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domingo, 2 de febrero de 2014

All'armi, siam fascisti


En los reportajes de “All’armi, siam fascisti” (Lino del Fra, Cecilia Mangini y Lino Micciché, 1962), andaba yo ocupado fijándome sobre todo en esos personajillos secundarios, perdiendo el oremus, serviles hasta la nausea, en cualquier acto público de Mussolini.
Es, en otros términos, desde luego, una postura que se aprecia de forma inusitada también hasta en las empresas más modernas, donde el culto al Jefe ha subido enteros en los últimos años, emulando al culto a la personalidad que tanto se criticaba de los países populistas y dictatoriales.
Miguel Sánchez-Ostiz recurre frecuentemente –ayer la última por el momento- a mencionar cómo por suerte quedan las hemerotecas para recordar este tipo de cosas.
En el mismo film, Franco Fortini (según me ha informado E. Riambau su narrador) les dedicaba alguna hiriente frase, a ellos y a sus hijos, hablando de la vergüenza de verse ahora, años después, haciendo esas cosas, que han quedado para la eternidad.
Un poco de dignidad, hombre.

sábado, 1 de febrero de 2014

All’armi, siam fascisti



"Sale el sol, canta el gallo y Mussolini monta a caballo". En “All’armi, siam fascisti” (Lino del Fra, Cecilia Mangini y Lino Micciché, 1962), tras unas imágenes de Mussolini fardando montado en uno, señalan el verso que esas ridículas tomas inspiró a Gabriele D’Annunzio.

All'armi siam fascisti


Uno de los momentos en que el narrador de “All’armi, siam fascisti” (Lino del Fra, Cecilia Mangini y Lino Micciché, 1962) se pone más sarcástico es cuando habla de la postura de Pío XI ante los atropellos de los fascistas en la carrera de Mussolini hacia el poder absoluto. Tras el asesinato de Matteotti, su madre y mujer fueron a ver al Papa, en busca de su apoyo. Éste no les recibió, y la película cuenta que únicamente les hizo llegar un rosario de oro, para que rezaran por la víctima.
En la imagen del Corriere della Sera, Mussolini i el cardenal Gasparri firman los pactos de Letrán.

viernes, 31 de enero de 2014

All’armi, siam fascisti


¿Cómo es aquello? Aún es fecundo el vientre que parió a la bestia inmunda. Algo así se propone decir “All’armi, siam fascisti” (Lino del Fra, Cecilia Mangini y Lino Micciché, 1962), que hoy ha pasado la Filmoteca y el otro día presentó el hijo de este último.
El film, que se ve que cuando se estrenó causó una tremenda impresión en Italia, está compuesto de secuencias de diversos reportajes de actualidad (algunos de ellos de los que ahora se están viendo en la TV, en la serie francesa “Apocalipsis”), con una narración en off que va cambiando del tono amargo, pero sumamente irónico, mientras se sigue el ascenso y las populistas payasadas de Mussolini y los suyos, al encorajinador que acompaña las reyertas antifascistas de 1960, pasando por el tono apagado que narra las desgracias de la derrota de ese veintenio fascista que iba a comerse el mundo.
Tiene una serie de imágenes de verdadera impresión, como las iniciales de la exhibición de los colgados junto a la vía por la que pasan las tropas que han iniciado en Libia la constitución de un efímero imperio, o cuando actúa por mediación de contrastes: A los jabalíes apelotonados de una cacería real le siguen inmediatamente los muertos en las trincheras de la primera guerra mundial; las imágenes de una feliz Eva Braun de vacaciones en la naturaleza se entrelazan con las de ocupantes de campos de concentración; las proclamas fascistas de las paredes siguen contemplando las ruinas que son removidas por la gente, en busca de algo de valor;…
Quedo absorto viendo este tipo de películas, a la vez que entro en un cierto nerviosismo. Esa frase de un discurso de Mussolini (“¡Cierto! Trabajo de la mañana a la noche sin descanso para dar trabajo al pueblo italiano!”) me resulta tan familiar…
La foto (que corresponde a un noticiero que también se usó en “Apocalipsis”) muestra a Mussolini, torso desnudo, iniciando la cosecha del trigo. Aquí llegan a la frase final del locutor, lameculos lamentable: “30.000 quintales recogió él sólo”.