martes, 17 de marzo de 2026

Ombres Mestres - Comedia Italiana

Ayer, en las “Ombres Mestres” del Cineclub Associació d’Enginyers hicimos una incursión en la Comedia Italiana, pero buceando antes un poco por las comedias de los años 30.
Ahí confirmamos la validez de dos de las consideradas como mejores películas del periodo: “Gli uomini, que mascalzone” (Camerini, 1932), en la que saltó al estrellato un jovencísimo Vittorio de Sica, y “Treno populare” (Matarazzo, 1933), que elogia, pero sin perder por ello la cabeza, una iniciativa del régimen de entonces, que fletaba trenes los domingos a precios tirados para que la gente conociera otras ciudades.
Son las dos, si se quiere, comedias escapistas, que no profundizan en ninguna llaga, pero muy defendibles.
Lo más curioso es que ambas contienen canciones de esas que te entran en la cabeza y cuesta luego olvidar, que aparecen en las dos escenas suyas con capturas de imagen que cuelgo.
Y, con eso de las canciones, se enlazan con secuencias -siempre dinámicas y bastante espectaculares- de otras muchas películas del periodo, como “La secretaria privata (Alessandrini, 1931), “La telefonista” (Malasomma, 1932) o “Le sorprese del divorzio” (Brignone, 1939).
La sesión, tratándose de comedia italiana, la dedicamos a Antonio de Moragas (a quien el sistema ya no me ha propuesto “etiquetar” al escribir su nombre). No podía ser para otro. En la captura de “Un maledetto imbroglio” no vimos a Pietro Germi, sino a Antoni que, de espaldas, con la mano nos hacía un gesto a medio camino entre un “Hasta luego” y un “Ahí os quedáis”.


“Gli uomini, que mascalzone!”. Un Vittorio de Sica ligón, rebosante de simpatía y casi imberbe baila con la conquista a la que ha llevado al merendero de los lagos, mientras canta “Marilú”, con la que me he despertado esta mañana, tarareándola.

Dos pasajeros del “Treno populare”, mientras la canción coral canta las gracias de la iniciativa gubernamental.

“La secretaria privará” en una explosiva canción.

“La telefonista”, antes de la llegada de la capoturno, en una alegre canción y coreografía.

Más canción coral en “Le sorprese del divorzio”.

No fue el Pietro Germi de “Un maledetto imbriglio”, sino Antonio de Moragas quien, a continuación, alzó con un gesto muy peculiar la mano derecha y nos vino a decir algo entre un “¡Hasta luego!” y un “¡Ahí os quedáis!”

 

lunes, 16 de marzo de 2026

Catalunya Film Festivals




Frases.
La primera captura de imagen la he hecho de la web del Catalan Film Festivals, cuando he abierto la pestaña esa típica que responde a la pregunta ¿Quiénes somos?
La segunda, de la misma web, de la pestaña que indica “Festivales”, esto es, los festivales de cine catalanes que se coordinan y apoyan desde esa entidad.
Una primera coordinación, digo yo, podría ser que no coincidieran en fechas y lugar, ¿no?




 

Portobello

“Portobello” (Marco Bellocchio, 2026) entra en su tercer episodio en un mundo cercano a la fantasía. En un penal ve cómo un preso está imbuido en su práctica zen. Asiste a la marciana fiesta que los presos han organizado para celebrar el cumpleaños del director. Por un enorme y lujoso salón de la procuraduría vemos cruzar una enorme rata. Junto a la prisión acuden unos personajes circenses con la música que Nino Rota compuso para el final de “Fellini 8 1/2”, con el que acaba el episodio.
En el cuarto, por su parte, asistimos al regreso a su cálido domicilio de Milán. Alguno de sus pensamientos -viendo alguna fotografía antigua que cobra vida, por ejemplo- o ese suplicio que le supone la gente que está atenta a su furgón para hacerle preguntas o fotografías, puede llevarnos a pensar si no será que empieza a cuestionarse de su pasado lleno de banalidad en la televisión. Esa TV que, en el caso de un festival de la canción ganado por Romina Power y Al Bano, hermana a presos y guardianes…y hasta a toda la sociedad, porque igual pasa en la casa del antiguo y popular presentador.
El camino hacia el macrojuicio se va recorriendo a pasos agigantados.
(Entre paréntesis diré que no ha habido forma de que pudiera poner en el 4º episodio de HBO lcon subtítulos correctos en español -aparecían los de otro episodio- y al final éste lo he visto en versión original italiana subtitulada en italiano).

