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domingo, 22 de febrero de 2026

Vampir - Cuadecuc


Pues he descubierto que “vampir-Cuadecuc” (Pere Portabella, 1970) resulta mucho mejor desmenuzándola, viéndola plano a plano, repitiendo escenas para fijarte mejor, que vista de un tirón en una sesión, en que confieso que me ha resultado siempre un tanto pesada.
Es así que puedes apreciar no ya sus escenas en negativo de sonido o blanco y negro forzando sus contrastes, sus anacronías entre el pasado y la contemporaneidad, entre la película de ficción y su rodaje, por no decir su música repetitiva, banda de sonido extraña o distorsionada o música de nivel de vida, sino los momentos de aparición y cruce de cada una de ellas, pensando en sus incitadores, y en todo un equipo disfrutando pervirtiendo todas las reglas canónicas de la ficción.










 

jueves, 12 de febrero de 2026

Temps de penobra


Fue, según propia confesión, el regalo que Juncosa efectuó a Pere Portabella en el día en que cumplía 99 años. Ayer, en el aula magna de la Facultad de Geografía e Historia, se presentaba “Temps en penombra. Pere Portabella recorda a Manuel Sacristán” (Xavier Juncosa, 2026).
Sería la película más reciente de Xavier Juncosa, la que haría su número -poca broma- 117, si bien él mismo diferencia claramente entre películas y entrevistas, y ésta es, en realidad, una entrevista, montaje de diferentes tomas de una entrevista con Portabella efectuada por el mismo Xavier Juncosa y Salvador Lopez Arnal, en plano fijo, sobre Sacristán, con una longitud similar a la de un largometraje. La ha rescatado en la actualidad del material que acumuló en 2005 para la producción de la que quizás sea su magna obra en el campo del documental, la “Integral Sacristán” (2006), cerca de 13 horas de apasionante puesta al día del estado del arte sobre el mundo intelectual cultural de por aquí del momento, que se expresa en sus ocho documentales agrupados en un espléndido pack en relación con el filósofo marxista.
Con alguna repetición, lógica en una entrevista de estas características que busca explorar diversas áreas para obtener la máxima información sobre el personaje investigado, el montaje presentado, como se ha dicho en el coloquio, contiene una inapreciable información sobre ambos personajes, Portabella y Sacristán.
Portabella empieza la entrevista, tras alabar la capacidad intelectual de Sacristán, señalando las circunstancias de su primer encuentro con él. Acabado su periodo en Madrid como productor de tres películas fundamentales del cine español (“Los golfos”, “El cochecito” y “Viridiana”, recuerda haber preparado conjuntamente aspectos de la Caputxinada de 1966, el encierro en el que se creó el Sindicato Democrático de Estudiantes. Pero quizás recuerda con más intensidad el paseo que ambos dieron por la Diagonal, por el área de la iglesia de Pompeya, hablando de cuestiones artísticas (una conversación -dice Portabella-, centrada en la música de Mozart y la música barroca, que no podía mantener con ningún otro personaje político que no fuera ese), mientras la policía les cruzaba una y otra vez en una y otra dirección para perseguir a unos estudiantes que por ahí se manifestaban (como se ve, una de las anécdotas sumamente visuales que Pere Portabella gusta explicar).
