miércoles, 4 de febrero de 2026

Ombres Mestres XIV


Hem trigat a anunciar el XIVè cicle d’Ombres Mestres del Cineclub Associació d'Enginyers perquè ha sobrevingut la indisponibilitat de la sala el dia que teníem previst per la seva segona sessió, no havent trobat una alternativa fins avui.
Com sempre hem fet en aquest seminari, intentarem parlar de tres temes, a un per sessió setmanal, a partir de la visió i comentaris sobre seqüències de pel·lícules especialment escollides..
Les tres sessions i temes d’aquest any seràn:
1- Dilluns 9 de març. Ombres Mestres XIV - Pluja
És estrany que la pluja aparegui en una pel·lícula de forma gratuïta, entre altres qüestions perquè suposa afegir complexitat al seu rodatge. Ens fixem en unes quantes seqüències en les que aporta una indubtable carga dramàtica.
-Dilluns 9 de març, de 18h a 20h (puntualment) a la sala Pompeu Fabra del Col·legi/Associació d'Enginyers (Via Laietana, 39 5è pis, Barcelona)
-Tel. 933192300
-Entrada lliure
2- Dimarts 17 de març (Atenció: dimarts i no dilluns!!!). Ombres Mestres XIV - Comèdia Italiana
Una de les principals raons que va fer popular el cinema italià, a més de l’onada d’influencia que va suposar el Neorrealisme, va ser la seva gran dedicació a la comèdia. Ens volíem estendre per la seva època daurada (de la postguerra a l'any 1963), però hem volgut fer també una exploració cap a la més desconeguda comèdia italiana de la prèvia època feixista -un antecedent evident-, trobant coses molt populars i divertides.
-Dimarts 17 de març (atenció: no dilluns!) de 18h a 20h (puntualment) a la sala Pompeu Fabra del Col·legi/Associació d'Enginyers (Via Laietana, 39 5è pis, Barcelona)
-Tel. 933192300
-Entrada lliure
3- Dilluns 23 de març. Ombres Mestres XIV - Trucs i truques
Avui en dia pel·lícules senceres son producte del treball amb la imatge d'un ordinador que ho sap fer tot, però quan s’elaboraven sobre una base de pel·lícula de cel·luloide, a vegades, si el que s'havia impressionat durant el rodatge es volia aprofundir, s’utilitzaven les denominades en el mitjà truques. Identificarem el paper d’unes quantes, com les sobreimpressions, encadenats, tractament del color, etc.
-Dilluns 23 de març de 18h a 20h (puntualment) a la sala Pompeu Fabra del Col·legi/Associació d'Enginyers (Via Laietana, 39 5è pis, Barcelona)
-Tel 933192300
-Entrada lliure
Estaríem molt contents si podeu i us ve de gust assistir.
Cineclub Associació d'Enginyers



 

martes, 3 de febrero de 2026

La mortaja no tiene bolsillos


“La mortaja no tiene bolsillos“ (“Un linceul n’a pas de poches” (Jean-Pierre Mocky, 1974) tiene todos los ingredientes que suele ofrecer Mocky en sus películas.
Un periodista (el mismo Mocky) renuncia a su empleo en un diario que, atado al poder, no permite denunciar al hijo de un notable y funda su propia publicación. Desde ella se lanza a publicar escándalo contra escándalo, poniéndose a todos, de un extremo a otro de la sociedad, en contra.
Un par de horas de acción dinámica (el periodista va de un lado a otro, de los salones más sofisticados hasta los rincones más miseros, sin descanso), con palizas, persecuciones, flirtreos…
Y todo el elenco del cine francés -ventajas de ser amigo de todos- paseando por sus títulos de crédito: Michel Galabru, Daniel Gelin, Michael Lonsdale, Jean-Pierre Marielle, Myriam Mezières, Michel Serrault, Sílvia Kristel… y otros cuantos que ni siquiera aparecen nombrados.
La pasaron por el canal TV5Monde hace unos pocos meses.




