Mostrando entradas con la etiqueta Beauvois. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Beauvois. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de abril de 2022

Albatros


Laurent (Jérémie Rénier) haciendo un beso sándwich junto a su mujer Marie (Marie-Julie Maille) a su hija Madeleine (Madeleine Beauvois).

“Albatros” (Xavier Beauvois, 2021; Movistar +), durante su primera hora de proyección, actúa por acumulación.
Laurent es un amante del mar, sargento a cuyas órdenes está la gendarmería Étretat, la localidad de Normandía con aquellos acantilados tan fotogénicos. Pero en su trabajo capta la dura situación en que se encuentran los habitantes de la región: agricultores bajo presión inaguantable, suicidios (con una secuencia impresionante, por el contraste que conlleva), gente joven descerebrada,… Quizás para mantener el rumbo opuesto a lo que ve y siente por su alrededor, quiere encauzar un proyecto familiar a largo plazo con la mujer con la que vive desde hace diez años y su hija común (interpretadas por la mujer e hija del realizador, precisamente).
En “De dioses y hombres” (2010) nos mostraba el derrumbe fatal de toda una situación, hasta la tragedia más irreparable, pero lograba hacer que salieras del cine sin dejarte hundido, al contrario.
Ahora, viendo “Albatros”, te preguntas si encontrará forma de dar una salida honrosa a toda esa carga que ha ido dibujando sobre sus personajes, es decir, sobre nosotros. Habrá que convenir en que parece decir que conviene seguir poniendo frente a la adversidad.





 

martes, 28 de abril de 2020

Le petit lieutenant


"Le petit lieutenant" anunciado y programado de nuevo por TV5Monde sí era esta vez la película realizada en 2005 por Xavier Beauvois y no otra de las suyas.
Podría tratarse de una película más de las que hablan, definiendo a sus protagonistas como héroes, del penoso trabajo de la policía judicial francesa, con sus cansadas jornadas, las repercusiones familiares de su trabajo, todo eso. Pero, centrada en una veterana mujer policía interpretada por Nathalie Baye que regresa, después de mucho tiempo, al trabajo, convence al margen de ese trasfondo con su visión existencial más bien negra, que no cambia sino que se amplía con el paso del tiempo. Y su deducible alegato para atrapar la vida mientras no sea demasiado tarde.

miércoles, 22 de abril de 2020

Selon Mathieu


Pasan “Selon Mathieu” (Xavier Beauvois, 2000) por TV5Monde, pero se equivocan y la anuncian como otra película suya, “Le Petit lieutenant” (2005). La volverán a pasar seguro, aunque ya no me atrevo a pronosticar si habiendo corregido el error o no. En cualquier caso, si resulta que la que anuncian y pasan es la otra, seguro que, tratándose de Beauvois, también es interesante.
Hay una frase hecha que se sigue oyendo un montón, y es ese “me gusta el cine francés”. Encierra, a mi entender, un equívoco. Y es que viene de antiguo. En los años 70 y 80 las películas francesas que llegaban a las carteleras españolas contenían una buena dosis de films realizados por gente de la Nouvelle Vague, sus parientes y epígonos. Era posible entonces ir al cine y dar con un Chabrol, un Melville, incluso un Sautet, y eso saltándose otras posibilidades más exquisitas...que no llegaban. Pero hasta los epígonos de la NV han dejado de hacer cine o incluso se han ido de este mundo, con lo que lo que nos queda y refleja esa frase tan tópica, con la que el que la dice quiere expresar que poca broma con su afición, que lo suyo es un cine de nivel, es simplemente un aroma que perdura de lo que en un tiempo fue. Ahora la mayor parte del cine francés que se estrena por aquí suele corresponder a comedias de gran éxito en origen, pero realmente no muy satisfactorias.
Xavier Beauvois es otra cosa y, para que se note, a poco de empezar nos deja ver un par de elementos muy característicos de todo “cine francés” sólido que se precie. Como pasaba en el gran retratista de la provincia que era Chabrol, surge por la pantalla un banquete de boda y al poco rato un funeral.
“Selon Mathieu” está ambientado en la provincia -en este caso en Normandía, sirviendo Étretat como escenario en varias escenas-, y define muy bien a los miembros de una familia que ha crecido -padre obrero, hijos en puestos técnicos- trabajando en una fábrica propiedad de un matrimonio que vive en un chateau de la región. Hay conflicto que define y hace aparecer fricciones de clase y no son moco de pavo.
Está, además, trufada de citas cinematográficas: los protagonistas ven por televisión escenas de “Al rojo vivo” (Raoul Walsh, 1949) o “La Vallés” (Barbet Schroeder, 1972), siempre viniendo a cuento. Y en el Casino, al lado del protagonista, está jugando, aunque no tenga frase, Jean Douchet.
En la foto, Benoit Maginel y Nathalie Baye, en especial relación Inter social, paseando por Étretat, en esta ocasión sin que se vea su característica roca. La presencia de ésta última, por lo demás habitual en Beauvois, es la que puede haber despistado a los programadores que han confundido la película con “Le Petit lieutenant”.

viernes, 17 de agosto de 2018

Las guardianas


Pues tras haberla visto, no sé muy bien por qué tuvo tan mala prensa, tan encarnizada, la última película de Xavier Beauvois, "Las guardianas" (2017). El caso es que éramos sólo tres espectadores en la sesión de las 18h de hoy, su primer día en el Méliès, y te sabe mal, porque es a mi juicio de lo más visible de la cartelera.
Te sorprendes en toda su primera parte apreciando esas imágenes sobre pantalla panorámica que siguen los quehaceres de unas mujeres al cargo de una (potente) granja mientras los hombres están haciendo la guerra del 14-18. De tanto en tanto, como pasaba por cierto en "La maison des bois" de Pialat, que tiene varios puntos en común, uno de los hombres (por ejemplo el maestro) regresa por un permiso, pero lo importante es ese día a día, ese sonido directo que recoge los pasos de un personaje alejándose por un camino, esas cosas.
Otro hijo regresa al frente. Vemos la carreta que le lleva a la estación. Tras mantener un tiempo el plano, la cámara ofrece una panorámica hacia la derecha, donde vemos, muy seria, sin decir nada, a su madre.
Ya bien entrado el metraje, aún degustando esas imágenes de la vida rural, esos sonidos del campo, te preguntas dónde estallará la acción. Bueno: Está claro. Para trabajar en la granja ha llegado una chica guapa y trabajadora, que rinde a satisfacción de la patrona (Nathalie Baye). Al poco tiempo, llega un hijo de permiso... Entra entonces la película, no hay que negarlo, en una vía mucho más convencional, navegando por una trama que quien más quien menos podría prever. Pero, en su favor, tiene aún el film una escena digna de "La chambre verte" y la dignidad de acabar con una preciosa canción , cantada por la protagonista.