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jueves, 22 de abril de 2021

Langlois por Jarmusch


Muy interesante lo que cuenta Jim Jarmusch en la entrevista que le hacen en el Cahiers du Cinéma de este mes, hablando de su estancia de joven (1974/75, cuando era estudiante de la Universodad de Columbia), en Paris.
Dice en ella que iba casi cada tarde a la Cinémathèque y además sin apenas gastar (y aquí es cuando, indirectamente, hace un buen retrato de Henri Langlois):
“Me acuerdo de haber sido interpelado por Henri Langlois, recogiendo él mismo los papeles que habían tirado por el suelo durante una proyección.
-Ya sabe que debe salir entre cada sesión...
Le respondí que ya no tenía para comprar otra entrada y me dijo de quedarme, sin pedirme nada más.”
La foto de Jarmusch corresponde a una portada que le hicieron en 2016.



 

domingo, 12 de julio de 2020

El secreto de Vigo


Vidriera de Chartres, con sus azules de inexplicable origen.

El secreto del azul de las vidrieras de Charles. Es a lo que compara Henri Langlois el secreto perdido de Jean Vigo, perdido porque se lo llevó a la tumba cuando aún no tenía treinta años.

A propósito de “Taris” (1931), para definir a Jean Vigo y su forma de hacer cine, Henri Langlois habla de surrealismo, pero en el sentido de ofrecer una imagen (en un film que cumple todos los requisitos de un documental sobre el rey de la natación del momento) más fuerte que la realidad.

Taris

Un alquimista, que transformaba la materia en otra mucho más valiosa. Así describe a Vigo. De esta forma se entiende su poder con las músicas de sus films, indisociablemente integradas en su misma materia.

Zéro de conduite

Habla bastante de la traición que sufrió con su “L’Atalante” (1934) por parte de toda esa gente de la gran industria del cine, que nunca entiende nada. Un pase en el sitio equivocado y apareció “Le chaland qui passe”, el producto de una total mutilación que no pudo revertirse hasta muchos años después. Me ha gustado cuando Langlois, un auténtico pico de oro, ha explicado que en su día encontró muchos rollos descartados de la película con escenas maravillosas, pero entendió que el propio Vigo las podía haber descartado, en su afán de lograr un film sencillo, que pasase sin aspavientos, sin filigrana alguna.

El milagro perdido del cine de Jean Vigo, concluye Langlois , es él mismo, un poeta integral.
L’Atalante, cerrando su filmografía con una obra que, de tan mutilada, estuvo a punto de no existir: como si Griffith hubiera muerto sin dar a conocer su “Él nacimiento de una nación”, intenta explicar la catástrofe que fue durante un tiempo el no tener una versión en condiciones de ese maravilloso film.


Todo esto y más en el capítulo 19 de “Parlons cinema”, uno de los colgados anoche por la Cinematheque en su página Henri.

