Bernardo Bertolucci, en sus declaraciones a Xavier Juncosa en “Pasolini. Un viaggio in Italia” (1999), vista ayer en la Filmoteca, dentro de la Setmana del Cineclubisme.
Un travelling de Accattone.
Un tonto malentendido hizo ayer que el coloquio que esperábamos sirviera para preguntar a Xavier Juncosa desde la mesa y por parte del público todo aquello que les había suscitado la visión de su “Pasolini. Un viaggio in Italia” no pudiera realizarse y que la breve presentación de esta segunda sesión de la Setmana del Cineclubisme se doblase en cuanto a tiempo, pero ya de forma algo alocada, sin un rumbo claro, aportando datos a los que Juncosa habría podido aportar coherencia. Hubo de ser por los pasillos y el vestíbulo de la Filmoteca donde el realizador respondiera a los corrillos de gente que le preguntaba cómo había logrado concertar entrevistas tan interesantes y demás.
La película, en una Sala Laya muy llena, diría que interesó vivamente al auditorio, muy atento durante toda la proyección.
De ella me gustaría ahora aquí, centrarme en las sustanciosas declaraciones que Juncosa consiguió de Bernardo Bertolucci, en este caso de interés, además de humano, fundamentalmente cinematográfico.
Se refiere el fragmento que quiero resaltar a la experiencia de ambos, Pasolini y Bertolucci, como director y ayudante de dirección de “Accattone”, el primer -y para mí también de los más bellos- largometraje de PPP.
Como es sabido, Pasolini, novato en estas lides, en vez de acompañarse de un ayudante de dirección experimentado que pudiera compensar su bisoñez, lo hizo con el hijo de su amigo poeta Attilio Bertolucci, que era un entusiasta del cine, pero que no había tocado una cámara ni estado en rodaje alguno.
Y es entonces cuando, con muy bellas palabras, Bertolucci le explica a Xavier Juncosa la vivencia que eso supuso para ambos: cuando se disponían a rodar un primer plano, era -comenta- como si estuvieran inventando el primer plano; cuando se disponían a utilizar un carrito para hacer un travelling, se igualaban a Griffith y a otros pioneros del lenguaje de cine, y pasaban, como ellos, a estar inventando ese movimiento de cámara. Así de nuevo era todo para ellos. Creían estar inventando el cine.
Martí Rom hablando de Xavier Juncosa y Pier Paolo Pasolini en la Sala Laya de la Filmoteca.


















