El salón que recorre el juez de instrucción Fontana, superado por las tristes circunstancias en las que ha de ejercer su trabajo, lo hemos visto antes atravesado velozmente por una enorme rata.



 

domingo, 15 de marzo de 2026

Recordando a Coderch


He disfrutado un montón viendo cómo en “Recordando a Coderch” (Poldo Pomés, 2017; en Caixaforum+) arquitectos y técnicos que lo conocieron van trenzando su personalidad.
Llegado un momento, la cámara penetra y atraviesa la Casa Ugalde: momento cumbre, que deja entender de forma práctica las razones que avalan a tantos que previamente han dejado su -divertido o no- siempre admirado testimonio.










 

Notas de una actriz ambulante



Ayer en la Filmoteca, otra copia infecta de unas películas, las de Shimizu, que, si se consiguieran restaurar, dejarían pasmados a todo tipo de espectadores, como ya dejan a quienes acuden a verlas.
“Notas de una actriz ambulante” (1941), con su inicial recorrido de la actriz con una sombrilla por un bosque, aún sin el habitual travelling en retroceso, podría hacer pensar que sigue la pauta de los vistos hasta ahora en su retrospectiva, pero es, aunque igualmente destacable, de un registro muy diferente.
Se trata, para empezar, de una película de época (principios del s.XX, ya con un activo tren que conduce a Tokio a quien va allí a estudiar). Melodrama intenso, no caben en ella las simpáticas escenas de humor que pueblan las anteriores y alguna posterior suya que he visto. Para profundizar en este aspecto, hay también en la trama un niño, pero no de la sinceridad y gracia habitual: no es un niño Shimizu.
Que sea otro registro no quita que una serie de secuencias se claven en la memoria por la belleza con la que se adaptan dramáticamente a lo buscado. Ahí está esa piedra que la protagonista (una mujer repudiada por ser una actriz ambulante…), en un momento de desánimo ante su la expansión de bulos sobre ella, lanza con tristeza a un embalse, quedando la cámara mostrando cómo la onda expansiva se extiende por la superficie del agua. O ese plano general apabullante, dejando que ella se aleje haciendo minúscula relativamente, cuando todo se confabula en contra suyo. O ese travelling en el interior de una casa tradicional japonesa, siguiendo en paralelo el recorrido de ella -apareciendo y desapareciendo- que la va a llevar a un gran descubrimiento…
1941, en Japón y, sin embargo, sin que nadie aúpe la película al estrellato en estos momentos en que se buscan hasta debajo de las piedras las de estas características, centrada en una mujer que, modestamente, sin buscar para nada su propio provecho, adopta un papel reservado para hombres y triunfa, sin darle importancia ni buscar recompensa alguna…
Prefiero el registro original de Shimizu, pero no le hago en absoluto ascos a este otro.









 

jueves, 12 de marzo de 2026

Stephane Audranl a complice de Chabrol


Arte ha colgado en su plataforma “Stéphane Audran, la complice de Chabrol” (Emmanuel Barnault, 2024) que, montando varios reportajes y entrevistas efectuados durante los rodajes o en la que debía ser la casa de la pareja Chabrol/Audran, ofrece, desde mi punto de vista, varias aportaciones singulares.
Quizás la más satisfactoria sea, al tiempo de dejar apreciar la inteligencia de ambos, ver cómo saben reírse ante las cámaras -desacomplejadamente y a mandíbula batiente- de quienes no saben más que preguntarles una y otra vez por cómo es eso de dirigir a su mujer / actuar con su marido.
Casi todo se desarrolla alrededor de las películas de Chabrol, pero también aparece un momentillo Luis Buñuel durante el rodaje de “Le charme discret de la bourgeoisie”.




Rodaje de “Le boucher”.

Attal canta junto a Chabrol y el que parece Zardi, completando la A/Z, la pareja de figurantes con escena más curiosa de los films de Chabrol. Aunque quizás no sea Zardi…

Divirtiéndose en entrevistas a dúo repetitivas.

