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martes, 7 de octubre de 2025

Premis Nunes 2025

Situado en una fila muy lejana de la pantalla, desesperado por la obtención de unas fotografías que recogían sombras de la gran asistencia a la sesión, pero apenas si dibujaban la silueta de los que presentaban y recibían galardones, ni corto ni perezoso me levanté de mi butaca y me acerqué en el momento en que, rodeando a Marin Karmitz, premiados, miembros de la Junta y gestores de la Federació Catalana de Cineclubs se reunieron y posaron para la fotógrafa oficial del acto. Ahí, detrás de ella, me coloqué estratégicamente yo pude sacar esta fotografía parcial y las dos siguientes, que quiere ser más general.

Quizás se me haya escapado alguno por los extremos…

Así empezó la cosa, con únicamente los premiados, pero la fotógrafa empezó a llamar a gente…

Pese a temidas confirmaciones que no quisiera se hubieran producido nunca, con sensaciones varias que indicaban que todo puede estallar por cualquier sutura (la policía, equipada con furgonetas, cascos y porras de disolver, envolvía Nou de Rambla, donde se iniciaba una concentración a favor de Palestina que, inesperadamente, se encaminó hacia no sé dónde, alejándose a través de una calleja transversal, dejando desierto el paseo central), ayer, al mismo tiempo, fue un día a recordar, y muy positivamente, por unos cuantos cineclubistas que se reunían en la Filmoteca, dentro de su semana anual.
En la primera sesión de la ‘Setmana del Cineclubisme Català’, que se prorrogará hasta el domingo con una muy variada pero valiosa programación, se entregaron los Premios Nunes 2025 de la Federació Catalana de Cineclubs.
Pablo La Parra abrió el acto señalando las concomitancias de espíritu entre la institución que actualmente dirige -la Filmoteca- y esas asociaciones de gentes nacidas de la afición al cine y debidas al voluntariado que son los Cineclubs. A continuación, Àlex Portolès, actual presidente de la Federación, entre otras cosas, situó para los que desconocieran la cosa que unos 60 cineclubs de por aquí organizaron en 2024 la friolera de más de 2000 sesiones de cine, convocando a 150.000 espectadores. Y ya dio paso a los premios y premiados de este año, que fueron circulando para la foto de rigor y dejar unas palabras en el micrófono de la sala. A cambio se llevaban (la FCC no tiene un presupuesto como para grandes dispendios), una cartulina conmemorativa y una caja de vinos que recordaba las “Noches de vino tinto” del cineasta portugués/barcelonés que da nombre a los premios.
Los cineclubs decidieron escoger por mayoría de votos como mejor película de producción catalana a “Segundo Premio”, de Isaki Lacuesta y Pol Rodriguez. Fue este segundo quien salió a recibir el premio, indicando que Isaki, como se ve acostumbra bastante, llegaba tarde. La verdad es que, cuando finalmente llegó, lo hizo con fuerza, y ambos explicaron con convicción las razones de haber programado para la sesión la proyección de “In Adiction”, de Abel Ferrara, en la que dicen pensaron bastante a la hora de realizar la suya. Pero a mí lo que más me gustó fue oír a Isaki Lacuesta explicar su decisión de dedicar un trabajo en sus estudios de audiovisuales en la Autónoma a la figura de José María Nunes, al que se lanzó en cuerpo y alma: fue su único suspenso de toda su carrera.
El Premio Nunes al mejor hecho cineclubista del año fue a parar al proyecto del cineclub Manresa ‘Visuals’, por el que fomentan nuevas producciones cinematográficas locales y su distribución.
El Premio Nunes a la persona o entidad especialmente relacionada con el cineclubismo fue a parar, y eso me toca muy de cerca, porque he trabajado conjuntamente con él en muchos proyectos cineclubistas y cinematográficos desde los primeros años 70, a Martí Rom, valorando especialmente, además de sus actividades cineclubistas, como realizador y escritor cinematográfico, el ser uno de los fundadores de la Central del Curt, una distribuidora a-legal que proporcionó a muchos cineclubs y otras entidades, de 1974 a 1982, una cantidad ingente de peliculas que, en su mayor parte, no tenían ni cartón de rodaje, cuando no estaban abiertamente prohibidas.
En su alocución tras recibir el premio, Martí Rom se refirió a Joan Martí (cofundador de la Central del Curt) y, como persona agradecida que es, por todo lo que le aportaron relacionado con el cine y otras cosas de la vida, mencionó a Joaquim Romaguera (un motorcillo incansable que rigió durante mucho tiempo muchas actividades de los cineclubs) y a Llorenç Soler, el artífice de más de cien películas, casi todas de cine furiosamente independiente, siempre atento a fomentar avances sociales. Luego a Martí Rom se le fue la bola y también se lió a hablar de una cuarta persona, a la que asoció con Jesús Franco, El extraño viaje y la producción agrícola local.
Se entregó un cuarto premio Nunes, el internacional, que, sí el año pasado fue a caer en la magnífica realizadora portuguesa Rita Gomes Azevedo, este año fue para el comprometido realizador, productor (de Chabrol, Kieslowski, Godard, Kiarastomi y una larga lista de extraordinarios realizadores), distribuidor y exhibidor Marin Karmitz, fundador del sello MK2, asociado al mejor cine de autor y arte y ensayo, con una red de muy buenos cines en VOS extendida por Francia y hasta por Andalucía. Para entregar el premio subieron al estrado los hijos de José María Nunes, quienes, con su previa, sencilla pero potente, proclama ácrata hicieron reír a toda la sala.
En su corta alocución, empezó diciendo que, sí él había llegado hasta ahí en su actividad, fue sin duda por haber empezado siendo frecuentador del Cineclub del Quartier Latin de París. Luego hizo un encendido elogio del buen cine europeo y puso en alerta al público sobre unos norteamericanos que no tienen buenas intenciones con respecto al buen cine de por aquí. Como no sé por qué tirada de dados luego tuve el privilegio de estar sentado a su vera en la degustación de raciones que la Federació ofreció a los premiados, pude recabar más información sobre este tipo de cosas, que ciertamente asustan, porque dejan ver el gran peligro que acecha al cine francés y, por tanto, a todo el europeo.
Un detalle final. Se abrieron unas botellas de cava para celebrar el encuentro… y que el jovial Marin Karmitz cumplía 87 años. Todos le felicitaban mientras él ponía una cara que venía a decir que eso de cumplir años era algo que hacía en contra de su voluntad y más bien le molestaba.
Al despedirme, volviendo al tema de la sesión, me confesó que había quedado asombrado y admirado del entusiasmo que había descubierto, en relación con el cine, en todos esos cineclubistas ahí reunidos.

