Lubitsch también hizo un “Romeo y Julieta”. Es “Romeo und Julia mi schnee” (1920), o sea, “en la nieve”, porque, casi tomado como una ópera bufa, traslada la historia de los Montesco y Capuleto (aquí Montekugerl y Capulethofer) a una disputada vecindad de Baviera y en pleno invierno, lo que convierte la nieve en arma arrojadiza.
Hay una copia regular, sin sonido y con Intertítulos en alemán, en YouTuve pero, dado lo conocido del tema, sin saber de alemán más allá del buenos días, peligro, adiós y ensalada de patata, se puede seguir bastante bien.
Como se trata de una película hecha simplemente para pasarlo bien un roto, olvidándose, por ejemplo, de las ridículas disputas entre vecinos, confeccionada tirando a groseramente, la historia abandona al final del todo el legado de Shakespeare y acaba cómica y felizmente.
A parte del general tono burlón he podido ver detrás, divirtiéndose, a Lubitsch en ese amanuense del tribunal escribiendo a toda prisa para intentar recoger los improperios que se lanzan los rivales en el juzgado, y también en ese juez que, preocupado, ve que ni la calidad de la morcilla que le han ofrecido los contendientes le decanta la balanza de la justicia para uno u otro lado.
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