También cuenta una famosa anécdota que habla de la integridad moral del personaje, como es su presentación, con una muda de reserva, en la Comisaría de Vía Laietana, para confesar ser el autor del artículo por el que habían acusado y recluido a Gabriel Ferraté y exculparlo totalmente. El retrato lo completa hablando del magnífico tiempo compartido por ambos, conversando sobre todo, en una celda donde fueron internados.
Otras reflexiones de Portabella que me parecen muy interesantes se refieren a la sensación de abismo que vislumbró la izquierda europea -y con ella profundamente Sacristán- tras la sucesión de hechos mundiales luctuosos de 1968, entendiendo que esa revolución que podía cambiar el mundo lo tenía difícil para tener éxito próximamente, u otra de buen calado, indicando que los partidos de izquierda habían ido desplazando y apartando a los intelectuales de la dirección de sus organizaciones, y ese comportamiento ha tenido, sin lugar a dudas, mucha relevancia.
La cita se produjo temporalmente en un punto de intersección entre el año Sacristán -que ha cubierto sus actividades hace poco- y la Acció Portabella que se extenderá hasta que el homenajeado cumpla sus primeros 100 años. Esta yuxtaposición se podía apreciar en el aula, donde coincidían profesores de Universidad y seguidores del filósofo (entre ellos un amigo virtual que se me corporizó al final) y otros directores y gente con gran relación con el mundo del cine, algunos no vistos en mucho tiempo.
Tras unas pocas intervenciones, el coloquio se cerró lanzando una botella al mar, para ver si alguien sabe dar razón de una película que en los años cuarenta realizó Manuel Sacristán (de la que Pere Portabella no tenía noticias, pero que Xavier Juncosa había podido saber que se rodó en Sant Feliu de Codinas y era la historia de un sombrero). Salvador López Arnal, para completar esta faceta cinematográfica del filósofo tan absolutamente desconocida, informó que Sacristán también se había presentado al premio de guiones de 1969 y le concedieran un accésit por el suyo. Si alguien puede aportar más información, o llega a saber donde se encuentra la película o el guión premiado, ya sabe….
En la entrevista, Pere Portabella tenía colocado un micrófono de corbata y si alguna respuesta suya no acababa de entenderse del todo era por su costumbre de no acabar del todo las frases de las respuestas que no correspondían a las cosas que quería dejar claras y recalcar, sustituyendo frase por algún expresivo gesto de estar en el ajo de lo que se quiere transmitir, haciendo sobrantes las palabras. A quien no se le entienden en absoluto sus preguntas es a López Arnal, porque no tenía ningún micrófono cerca. En cambio, detrás de la cámara y por lo tanto cerca del micrófono de esta, a quien sí se entienden sus preguntas es a Xavier Juncosa, que revelan, por una parte, su complicidad con Pere Portabella -con quien le ligaba su frecuentado Moyà-, pero, sobre todo, su insaciable curiosidad intelectual, que es la que nos permite gozar de su extensa obra en cine -como ésta- y escrita.

