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martes, 18 de febrero de 2025

Viaje a alguna parte

El chalet a la falda de la Sierra.

Helena de Llanos enfrentándose a miles y miles de libros, escritos y objetos que saturan la casa.



Cambio de cabeza.

Uno de los diálogos por la casa.

No ha sentado nada bien, creo, “Viaje a alguna parte” (Helena de Llanos, 2021; RTVE), que pasó sin pena ni gloria, sin dejar la huella que suelen dejar estos tipos de proyectos: no parece haber agradado a nadie.
Y, sin embargo, yo aplaudo que Helena de Llanos no se haya lanzado a hacer el documental sentimental ortodoxo que todo el mundo esperaría de una nieta que se decida a a hablar de sus abuelos, cuando éstos son nada menos que Fernando Fernán Gomez y Emma Cohen (ésta, adoptada).
Julieta Serrano nos hablaba que acudía cada año para asistir, formando un reducido grupo de amigos, a la casa donde vivían Emma Cohen y Fernando Fernán Gómez, para celebrar el cumpleaños de éste último, y que eran esos unos de los momentos más felices para todos. Pues bien, gracias a esta película he podido ver y hacerme una idea de todo eso, porque debemos verla -la película- como el recorrido atropellado de todo lo que se le pasa por la cabeza cuando va a vivir al chalet de la falda de la sierra, quizás con la idea de vaciarlo y venderlo.
Allí, en la casa, vaciando estanterías y armarios y llenando cajas, se encuentra -literalmente- con los fantasmas de sus abuelos, con los que entabla conversación, ya sea mediante cortes de sus numerosas películas, sacando de ellas o de grabaciones frases o incluso colándose ella misma mediante trucaje en una película de época, de la misma forma que en la casa llega a compartir plano y diálogos con ellos.
El encuentro con esos fantasmas, con esos espíritus que siguen transpirando todo lo que por ahí se encuentra, se completa, además, con las andanzas de un Juan Soldado revivido por Tristán Ulloa -que en muchas ocasiones vierte las frases y voz de FFG- y con una fiesta en el jardín (con gente como Oscar Ladoire, Juan Diego, Verónica Forqué, y José Sacristán en ell interior de la casa) que me llevó directamente a “Julieta de los espíritus”.
Entiendo, de todas formas, que la visión de una película con estos mimbres, totum revolutum entre los recuerdos de quienes ya no están, pero pesan, y la voluntad de vida propia de la autora, pueda indigestar a los que no tengan a esa pareja y lo que representan bien dentro.

La fiesta en el jardín. El mundo de la representación.


Con la reencarnación de Juan Soldado (Tristán Ulloa)

Y me dejaba a Emma Cohen, quizás más hilo conductor que el propio FFG. La copia proyectada por la televisión cortó sin piedad, de tajo, los títulos de crédito del final, que esperaba ansiosamente para confirmar si había sido la propia Helena de Llanos la que la había rodado en sus últimos años ahí, quien había rodado a FFG en algún otro ángulo no producto de efectos especiales y confirmar el título y autoría de las películas de ambos (o sin ninguno de los dos ni dirigidas por ellas, que también hay alguna) de las que se habían pasado secuencias. Un atropello. 

El baúl de Doña Carola. 
 

domingo, 29 de octubre de 2023

El extraño viaje


En el papel que llevaba con cosas a comentar en la sesión del viernes en el FF Cinema de la Font d’en Fargues sobre “El extraño viaje” he escrito ahora a lápiz una que, claro, ya no puedo decir, y me sabe mal. La anoto ahora aquí:
Los títulos de crédito de la película desfilan sobre la plaza del pueblo, del que vemos unos cuantos puntos emblemáticos: el Círculo Recreativo El Progreso, la corsetería La Parisién, la fuente monumental, el kiosco,…
En las maderas que cierran este último observamos las portadas de unas cuantas publicaciones de la época: La Hoja del Lunes, El Caso, el ¡Hola!, Cine en 7 Días, La Codorniz.
Tanto Fernán Gómez como Pedro Beltrán, su amigo y guionista, son de la generación de La Codorniz, y hay en la película alguna muestra directa de su tipo de humor. Dándole vueltas a esto, he sacado hasta una explicación global sobre “El extraño viaje”:
En la última página -no en la portada- de La Codorniz estaba el “Damero Maldito” de Conchita Montes, el cuento de Pitigrilli, “Tiemble después de haber reído”,…
¿Qué frase define mejor El extraño viaje”, bien mirado, que la de “Tiemble después de haber reído”?
En la foto, la plaza del pueblo (se rodó en Loeches) en la película. El kiosco, supongo que de atrezzo, creo que quedaba a la izquierda.

 

domingo, 22 de octubre de 2023

El extraño viaje


Pues quizás alguien no la haya visto aún o, como me pasa a mí, quizás le saquen más y más detalles cada vez que la ven, y la tienen clasificada como película de culto y fuente de frases y sentencias de esas que se atesoran y pueden soltarse, quedando requetebién, en las ocasiones oportunas, por lo que igual quieren asistir a la sesión del próximo viernes, en la que se verá en pantalla grande.
Vía la Federació Catalana de Cineclubs me enteré que los del FFCinema del Casal de la Font d’en Fargas necesitaban a alguien para presentar su próxima sesión y, tratándose de “Él extraño viaje” (Fernando Fernán Gómez, 1964) no pude negarme.
Ya hablado con el responsable del cineclub, la cosa irá de una corta presentación, proyección de la película y lo que espero sea un animado coloquio, pues por frases a rememorar, por ejemplo, no fallará.
Abajo, el cartel, con los demás datos necesarios. Como está en letra muy pequeña, pongo también aquí que:
-Será el viernes 27 de octubre a las 19h
-En el Casal de la Font d’en Fargues
-Calle Pedrell 67-69
-Metro El Carmel, Bus rV23 o 24.
-En sesión del FF Cinema
-Que, como aportación al cubrimiento de gastos, piden 4 euros por entrada.
Un gusto si acude alguna cara conocida, a la que pueda divisar en el momento de la presentación o coloquio. La satisfacción por la película, asegurada.