 

lunes, 2 de febrero de 2026

Sin novedad en el Alcázar

A la derecha, el feo y personaje para hacer reír.


Ayer me armé de valor y me puse a ver (grabada del canal FlixOlé de Movistar) “Sin novedad en el Alcázar” (Augusto Genina, 1940), de la que aún guardaba ciertas pesadillas tras la visión -al menos de alguno de sus trozos- durante mi infancia. ¿O no era de ésta la machacona visualización de la famosa y “heroica” conferencia telefónica entre el padre comandante del lugar y su hijo, rehén del poder rojo y moneda de cambio no aceptada?
Una primera conclusión es que, rodada a conciencia en Cinecittà, es una gran producción, con excelente acabado, bien rodada y montada. Si por el final se hace un poco rollo es porque la cuota de exaltación religiosa supera sus esporádicas apariciones en el resto de su metraje y rebosa todos los topes soportables, desprendiendo un aroma dengue de lo más tóxico: todos los supervivientes en las ruinas del Alcázar se ponen a comulgar sin excepción ante la que creen será la andanada definitiva del enemigo.
Pero su dinámico inicio la hace muy visible, haciéndote sólo arrugar la nariz por el tufillo militarista que continuamente desprende.
Las mentiras históricas, pese a la declaración del rótulo inicial (verlo en una de las imágenes adjuntas) aparecen nada más empezar la película, con ese ponerse “a las órdenes de Franco” de toda la oficialidad, como un solo hombre: En 1940 Don Claudio era ya el Jefe Único del Glorioso Follón y de todo lo que vendría los 35 años siguientes, por lo que todos adoptaron un proceso de adulación que entre otras cosas lo llevó a las inscripciones en monedas, billetes, sellos y demás sin que se le cayera la cara de vergüenza, pero cuando se produjo la sublevación, Franquito (como le habían llamado cariñosamente sus allegados) era sólo un general más -el que costó más de convencer- de los confabulados contra el gobierno de la República.
Como no podía ser de otra manera, los que lucen gran prestancia militar antes del enfrentamiento y durante todo su inicio son, naturalmente, los protagonistas, del bando nacional, que se mueven por ambientes pijos. Hay entre ellos jóvenes dinámicos y hasta uno feo (con gafas) y divertido, para dar la nota cómica (ver foto). Para saber lo se desprende del otro bando, basta con ver la desgana y aspecto sudoroso que caracteriza a la gentuza de la sala del Ministerio desde donde llaman a los sublevados o, quizás, el caos que preside el avance de los milicianos que van a atacar en primera instancia el Alcázar.
Viendo la vigorosa alegría con la que responden todos a la noticia de que los suyos están al llegar, oyéndose un estruendoso coro que canta el “Cara al sol”, rápidamente secundado por todos y cada uno de los participantes, radiantes y casi poniéndose de puntillas propulsados por el orgullo, por un momento he recordado escenas similares de las producciones chinas de la época de la Revolución Cultural


La llegada de los milicianos a Toledo desde Madrid.

Los ataques se sofistican. Llegan dos tanquetas.


La mítica llamada telefónica.

La respuesta del hijo es tan de manual que no hay quien se la crea.
 

La belle noiseuse


Revisitándola, preparando un próximo trabajillo, me surge la curiosidad de saber por qué razones Rivette escogió a Bernard Dufour como pintor, y más precisamente las manos del pintor Frenhofer (Michel Piccoli) en “La belle noiseuse” (Jacques Rivette, 1991).
Acudo a internet y doy con unos cuantos cuadros suyos, según los pies de foto “paisajes españoles,” entre los que se distinguen Las Ramblas, Cadaqués, un peñón de la costa… Son cuadros que me parecen un poco del montón, del estilo que abunda en casas de subasta barcelonesas.
Su visión me deja aún más intrigado. Posiblemente el director y teórico de la Nouvelle Vague escogió a Dufour no a partir de estos cuadros, sino por la que parece ser su etapa inicial, abstracta, o, mejor, su transición del abstracto al figurativo.
Y, felizmente, así lo he confirmada después, leyendo declaraciones suyas.







