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domingo, 24 de noviembre de 2024

Felicidad suplente


Las grandes planicies de la Provincia de Buenos Aires desde el primer coche.

Los números, estadísticas y probabilidades de las elucubraciones que va anotando en su libretita el director.

Vemos, en el minuto cero, al actor y a la gran avenida de Buenos Aires, y cuando aparece el rótulo “Una película de Gonzalo García Pelayo” ya lo crees hasta redundante: “Felicidad suplente” (2024) está claro que es suya, en unas formas y entorno que ya ha hecho suyos y, para corroborarlo, no hace falta más que dejar a Martín Aletta cruzar la Avenida 9 de Julio, para que surja entonces en la banda sonora la guitarra y la voz de Fernando Arduán, para mí uno de los grandes descubrimientos de “Alegrías de Cádiz” (2011, la película que nos devolvió a GGP al cine), con unas preciosas música y letra de canción suya: “Yo he visto desenterrarse las amapolas, para volverse a plantarse solas, cerquita de mi balcón…”
Martín Aletta hace de director indeciso con la película que empieza a pensar. En esta fase especulativa hacen la aparición las matemáticas tan recurridas por GGP, tanto en forma de estadísticas aportadas por su huidizo mentor -quien quiere acabar con sus dudas con el sólido valor de los números- como en el de las probabilidades que va calculando el conductor y el mismo director en su cuaderno durante el viaje que emprende en busca de localizaciones y actores.
El viaje, la búsqueda, lleva buena parte del metraje, lo que da pie a muchas escenas en que, desde interior del vehículo, vemos de fondo las enormes planicies de la Provincia de Buenos Aires.
Inicialmente el viaje con sus compañeros el filósofo Juan (Juan José Vidal, que atemoriza a Ezequiel, el director, debido a la confusión que le aportan sus continuas reflexiones) y Javier (Javier García Pelayo, con un parche de estar por casa para dar más fiereza al rostro de un personaje sin embargo encantador, que siempre lo acepta y está de acuerdo con todo) es en un coche pequeño. Un año después, ya para ejecutar el rodaje, es en una camioneta, lo que, aunque se añade a la expedición la productora (una magnífica, muy en su papel, Fernanda Berkovich), permite planos menos fraccionados.
En el primer viaje ha habido tiempo para la genial aportación de Juan tanto de la “serendipidad” como la de la teoría del subjuntivo, en su afán por entender y dar forma mental a la idea de la película. También a un casting con imagen compartida de dos candidatas, profundizando que siempre se trata de la elección -voluntaria o no- entre dos caminos, en esas bifurcaciones insospechadas que ofrece la vida. En el casting todo apunta a que la actriz de la derecha es la más adecuada para el papel, pero ha surgido la atracción irrefrenable del director por la de la izquierda… Ya lo dice el conductor filósofo: “Vas buscando una cosa y encuentras algo mejor”.
Y luego todo sigue esa idea esencial: en busca de narrar una historia sobre un suceso imprevisto, que podría llegar a cambiarlo todo, se topan con varios. Eso es la vida.
Una comedia divertida, pero con un fondo de aceptación de los avatares de la vida que la eleva, seguro, entre las tropecientas películas que ya ha hecho y está haciendo en los últimos años Gonzalo García Pelayo. Bien pensado, esa idea base que se aprecia en ella puede ejemplificar su empeño en este periodo: buscando en este caso una comedia argentina… da con toda una filosofía personal de vida.
Una cosa más: a la feliz arquitectura de la película hay que añadir el acierto de la intervención de Fernando Ardúan. La música y canciones de Ardúan, interpretadas por él mismo o por otros (hay una central, bellísima, que canta muy bien una mujer), marcan un tono, te conducen a la alegría por una vida que, ¿por qué no?, podría ser plena.
Por un tiempo la película se podrá ver gratuitamente en este enlace, donde GGP va colgando todas sus películas:

El casting.

En el segundo viaje, Juan, La productora y Javier. Lo que no sé si pensar es si lo del collarín del primero es otra idea de guión sobre un imprevisto más a sufrir por la tropa y película o fue un imprevisto con el que se encontró realmente el rodaje de “Felicidad suprema”.

Todas las piezas ya colocadas felizmente en su sitio.
 

domingo, 25 de agosto de 2024

Films de García Pelayo en su web


¡Algo así se ha de divulgar, antes de que se arrepienta!
De esta primera tanda mis preferidas son
-Tu coño (otra cosa sería si todo el cine porno tuviera la puesta en escena de ésta, una de las más pensadas cinematográficamente por GGPelayo.
-7 Jereles. Realizada conjuntamente con Pedro G. Romero. Un retrato bellísimo y emocionante de Jerez y su flamenco.
-Dejen de prohibir, que no alcanzo a desobedecer todo. Muestra genuina del espíritu de siempre del cine de Gonzalo García Pelayo.
(Continuará)

Pasen y vean, mientras sea factible.

