sábado, 2 de mayo de 2026

Rapt






Una de las mejores cosas de la red de Filmotecas para sus espectadores son los acuerdos que tienen entre las que disponen de capacidad de restauración para intercambiarse sus últimos trabajos. Gracias a eso ayer pude ver en la Filmoteca una copia restaurada por la Cinemateca Suiza de “Rapt” (Dimitri Kirsanoff -el de Ménilmontant-, 1933).
Si “Menilmontant” (1926) aportaba imágenes inusitadas, “Rapt”las sigue teniendo, presentadas y engarzadas como si Kirsanoff se hubiera olvidado de la llegada del cine sonoro pero, al tiempo, como si hubiese querido introducir toda una serie de elementos sonoros…hasta el punto en que dirías que se le fue la mano. Me temo que me será necesario explicarme: apenas si se recogen diálogos en la película, pero a cambio una música atronadora (a un volumen anoche que los espectadores salimos de la sala medio ensordecidos) de diferente registro (que el nuevo sistema de subtitulado de la Filmoteca adaptado para personas con discapacidad auditiva iba deduciendo diría que por la acción -como también podría hacer un eventual sordo que se hubiera presentado en la sesión- si era romántica, festiva, trágica o de intriga) se hace presente de forma avasalladora, sobre todo para emular, de forma técnicamente bastante primitiva, el sonido de las campanas, el nada realista de los pasos de un vendedor ambulante con pata de palo, el potente tic tac de un reloj de cuco, el ulular de los lobos o, más frecuentemente, las rachas del vendaval.
Toda su introducción tiene lugar en un idílico paisaje alpino del que se comenta también, en contrapartida, su dureza. La trama lleva efectivamente a un rapto de esos de costumbre ancestral, como las leyendas o no tan leyendas que corren sobre el norte de Albania, pero resulta que no, que se trata de dos valles suizos que se dan la espalda, los habitantes de una vertiente no tragando a los de la otra que -dice la película- tienen diferentes costumbres, idioma y hasta creencias religiosas. Algo así deduje en directo que pasaba entre la Suiza de habla germánica y la de habla francesa, pero nunca sospeché que llegaba a lo que se ve en la película.
Si altisonante se puede llamar sin miedo a la completa banda sonora, ese calificativo también podría resultar válido, en muchos casos, debido a ser tan y tan buscadas, para buena parte de sus imágenes, aún quedándose grabadas alguna de ellas por su -si se quiere- belleza. Son numerosos los planos de cruces recortadas contra un fondo de nubes, las nubes que pasan aceleradas por el cielo, planos con movimiento en contrapicados, fraccionados con unos cuantos primeros planos de efecto.
Esa continua búsqueda del efecto sobre el espectador, aunque al llegar el “Fin” han sonado sus buenos aplausos, yo creo que va en contra de la película, como así mismo todos los momentos en los que aparece un teatral tonto del pueblo (así lo llaman en los títulos de crédito), aún con la presencia, en sentido contrario, de otras escenas como el sorprendente baño matutino (si fuese norteamericana diríamos que claramente pre-Código Hays) de la protagonista (encarnada por Dita Parlo, la inolvidable actriz de “L’Atalante”, aunque aquí no desarrollando un papel de continua dulzura, precisamente, o ese extraordinario travelling en retroceso por el camino por el que corre la novia oficial… hasta que falta de fuerzas cae… mientras la cámara sigue indiferente su carrera, dejándola abandonada en el suelo.
Este enlace debe corresponder a esa misma copia, y de ella he obtenido buena parte de las capturas que cuelgo (que conviene ver para darse cuenta de la fuerza visual del empeño), pero la noto con una banda sonora menos alocada que la de anoche. Quizás solo sea cuestión de volumen..:












Ha cambiado el crucifijo por el espejo...








 

viernes, 1 de mayo de 2026

Kontinental ‘25




Siempre me intriga por donde va a salir Radu Jude en su última película. En “Kontinental ‘25” (2025; ahora en Filmin) esa intriga se acrecienta para saber a dónde nos van a llevar los recorridos del día a día del indigente que protagoniza la larga introducción del film.
Luego, todo cambia. De los continuos desplazamientos del indigente se pasa a los de la funcionaria que va a llevar a continuación toda la acción, centrándose en sus conversaciones -la mayoría con planos estáticos, pero llenos de diálogos de esos en que parece que uno no escuche lo que le dice el otro, yendo a la suya- con miembros de su familia, del trabajo, una amiga, un antiguo y divertido alumno obsesionado con las historias del zen, un sacerdote ortodoxo que al principio parece una continuación del estudiante- buscando desesperadamente una salida a sus tormentos.
Por ahí asoman, además de esa falta de empatía y ese a mi déjame con lo mío tranquilo, las obsesiones nacionalistas y la máquina destructora que se cierne imparable sobre Europa, evidenciados con una ironía discreta pero punzante por Jude pero, además, entre una y otra conversación, completando el panorama, surgen planos que muestran la avidez inmobiliaria invadiendo el entorno, como quizas único motor y sentido de todo.









