridas durante la guerra, será lo que fuere, el caso es que mi madre no era, digamos, espléndida. Llegó un momento, no obstante, en que dijo que nos daría una “semanada” de una -1- peseta, “para nuestras cosas”. Estas cosas se centraron en el periodo de ese exceso, que no fue muy largo, en acudir, vigilados, a las Atracciones Caspolino. Allí una vuelta en los caballitos costaba 2 pesetas, mientras que una vuelta en mis anhelados autos de choque subían a la astronómica cifra, casi inalcanzable, de 3 pesetas. Pero no tenía ni que plantearme el dilema: Los niños sólo podían subir acompañados de un adulto, y mi madre no estaba para esas cosas. Sólo pude subir en una ocasión en que vinieron mis –ellos sí espléndidos y deportivos- tíos de Figueres, y la cosa no acabó muy bien: Mi tía se pilló el pie en un autochoque con el pedal del acelerador.
Vienen todas estas cosas aquí a colación para explicar la evocación que pueden comportar cosas como los tiovivos, autos de choque, y demás atracciones para alguien que haya sido su usuario en el pasado. Y, entonces, entender el éxito que Cinthia Rajschmir está cosechando por venga festivales de cortometrajes de todo el mundo con su “Huyendo del tiempo perdido”, una muy sencilla peliculita que tiene la virtud de presentar y hacer hablar al regente de una “calesita” argentina de toda la vida, él sí obstinado en hacerla girar “in eternum”, como dando a entender eso de que la vida sigue y sigue y sigue.
Cinthia Rajschmir ha cruzado recientemente el charco para venir con el film al Festival de Soria, y ha pasado su cortometraje, junto con otra película más larga (“Paco Cabrera, el canto de un maestro”) de las dos que también ha realizado sobre docentes de esos que te reconcilian con las estructuras del mundo de la educación, en Madrid (en el Café Kino y en un centro oficial americano). Y ahora, mañana lunes 2 de diciembre, hay una oportunidad de ver también ambos films en Barcelona:
- A las 19h en la sala Silvina Ocampo del Consulado General y Centro de Promoción de la República Argentina en Barcelona. Adjunto enlace sobre este último pase en los comentarios.
(Las fotos del antiguo Caspolino las he sacado todas de la hermosa recopilación de Josep Maria Cortina Palou que corre por la red)