De Gonzalo García Pelayo:

En Cine Pelayo irán todas mis películas completamente libres y completas. Empezamos con las diez que hicimos en España (y viajes), puestas en orden inverso al mes de su producción (todas se hicieron en el mismo año).
Antes del fin de septiembre aparecerán las siguientes diez rodadas en Argentina (con estreno de las dos asiáticas). Luego, las anteriores.
E iremos estrenando las "Terceras dddiez" poco a poco según se vayan terminando (en octubre espero que mostremos "PedidosYa" y luego estreno mensual de la nueva, si podemos ir cumpliendo el plan previsto).
Están películas, trailers, fotos, críticas etc. Se irán añadiendo making ofs, textos y perfeccionando leves errores pero ya están las películas completas y libres.
Hemos intentado revolucionar en algo la producción, faltaba la exhibición y el cine seguirá por internet.
Comparte, comparte, comparte si puedes.

jueves, 16 de mayo de 2024

Angkor, Camboya: Damiana

In

Y out.

Pensando en sus 150 minutos que, una vez empezada, creía ya conocidos, abandoné la última película de Lucía Seles, y ponerme entonces con “Angkor, Camboya: Damiana” (Gonzalo Garcia Pelayo, 2024) fue como un bálsamo, que estalló en gran satisfacción cuando, acabada su larga secuencia inicial, que nos muestra majestuosamente todos los rincones de Angkor, la siguiente, con los mismos actores, da un vuelco radical a la comprensión de todo lo que has visto hasta entonces.
La película resulta ser un doble periplo por Camboya, en dos versiones radicalmente diferentes. Una (out), plagada de elementos autoirónicos (todas esas teorías sobre el lenguaje, sobre cómo dotar de sentido profundo a una película) y toques de humor (ese “pescado de humanos” que señala el divertido guía a la pareja de visitantes en su visita al mercado callejero sería su gag más destacado). Otro diálogo de esa versión aclara directamente mucho: “Un poco de tontería no está de más, sobre todo para compensar tu personaje, toda una tragedia”, añadiendo una hilarante referencia a “Marcelino, pan y vino”.
Pero debo decir que con la versión que he echado más risas es, precisamente, con la de representación de la tragedia (in), con un escupitajo como momento cumbre, cúspide dramática.
Película doble, reflejo quizás de su afición por las estructuras matemáticas, como la película igualmente cumple a la perfección su habitual empeño en dar a conocer espacios del mundo que le cautivaron en sus viajes, ofreciendo un retrato completo de Camboya, sin embargo no aflora en ella el estilo que recordábamos en García Pelayo, quien ayer nos indicó -poca broma- que la consideraba su película de mayor ambición.

En una película que es un retrato completo de Camboya.

Que no atiende únicamente a sus lugares turísticos.

Y no olvida aspectos siniestros de su historia.
 

domingo, 12 de mayo de 2024

School Privada Alfonsina Storni

El nervioso vigilante, en su garita, constata la llegada de la catequística a la Escuela.

La catequística acompaña a la nueva directora. Ambas tienen el proyecto de crear una santería en la escuela.

El encargado del kiosco de helados, que no vende ni un solo helado, en su kiosco. Ya se verá que la película está llena de actores de la escudería Seles.

Ya sólo las primeras escenas de “School Privada Alfonsina Storni” (2024) nos hacen ver de forma inequívoca que nos encontramos ante una película de Lucía Seles.
La cosa empieza, despistando bastante al personal, con un pase como de diapositivas sobre un centro, un lugar funcional, mientras se oye una grabación como de una radionovela de época.
A eso le sigue la filmación de un corrillo de compañeros de trabajo, con sus maledicencias sobre otros compañeros, hecha bajo las normas no escritas de Seles y el último García Pelayo: dejando cancha libre a la improvisación, a lo ideado por los actores.
Van apareciendo de vez en cuando, con mucha frecuencia en esta película, rótulos -recurso que era tan asociable a Gonzalo García Pelayo- con explicaciones y apuntes de un eventual narrador (más bien comentarista de todo lo que se le ocurre relacionado, aunque sea por los pelos, con lo que sale o se cuenta por la película), el propio Seles, reconocible a la legua por su español infestado de palabras de su inglés casero sino inventado, al tiempo que, por lo mismo, difícil de leer y entender Y también hay travellings marca de la casa por la ciudad, siguiendo la cámara a los personajes, en esta ocasión con frecuentes cambios de plano.
He visto las últimas películas de Gonzalo García Pelayo antes, con estos mismos actores argentinos, y es ahora que veo por completo cómo estaba haciendo cine al estilo Seles o, cuando menos, haciendo continuos guiños a sus maneras.
Luego sigue, sin la contención de los setenta minutos, pues dura más de dos horas, el seguimiento de las intrigas, de los golpes de gobierno en la fría y fea Escuela Privada centro de la acción, de las rencillas y acusaciones entre sus empleados. Todo trufado, eso sí, de puntuales cameos (papeles serios y contenidos los de los dos hermanos García Pelayo), aparición de trenes, de elementos especiales de edificios y monumentos, homenajes a los escritores chilenos y declaraciones seleanas como esa de que prefiere mil veces una estación de servicio nueva a un jardín.
Es decir: Lucía Seles en pura esencia.