 

jueves, 30 de abril de 2026

Conversaciones con Manuel Gutiérrez Aragón


Como he estado mirando qué información tenía por casa sobre Manuel Gutiérrez Aragón, después de disfrutar con unas cuantas entrevistas que concedió a alguna de las revistas de la época, he dado con el libro de la entrevista aparecida en Editorial Fundamentos (una de las pocas que hasta bien entrados los 90 editaba libros de cine) que le hizo Augusto M. Torres y se editó en 1985.
Como el extraordinario narrador que es, todas estas entrevistas, en lo que tuvieron de fieles, se leen con regocijo y gran satisfacción.
En el libro habla, por ejemplo, de la tisis que le contagió una criada porque “como decía mi madre, yo era muy cariñoso con las muchachas y me besaban mucho”. Pero luego añade su reflexión posterior: “Ahora pienso que, a lo mejor, me besaba mucho adrede para contagiarme. Los tuberculosos son muy vengativos, como los vampiros quieren que todo el mundo se vuelva como ellos”.
Me ha hecho especial gracia, cuando le preguntan por su formación política previa a hacerse del PCE, que le saliera su pasión por Camus y especialmente su “El hombre rebelde”, que iba a leer a “La Universitaria”:
“Los bares de Argüelles eran muy visitados para tomar vinos. ‘La Universitaria’ no, porque era un bar de jubilados bastante solitario. Iba a tomarme un café con ‘El hombre rebelde’. Lo leía y lo releía, subrayaba y anotaba hasta convertirlo en una especie de libro miniado. Hasta que un día llegó Manolo Revuelta y me dijo: ‘Cómo huele a pis este café’. Desde aquel día me resultó imposible volver a ‘La Universitaria’. También dejé de leer a Camus. Lo asociaba a aquel bar y, seguramente, con el olor a pis.”


 

martes, 28 de abril de 2026

Salvaxe, salvaxe



Otro documental gallego ahora incorporado a Filmin es “Salvaxe, Salvaxe” (Emilio Fonseca, 2024), que ya se vio por aquí en L’Alternativa hace un par de años.
Recuerdo cómo Oskar Alegría nos hacía participar en “Zumiriki” (2019) de la emoción de pescar in fraganti por la noche a varios animales salvajes, gracias a cámaras instaladas por la vecindad de su cabaña. Ahora aquí volvemos a participar en el hallazgo, si bien también observamos -y oímos- directamente a varios animales salvajes que campean por Galicia y el norte de Portugal.
Aparecen primero perros (domésticos, pues) y luego caballos (con la duda de si domésticos o salvajes), algún ciervo, jabalíes, y hasta me ha parecido ver un zorro haciendo sus necesidades, pero el auténtico protagonista es el lobo ibérico.
Asistimos al proceso de estudio que lleva a cabo unos investigadores que, como queda claro en la película, deben observar las piezas a la suficiente distancia suya para que no huyan, pero a la vez escondiéndose también de otros humanos, porque si les descubren donde se encuentra la manada, eso podría suponer su eliminación.
La posible sensación de lección ecologista queda primero disminuida fuertemente porque no se dicen las cosas, sino que van apareciendo en rótulos sobreimpresos a las imágenes. Y, con un poco de atención, al rato ya el omnipresente ambiente sonoro y las imágenes logradas te han sumado a la causa.








 

Ciudad de la selva


El viernes llegaron a Filmin una serie de documentales gallegos de última hornada. Uno, este “Ciudad de la selva; fuixidos y guerrilleros en los montes de Casaio’ (Miguel Riaño, 2022), que da cuenta de la leyenda y realidad de los maquis de la zona de montes y bosque más cercana a Portugal, resultado de los trabajos a base de memoria oral, pero también -por vez primera- arqueológicos en sus refugios perdidos por los montes.