Mostrando entradas con la etiqueta Macheret. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Macheret. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de mayo de 2017

Hombres y trabajos


Durante un tiempo estuve buscando –con muy escasos resultados- películas que pudieran conformar un ciclo sobre “los ingenieros y el cine”. La de hoy en la Filmoteca (“Hombres y trabajos”, Aleksandr Macheret, URSS, 1932) aporta la figura de un ingeniero cuando menos peculiar: Es un americano que se dirige en tren, con gafas de concha, pipa, chaqueta y pantalones –de golf- de tweed, oyendo un gramófono, a la URSS, invitado para supervisar una de sus enormes obras de la época, en este caso una gran presa.
Mr. Cline es en el fondo un cretino que se ríe de la pancarta con la que se cruza el tren (¡Proletarios del mundo, uníos!”) y de los atrasos del modo de trabajar de los rusos, con una malísima disposición y usos de su maquinaria. El capataz Zakharov, un pobre hombre sin demasiados estudios, que dirige una brigada “de choque”, retado por Cline, tiene la idea de que sus hombres estudien como maquinistas en el largo trayecto de ida y vuelta en tren al trabajo, en vez de holgazanear. Con un poco de temeridad y arrojo, ni que decir tiene que sumando a la racionalidad americana el potencial revolucionario bolchevique –como reconoce finalmente el mismo ingeniero americano- acaban produciendo más rápido que éste. Si no fuera porque sabemos como acabó la historia,viendo películas como ésta saldríamos con la convicción de que a estos chicos no hay quien los pare.
La película se pone de lo más interesante en el par de ajetreadas reuniones en una especie de teatro, en las que con discursos y orquesta, valoran lo efectuado, se premian mutuamente y se asignan nuevos planes. Pero casi siempre se desarrollla en las gruas de la presa (con un aspecto similar a la brutal del Dnieper), y con unos divertidos diálogos de imágenes a base de ágil montaje por los cuales las diferentes máquinas, sus movimientos y sonidos, van expresando el estado anímico de los personajes.

sábado, 4 de junio de 2016

Eñ error del ingeniero Kochin

El ingeniero y la mujer de la que se enamora.

Suponía previamente que “El error del ingeniero Kochin” (que así se llamaba la muy interesante película sociética realizada en 1939 por Aleksandr Macheret que se ha pasado esta noche en la Filmoteca para poquísimos espectadores) era de planteamiento ideológico o algo así, pero nada de eso.
El jefe de policía y su ayudante.
Su error fue dejar desatendidos los planes del avión V6 que acaba de diseñar, pues es bien sabido que en esa época la URSS estaba rodeada de países capitalistas, que hacían llegar sus espías para actuar con suma facilidad.
La mujer judía leyendo la carta de su hijo, que acaba de llegar a Palestina.
A unas cuantas escenas de planteamiento suceden otras centradas siempre en diferentes parejas, que te hacen dar cuenta de la enorme tradición teatral rusa, pero que al tratarse de cine, permiten además hacer gozar de unos extraordinarios escenarios: Un café restaurante en un parque, un bosque junto a un estanque y el ferrocarril, una buena biblioteca.
En la oficina de la policía, la sempiterna imagen de Stalin.
Deriva entonces la trama hacia una interesante película policíaca, siguiendo las investigaciones, y más bien las intuiciones, del jefe de policía local, una especie de campechano Jefe de los municipales de Tomelloso, y su audaz y joven ayudante.
Escena de caza. Y no es "La regle du jeu"
No es en absoluto la típica película soviética, marcada por su buen montaje y planos audaces, sino una trama del gusto de las novelas gráficas, presentada muy fluidamente y que se sigue con interés. Es verdad también, no obstante, que ese par de bondadosos sabuesos (y que por cierto aparecen mirando admirados a un bello y real sabueso sirviendo a un cazador), trabajando interrogando en su oficina (presidida una de sus paredes con la imagen del padrecito Stalin), presos de una supuesta paranoya anti-espías y traidores que les deja manos libres para actuar como quieren, puede llegar a causar ciertos escalofríos.
El sastre y el joven policía, conchabados.
La vuelven a hacer el próximo viernes por la noche: Otra buena oportunidad para ver esta rara pieza.