En la estación (punto nodal en otras películas…) mirando “los cilindros”.

El inquietante chileno en el acto de presentación de otra nueva directora.
 

sábado, 20 de abril de 2024

Salón de uñas

En el salón.

El soplo argentino y la apuesta doble que ha hecho consigo mismo de hacer diez películas por año, ha cambiado el cine de Gonzalo Garcia Pelayo.
Estructuralmente, sus últimas películas huyen de la complejidad, siguiendo argumentalmente un esquema muy sencillo, a menudo representable geométricamente.
Formalmente, inciden en ellas aspectos visuales como los mismos colores, pero también rehuyen de planificaciones complejas. Hay movimientos de cámara para acompañar a los personajes o hasta para ir corriendo con ellos, pero no suelen estar muy implicados en dar significados específicos a la trama. Los diálogos, por ejemplo, se suelen presentar mediante funcionales planos y contraplanos, y el montaje no suele aportar sorpresas.
Con estas premisas, las películas resultantes te caen mejor o peor en función del desempeño de los actores argentinos de nueva hornada que pueblan sus películas y, quizás, del grado de trascendencia inferida por el tema y las situaciones presentadas.
Así las cosas, el propio García Pelayo cuenta que el pase en el BACIFI de su “Salón de uñas” (2024) ha sido un éxito de público, que ha estado riéndose continuamente de lo que veían y oían (diálogos: en esta ocasión no dominan las canciones).
Yo he visto la película esta mañana y, si bien no me he reído con fuerza más que en un momento concreto, confieso que he estado con la sonrisa en la boca todo el rato. Está uno tan falto de comedias que, si se le capta el tono a una, ésta lo tiene todo ganado.
Es la película un cuento, una miniatura cómica, servida por una serie de actores argentinos en estado de gracia, sobre una pareja que regenta uno de esos salones para el cuidado de uñas que han proliferado por doquier, que emprenden un experimento para buscar una solución a la monotonía que asalta su vida como pareja.
La clave para que pueda pasar tan bien como me ha pasado está, creo yo, en cómo dicen los actores, de forma tan natural, los diálogos, con frases entrecortadas, inacabadas, en lo que es un film decididamente entronador, con su picara intención a cuestas, del lenguaje banal, de los lugares comunes.

El experimento para buscar solución a la monotonía de vida de la pareja.

Posibles alternativas.

Un maestro en la disciplina de Ciencias Alternativas.

Tratando a la pareja.
 

martes, 16 de abril de 2024

Dos hermanas. Pilar

El Primo enseñando, al inicio del recorrido, cuando sabemos el recorrido que Pilar va a iniciar, la vieja casa de la familia.

Un punto de engarce con “Dos hermanas. Paula”.

Punto central de ambos recorridos inversos. Está bien que se de, precisamente, en una estación de tren de la provincia.

“Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera». Lo dice un taxista a Paula, comentándole que así comenzaba “una novela rusa”, pero que no la leyó porque acababa mal.
Ahora, pasando revista a mis intentos de agarre a “Dos hermanas. Pilar” (Gonzalo Garcia Pelayo, 2024) ha aparecido esa jocosa cita, pero queda ahí, aislada.
Ha habido más asideros en el que viene a ser el largometraje inverso de la previa “Dos hermanas. Paula”. Esa misma estructura inversa (Paula buscaba a Pilar. Pilar busca en ésta a Paula) y ese cruce insospechado, no captado, de las dos búsquedas, precisamente en una estación de tren perdida en la provincia de Buenos Aires, aportando mucho a ese retrato de esa región tranquila y callada, en medio de ésta y la anterior película (pero que es en ésta en la que se entiende), sería, desde luego, uno de ellos.
El cruce en este recorrido inverso se da también con el chico con el que Paula pasó una noche en su película. Pero no acabo de creerme que funcione una misma química con una y otra hermana.
Si Fernando Arduán en la hermosa “Alegrías de Cádiz” (2013), con sus canciones, es una de sus guías, aquí al principio un cantante y su guitarra parece cantar a unos “Arrieros musiqueros”, y me preparo a seguir esa (qué podía ser buena) pista.
Otro agarre podría ser la obra del arquitecto Francesco Salamone, como también era en la mirada de Paula. Pero aquí es sólo una visión fugaz la que se tiene de la fachada de una escuela suya, sin recrearse nada más en ella, y pasando a una de las escenas y de los diálogos que me han resultado menos creíbles de la película.
Acompaña toda la película una ristra de poemas (solo en la banda sonora, olvidando aquí aquella costumbre de sus films de recalcar algún verso o concepto escribiéndolo en la pantalla), pero será por haberlo pescado en un momento en que aún no me encuentro plenamente restablecido de un bajón físico, será por lo que sea, al menos en esta visión me ha resbalado como la lluvia resbala por un cristal.
Quizás sea eso, que he traspasado mi lamentable estado a la película, pero mentiría si no dijera que todos esos agarraderos que he apreciado no han servido para asirme, y no he visto en la película, salvo ese calculado y geométrico esquema argumental, la mínima garra para ello. Eso lo he visto claro en la larguísima, pero poco sustancial, entrevista entre ese pobre nonagenario coleccionista, emocionado por tener alguien a quien enseñar y explicar cosas y, así, romper su soledad, mientras Pilar simula llorar emocionada por lo que ve y oye.
Espero que se trate sólo de un estado mío, pasajero.