lunes, 6 de julio de 2020

Conversation avec Henri Langlois



Magnífica esa reivindicación de los “malos alumnos”.
Dije que miraría las otras piezas sobre Henri Langlois que ha colgado la Cinematheque Française en su página Henri. “Conversation avec Henri Langlois” (Pierre André Boutang, 1975) le hace hablar sobre la historia del cine en el museo que montó en el Palais Chaillot.
Expone su teoría sobre cómo fueron evolucionando dos grupos de “analfabetos”, los que se dedicaron al cine y su público. Confirma que las ideas expuestas en el documental de Fischbach eran cosas que tenía muy rumiadas y las había hecho muy propias. Pero, sobre todo, me ha interesado una de las ideas que expuso, siempre relativa a la historia del cine, pero aplicable -como él se encarga también de demostrarlo- a la pintura, la literatura, todo.
Esa idea es la de la necesidad de los “malos alumnos” para hacer evolucionar el cine. Un “mal alumno” es el que lo revoluciona todo. Desengaña a Boutang: no existen hoy ya los malos alumnos. Hubo una época en la que el cine estaba lleno de ellos pero acabó, digamos, en 1934. Hoy todos (pone el ejemplo de Hollywood) los buscan desesperadamente, porque saben que son los que lo van a salvar y atraer a la gente en el futuro, pero con todo lo que hacen para atraerlos (escuelas de cine, academias, premios,...) no hacen más que reducirlos a la condición de buenos alumnos y evitar que aparezcan y alcancen ese castillo rodeado de sucesivas murallas para defenderlo.
Rembrandt -continúa- era un buen alumno. Se enriqueció y se hizo millonario pero entonces, de repente, aparecía el mal alumno que llevaba dentro. Pintaba un cuadro que revolucionaba la pintura y ese cuadro no había forma de que lo vendiera, se arruinaba, llevaba a su familia a la miseria. Es ahora cuando ese cuadro se vende por cifras astronómicas y lo tienen los bancos, los grandes museos.
Godard (obsérvese la fecha en que se hizo la entrevista filmada) era uno de esos escasos alumnos que hicieron cambiar todo, pero entonces no tiene cabida y no puede hacer cine. Ahora (1975), con sus videogramas, en su laboratorio personal, alejado de todo, es cuando quizás esté creando el cine del futuro.
Después de verlo me ha estado rodando por la cabeza lo que explicó en una ocasión Jordi Balló respecto a Pasolini, un “analfabeto” cinematográfico pero con pasión e ideas que, para rodar su primer largometraje, colocó a otro novato e inexperimentado, Bertolucci, como su asistente de dirección. Todo lo contrario de lo que hace la ESCAC con las prácticas de sus alumnos: le ponen de asistente a un veterano, con lo que ya está vedada cualquier aportación de aire fresco, cine del mañana.

domingo, 5 de julio de 2020

Langlois en Parlons cinéma



De Sica es cristiano, sufre por los otros. Rossellini, en cambio, sufre por sí mismo.
Es fantástica la coincidencia en una misma fecha -1917- entre la revolución del lenguaje cinematográfico que produjo Griffith y la revolución soviética.
Vertov es el hombre que ha visto, Eisenstein el que ha podido.
Godard (habla de la época en que, al margen del cine comercial, firmaba sus films con Gorin o Mielville) no está fuera del sistema: él es el sistema.
Antes de Griffith, el cine era una superficie plana, con el movimiento pasando de un extremo al otro de esa superficie. Griffith fue la llegada del relieve.
“El gabinete del Dr. Caligari” fue el producto de una cinematografia retrasada con respecto a las demás una quincena de años.
Todo esto está extraído de los trece capítulos de “Parlons cinema”, según parece unos programas en los que, en 1976, Harry Fischbach entrevista (sin dar pie con bola, por cierto) a Henri Langlois para la TVOntario.
Exhibiendo su gruesa humanidad, da gusto ver cómo Langlois desgrana sus apasionadas opiniones, detectar su gusto baziniano por todos aquellos cineastas que captan y hacen ver, de forma fascinante, la realidad.
En Henri hay más documentos sobre Langlois, que decididamente habrá que ver. Éstos tienen el inconveniente de que están en francés a palo seco, sin subtítulos. Por suerte, él me ha dado la impresión (sobre todo en el primer bloque, que es el que me ha parecido mejor) de que se hace entender muy bien. He aquí sus enlaces:

miércoles, 20 de mayo de 2020

La photo



Fotos y álbumes de fotos en el cine. En el Cineclub Associació d’Enginyers hicimos una sesión sobre este tema. Lamentablemente no conocía por entonces los 16 minutos de esta extraordinaria “La photo” (2014), en la que André Labarthe pide algún comentario sobre esta fotografía a Jean-Luc Godard (que, realmente, se lo toma de forma literal), Frédéric Bonnaud, Jean Douchet, Dominique Païni, Bernard Eisenschitz y Jean François Rauger.

Una pieza que hace resonar todas las razones por las que resulta tan evocador ligar ese binomio, hacer aparecer fotografías, darlas a observar, comentarlas en el cine.

Aquí el enlace al pequeño pero gran film, en versión original francesa y subtítulos en inglés:

https://www.cinematheque.fr/henri/film/144537-la-photo-andre-s-labarthe-2014/