 

domingo, 1 de febrero de 2026

Harakiri

No está muy bien valorada “Harakiri” (1919) y me temo, tras verla, que con razón. Pero no iba a perderme la primera película -para mi desconocida- de la retrospectiva que la Filmoteca va a dedicar a Fritz Lang…
(Muy) Ambientada en Japón, con actores occidentales haciendo de japoneses, versión del “Madame Butterfly”, para mí vale por su personaje de malvado, un monje budista muy mabusiano que lo acerca al universo langiano y, cuando por la mitad del metraje casi desaparece el personaje, la función decae profundamente.
Me las he tenido que ingeniar luego, en casa, para encontrar algún primer plano del personaje, pues por internet sólo he encontrado un plano general.

Avanzando, de espaldas, entre japoniserías





 

sábado, 31 de enero de 2026

La maman et la putain


Acabo de dejar temporalmente “Au travail avec Eustache” (Luc Béraud; Actes Sud, 2017) sólo iniciado, pese a que lo que leía me era de sumo de interés, porque he tenido que ponerme a leer otro libro que debo devolver, pero me ha dado tiempo -además de confirmar detalles sobre el modo en que Jean Eustache abordaba películas tan personales suyas como “Mes petites amoreuses” y “La maman et la putain”- para ver problemas que han de abordar los ayudantes de dirección, como era el caso de Béraud entonces.
Una es la obtención de permisos para rodar en determinados lugares que, huelga decirlo, al menos Eustache siempre planteaba como irrenunciables, “porque allí es donde tiene lugar la escena”..
Es el caso de “Le train bleu”, el histórico restaurante de la Gare de Lyon, que dará pie a una de las secuencias más emocionantes de “La maman et la putain”, tanto por confirmar la filiación de Jean Eustache con Murnau y su “Sunrise” como por facilitar muy buenas claves para la interpretación del global del largometraje que, presentado en el festival de Cannes de 1973, catapultó a la fama al director.
Traduzco el hilarante relato de Béraud sobre el particular:
“No conocía ese restaurante (…). Después de una rápida investigación me entero que es el más elegante de la Estación de Lyon. Voy y descubro ese sitio tan extraordinario, tesoro de estuco, rococó y pinturas murales. El restaurante es inmenso, con un techo altísimo, está en un piso sobre la estación. Por lo tanto ruidoso, costoso de iluminar y que necesita una figuración importante. El género de sitio del que huye un localizador de decorados. Pido hablar con el director y le hago el discurso que me había preparado: primer film, equipo minúsculo, rodaje rápido, sin dinero. El hombre, muy educado pero ligeramente arrogante, me dice que él no conoce a ese señor Eustache, pretendidamente fiel cliente de su restaurante, pero me ruega decirle que Orson Welles, John Huston y George Cukor quisieron rodar ahí y se les denegó la autorización. ‘Entonces, vea Ud, su señor Eustache con su película en blanco y negro…’
Cuando volvió a decir el resultado de su trabajo a Jean Eustache, “su cólera subió de golpe y el veredicto cayó, definitivo:
-Bien. ¡Entonces paramos del todo el film!”

 

Recuerdos para el que por mí pregunte


Mañana domingo 1 de febrero será el último día que podrá verse en Filmin, procedente del Festival L’Alternativa “Recuerdos para el que por mí pregunte” (Fernando Vilchez, 2025), un mediometraje (26 minutos) epistolar, pero sumamente emotivo y singular.
Llega una persona a un hermoso paisaje y se pone a leer una carta. Cuando acaba, nos informa que ese fue el último lugar en que estuvo vivo su familiar, tras haber escrito la carta que ha leído: tras una saca lo mataron por la zona que ahora, totalmente ajena a esos hechos, podemos contemplar.
Conviene oír las lecturas de esas cartas, la mayoría escritas siendo ellos plenamente conscientes de que podría ser la última que enviaran a los suyos.