Comparando con la captura de la entrevista anterior -se mezclan a lo largo del documental-, se deduce que ese debe ser el rincón de su casa donde atendían a las entrevistas…


 

miércoles, 11 de marzo de 2026

Ombres Mestres: Comedia Italiana


Va de anuncio:
No te perquè ser contradictori. Si aquesta setmana, després del període de pluges més llarg e intens que es recorda, vam fer un Ombres Mestres pensat de resultes de la sequera, no veiem raons per, malgrat tot el que està passant pel món, dedicar el dimarts de la setmana que ve una sessió a la Comèdia Italiana. De fet, hauria de ser al contrari. Lluitar perquè s’aturi la barbàrie, però no oblidar la vida que hauria de ser. De fet, a Itàlia, protagonista de les sequències de comèdies que passarem a la sessió, igual que a molts altres llocs, la comèdia i l’humor van servir no només per poder suportar un ambient totalment advers, sinó com element clau de resistència.
La Comèdia Italiana, doncs. En un panorama que ens portarà de 1931 a 1963. Una sessió dominada per cançons i coreografies escapistes, però també per la forma més bona de fer empassar la crítica a un estat de les coses injust: l’humor.
I, si parlem de la comèdia italiana, no podem deixar de banda recordar al galant que inicialment va personificar Vittorio de Sica, a Totò, a Macario, a Alberto Sordi, a Marcello Mastroiani, a Vittorio Gassman i a tants bons actors.
Per si us ve de gust i podeu venir, en el quadre tots els detalls.
Cineclub Associació d’Enginyers

 

lunes, 9 de marzo de 2026

La torre de la introspección

La voz de quien efectúa el recorrido de las mujeres por el reformatorio sigue en off enseñando cómo los niños limpian ellos mismos cotidianamente.

Igual que trabajan en el campo, cultivando parte de sus propios alimentos.

Tanto es así que a veces parece un presidio con redención de penas por trabajo.

Y asisten a clase ellos…

…y ellas.

La primera imagen de “La torre de la introspección” (Hiroshi Shimizu, 1941; ayer en la Filmoteca) no es ésta vez un travelling en retroceso ante el avance de un grupo por un camino: es un plano general que es cruzado de extremo a extremo por un tren, como pasará alguna otra vez en el curso de la película. Pero ese travelling viene inmediatamente a continuación, dándote a pensar (tres Shimizu vistos en esta semana, los tres con la misma secuencia) que se trata de una marca de la casa, cuando menos por esa época.
Los que se mueven tras la cámara y hacia ella no van esta vez a un balneario. Son, en este caso, un nutrido grupo de señoras que, guiadas por un monitor, se disponen a recorrer y conocer por dentro un reformatorio aislado en medio del campo, que acoge a gran cantidad de niños y niñas conflictivos.
Porque si en otras películas de Shimizu aparece siempre algún niño inquieto, que te alegra la velada con su sinceridad, en ésta los hay a patadas. Con retratos de niños -y de sus profesores y padres- que te convencen un montón, sin embargo no me resultó la película de ayer tan exaltante como las otras dos que, en tan corto espacio de tiempo he alcanzado a ver. Y eso por dos motivos.
El primero -coyuntural- es el estado infame de la copia proyectada, que doy por bueno si es esa la única existente que puede verse. En algún momento apreciabas que había una música en la banda sonora, emergiendo del continuo y pesadísimo ruido de fondo general, pero de tan distorsionada que surgía era difícil de captar. Un replique de campañas lo tuvimos que suponer, más que por su extrañísimo sonido, por el plano medio de las campanas en acción. Son todas las vistas hasta el momento copias en 16mm en un estado tal que me recuerdan las que llegaban en los 70 a los cine-clubs, después de miles de pases previos. Ahora que parecen estar en un punto de madurez las restauraciones, llegando sus resultados a muchos festivales, no estaría mal que alguno echase una mano a la Japan Fondation en esa dirección…
El otro inconveniente que no me ha hecho disfrutar del todo de la película ha sido el mar de fondo que intuía en su trama. Tratando el tema que trataba, cualquier espectador debía presuponer que iba a presenciar un final edificante. Ya iba preparado, pues. En este sentido, me gustó mucho cómo iba cerrando plano tras plano Shimizu, sin redondear y sentenciar moralmente de forma redundante, dejándolo todo lo ejemplarizante en una ligera impresión. Pero tras la epopeya de traída de agua que tanto me recordó a “Él pan nuestro de cada día” (King Vidor, 1934), hay un final de cánticos y recitado de propósitos de enmienda y mensaje poético de todos y cada uno de los protagonistas que no pude desligar del todo del inmediato estallido imperial japonés… y de los finales del cine chino de la revolución cultural. A ver cómo pasarán las películas de Shimizu el periodo de guerra y la derrota japonesa.

Los traumas que arrastran les hacen frecuentemente mojar el tatami.

Una nueva interna.

Con dificultades para adaptarse.

Lo que causa preocupación en “su nueva mamá” (su tutora).

Sus difíciles relaciones.

Visita de una madrastra.

Comunicación de que un niño se ha escapado



Y el acto de final de promoción con los propósitos de enmienda y referentes poéticos.