Mostrando entradas con la etiqueta Risi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Risi. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de mayo de 2024

La marcha sobre Roma

El personaje de Vittorio Gassman lee el programa fascista mientras se prepara para comer un buen plato de lo que le den.

A su vez, convence a su compañero (Ugo Tognazzi) con las mismas armas.

Por gentileza de un amigo digital he podido ver “La marcha sobre Roma” (Dino Risi, 1962). Risi debió recolectar unos cuantos reportajes de época y, con sus guionistas, debió decidir completarlos rodando con actores y siguiendo una línea argumental llevada por dos de los muchos que se sumaron en ese acontecimiento a los camisas negras.
Los dos protagonistas son dos menesterosos, un pequeño estafador (Vittorio Gassman) y un jornalero de tendencia comunista (Ugo Tognazzi), ambos antiguos compañeros de armas en la anterior guerra, que tanto empobreció a Italia. Como tantos otros, ven en la sobreactuada reacción fascista un camino para salir de sus penurias.
Siguiendo a esa nutrida tropa camuflada en el anonimato del grupo, incluso participando en sus bravuconerías, el menos convencido de los dos va sacando la hoja que guarda con el ideario, el hermoso programa político que le llevó a unirse a la epopeya y, escena tras escena, va tachando una a una todas y cada una de sus líneas, al ver en qué se traducen en la realidad.
¿Llegarán a ver la película los componentes de toda esa nueva ola que amenaza con hacerse un sitio holgado tras las próximas elecciones al parlamento europeo, desde el que ir imponiendo sus programas? De ser así, ¿llegarían a reírse, como he hecho yo, en varios de sus momentos?

Y todos emprenden, sin organización alguna, la marcha sobre Roma cuando las urnas no les han ofrecido la representividad que creían poder lograr.

Elaboran una lista de gente a la que represaliar, y van a por ellos.

Nuestros dos protagonistas hacen tomar aceite de ricino a un juez jubilado, pero éste no sucumbe -al contrario- ante su intención.

 

martes, 9 de enero de 2024

Una vida difícil


No he encontrado ninguna secuencia que nos vaya bien para el Ombres Mestres sobre el Neorrealismo Italiano en “Una vida difícil” (Dino Risi, 1961), porque diría que ya está muy alejado de la ruta original de ese movimiento.
En contrapartida, he dado con un raccord con fundido encadenado (es verdad que muy sencillo, pero funcional) y una magnífica y algo fantasmagórica secuencia de cine dentro del cine.
La película se llama “Una vida difícil” porque -ademas de ser el título de la novela que quiere escribir el protagonista- se trata, en efecto de unos años muy difíciles para Italia, los que van de 1943 (y la resistencia) hasta el inicio de los sesenta.
Dicho así, alguien podría pensar que estamos ante una obra de tesis sobre la historia reciente italiana y, si bien es verdad que comporta un análisis serio y certero de esos años (cada etapa se encabeza con unos reportajes filmados que documentan cosas como el referéndum entre monarquia y república, la evasión de capitales ante el resultado del referéndum anterior, etc.), convendrá explicar antes que nada que es una película protagonizada por Alberto Sordi y una guapísima Lea Massari.
Los que no traguen a Sordi, pues, deberían abstenerse, porque yo diría que éste, en el que hace primero de miembro de la resistencia, luego de periodista muerto de hambre, pero siempre de convencido hombre de izquierdas, es uno de sus papeles más importantes.
A mí, como no tengo problema alguno con Sordi y hasta, al contrario, disfruto cuando le atinan un personaje, como es el caso, me lo he pasado muy bien y me he carcajeado viendo la forma habitual (y bien bestia) que Sordi tiene en la película de abrir la puerta de su más que sencilla casa de Roma inicial, el banquete al que asiste la pareja, muerta de hambre, en la casa aristocrática el día del referéndum, la cara que se le pone, haciendo temblar profundamente sus principios, cuando oye la enorme cifra con la que le quieren sobornar para que no publique un explosivo artículo, el miedo con el que asiste al examen de arquitectura al que se somete, o los escupitajos que lanza a los coches cuando está borracho perdido.
Con secuencias donde lucen notables soluciones de puesta en escena de Dino Risi (como cuando vemos la rotura de la pareja, él quedando envuelto por un rebaño de ovejas), me ha resultado una película muy divertida, infinitamente triste, al tiempo que irresistiblemente tierna.




 

domingo, 12 de noviembre de 2023

Paradiso per 3 ore


Hace ya bastantes años dedicamos un Ombres Mestres a secuencias de bailes de películas, pero no conocíamos este cortometraje de Dino Risi, “Paradiso per 3 ore”, uno de los episodios de “L’amore in città” (1953), que ayer, al saber que no tenía entrada para ver la última película de Lois Patiño en L’Alternativa, me puse a ver.
Ese paraíso fugaz, en el que captamos toda una perseverante y dedicada multitud en dia de fiesta, es el Dancing Astoria, un fastuoso salón de baile de la época, centro de buscados encuentros.
Aquí, unos minutos de esta joya. Haré todos los posibles por rescatar esa panorámica que se inicia en el soldado sentado en el sofá para un próximo Ombres Mestres, que dedicaremos al cine italiano de esa época:



 

domingo, 23 de agosto de 2020

Un tigre en la red


Finalmene no aparecieron como pensaba en “Red siniestra” e, inesperadamente, los dos leones de la insignia de la Compagnie des Wagons-Lits van y surgen en los vagones de una de las últimas escenas de “Un tigre en la red” (“Il tigre”, Dino Risi, 1967).
La película me provoca varios problemas de orden lógico. Si el Astoria era un cine de estreno, ¿como puedo mantener en el recuerdo el acceder con un grupo de amigos a su anfiteatro mientras suena la canción “Cuore Matto” (enlace abajo), que aparece ya bien entrada en metraje? ¿Habría alguna suerte de sesión continua?
Era ese el tipo de películas que gustaba en el grupo, o del tipo del que todos salíamos contentos, diciendo que nos había gustado, porque era lo que tocaba. Y visto en retrospectiva, mucho mejor si firmaba Dino Risi que otros, desde luego.
Alguna reflexión tras su visión actual, gracias a Filmin: Una sería ¡Cómo marcaba la época -1967- en los trajes juveniles “desenfadados”, los colores, la música, o hasta esa aparición de un Scalextric gigante, ave de temporada!
Pero la más importante, vista desde “la última vuelta del camino”: Vittorio Gassman vive la crisis de la media edad. Ese hombre ridículo a fuerza de viejo haciéndose el joven, figura que tiene -quién los pillara- 44 años. Y a esa edad ya está huyendo de lo que su confesor/asesor psicológico llama el “sensus finis”.

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Carteles de cine 36: Il sorpasso

Carteles – 36
Y un último cartel de cine procedente de un calendario que me han traído desde Roma. Si no fuera porque lleva el título italiano, hasta diría que lo había confeccionado un dibujante español, siguiendo instrucciones de los censores. Vittorio luce una cara de loco impresionante, afeando ya desde el cartel su conducta. Claro que esa espalda el censor habría hecho taparla o disimularla de alguna forma…
“La escapada” (“Il Sorpasso”, Dino Risi, 1962)