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miércoles, 24 de junio de 2026

Rosa de Areia



Hoy he tenido oportunidad de regalarme la visión de “Rosa de Areia”, la última película de Antonio Reis y Margarita Cordeiro, que no había logrado ver hasta el momento.
Se trata de una continua ensoñación, con alguna que otra imagen subyugadora y una cámara en movimiento que te intriga prometiéndote mostrarte algo sorprendente. Cuando la cámara se detiene, asistimos a parlamentos pausados, recitados de historias y leyendas o pensamientos constatación de sometimientos varios, batallas presentes y pasadas y las muertes que supusieron.
Mucho más coreografiada y estilizada que otras cintas suyas, no la he visto a su altura, si bien tiene la virtud de recordarlas.





Una imagen que podría haber sido del Delvaux de “Belle”…




 

domingo, 23 de enero de 2022

Tras os montes


Entre brumas acaba “Tras os montes” (Antonio Reis y Margarida Cordeiro, 1975) ayer en el Xcèntric y entre brumas guardaba yo la fascinación que me había producido la contemplación de la película en una sesión de la Filmoteca de la calle Mercaders en 1978, confirmando la existencia de un cine portugués abierto a otros caminos… que han acabado por frecuentarse.
Su primer plano presenta una panorámica de todo un extenso territorio (la región portuguesa que da nombre a la película, la más pobre de todo el país, anclada entonces y quizás ahora en un pasado que se deshace y no se renueva) mientras en la banda sonora se oyen los ruidos que luego vemos emite un rapaz para dirigir su rebaño. La textura que ofrecían las cámaras de 16mm y el aviso de que el sonido iba a tener un papel primordial, todo en uno. A continuación, un plano de unas rocas muestran unas pinturas rupestres: la historia del lugar se pierde en la noche de los tiempos, en una película en la que los tiempos son bien especiales, alternando, en total continuidad, verano e invierno, pasado y presente.
Leyendas contadas alrededor del fuego recibidas como los ojos y oídos bien abiertos por los niños, el descubrimiento de los objetos de una casa largo tiempo cerrada,… todo conduce a poblar de mundos que combinan aspereza y hechizo.
En 1978 Martí Rom y yo llevábamos la sección de “Filmoteca” en una revista de cine que se publicaba por aquellos años, Cinema 2002, siempre buscando dar con todo aquel cine que, por motivos políticos, formales o de cualquier tipo, se escapaba de los circuitos comerciales. Personalmente este “Tras os montes” me deslumbró. El otro día di con el escrito que hice para la publicación y, supongo que teniendo aún muy fresca esa rara avis que también fue “El espíritu de la colmena”, comentaba en él ciertas concomitancias que había visto entre las dos. Pensé que eran recursos de quien dispone de poco para comparar, pero vista ayer de nuevo no encuentro del todo errada la relación. Ahí está ese tren como único nexo de comunicación con el exterior de ese mundo cerrado, ahí están los ausentes, ahí está ese plano de escritura junto a la ventana, ahí está ese mensajero que, como el pregonero de la película de Érice, se anuncia con su turuta.
Exploración a fondo de esa zona y con ella de sus gentes y su penosa situación, la vi con sorpresa debido a la parsimonia de sus secuencias, a la que no estaba acostumbrado. Ahora, pasado el tiempo, sobre todo en su primera parte, hasta me he sorprendido de la velocidad a la que se suceden los acontecimientos, del dinamismo de sus cambios de plano y de ciertas escenas que recuerdan en cierto modo el cine mudo.
De recordar, recordaba únicamente dos secuencias, aunque las mezclaba en la memoria. Una, esa referencia a Alemania y España, allá al otro lado de las montañas. Otra, la imagen que cuelgo, de esa niña despidiendo a su padre, la sombra alargada de última hora de la tarde. Ya entonces veía muy justificada la prolongación del plano en el tiempo. Ahora hasta casi me ha resultado fugaz.


 

domingo, 27 de enero de 2019

Ana

Podría parecer que “Ana” (Antonio Reis y Margarida Cordeiro, 1982: hay que agradecer a Xcentric que la haya proyectado hoy) no cuenta nada, que sea sólo unas cuantas escenas deslavazadas sobre los habitantes de una vieja casa de campo, siguiendo el cambio de las estaciones. Pero en realidad vas sintiendo paulatinamente que cuenta, precisamente, lo más profundo.
En la Filmoteca de la calle Mercaders quedé deslumbrado por la monumental “Tras os Montes” (1976) y es reconfortante que 37 años después de su realización, “Ana” siga confirmando que no fue un deslumbramiento pasajero.