No suelo hacer estas impúdicas cosas, pero recibir las confidencias de una persona como Karmitz (en una mesa de bastantes comensales como esa, cuesta entender a quien no esté exactamente a su lado) y que un comensal de enfrente me enviara esta fotografía que sacó bien merece una celebración agradecida… y un acto exhibitorio tan reprobable.
 

jueves, 30 de enero de 2025

Où en êtes-vous, Isaki Lacuesta?





De toda la sesión de sus cortometrajes, centrados en el tema del doble, que había programado para la Filmoteca el mismo Isaki Lacuesta (estaba anunciado que iba a ir, pero no se presentó), el que realmente me convenció, hasta el punto de verlo como de lo más relevante de toda su filmografía es “Où en êtes-vous, Isaki Lacuesta?” (2019).
Corresponde a una de esas preguntas-encargo del Centre Pompidou, que dejando libertad absoluta a los autores para su respuesta, obtiene siempre lo mejor de ellos.
Después de un par de minutos arriesgados, que no sé si proceden de su “Música callada”, Lacuesta responde, y el detalle de su explicación constituye el corto, que él, como todo, está aquí y allí, en otro lado, a la vez.
Un Johannesburgo a la moda de los años 50 norteamericanos, los bañistas de San Petersburgo que usan el mismo espacio en el que se fusilaba en tiempos de revueltas, el Dubái en el que obreros de todo el mundo están construyendo los estadios del Mundial de Fútbol, la Cuba de poco antes de la muerte de Fidel van formando esa respuesta…que por momentos nos recuerda las formas de Chris Marker… y de su amiga Àgnes Varda.
En YouTube puede verse (enlace abajo) el corto, pero es en su versión original francesa sin subtítulos, donde ese narrador alter ego de Isaki Lacuesta va explicando las cosas mientras en la pantalla se congelan en fotos los fotogramas, o se hacen rimar al son de la música.





 

jueves, 20 de abril de 2023

El final de Cravan


Estoy pensando que hoy ha habido un buen doblete en La Charca Literaria, pensando en la lluvia que no llega y nada menos que en Arthur Cravan, y que sería bueno que la gente se pasase por la publicación. Aquí el enlace al relato de Pere Montaner sobre este último:
Cuando vi la primera película de Isaki Lacuesta -yo aún no conocía a Joaquín Jordà, su maestro- el enigmático final de Cravan (que la película deja como toda ella, haciendo dudar al espectador de si lo que está viendo es verídico o una completa fantasía) me llegó especialmente.
Recordé por su mediación la imagen que cuelgo, de la que hablé por aquí hará ya diez años:
"Memorias de los otros – 3
Puestos a no decir nada, las páginas de huecograbado de “La Vanguardia” de los primeros 70 se dedicaban a poner fotos de moda y de sucesos asombrosos. Guardé esta “noticia” precisamente porque, viendo la cara de su protagonista, me pasó por la cabeza la idea de que lo que estaba haciendo era huir de una situación personal de la que quería alejarse. Me lo imaginaba cogiendo una barca de un compinche a pocas millas y yendo a vivir a otro lejano país, donde emprendería una vida nueva, desprendido totalmente del lastre de la anterior. Nunca muriendo ahogado.

Ahora la veo de nuevo, leo el pie de foto y me asombro de que ese hombre que en mi cabeza de adolescente había tomado esa determinación de dejar atrás una vida formal acomodaticia, tenía sólo 25 años, era estudiante,… y seguramente sólo había salido del puerto ante las cámaras con la estúpida intención de hacer una sonada hazaña deportiva." 

lunes, 10 de abril de 2023

El moviment perpetu


He pescado por el Canal 33 (¡tanto que había faenado por ahí y tan pocas bancos de peces que lo circulan ahora!) “El moviment perpetu”, un documental sobre la historia de la danza contemporánea catalana que no sabía que Isaki Lacuesta había realizado en 2013.
Empezando por los “esbarts” y acabando por el vídeo danza, tiene por uno de sus conductores a Cesc Gelabert, a quien Martí Rom y yo dedicamos una monografía (libro y vídeo) de esas del Cineclub Associació d’Enginyers el 1990. El vídeo, realizado por Martí Rom, tuvo incluso un premio en un festival de vídeo-danza de los que se desarrollaban en ese momento en el que la danza contemporánea parecía copar todos los locales de espectáculos.