 

jueves, 29 de enero de 2026

Los farsantes





No había visto nunca “Los farsantes” (Mario Camús, 1963) y me ha sorprendido bastante. No se podía esperar demasiado, en principio, de una producción de Iquino de la época, pero se ve como su joven equipo, con Camús a la cabeza, se esforzaba en batallar contra la falta de medios y consecuente acomodación en el lugar común.
Sólo una secuencia como la inicial, la cámara en continuo movimiento mostrándonos el estado lamentable de la troupe de cómicos que será la protagonista, esperando en el teatro poder escapar del pueblo pese a las deudas adquiridas, o una serie de planos exteriores por el paisaje de Castilla, y especialmente ese en que la cámara móvil sigue la carrera de un niño que va dar un recado en el cementerio valen estéticamente por toda la película.
Julieta Serrano explicaba el frío y la miseria que las compañías ambulantes pasaban en las giras teatrales de los años 50, pero Daniel Sueiro, coguionista de Mario Camús adaptando su relato “Fin de fiesta”, lo lleva todo al extremo más radical, sin salida.
La caótica gira de estos hambrientos cómicos, con presencias como las tan sólidas de José María Ovies y Margarita Lozano, acabará en semana santa -y ya se sabe que entonces los cómicos sólo podían esperar al domingo de resurrección- en la ciudad de Valladolid, què sirve de fondo para uno de los mejores planos finales que recuerdo de todo el cine español, todo él suntuoso panorama y sonido.
Únicamente lamento que el sonido directo no estuviera desarrollado en aquel entonces, lo que convierte a la banda sonora de la película con un monocorde diálogo de voces excesivamente perfectas, sin matices, hurtándonos de oír, en el plano que da paso al final que acabó de alabar, la voz original de Luis Ciges, que habría completado, de serlo, la impresión de papelón que deja.








 

miércoles, 28 de enero de 2026

Au travail avec Duras, Robbe-Grillet, Rivette et quelques autres


Compré en París este libro escrito por el cineasta Luc Béraud, y ya comenté que durante el viaje de regreso desde París tuve únicamente tiempo de leer su prólogo, en el que explica de forma muy divertida y acelerada toda su infancia y juventud abocada a un único objetivo: hacer cine.
Fundador de un cine-club en La Rochelle en el que proyectan -poca broma- “El gran desfile” (Vidor) o “Zéro de conduite” (Vidor)
Temprano becario en rodajes cinematográficos y realizador de films de 8mm, intento entrar en el Idhec, pero tras un curso el intento se saldó en un sonoro fracaso. No todo fue negativo, pues ahí se hizo amigo de Patrice Leconte o Bruno Nuytten, con los que asistía a clases de André Fieschi y Noël Burch y trabajaría después.
Fracasada la vía de la escuela oficial de cine, Luc Béraud emprendió para llegar a director la del meritoriaje. Empezó colaborando con Janine Bazin y André S. Labarthe en la ORTF
Labarthe será el primero de una lista de muy interesantes realizadores cinematográficos para los que ejercerá de ayudante de dirección, hasta sus 32 años, a los que emprende su carrera como director. Y de cada uno especifica con gran detalle como era su trabajo y qué opinaba tanto de la película que iban confeccionando como de la postura del realizador de turno. Sus retratos de todos ellos son, en este sentido, impagables. Siempre visto todo desde el punto de vista de un miembro de su equipo técnico…que había visto muy buen cine y que, con los ojos y oídos bien abiertos, él mismo acabaría haciendo un cine nada despreciable.
Jean-Louis Comolli, Marguerite Duras, Jean Eustache (sobre su trabajo con el cual escribió íntegramente otro libro, que me está esperando en la mesita de noche), Alain Robe-Grillet, Alain Cuny, Jean Rivette, Patrice Leconte, Joseph Losey, Roland Dubillard (de quien no conozco nada) y finalmente Claude Miller son los protagonistas, pues, de este jugoso libro.