La fachada de la escuela de Salamone.

La que sería una de las protagonistas de ambos films, la Provincia de Buenos Aires.


 

domingo, 14 de abril de 2024

Dos hermanas. Paula






De la última hornada de diez películas realizadas por Gonzalo Garcia Pelayo, versión argentina, yo había visto ya “Bruna” y “Ritmo 2x3”. A su lado, “Dos hermanas. Paula” (2024) es una película mucho más sencilla, hasta el extremo.
Si Bruna todo apuntaba a que era una mujer de carácter, el de Paula está en proceso de formación a lo largo de la película.
Se inicia con ella, corriendo por un paisaje industrial, rostro de cierto malestar agudizado por la letanía que suena en la banda sonora, seguida por un travelling lateral hasta llegar a un paisaje rural. Todo se hace más reposado, ya sin la canción, y el travelling deviene posterior, siguiendo junto a una valla de piedra a Paula.
Como parece que pasa con todo este racimo de películas, una ligera trama las conduce. Aquí Paula abandona su casa (vemos su despedida de un padre cariñoso) y emprende la búsqueda de una arquitecta, restauradora de obras de Francisco Salamone. Ahí, en las obras de este peculiar arquitecto, tenemos uno de los leit-motiv del film.
Otro es, a mí entender, la mirada a la provincia. La obra que vemos de Salamone está en Alberti, en la provincia de Buenos Aires, cuya área nos recorremos.
Unas cuantas canciones que explican cosas, actores que dicen sus textos con sus propias palabras y sin mucho ensayo previo. Las peripecias de Paula por la provincia de Buenos Aires en busca de ese personaje femenino nos llevan a un cambio de imagen… y a esperar qué averiguamos de su otra, inesperada, hermana.
Pero eso ya será otra película.



 

domingo, 8 de octubre de 2023

Ritmo 2x3

Falta, pero se intuye, el sonido.

En el foro masculino.

Él con su gineceo.

¿No reclamábamos, de tan escasas en estos tiempos, una comedia? Pues ahí está la nueva hornada de Gonzalo García Pelayo para aportar “Ritmo 2x3” (2023), una comedia argentina con la valentía de haberla enfocado en las relaciones entre hombre y mujeres.
Tiene la película un magnífico arranque coral y decididamente rítmico, con féminas taconeando y palmeando el cajón en semicírculo acogiendo los títulos de crédito.
Pero los ritmos se van a dar (lo descubrimos en seguida, durante un tiempo de sabia dosificación de la intriga mediante una cámara atenta y seguidora) en las relaciones sentimentales.
Antes, tras la explosión sonora y visual de ese inicio, hemos visto a Pablo Ragoni, esa figura inolvidable del cine de Lucia Seles, atendiendo a la hilarante y explosiva -para los tiempos que corren- conversación entre el peluquero y un cliente en espera, introduciendo él -como explica más adelante- sólo “algún silencio brillante”.
El meollo de las singulares relaciones, paseos reflexivos a dos ante una gloriosa confitería, por la Plaza San Martín y otros enclaves porteños, entrevistas a chicas más jóvenes que amplían el panorama, un hecho desencadenante y y un plano secuencia destripador, que muestra la verdad del cine dentro del cine, completan la película, que vuelve a tener la (corta) duración habitual standard de las últimas películas de Gonzalo García Pelayo.
No sé cómo hace para mantener la frescura, pero por ahora vaya si lo consigue en las que he visto de este último paquete de diez.

Una chica respondiendo la encuesta

Paseo ante una confitería.

Cuando se lanza a hablar, habla.

¿A que parece un cameo -con diálogo- de Lucrecia Martel?