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viernes, 5 de octubre de 2018

Taste of cement


Como me pidieron presentar “Taste of cement” (Ziad Kalthoum) en la sesión de hoy de la Semana del Cineclubisme que está teniendo lugar en la Filmoteca, podría contar algo de lo que he dicho, mezclado con lo que hemos hablado a su finalización unos pocos. Pero le doy algunas vueltas.
Tenia miedo que desertase parte de la parroquia reunida, porque es de esos largometrajes que requieren una cierta paciencia: Los encargados de los subtítulos han debido trabajar muy poco, porque son escasas las apariciones de una voz en off que da la nota personal del documental y que centra en un contexto general, tabulado, lo que vemos. Para compensar, la banda sonora, con ruidos ambientales de tanto en tanto ligeramente manipulados para que ofrezcan un sonido de fondo como espectral, es prácticamente continua, con algún silencio que prolonga la sensación. Por último, unas cuantas imágenes subyugantes, tanto del rascacielos de Beirut en el que trabajan unos cuantos refugiados sirios como las recogidas desde un carro de combate en medio de las calles de una ciudad destruida, pueden colaborar a ese manto envolvente que, salvo rechazo visceral, puede acabar conquistando a la audiencia.
Film político que es también film de arte, film global sobre la guerra, la opresión laboral y social que es también un film personal, “Taste of cement” es un film construido sobre continuas dualidades, entre las cuales una básica que forma un ciclo continuo, aparentemente sin fin: construir, destruir. Y vuelta a empezar.
Está en el catálogo de Filmin, pero como se verá por varios cineclubs catalanes, yo le daría una oportunidad en alguno de ellos que la programe. Es de esas películas a ver en pantalla grande. Y con buen equipo sonoro.

domingo, 19 de noviembre de 2017

El mar y el cemento



Hoy aún hay tiempo para ver, en el Auditori del CCCB, dos buenos largometrajes de la sección oficial de L'Alternativa: Por un lado, a las 19,45h, "El mar nos mira de lejos" (Manuel Muñoz Rivas). A las 21,45h, tras un cortometraje también premiado, "Taste of cement" (Ziad Kalthoum).
La primera es una hermosa película, con fotografía de Mauro Herce, rodada en los aledaños del Parque de Doñana. Junto a la playa, ajenos a la presión que les va cercando y que acabará expulsándoles definitivamente, unos cuantos trabajadores autosuficientes del mar y el contorno mantienen sus tareas en unas viviendas condenadas a la desaparición. El recorrido del agua, el flujo constante de la arena como metáfora de una forma de vida que, condenada, presenta su última resistencia. Pero no se trata en absoluto de una aproximación artificialmente estética. La vida, ya sea la relación del antiguo pescador intentando resituarse o ese recital colectivo del divertido "Corazón loco", brota jocosamente por todos sus poros.
En la segunda no tiene cabida el respiro jocoso. Pero en su narrado triple círculo diario sobre la actividad de un trabajador sirio en la construcción de un enorme rascacielos de Beirut, sorprende ver cómo las dualidades de todo tipo presentadas alejan a la película de una monolítica visión de los hechos. Es un film a la vez muy personal en un contexto global, con elementos de film de arte (sus imágenes y sonidos lo acercan en ocasiones al antes mencionado Mauro Herce) en medio del engranaje de un documental de mirada política y social crítica. Va saltando de la luz a la oscuridad, de las alturas a los subterráneos, etc.


 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Dos nuevas oportunidades en L'Alternativa


Hoy aún hay tiempo para ver, en el Auditori del CCCB, dos buenos largometrajes de la sección oficial de L'Alternativa: Por un lado, a las 19,45h, "El mar nos mira de lejos" (Manuel Muñoz Rivas). A las 21,45h, tras un cortometraje también premiado, "Taste of cement" (Ziad Kalthoum).
La primera es una hermosa película, con fotografía de Mauro Herce, rodada en los aledaños del Parque de Doñana. Junto a la playa, ajenos a la presión que les va cercando y que acabará expulsándoles definitivamente, unos cuantos trabajadores autosuficientes del mar y el contorno mantienen sus tareas en unas viviendas condenadas a la desaparición. El recorrido del agua, el flujo constante de la arena como metáfora de una forma de vida que, condenada, presenta su última resistencia. Pero no se trata en absoluto de una aproximación artificialmente estética. La vida, ya sea la relación del antiguo pescador intentando resituarse o ese recital colectivo del divertido "Corazón loco", brota jocosamente por todos sus poros.
En la segunda no tiene cabida el respiro jocoso. Pero en su narrado triple círculo diario sobre la actividad de un trabajador sirio en la construcción deun enorme rascacielos de Beirut, sorprende ver cómo las dualidades detodo tipo presentadas alejan a la película de una monolítica visión de los hechos. Es un film a la vez muy personal en un contexto global, con elementos de film de arte (sus imágenes y sonidos lo acercan en ocasiones al antes mencionado Mauro Herce) en medio del engranaje de un documental de mirada política y social crítica. Va saltando de la luz a la oscuridad, de las alturas a los subterráneos, etc.