 

lunes, 26 de enero de 2026

L'établi



Grabada en el canal TV5Monde de Movistar+ hace varios meses, he visto ahora “L’établi” (Mathias Gokalp, 2022), que ofrece un tema realmente poco recurrido en la ficción cinematográfica.
Un rótulo inicial explica a qué viene eso de l’établi que, al no ser del uso y lenguaje corriente por aquí, no creo que haya generado una palabra equivalente en español. Dicen en el rótulo que en 1968, pasado el mes de mayo, unos millares de militantes de grupos de extrema izquierda se enrolaron como obreros en la gran industria para incitar a sus compañeros a hacer estallar una revolución que veían factible e inmediata.
El protagonista de la película es un niño de buena familia, licenciado en Filosofía, que logra introducirse como obrero sin experiencia en la Citroën. Por razones -supongo- de producción, no figura ser en una de las grandes fábricas de la empresa, sino en una pequeña, donde efectúan el montaje del 2 CV. Ahí sufrirá todas las dificultades iniciales asociadas a un duro trabajo al que no está acostumbrado, pero sobre todo para hacer que alguien le haga caso y entre en el camino de las reivindicaciones.
Recordemos, por ejemplo, “A Fábrica de nada” (Pedro Pinho, 2027) y veremos que adentrarse por un tema de este cariz requiere hoy en día enfrentarse a él buscando caminos sorprendentes, pues dificilmente -te dices- alguien, con lo que ha llovido y se ha visto desde entonces, piensa que el relato de esa historia puede sostenerse con el lenguaje narrativo tradicional, a base de héroes con los que identificarse (el infiltrado y los multiculturales obreros, o incluso un extraño cura de la CGT encarnado por Olivier Gourmet) y los retorcidos capataces y jefe de personal de la factoría (Denis Podaylès).
Gokalp lo intenta, y te pasas buena parte de la película dirimiendo si ensalza los hechos o se burla inmisericordiosamente de ellos en su totalidad o en ciertos aspectos (como ese trabajo mesiánico del intelectual burgués buscando la solidaridad de la clase obrera.
Al final queda claro que sí, que la película viene a ser un reconocimiento de la gente que buscó una cierta dignidad en un trabajo que consideraba a sus obreros parte de una gran maquinaria. Pero también logra, me da la impresión, un cierto equilibrio de mirada distanciada.




 

domingo, 25 de enero de 2026

Comme le feu


Recomendaba Miguel Martin Maestro la película canadiense “Comme le feu” (Philippe Lesage, 2024; en Filmin), y realmente tiene muchos elementos para ser considerada bien singular.
La tensión continúa de todo su metraje (161 minutos) se da ya en la larga secuencia inicial, que sigue a un coche por solitarias carreteras y lo lleva hasta una casa en medio del bosque, junto a un lago. Los mínimos gestos que vemos hacen cada uno de ellos nos hacen ir pensando la relación que puede existir entre los cuatro viajeros.
Un elemento enturbia la aproximación a la película, pues pronto dudamos que el personaje exterior al grupo viajero, el que nos puede ir ayudando a desentrañar los secretos de todos los demás, sea una persona madura, equilibrada. Eso nos deja como espectadores sin posibilidad de identificación alguna, pues en otros momentos vamos notando otros comportamientos de los demás que llegan en alguna ocasión hasta lo grotesco. Todo hace que lo que en principio debería ser un reencuentro gozoso se convierta en un periodo de tensión continua.
Otro personaje, en principio ajeno a los dos grupos -el residente y el que llegó al lugar- aparece también por la mitad en la casa. Lo encarna Irène Jacob, que hace de una actriz francesa muy famosa en los 90…
Hay finalmente una escena que recuerda el “Delivrance”, y aprecias concomitancias de atmósfera entre ambas películas.
Cuando otras películas de tema similar tienen, en el mejor de los casos, un planteamiento interesante para luego tirar todo lo atesorado por la borda, esto no pasa en la de Lesage, que sabe mantener tono e interés de principio a fin.