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lunes, 2 de febrero de 2026

La belle noiseuse


Revisitándola, preparando un próximo trabajillo, me surge la curiosidad de saber por qué razones Rivette escogió a Bernard Dufour como pintor, y más precisamente las manos del pintor Frenhofer (Michel Piccoli) en “La belle noiseuse” (Jacques Rivette, 1991).
Acudo a internet y doy con unos cuantos cuadros suyos, según los pies de foto “paisajes españoles,” entre los que se distinguen Las Ramblas, Cadaqués, un peñón de la costa… Son cuadros que me parecen un poco del montón, del estilo que abunda en casas de subasta barcelonesas.
Su visión me deja aún más intrigado. Posiblemente el director y teórico de la Nouvelle Vague escogió a Dufour no a partir de estos cuadros, sino por la que parece ser su etapa inicial, abstracta, o, mejor, su transición del abstracto al figurativo.
Y, felizmente, así lo he confirmada después, leyendo declaraciones suyas.







 

domingo, 11 de octubre de 2020

La religiosa


Andaba yo dilucidando en qué se vislumbraba la relación de “La religiosa” (1966, ayer en la Filmoteca) con los otros films de Jacques Rivette, porque la verdad es que quizás se vea un poco el mundo teatral en el ritual que se gasta en un convento, o los juegos grupales en el siguiente convento al que va a parar Suzanne Simonin, pero realmente no llegaba a ver el típico mundo de Rivette representado en esa tan consistente trama, que sigue fielmente, excepción hecha del final (como me dijo a la salida un aplicado lector) la obra de Diderot.
Cuando, de repente, en el momento en que Suzanne (Anna Karina), desesperada por las penalidades sin fin que está sufriendo en el convento, se saca la toca de la cabeza y la arroja al suelo donde, contorsoniándose, va a parar ella misma, me ha parecido estar viendo a Marianne (Emmanuelle Béart) en “La Belle Noiseuse” (1991) en una de sus forzadas poses de modelo.
La imagen capta otro momento, pero creo que servirá para trasmitir la sensación que, por un momento, me cruzó por la cabeza.