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lunes, 10 de febrero de 2020

Bram!




Algo debería decir del Bram!, la muestra de cine de Castellar del a Vallés, que este año se desarrolla del 6 al 16 de febrero. Programan, además de otros actos, como conciertos y exposiciones, películas recientes que han alcanzado un cierto éxito.
Poca broma. De entre las que aún quedan por pasar que ya he visto, cosas tan recomendables como:
- El viernes 14, a las 19h, La hija de un ladrón (Belén Funes). La que más cercana está del tipo de cine que predominantemente escogen, pues no andaría lejos de unos hermanos Dardenne, por ejemplo.
- El mismo viernes 14, a las 22h, Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, una realizadora que hace mirar el futuro del cine francés con esperanza).
- El sábado 15 a las 22h, una que a partir de hoy no tendrán ningún problema para que se llene la céntrica, amplia y moderna sala (El auditorio Miquel Pont) donde tienen lugar las sesiones: Parásitos (Bong Joon-ho).
- El domingo 16, a las 21h, El oficial y el espía (Roman Polanski). Un peliculón de este octogenario...
Ocasiones varias garantizadas, pues, para darse un garbeo por un extremo del Valles.




 

miércoles, 1 de enero de 2020

J'acusse

Si ayer acabé el año viendo “La verité”, hoy lo he empezado con “J’accuse” (“El oficial y el espía”, 2019). Ambas en unas salas de cine considerablemente llenas, ambas películas, digamos, “estándar”, de ambas saliendo no con la sensación de haber contemplado obras maestras, pero sí satisfecho de haberlas visto. Y, para acabar con las similitudes, apareciendo -ya es casualidad- la Santé en las dos.

Va, eso lo sabe todo el mundo, del “Affaire Dreyfus”. Se inicia con la degradación del capitán en la plaza de armas, con expectación y gritos de una plebe convenientemente sacudida de proclamas fuera, siguiendo -con algún flashback- toda la investigación que lleva a cabo un jefe del ejército al que han nombrado responsable del servicio de información, hasta que llega el esperado “Yo acuso” de Zola. Una buena ocasión, pues, para hilvanar las informaciones sueltas que tenía sobre el caso y poseer, a partir de ahora, una tela más completa.

Un par de sutilezas en medio de un desarrollo más o menos plano de la narración de la película: Al llegar al edificio donde se desarrollará su trabajo con los de información del ejército, el protagonista, con el que inevitablemente vamos a identificarnos moralmente, capta un fuerte olor proveniente de las alcantarillas. El coronel que habla de la degeneración que se está produciendo en el ejército y el país debido a la acción de los judíos, por su parte, es un enfermo -avanzado- de sífilis...
Y lo que me resulta un guiño que de ninguna forma debe proceder de los hechos constatados de la historia narrada y seguramente tampoco de la novela de donde Polanski ha sacado el guión de su película, sino que se le debe por completo a él: En medio del caos absoluto en que se ha convertido su vida y su casa, el protagonista emula al de otra película anterior de Polanski, “El pianista” (2002) y se pone, para serenarse, a tocar el piano...

En cuanto al fondo argumental, del que podrían sacarse varias semejanzas con hechos actuales, se puede decir que se trata de un combate abierto entre dos definiciones y posturas (morales) de lo que es y debe ser el ejército (u otras instancias...).