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martes, 8 de abril de 2025

Patricia Neal



Todos recordamos de “Breakfast at Tiffany’s” a Audrey Hepburn, pero viéndola el otro día me quedé magnetizado con Patricia Neal, la mujer madura que paga al personaje de George Peppard para de vez en cuando sentirse aún viva y joven.

Una década antes, en “El rey del tabaco” (Michael Curtiz, 1950), el personaje de Patricia Neal es diez años más joven, pero mantiene un carácter prepotente, asociado a su clase social. Su juguete es Gary Cooper, a quien lleva de calle. Claro que su oponente es Lauren Bacall, y ésta si procede del mismo origen, entre el fango, que él. 

domingo, 20 de noviembre de 2022

La carga de la brigada ligera


Hablamos de las actuales “Fake news”, pero todo el mundo tiene asumido que en eso Hollywood era un fenómeno. Y, si me apuran, hasta los previos poetas épicos.
Lo digo porque en un par de sobremesas he visto (que no revisado, porque sólo me acordaba de cosas de la carga final) “La carga de la brigada ligera” (Michael Curtiz, 1936; grabada en Movistar, pero también disponible en Filmin).
La wikipedia desvela bastante sobre el desastre real de tan heroico y estúpido acto, que en la película venden nada menos que como suicidio de Errol Flynn por un amor no correspondido:
Es impresionante lo bien que se pasa viendo los actos abnegados del ejército imperial británico en la India, lo alimañas y criminales hipócritas que eran esos sublevados del Norte, siempre apañándoselas para hacer la cusqui a encantadoras familias british o a las de sus empleados domésticos y, cómo no, viendo la famosa carga de los lanceros en el valle de la muerte de Crimea. Por no decir los sorprendentes y ajustados pantalones de malla que gasta en la India toda la tropa.
Veo que en Filmin está también “La última carga” (Tony Richardson, 1968), de cuando a los del Free Cinema aún les quedaba algo de airados. Debería verla, porque recuerdo vagamente algo de su sarcasmo, que emparento, aunque seguramente no tenga nada que ver, con “Cómo gané la guerra” (Richard Lester, 1967), porque ambas creo recordar que eran -en un cine en el que hasta el antibelicista suele ser militarista- profundamente antimilitaristas.
Cosa curiosa ésta de la memoria. Creo que vi “La carga de la brigada ligera”, de crío, con mi padre, quien, pese a estar totalmente vendido a los oropeles de la cosa militar británica, ya me previno sobre el auténtico disparate militar cometido en la batalla de Balaclava. Pues bien: sólo recuerdo a los lanceros galopando por el valle a caballo mientras les bombardeaban a diestro y siniestro y su jefe les envalentonaba con un “¡Adelante mis 600!”, cosa que me dio mucho tiempo vueltas por la cabeza y a mí me hacía mucha gracia, porque ya había aparecido por entonces el Seat 600. Hoy, tras acabar la película en VOSE, he rebobinado (entiéndaseme: ya no se rebobina nada…) para volver a ver la escena en VE. Resulta que no decía nada de sus 600. ¿Será que, con el tiempo, me confundo con el anuncio de Pilé 43?




 

viernes, 8 de octubre de 2021

El halcón de los mares


No era la tarde de un domingo, pero bueno es también ver en viernes una de piratas y espadachines descansando de toda la semana. Le tocó el turno a “” (Michael Curtiz, 1940), una “de Errol Flynn”.
Entre abordaje y trifulca me he divertido fijándome en cómo esos turbios anglosajones, de los que siempre hemos desconfiado por aquí, echaban una ayudita a la leyenda negra.
No sé si alguna galeaza de las que circularon años atrás por el Mediterráneo se despistó por el océano en el s. XVI, pero me temo que en cualquier caso era muy apetitoso eso de mostrar a los españoles -más bien tontainas, frente a la astucia y agilidad de esos piratas británicos tan patriotas- exclavizando a sus enemigos y poniéndolos a remar hasta la extenuación o muerte. Así pues, mejor convertir los galeones en galeras.
Para acabar de dorar la píldora, ¿qué mejor que sea la Inquisición, con ese puesto suyo tan siniestro, la que juzgue en España a los piratas británicos atrapados? Dan para una escena corta, pero sustanciosa.