Obsérvese la fotografía proyectada como fondo de pantalla. Proporcionada por Jordi Vidal, quien está revisando para la Filmoteca todo el legado del archivo Portabella, proporciona una insólita imagen, con los dos protagonistas de la sesión en el mismo encuadre. Es en el encierro de Montserrat. Sobre la tarima, Pere Portabella. A la derecha, levantado, Manuel Sacristán. A los pies de Portabella se distingue también el rostro de Gabriel Ferrater.


 

viernes, 16 de enero de 2026

Acció Portabella

Portabella en una de las imágenes del vídeo de Jordi Vidal.

Como no dispongo de la imagen de diciembre, cuelgo ésta, ya él mayor.

He estado haciendo fotos esta mañana en la sala de la Filmoteca durante el acto de presentación de Acció Portabella, una constelación de actividades que se planifican para el año (de febrero 2026 a febrero 2027) en que Pere Portabella cubrirá su centésimo año por estos lares. A distancia y sin zoom, a oscuras, con focos o la propia pantalla en contra, más que fotos obtaban todas ellas al premio de ser una auténtica porquería. Así las cosas, ahora, al llegar a casa, he visto que una serie de medios de (Ministerio de Comunicación, ABC, Ara) han publicado ya unas cuantas fotos y he decidido pedírselas prestadas, indicando lo leído en los pies de foto que he podido detectar: las de ABC las firma Quique Garcia, y las del Ara Pau de la Calle.
Al llegar he notado la presencia de gente de diferentes parcelas más o menos públicas, que me costaba enlazar. No había una presencia mayoritaria de la rama cinematográfica, ni mucho menos, estando sobre todo representada por personas pertenecientes ahora o antes a instituciones más o menos oficiales. Yo he estado con el staff de la Federació de Cineclubs y -pero eran excepción- unos realizadores independientes.
También se hacía ver la presencia de gestores de museos y de gente del mundo de la política. Por ahí fuera pululaba gente como Montilla -que se ha esfumado antes del piscolabis- o unos bastante despistados, no sabiendo dónde amarrarse, Jordi Borja y Diego López Garrido.
Hasta que Jordi Balló, que se ha definido como coordinador -para no ser considerado comisario- de esta Acció Portabella, no ha presentado la telaraña -quizás quede mejor llamarla, como antes, constelación- de lo que están organizando, no he llegado a asumir la heterogeneidad de los asistentes.
Como acto mediático gordo en el país, lo ha presentado el periodista de 3Cat Antoni Bassas, que ha intentado definir a Portabella mediante tres palabras: seducción, impugnación y vanguardia (la tercera, en realidad, me la he inventado yo, porque no he logrado retenerla) y, además de ir dando entrada a los diferentes ponentes, le ha dado tiempo de recordar su interrelación durante diez años en un programa de radio en el que se discurría sobre todo, que la gente acabó por conocer como “Els tres tenors”.
Un audiovisual muy bueno hecho por Jordi Vidal, de Films 59 (la productora de Portabella), ha recordado a todos las poderosas imágenes del propio Portabella y de sus películas (con ese inicial blanco y negro de negativo de sonido tan contrastado), acabando con la sorpresa de la aparición de él mismo, mayor, pero aparentemente en buen estado de forma, grabado en diciembre de 2025.
Este es un acto cubierto al alimón por la Conselleria y el Ministerio de Cultura, y ambos han hecho un parlamento para la ocasión. Más corto y quizás protocolario por parte de Sònia Hernández, también protocolario pero quizás más largo y cercano por parte de Urtasun, quien le ha hecho un pequeño añadido de recuerdo personal.
La obra de Portabella se cobija actualmente en la Filmoteca de Catalunya (todas sus películas y su archivo personal) y en la Filmoteca Española (sus tres fundamentales largometrajes producidos alrededor de 1960). Pablo LaParra ha hecho un buen discurso y Valeria Caporesi también ha soltado unas palabras, mucho más escuetas.
Jordi Balló es quien ha soltado algo de prenda de lo que se trama, que pasa por dar a conocer su obra, pero sobre todo intentar ver cómo resuena Portabella hoy en día en otros y en diferentes asuntos en cuanto a sus constantes preocupaciones: la centralidad cultural, el impulso democrático, etc.
Por parte de la familia ha dicho finalmente unas palabras su hija, Carol.
La parte musical -siempre Bach- ha corrido a cargo de una limpísima interpretación al piano de Daniel Tarrida y una final, de despedida, de una violoncelista. Aunque no dijeran el nombre de la violoncelista, rápidamente he descartado que la provocación, también destacada como característica de Portabella, se hiciera cargo de esta píldora final. Lógicamente estimaron recordar las Variaciones Goldbeg de aquella escena del metro nocturno de Barcelona, con la intimerata de jóvenes intérpretes ejecutando la pieza arrullados por el sinuoso vaivén de los vagones en su recorrido. Emular la pieza de “Pont de Varsovia” debió quedar descartado a la primera de cambio.

Esta foto, que publica el Ministerio de Cultura, tiene miga. Después de estar un tiempo pululando por ahí, alguien ha dicho de hacer una foto. En ella aparecen partícipes directos o indirectos en el proyecto presentado y algún otro que ha acudido por ahí. Yo estaba en ese momento en el interior del vestíbulo, y tras inicialmente avisar para colocarnos de espaldas y no salir accidentalmente, he visto la foto mentalmente y he corrido hacia la cristalera para hacerla. Completaría magníficamente ésta, pero desgraciadamente he llegado cuando ya estaba deshaciéndose la formación. 