 

sábado, 15 de enero de 2022

El sistema Pelegrín


José María Nunes aprendió cine trabajando en películas como esta “El sistema Pelegrín” (Ignacio F. Iquino, 1951; en La 2) y eso le permitió luego sostener técnicamente a los miembros de la Escuela de Barcelona, que acudían a él para que no se desmadrase el rodaje, que una cosa son los planteamientos rompedores y otra que salga todo del revés.
La película, ni que decir tiene, le debe casi todo lo bueno a Fernando Fernán Gómez, quien en la ficción ve su salvación económica vendiéndose como profesor de educación física a una escuela, y a Wenceslao Fernández Flórez, autor de la novela en que se basa, que llena la boca del actor con exclamaciones como la siguiente:
-Mmm. ¡Aire de ricos! ¡Lo mejor que hay para el deporte!
Y está curioso buscar ante qué casas nuevas de Barcelona se rodaron sus escenas de calle. Yo, tras pensar en la calle Mandri, apuesto por las de la parte alta (ma non troppo) de la calle Balmes.




 

domingo, 28 de octubre de 2018

Umbral define a FFG



Francisco Umbral, en su “La noche que llegué al café Gijón”, que por recientes recomendaciones entusiásticas he empezado a leer, está describiendo, con sonoros adjetivos y relación de palabras que raramente se leen juntas, a los tertulianos del café Gijón, cuando le llega el turno a Fernando Fernán Gómez:
“FFG, con esa cosa de opositor pelirrojo que ha tenido siempre, como si viniera de una academia triste de preparar unas oposiciones que nunca va a sacar, y mientras tanto iba haciendo teatro, cine, televisión, cosas, con gran calidad y singular talento. Su forma de hablar, su voz, su entonación entre irónica y enfática, había creado escuela entre los actores jóvenes, y todos le imitaban la peculiar sintaxis y la altiva fonética. Luego no le imitaban tanto en la lectura de libros y la vocación intelectual”.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La silla de Fernando


Esta noche, en La 2, colocan en una habitación una silla para que se siente ahí Fernando Fernán Gómez y se ponga a hablar de su vida, de su trabajo y de su forma de ver las cosas. Un lujo inaudito, y una velada estupenda para quien quiera y sepa escuchar.
"La silla de Fernando" (David Trueba y Luis Alegre, 2006) está programada, según leo, para las 22,10 h. Pero mejor asegurarse un poco antes, no vaya a ser que se adelante su proyección. No es cuestión de perderse algún trozo en que hable, por ejemplo, con sus inolvidables tono y voz a los que nos acostumbró, de cuando empezó a hacer de actor o de cualquier cosa.


 

sábado, 16 de abril de 2016

El mundo sigue

Acabo de volver a ver "El mundo sigue" (Fernando Fernán Gómez, 1963) y, más allá del "¡Dios, Dios, Dios!" de Agustín González en la escena de la foto, que es la que siempre he recordado con facilidad, me he fijado en cómo un par de otras escenas le acercan a dos momentos felices de grandes directores contemporáneos suyos.
Una es la que delata que la obsesión de Faustino por el juego y el dinero le ha llevado más allá de la razón, y cuenta papeles de periódico como si se trataran de billetes. Algo así como el zigzag del protagonista de "Él" (Luis Buñuel, 1953) delata que pese a todo la locura sigue ahí.
En la otra, la musiquilla de la radio del coche americano sirve de contrapunto sarcástico al terrible drama, a la tragedia, de la misma forma que ese twist que bailan las suecas en esa motora del puerto de Palma de Mallorca en "El Verdugo" (Luis García Berlanga, 1963) sirve de brutal contrapunto al desesperado momento final del film.
Por lo demás, su primera escena deja a las claras que Fernando Fernán Gómez, lejos de tanta tergiversación tan común en el cine de la época, quería mostrar la vida de un barrio popular tal como era. Va acompasando la penosa ascensión del personaje de Milagros Leal por la empinada e inacabable escalera de su casa (foto del primer comentario) con la evolución de las acciones de desmontaje del mercadillo a donde ha ido a comprar. Pocas veces se ve un afán documental de tal nivel.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cine-clubs 1: CCI


Ésta, de la misma época, me hace especial gracia. Utilizando la técnica de las fotonovelas (que no tenían, en algún caso, una calidad muy superior). Se distingue la letra de Martí Rom, que como trabajaba en CPDA (Comisión de Publicaciones de la Delegación de Alumnos) es posible que hasta hubiera sido él (o Robus) quien tirara las planchas en la offset.

El extraño viaje en el CCI


Ésta, de la misma época, me hace especial gracia. Utilizando la técnica de las fotonovelas (que no tenían, en algún caso, una calidad muy superior). Se distingue la letra de Martí Rom, que como trabajaba en CPDA (Comisión de Publicaciones de la Delegación de Alumnos) es posible que hasta hubiera sido él (o Robus) quien tirara las planchas en la offset.