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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Inmortal

Todo es naufragio...

Vamos a por la otra película colombiana de la sesión de L’Alterntiva en el Zumzeig, “Inmortal”, de Homer Etminani, ganadora del premio a la mejor película en el BAFICI de este año.
Yo creo que en el futuro, para recordarla, pensaré en una película sobre los restos de naufragios aportados a una playa colombiana, en la que desembocan, a poca distancia, dos ríos que arrastran de todo. Homer explicó anoche que su intención era hacer una película sobre Cosme, un peculiar hombre que vivía en la playa siempre oteando el mar, pendiente del rescate de los cuerpos que arrastran hasta ahí las olas. Experto conocedor de las mareas, cada cadáver que recogía lo ponía en conocimiento de las familias que previamente le habían prefuntado sobre un pariente desaparecido.
El largo recorrido.

Ese es un punto básico, pero hay otro que se cruza con ese, y le ofrece un trasfondo a la película del que de otra manera carecería: En la sierra, en Colombia, ha habido en estos últimos años miles de muertos. Uno deduce que uno de ellos, matado por los paramilitares, es el novio de la chica que marca el primer eje argumental de la película, en su desplazamiento por un largo recorrido desde el interior, donde vive con su familia, hasta el mar, siguiendo el curso de uno de los ríos que aporta hasta el mar cuerpos que luego el bravo y estruendoso mar deja en la orilla.
Cosme. Cada collar representa un cadáver rescatado del mar. Cuando el collar (de bisutería barata, plásticos engarzados) se le rompe y cae, dice -explicó Homer) que el alma del difunto ya se ha liberado definitivamente de su cuerpo. 

Homer Etminani ha hecho una película pobre, con muy pocos medios económicos, de ese cine que está al margen de toda estructura y distribución comercial (que se encuentra, en todo caso en festivales o circuitos alternativos), pero que a su vez está comprometido con retratar una comunidad y sus gentes. En “Inmortal”, después de varias secuencias que te aclaran mucho más cómo vive toda una sociedad que cantidad de films turísticos o un cine que ya no informa de nada (y hay que ver a este respeto la rumba que le hacen bailar al muerto en su ataud...), explica que todo es un naufragio, pero que hay cosas que siempre nos van a volver al presente. Hay gente que quiere seguir viviendo, pero sin olvidar.

Sin Título. Segundo Movimiento



Estuvo muy sugerente y productivo Julio Lamaña al intentar aunar sintéticamente en una frase el posible sentido de las dos películas que el Zumzeig presentaba anoche en otra propuesta del festival L'Alternativa (en el que ya se habían proyectado la semana pasada), su cortometraje "Sin título. Segundo movimiento" (codirigido con Ricardo Perea) y el largo "Inmortal" (Homer Etminani): Ambos films están centrados en Colombia, un país -recalcó- que ha sufrido mucho. Quizás por eso, cuando allí surge el tema de la muerte, se hace no por ella misma, sino para valorar y realmente apreciar en lo que vale a la vida.

Julio Lamaña y Ricardo Perea ya habían presentado un "Sin título. Primer movimiento" (y explicó que habrá todavía un tercero), en el que como en éste, al tiempo que se presenta un tema y paisaje muy colombiano, su banda sonora e imagen están construidos cada una por su lado. En esta ocasión vamos viendo detalles del precioso Cementerio Central de Bogotá, con los ritos y costumbres que se desarrollan en él, mientras en la banda sonora varías personas van relatando cada una una historia sobre la muerte de un conocido, en varias ocasiones nada exenta de humor.

Dijo Julio en el coloquio posterior que el montaje del primero estaba mucho más trabajado, pero supongo que se refería al diálogo de su banda sonora con su imagen, porque a mí me dio la impresión de que este segundo mostraba un mucho mayor cuidado expositivo, reflejando perfectamente esa síntesis que nos brindó inicialmente: se inicia con planos de flores, que se contraponen rápidamente con los de las piedras en las que está construido y las lápidas que constituyen el cementerio. Poco a poco van apareciendo hermosas estatuas de una u otra tumba, y gente visitando una u otra, yendo a pedir deseos a la oreja de la figura dorada de la tumba que ahora he visto por internet es del milagrero cervecero Leo Kopp, y cosas por el estilo. Al final volvemos al gris de la piedra, pero unos primerísimos planos nos permiten ver que están surcadas de humedad, en las siguientes imágenes que en alguna de ellas hasta empieza a surgir alguna hierba y de ahí volvemos a pasar a un pequeño pájaro, al estallido de la vida a partir del mismo culto a la muerte.

De "Inmortal", como esto ya resultó demasiado largo para lo aconsejable por aquí, hablaré en otro momento...