Es curioso que la presencia de Urtasun (aquí hablando con Balló, con Montilla atrás solitario) es la que realmente a motivado a la alegre banda de la prensa. Se veía un revuelo de fotógrafos enorme (pongo al final una foto que he hecho en la sala, también todos ellos atentos). Esto de que haya un ministro sigue atrayendo. Debe ser por lo que tiene de “personaje famoso”. 




Cuando Balló lo ha explicado yo ya lo había detectado hace tiempo. El logo de Accio Portabella guarda una imagen oculta hasta para sus diseñadores. En negativo a las letras se ha colado el vampiro de Vampir Cuadecuc. Con pajarita.

La foto es mía. Quizás ampliándola pueda leerse alguno de los nudos y sus conexion

También foto mía, para evidenciar lo que decía de a qué están atentos los fotógrafos.
 

viernes, 4 de abril de 2025

Constelación Portabella

Claudio Zulian (director), Luis Miñarro (productor) y Pablo La Parra (Director de la Filmoteca, antes de la proyección.

Ya en el coloquio, Pablo La Parra, Claudio Zulian, Pilar Parcesisas y Esteve Riambau.

Un reportaje italiano sobre el rodaje, en el piso de Portabella, de “Nocturno 29”.

En un coloquio de La Clave. Salen en “Constelación Portabella” muchas declaraciones suyas en entrevistas televisivas, además de trozos de algún reportaje o programa con él como protagonista, incluido, al final, una aparición suya en televisión tocando en directo la batería, de la que había sido muy aficionado en su juventud. Al acabar la pieza, sonriente pero my nervioso, se le veía haciendo mucho un gesto suyo muy característico, de apretar los dientes.

La extraordinaria secuencia de “El silencio antes de Bach” en la que un grupo de violonchelistas lo interpretan con el metro articulado en marcha. A Portabella siempre se atrajeron las hazañas visuales… y sonoras.

