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martes, 11 de julio de 2023

La sirena del Misisipí por Arnaud Desplechin


La crítica de “La sirena del Misisipí” que me gustó es la que, viendo en general subestimada la película por la gente y considerándola él mismo una pequeña y secreta joya, escribe el realizador Arnaud Desplechin (a quien, por cierto, en ciertas ocasiones se le ha considerado un posible heredero de Truffaut) en el reciente número fuera de serie de Cahiers du Cinéma.
Dice en ellas cosas tan interesantes como:
-“(…) La historia de un amor nos es contada sin necesidad alguna de un tercero. En ella, ni confidente, ni rival, ni engaño. La historia pura de un amor que se inflama y después se degrada. (…) Los dos amantes, nadie más, serán suficientes, puesto que el film está obsesionado por su tema.”
-“Todo el relato es una aventura, la aventura de un sentimiento. (…) Esta tensión ente la aventura desmelenada y lo cotidiano del amor hace de ‘La sirène du Mississipi’ el film más godardiano de Truffaut.”
-“Truffaut decía: ‘Quiero que mis films den la impresión de haber sido rodados con cuarenta de fiebre’
-“Dar el papel del hombre que desfallece a Belmondo y el del conquistador a Leaud (habla también del papel de éste segundo en ‘Les deux anglaises et le continent’) fue visto como un crimen de lesa majestad. Pues bien, es lo que ofrece, para mí, el máximo valor a estas dos películas. Una crítica radical de la virilidad.”
-“Sostengo que Belmondo nunca ha estado mejor que en ‘La sirène du Mississipi’. Se acabó la mueca facial, o la pose. Sólo queda un desespero suave. Aquí, y por vez primera, Belmondo se ofrece frágil. No fue fácil. Truffaut le pedía renunciar a lo que había hecho su notoriedad.”
-“Belmondo va a caer en un hospital similar (al que va a parar el Scottie de ‘Vértigo’). (…) No puedo dejar de pensar sin emoción en las estancias de Truffaut o Bergman en casas de reposo… El trazo biográfico es aquí de lo más perturbador.”
-“Truffaut decía de “La sirena del Misisipí”: ‘Catherine es un chico, un matón, y Jean-Paul una jovencita que lo espera todo de su boda’. Añadía que Belmondo en su anuncio por palabras habría podido escribir ‘hombre joven, virgen’. He aquí la sublime inversión de papeles entre el hombre y la mujer, entre lo pasivo y lo activo (…)”.
“Una frase de Truffaut me ha ayudado mucho a ver ‘La sirena…’: cuánto quería ‘que el público supiera en todo momento en qué fase estaban de su vida sentimental, de su vida sexual (…)’. Primero está la magnífica obscenidad de su boda. En la iglesia, el anillo es demasiado pequeño: Louis Mahé no sabe qué hacer. Simplemente, ¡la novia moja su dedo, fuerza la alianza y ya pasa! Me ruborizo cada vez que vuelvo a ver la escena. Durante el film, oiremos la alternancia entre el tuteo y el hablarse de usted, que vienen a rimar los azares de los cuerpos y corazones. Claro está, adivinamos cuando los esposos se acuestan juntos o no. Después de la boda, los dos en pijama, Marion se despierta por la noche gritando, Mahé va a encender la luz del cuarto de baño, vuelve a acostarse y ella se duerme en sus brazos: les adivinamos castos, la noche de bodas no ha culminado. Una mañana, se vuelve a ver a Belmondo que ensaya ‘les presento a mi mujer’ ante el espejo, ¡entonces llega Deneuve y entendemos por sus miradas, sus risas y su manera de enlazarse que se han acostado juntos, por fin! Después toman el desayuno con gran apetito. Volveremos a ver ese gran apetito cuando se acuestan tras haber matado al policía (…)”.
-“Siempre es la esposa la que conduce al esposo hacia una mayor libertad sexual”

A ver, les garçons! Es así, ejerciendo magisterio o cuando menos opiniones y sentimientos personales muy aprovechables, y no con datos y explicación más o menos detallada del argumento, que ambos ya se pueden obtener de varias formas, como me gusta que sean los escritos sobre películas. 

domingo, 9 de julio de 2023

El póster de La sirena del Mississipi


Un póster como el de esta película costaba en los primeros años 70 del orden de 120 pesetas la pieza, sí bien las distribuidoras -CB Films, en este caso- no los vendían más que a exhibidores. Esa cantidad, aún aplicando el incremento de precios, no era nada del otro mundo, por lo que en el CCI, cuando alquilábamos una película comercial, solíamos encargar también tres o cuatro ejemplares, que utilizábamos para publicitar la sesión por la Escuela… y luego nos los repartíamos.
Siempre he tenido un cariño especial a este póster… porque siempre he sentido un cariño especial por la película que anuncia, de una forma que me parece además bastante pertinente.
Con la idea de decorar, años después, el piso familiar, este póster, sacado de una carpeta arrugado y medio roto, fue lo primero que llevamos a enmarcar y, después de haber cambiado de casa y todo, por ahí sigue.
He ido al pasillo donde ahora se encuentra, encendido la luz, abierto la puerta de la cocina de enfrente suyo para tener un poco de perspectiva y, admitiendo el reflejo como autorretrato, le he tomado esta fotografía para ilustrar una crítica del film que he leído y que me ha gustado mucho, porque aporta puntos de vista sobre ella muy interesantes, pero que, como me he extendido tanto en la introducción, ya será pasto de otra entrada posterior.

 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Títulos de crédito anticipatorios

Martin Lefebvre sugiere una sesión que daría de sí mucho juego, y de hecho ya lo ha dado en diversas exposiciones sobre un determinado tema: Ver y analizar los títulos de crédito iniciales de las películas.
Él habla de esos de Truffaut que anticipan el contenido del film, como esas tres manos entrelazadas, la del hombre con un anillo de matrimonio, de “La peau douce”, o esos anuncios por palabras de “La Sirena del Mississipi”.
Eso me ha llevado a pensar, entre otros, en los dibujos infantiles que explican la historia de “El Espíritu de la Colmena” (Víctor Érice, 1973)