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lunes, 15 de agosto de 2022

El Cahiers de Comolli


Esa tan austera era la portada de la que debió ser mi primera compra de un ejemplar de la revista “Cahiers du Cinéma”. Corresponde al número de febrero-marzo (su situación económica no era la óptima) de 1974, y me debí hacer con ella en una salida a Colliure o Perpignan.
Como puede suponerse, no confirmó lo que yo tenía in mente sobre tan mítica revista. Ya que en general las revistas de cine hablaban de películas que o no llegaban por aquí o tardaban un montón en hacerlo convenientemente recortadas, sus fotografías se absorbían como si fuesen las mismas películas, pero este ejemplar apenas si lleva unas pocas fotografías, tan pobres que no podían ser sublimadas en demasía. De lo leído me quedé, eso sí, con los nombres de Helio Soto y de René Allio como políticamente defendibles, pero poca cosa más. Las escasas críticas que comprendía eran unos textos áridos de los que no hubo forma que sacara mucho en claro (del apartado sobre Semiología y Lucha Ideológica no hablemos) pero, en vez de aprender la lección y aparcarlo todo ahí, seguí insistiendo y, cada vez que podía, me traía el número que estuviera a la venta. Tal era el poder de su prestigio.
En el número de este verano de Cahiers du Cinema, comprado ya en Barcelona, dentro de un homenaje que le hacen al documentalista Jean-Louis Comolli, recién fallecido, me quedaría con las declaraciones de Jean Narvoni. Ambos eran los redactores de la revista en esa época (de hecho su estancia en la dirección acabó a mitad del 73, pero seguían ahí colaborando), que Narvoni se esfuerza en defender de los ataques actuales.
Primero se lamenta de que el periodo de año y medio de la revista “a la deriva, de vértigo o delirio maoísta” (que sitúa de 1972 a mitad del 73) no deja ver “la riqueza de los años precedentes”. Y, para defenderlo con datos, señala que “al final del año 68, en vez de consagrar el número de Navidad a las mediocridades filmadas durante el movimiento que se decía promovíamos, decidimos hacer un número especial Dreyer”.
Ya fuera de la defensa común a los ataques, refleja unas cuantas características del amigo, al que conoció, en su juventud, en 1958, en Argel, donde participaban ambos en un cine-club. Quizás los que lo conocieron (fue profesor de la Pompeu Fabra cuando se abrió esta universidad, entonces con muchos recursos) podrían contradecir o ratificar:
“La noción de ‘Gran familia del cine”, por ejemplo, le horrorizaba. Él siguió siendo un anarquista romántico, muy activo, muy militante. Se interesaba menos por lo que salía en las salas de cine, pero continuaba viendo o reviendo muchas películas”.
Y acaba con el recuerdo de su última conversación telefónica la víspera de su entrada en coma, en la que le comentó lo siguiente:
“Acabo de colocar la palabra ‘fin’ a un texto de un centenar de páginas’.”
El título del texto: “En attendant les beaux jours”.



 

domingo, 2 de junio de 2013

Nordon-Comolli: La música, la fotografía, la poesía

Hay veces en que te cansas del tiempo vertido y perdido por este nuestro Facebook, muy lleno de cantidad de cosas muy banales, tópicas o pretendida y burdamente poéticas. Pero hay ocasiones en que ves que ese tiempo no sólo no se ha perdido, sino que te ha rendido enormemente. Es lo que me ha pasado leyendo, un poco con vergüenza, porque se trataba de una conversación entre ellos, las frases que intercambiaron anoche dos grandes conocedores del cine, Vincent Nordon y Jean-Louis Comolli, a tenor de una fotografía publicada por el primero.
La fotografía, el cine y la poesía misma se definen en esta extraordinaria conversación como no creo que pueda oírse en ninguna clase sobre esas materias… Pongo aquí algún trozo, con el riesgo de perder la gracia del texto completo:
Comolli - C''est pourquoi il convient de se méfier de la photographie. Elle nous fait sortir du temps. Hors du temps, hors de l'histoire, c'est une entrée dans l'Enfer. Nous aimons le cinéma parce que nous aimons que les images meurent.
Nordon - Oui, comme j'aime la musique ("là où les mots meurent commence la musique" - H.Heine) – La photographie comme une entrée dans l'Enfer, oui, cher Jean-Louis Comolli très bien vu.
Comolli - Wittgenstein aurait facilement raison de cette affirmation, puisqu'elle est faite de mots, qui disent la mort sans mourir eux-mêmes. Là, le langage n'est pas performatif. Ce qu'il annonce se produit peut-être mais ne l'abolit pas. Victoire de la poésie!
Nordon - Là où les mots meurent, la poésie –
Comolli - Oui, la poésie comme le seul au-delà du langage. (…)poésie signifie exactement comment sortir du langage en l'utilisant. Je choisirais volontiers ce paradoxe pour définir le cinéma : comment sortir de la représentation en passant par elle.
Nordon - "Exact!" - comme aurait dit notre chère Danièle Huillet.
(No sé quienes son los autores de las fotos de Vincent Nordon y Jean-Lois Comolli. Quizás la primera es de Gerard Courant, o al menos está sacada de la presentación de uno de sus “carnets”. Ahora veo que debía haberle puesto también a él –justicia poética- con sombrero, pero no he dado con la foto apropiada…)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Jean-Louis Comolli




Colocadas como comentario de una entrada anterior, estas reflexiones tan pertinentes de Jean-Louis Comolli corren el riesgo de quedar allí perdidas. Aún sin su permiso, no creo que le sepa mal si les doy un escalón superior de audiencia pública, volviéndolas a colocar aquí.
(...) Bon, je n'en sais rien. Ce que je sais c'est que la multiplication des revues de cinéma me dit que le cinéma est devenu (même si ces revues n'en savent rien) la seule boussole du monde contemporain. Tant mieux. Existons en cinéma, le faisant, le jouant, le pensant.... (...)
(...) Le temps des créateurs d'oeuvres singulières -- à la mesure des romanciers du XIXème -- est à peu près fini. Raoul Ruiz est sans doute l'un des derniers. Nous en sommes maintenant à une dés-autorisation du cinéma, au contraire de la "politique des auteurs" : le cinéma est devenu une chose commune, un principe de représentation varié mais commun. On s'intéressera encore aux oeuvres, et tant mieux; mais en réalité les choses se passent ailleurs : dans notre place de spectateur comme et comme pas une place de spectateur. Tant pis pour la cinéphilie, de plus en plus décalée : acceptons l'idée que notre monde est fait de "cinéma", de "spectacle", de représentations qui insidieusement prennent la place de ce qu'on appelle encore "réalités". Le "réel" seul échappe à cette contagion du spectacle. Il est littéralement irreprésentable. Mais pour le reste, le cinéma a déjà vaincu le monde de l'observation courante, de la contemplation, du regard tout court. Tout le monde visible est reformulé en termesde cinéma : le monde non-cadré cède au monde cadré, qui devient la règle. (...)
(No he encontrado el autor de la foto de Jean-Louis Comolli, sacada de sensesofcinema)