Festival D’A - 6
En la misma “Constelación Portabella” (Claudio Zulian, 2024; anoche en la Filmoteca) aparece Pere Portabella diciendo que estaba inicialmente en sintonía con grupos artísticos como Dau al Set o El Paso, porque quienes estaban encuadrados en ellos, sus amigos, intentaban transgredir el mundo del arte, y que él siempre ha intentado aupar la transgresión.
En el documental elaborado ahora sobre él, que repasa buena parte de su dedicación al cine, sorprende, aún producido por Luis Miñarro y siendo sobre tal personaje, por su convencionalidad, hasta el punto que la única transgresión que hay en él (al principio, viendo los cortes de entrevistas iniciales, creía que seguía incluso esa pauta de los documentales televisivos norteamericanos actuales, de avanzar las dos o tres ideas que se encontrarán más tarde, si el espectador no pasa a otro canal), la única transgresión apreciable, repito, se halla en los trozos de las películas del cineasta, que se muestran con profusión, no siempre en concordancia, por cierto, con las declaraciones que sobre su cine o su persona hacen unos cuantos especialistas de nombre.
En el coloquio, uno de los expertos entrevistados en la película, Esteve Riambau, recordó la única guía que le dio Portabella cuando finalmente acordaron hacer el libro recopilatorio de sus escritos publicado recientemente en Galaxia Gutenberg: “No hagas nada convencional”. No criticó por eso la película, admitiendo que la opción de rellenarla con el máximo de Portabella, quedando la forma del documental en un segundo plano, era una de las opciones, pero sí le afeó en varias ocasiones que lo que habíamos visto era una constelación al que le faltaban estrellas, y fue enumerando a lo largo del coloquio unas cuantas que había callado la película, centrado casi todo en lo más político: “Informe General II” (que Zulian dijo que “no cabía”, para luego explicar que su documental no seguía el aparente orden cronológico que según cómo muestra, sino que funciona por bloques de temas -su dedicación inicial como productor, sus primeras películas bastante rompedoras, la música, la política,… y con “El sopar” y el primer “Informe General” dio por terminado el bloque político), su primordial participación últimamente en la Fundación Alternativas, su (muy especial…) relación con los creadores de cine militante o que se le acerca, su eterno desmarque de la Escuela de Barcelona, en la que lo quiera o no se acunaron sus peliculas, su actividad como senador, etc.
Yo sí añadiria que algo mínimamente transgresor -ya que no completo- debería ser un documental que se dedique a tamaño personaje. Tiene razón Zulian en decir, como dijo en el coloquio al hablar de su planteamiento de película, que no se puede hacer nada al estilo Portabella, que él es, en este sentido, único. Pero es que no se trataba de eso: Portabella nunca ha exigido a los que hizo de productor que emularan su tipo de cine, sino que expresaran con su propio lenguaje lo que querían decir. La película de Zaluan que propició su primer encuentro con Portabella, “A través del Carmel” (2009), tenía una forma y estructura personal de abordar su tema, y apostaría que eso fue lo que justificó que Portabella le felicitara (como ayer nos contó el autor de la “Constelación”). Pero no se desprende ni un detalle como los de ese trabajo previo en lo visto ayer, de no ser esa ocurrencia de poner el título de la película y sus entrevistados en medio de su metraje, pues estoy hablando, claro, de otro tipo de aproximaciones.
Casi todos los entrevistados son personas conocedoras del tema sobre el que se les preguntaba y aportan argumentos de interés, pero, no sé, a mí, personalmente, me agobian un poco estos montajes en que se reparte entre un nutrido grupo de supuestos especialistas la tarea de ir montando la consideración de una personalidad. Me da la impresión de que se diluye y banaliza un poco el discurso. ¿No habría sido mejor, quizás, encomendarse a un par de ellos y que fueran esos dos los que condujeran razonadamente la travesía?
Según declaró, la apuesta de Zulian había sido intentar una película de ahora con el lenguaje de ahora (?) para, como objetivo central, dar a conocer a las nuevas generaciones la importancia de la obra y actuación de Portabella, porque, señaló, en las clases que da previene del corte digital que se produjo en el año 2000, y lo primero que avisa es de que “antes de esa fecha pasaron cosas”. Pero no estoy seguro de que así se pueda lograr. A los que conocíamos aunque fuera un poco el tema, nos ha sonado todo a un cierto “dejà vu”. Quizás -y ojalá así sea, como es verdad que indicaron algunos espectadores- pueda servir para que se enteren de lo rompedoras de su actividad y obra los que la desconocían, pero no sé: al menos anoche no me pareció ver entre el público congregado a nadie de la nueva generación, y no sé si su reacción, de empezar a ver el documental, sería de caída del caballo y apuntarse a la buena causa descubierta, la verdad.
También en el coloquio, ya que en la película no demasiado, me hizo gracia pescar alguna indiscreción que se le escapó a Pilar Parcerisas, entre su esperable discurso (que no creo fuera tampoco lenguaje de ahora para los de ahora) sobre la cuestión artística, como esa malévola frase que le oyó a Joan Brossa cuando ya se había alejado de Portabella y salió éste a colación en la conversación: “Los ricos siempre acaban tirando arroz”. O esa polémica en La Vanguardia entre el Grup de Treball y Tàpies, que La Vanguardia (que siempre es muy suya) acabó zanjando sin publicar ninguna carta de réplica del Grup de Treball y sólo publicando, como postura cercana al GT, pero mediadora, los escritos de Portabella.
Un poco de mordiente, cuando menos.

Luis Parés, en la Cineteca de Madrid.

Xavier Albertí expresando esencias teatrales de Portabella.

