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sábado, 4 de septiembre de 2021

Arthur Rimbaud: une biographie




El poder de la televisión, bien alimentada, podría ser extraordinario.
Cuando el otro día hablé del realizador suizo Richard Dindo con motivo del pase televisivo de una de sus obras, Àngel Quintana me recomendó su “Arthur Rimbaud, une biographie” (1991). Ya vista, porque se encuentra una buena copia e ella dsubtitulada en YouTube (enlace abajo), podría ponerla como ejemplo de lo que quería decir con la frase anterior. Producida entre otros por Richard Copans (“Architectures”…) para Thierry Garrel (La Sept), se trata de una documentadísima y muy cuidada creación.
En ella vamos siguiendo la biografía de Rimbaud desde sus inquietudes iniciales en su ciudad natal hasta sus terribles padecimientos finales de su por otra parte cortísima vida, recorriendo sus escenarios, sus espacios vitales. Pero en vez de lo que hoy en día serían, en un documental al uso, los habituales comentaristas, Richard Dindo coloca a actores haciendo de familiares (su madre, su hermana,…) y otros conocidos de Rimbaud (su maestro, Verlaine, un técnico que comerció con él en África,…), a los que complementa la que figura ser la propia voz de Rimbaud, leyendo sus propias cartas o escritos. Todo ello ofrece como resultado un más que completo documental, que recuerda en ocasiones a recreaciones del estilo de las de, por ejemplo, un Peter Watkins.
Al final, conocedor de la muerte de su antiguo amigo Arthur Rimbaud, Paul Verlaine tiene otra intervención ante la cámara, abatido, citando a Baudelaire:
“Il faut être toujours ivre, tout est là ; c'est l'unique question. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve.
Mais de quoi? De vin, de poésie, ou de vertu à votre guise, mais enivrez-vous!”
Y, para acabar la película, en lo que he visto que es un patchwork de sus poemas, evoca al poeta perdido:
“Toi, dieu parmi les demi-dieux !
Mort, mon grand péché radieux,
Toi, mort, mort, mort!
Vivant en moi de mille feux
Dis, qu’as-tu fais, toi que voilà,
De ta jeunesse?”





 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Homo Faber (Trois femmes)


Buena sorpresa el pase de “Homo Faber (Trois femmes)” (Richard Dindo, 2014) ayer por TV5Monde.
Pero más sorpresa al empezar a verla y tras acabarla de verla. Me explico.
La película, una especial versión de la obra de Max Frisch toda llevada por la voz en off del narrador, Walter Faber, rememorando en la banda sonora (sin diálogos, apenas unas risas o sollozos en un par de ocasiones como sonido directo) su historia con las tres mujeres del titulo, mientras como imagen vamos viendo la representación de lo explicado mediante pequeñas secuencias filmadas o capturas fotográficas de éstas.
La sorpresa al empezar a verla, que corresponde a lo visto en la televisión hace no demasiado, la versión que Schlondorff hizo de la novela. Pero, poco después, ir pensando que también debí ver esta misma, pero más tiempo atrás.
La sorpresa final, después de la proyección, comprobar que la había visto y comentado por aquí hace nada, en enero del 2019. Y que escribí sobre ella exactamente lo que me estaba diciendo de comentar ahora en esta nota, incluido lo del parecido de la Sabeth de Dindo con Julie Delpy, la de Schlondorff en 1991.
No somos nadie y mi cabeza, a su aire. Y que, en este eterno día de la marmota, aunque ya no recuerde nada de lo efectuado, la fatalidad me lleva a reproducir exactamente lo mismo.




 

jueves, 10 de enero de 2019

Homo Faber (trois femmes)

Una lectura cinematográfica. Así describe el realizador suizo Richard Dindo su película “Homo Faber (trois femmes)” (2014), que han pasado ayer por TV5Monde y supongo que volverán a pasar. Tal como la presenta resulta casi un cuento decimonónico, en contraste anacrónico, en cambio, con ciertos elementos de pleno siglo XX.

El cuento resulta de la continua narración en off -la única voz que se oye- del protagonista, Walter Faber, que nos explica su relación con tres mujeres y el enlace que acaba descubriendo entre la tercera y la primera. Mientras el narrador nos va informando de todo, vamos viendo imágenes de ellas en Zúrich, Nueva York, un transatlántico, Roma y Grecia, como si realmente él las fuera filmando -cómo dice en varios momentos- constantemente y hubiera montado con las tomas de la película casera todo el film para ofrecernos su narración de los hechos.

En realidad se trata de extractos de una de las primeras novelas de Max Frisch, que en su día ya rodara, al completo, Volker Schlondorff (Aquí “El viajero”, 1991). Es curioso ver que Schlondorff escogió para el papel de Sabeth, la mujer más joven, a Julie Delpy, modelo que debió tener presente Dindo cuando escogió a Daphné Baiwir para encarnarla en su film. Ambas tienen (o tenían) un aire similar.