Ana empieza como un cuento. “En aquel tiempo...”... se empieza a oír de una voz que hace en tres o cuatro ocasiones de narrador, con una poesía notable. Es una voz que le da un tono proustiano agrario a la película y que te dices que podría corresponder al hombre que se ha hecho el niño que aparece en el film, que estaría rememorando las fuertes sensaciones que le proporcionó su estancia, durante la infancia, por esas tierras. Pero algo no casa: debería estar hablando, en todo caso, desde el futuro, pues una serie de elementos que aparecen, como es el caso del coche, son de rabiosa actualidad.

Algo de sensación de cuento, de leyenda rural, empieza dando la película, con esa visión desde la lejanía de un jinete que cruza un par de veces un puente multicentenario con su caballo, como buscando algo. O con la llegada de la chica que va a hacer de nodriza a la casa totalmente empapada por la lluvia, lo que da pie a toda una escena de ritual de secado junto al fuego, primero, y a un cuadro, inmediatamente después, de ella preparándose y dando de mamar al bebé, sus pies sobre un almohadón de rojo furioso, que dirías es un “tableau vivant”, representando un precioso cuadro flamenco o una Madona renacentista.
Pero del resto de la película, si hay algo que destaca, es esa sensación de contacto con los elementos. Continuamente se oyen, se sienten, se viven, se nombran el viento, el sol, el frío que se combate con el fuego. Todo ello en un ambiente que lanza anclajes que penetran en la historia hasta las raíces más profundas (con esa conversación sobre la relación existente entre las barcas de piel de la zona y los de Mesopotamia o la India) y cruza por caminos misteriosos (el padre tallando un espejo sobre una tela negra, el niño jugando en un plato hondo con mercurio o contemplando admirado cómo el rayo solar se divide al atravesar un prisma en tantos rayos como colores del arco iris, que se proyectan sobre la blanca pared).

Si tuviera que destacar algunas partes del film quizás me decantaría por las correspondientes al verano, con esas escenas de reposo campestre que me ha hecho venir a la cabeza entre otras al “Aquel querido mes de agosto” de Miguel Gomes, o con los niños jugando junto al visillo que les tamiza la luz exterior o la siega del trigo con la hoz por parte de la joven, mientras va echando de tanto en tanto misteriosas miradas al horizonte, etc. También por unos pocos planos en las que la Ana joven, nieta de la Ana vieja, corre con su falda roja junto a una pared verde en una escena que me ha remitido nada menos que al “Mauvaise Sang” de Leos Carax y más tarde sigue por los campos de cultivo, en un movimiento veloz que contrasta sobremanera con los pausados, pero constantes movimientos de cámara de toda la película. Y ya que menciono unas cuantas películas posteriores que me ha hecho recordar este “Ana”, no puedo dejar de mencionar esa tensa situación final que me ha llevado al “Alumbramiento” de Víctor Érice.

Como se ve por las relaciones establecidas, todo cine actual de primer nivel. Antonio Reis y Margarida Cordeiro se avanzaron a lo mejor del cine actual unos 35 años...

sábado, 20 de agosto de 2016

Tras os montes


José Ángel Alcalde tagged me in this Movie Poster Game
1) Post the poster of a great film
2) No need to explain why
3) Nominate 7 friends:Jorge Gorostiza, JG Guerra, Julio Lamaña Orozco, Miguel Martin Maestro, José Luis Márquez, Olga Ponoko, Josep Torrell Jordana
4/ Keep it going


 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Jaime

He dado un salto al ver que estaba disponible. Un cortometraje de Antonio Reis y Margarida Cordeiro (los del extraordinario largometraje "Tras-os-Montes"), sobre un artista internado en un establecimiento psiquiátrico. Sin aún volverlo a ver, lo cuelgo por aquí. A ver...
Jaime (1974) de Antonio Reis e Margarida Cordeiro. "Jaime Fernandes nasceu em 1900, na freguesia de Barco, Covilhã. Era trabalhador rural. Em 1.1.1938, com 3...
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