Àngel Quintana nombrando aspectos de lenguaje de su obra.

Xavier Balló. También aparecen tres críticos extranjeros de nombre, que se han interesado por las películas de Portabella y dos especialistas del mundo artístico.

La partida de cartas de Lucía Bosé con Antonio Saura, Antoni Tàpies y Joan Ponç en “Nocturno 29”, de la época brossiana de su obra.

Romà Gubern, ahora no recuerdo si en “Umbracle”

Carles Santos. (¿En “Acció Santos”? No: En "Play-back")

“El sopar”

“Informe general”




 

 

martes, 7 de mayo de 2024

Pere Portabella.Impugnar las normas

Cubierta del volumen de la edición catalana.

Si había ayer una pregunta circulando entre los asistentes a la presentación de “Impugnar las normas” (Pere Portabella, Galaxia Gutemberg, 2024) unos minutos antes de su presentacion en la Casa del Libro de Rambla de Catalunya, esa era a qué hora iba a hacer acto de presencia el homenajeado, Portabella. Llegada la hora, la pregunta varió a la de si iba a ir o no.
Lo cierto es que no apareció, y todos, internamente, lo encontramos normal, tratándose de una persona que ha alcanzado ya los 97 años, que ciertamente no son moco de pavo. Pero un poco extraño sí resultó que no se dijera en ningún momento nada al respecto desde la mesa, que él no dirigiera ninguna frase en el vídeo preparado por su equipo de Films 59, que se proyectó al empezar, y que ni siquiera se leyera un escrito preparado por él para el acontecimiento. Adicionalmente, que Vicenç Altaió, en su intervención, hablase de él un buen rato utilizando formas de verbos siempre en pasado hizo recorrer un rumor y gestos de extrañeza por el auditorio.
Fue conciso y potente el vídeo de su productora, Film 59 (por ahí estaba Pascual Otal…), enlazando secuencias de sus películas e imágenes que casan muy bien con los temas que se desprenden de sus textos recopilados en el libro.
Tras la introducción efectuada por Joan Tarrida (Galaxia Gutenberg), Esteve Riambau, que es el autor del prólogo y notas del libro, además de haber efectuado el arduo trabajo de su selección y edición, recalcó -y los que en algún momento hemos conocido a Pere Portabella no podíamos sino sonreirnos y representarnos en nuestras cabezas las escenas comentadas- que no hubo decisión editorial de todo el proceso que no hubiera pasado por sus manos. Primero no quiso un libro de memorias o biográfico, escogiendo mostrar los textos que ha ido escribiendo a lo largo de su vida, tocando la cuerda cinematopgráfica, artística o política. Decidió que salieran a la vez una versión en catalán y otra en castellano, Insistió -comentó Riambau- en que figuraran discursos parlamentarios, de cuando fue senador. Aprobó o descartó (también hizo colocar algunos olvidados) todos los textos y fotos que se incluyen en el volumen. Incluso le hizo modificar el prólogo en dos ocasiones, para dar por válida finalmente la tercera versión que le presentó…
Segun Riambau, se trataba de ordenar los materiales pero, conociendo al autor de los textos, no podía tratarse en absoluto de una ordenación cartesiana, pues seguro que la habría rechazado por completo. Al final -señaló- los agrupó en tres épocas (el franquismo -hasta la llegada de Tarradellas-, los primeros años de la democracia -con él participando como senador- y su “regreso” (una palabra que Portabella nunca le admitió) al cine a partir de 1989 -sin olvidar su participación activa en la Fundación Alternativas-, estableciendo una serie de raccords entre ellos.
El siguiente turno fue el de Vicenç Altaió. Se levantó de su butaca, pegó un tropiezo al bajar de la tarima que estuvo a punto de dar con él en el suelo (Tarrida acotó, divertido, que eso sí era una impugnación a las normas) y al final entendimos que no iba de performance, sino de coger un volumen del libro de su expositor (lástima que precintado), para, con pausas teatrales, decir lo que traía preparado, empezando aproximadamente con algo así:
