Me la nombró Miguel Maestro de entre las del Atlántida Festival que pueden verse en Filmin. Si no llega a ser por su aviso, con su aparente dedicación exclusiva al beisbol, continuaría poblando el extenso mar de las por mí ignoradas.
“Eephus” (Carson Lund, 2024) es una extraña película, hasta el punto que más parece teatro de situación, por mucho que su escenario sea el de un viejo, pobre y ajado campo de golf rural de Nueva Inglaterra.
“The last picture show” o “Américan graffiti” hablaban de un momento generacional de cambio, de incertidumbre, pero lo que estaba por recorrerse, envuelto en la situación general del momento, era el paso de la adolescencia a todo un horizonte de edad adulta. En ésta se tiene la certeza de que acaba todo un mundo y una época (el partido que juegan esos dos equipos de veteranos, sin apenas dos o tres esporádicos espectadores, será el último, porque va a ser derribado para construir en él una escuela), pero me parece que nadie daría un centavo por el futuro de todos y cada uno de los jugadores.
El parrtido, con alguna que otra deserción, se va alargando, y nadie parece querer darle el fin que resultaría a todas luces obligado.
El fiel anotador de resultados.


















