“Això no és una película. És un llibre, un invent que dura més que una película, registre de la paraula, de la memòria. Acte no de memòria, sinó de present. Comença amb una pàgina en blanc, que porta al silenci” (y más o menos por aquí vimos que al no poder abrir el libro no podía seguir por ese camino seguro que previsto de ir pasando páginas). En todo caso siguió un discurso vibrante, subiendo el tono de voz en algún momento, viniendo a concluir que Portabella ofrecía con ese libro “un testamento ético de un sujeto lírico”, y acabó dándole vueltas por todos lados al título del volumen, hablando de impugnadores de normas que en la historia de Catalunya han sido. En algún momento, no obstante, lanzó alguna palabra en un tono más alto del normal, como “sexualidad” y -no pude evitarlo- me fui un poco a tiempos muy lejanos, yo adolescente, acordándome de un cura desde el púlpito lanzando un sermón contra las almas acomodaticias.
El último en hablar fue Josep Ramoneda, quien explicó unos cuantos momentos, a lo largo del tiempo, que coincidió con Portabella que creía, y todos vimos, como definitorios:
Inicialmente habló de las especiales circunstancias del momento en que lo conoció. Era 1969 y se acababa de instaurar el Estado de Excepción. Él era un joven periodista de El Correo Catalán (de la plantilla que más tarde formó el añorado Tele-Exprés) y a su director, Ibañez Escofet, se le ocurrió que debían hacer una entrevista a Pere Portabella. Fueron él y José Martí Gómez, bastante más veterano que él, a entrevistarlo en un apartamento que tenía Portabella encima de Bocaccio (un apartamento que llegué a conocer, porque ahí mismo estuvimos yendo muchas veces Martí Rom y yo a entrevistarlo, repasando toda su carrera hasta entonces como productor y cineasta). Ramoneda concluyó el recuerdo diciendo que lo hicieron muy mal, porque no les censuraron ni una palabra. Eso sí: fue la primera de una serie de magníficas entrevistas a dúo Martí Gómez-Ramoneda, que se prolongaron en otros medios largo tiempo, sentando cátedra de buen periodismo.
Explicó luego que a Portabella se le veía en todos los lugares (actos artísticos y políticos, alguno tan sonado como la capuchinada o el encierro en Montserrat, por no hablar de la venida de Tarradellas a Catalunya) en que se tenía que estar. Pero también en Bocaccio o en Tuset Street. Estaba también ahí, pero, recalcó, siempre individualizado, nunca daba la impresión de ser del grupo.
Otro momento especial Portabella que evocó fue el de sus famosos “suquets”, ligando relaciones entre gente que aparentemente no podían tener nada en común, buscando entendimiento. Incluso en el más que confrontado 2017…
No anoté nada más que me recuerde ahora otros momentos señalados por Ramoneda. Bueno, sí: tengo anotado en la tambleta “Pantalones cuadro Millares”, con lo que acabaré ahí este relato, que volvió a hacerse kilométrico. Surgió en Can Framis, donde le dedicaron una exposición importante. Se ve que allí, señalando un cuadro de Millares, comentó:
-Este cuadro es importante, porque esos pantalones eran míos…
Tardó en dasalojarse la sala, rebosante de gente “que debía estar ahí”, la que acude a los grandes acontecimientos de ese mundillo cada vez más callado. Cada vez se encuentran con menos frecuencia, lo que provoca mucha conversación de actualización de ficheros. Lo que se dio por descontado: que mucho Portabella, nuestro Portabella.

Me explicaron que la de la chaqueta rosa es la Consellera de Cultura.


Viendo el vídeo preparado por Films 59.

Vicenç Altaió, Joan Tarrida, Esteve Riambau y Josep Ramoneda en la mesa redonda que siguió.