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domingo, 12 de agosto de 2018

Dieric Bouts


Dieric Bouts no es quizás de los pintores flamencos más conocidos, pero siento una atracción instantánea hacia su obra. El causante de esta atracción no es otro sino el cineasta André Delvaux, del que vi muy tempranamente el extraordinario documental que le encargaron sobre él.
Aunque el documental era algo más que un documental sobre el pintor (Delvaux emparentaba el encargo que él había recibido para hacerlo con los encargos que recibía en su tiempo Bouts de hacer un retrato e iba comparando), me acercaron de forma especial a sus cosas.
El que cuelgo no lo encuentro especialmente destacado entre sus retratos, pero es el que tengo ahora a mano. Se le puede ver en el Art Institute of Chicago.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Rendez-vous à Bray

Ya nadie habla de André Delvaux. Ni de Mathieu Carriére, ni de Bulle Ogier. Algo más de Anna Karina. Y, sin embargo, todos ellos hicieron una película, “Rendez-vous à Bray” (A. Delvaux, 1971) que tuvo cierto nombre en el circuito de “Arte y Ensayo”, y causó una impresión enorme en un adolescente que ahora, 40 años después, situándola en su sitio, ha llegado a comprender alguna de las razones para ello.
Vista ahora no causa, desde luego, la impresión de entonces, pero se detecta y entiende su estructura cautivante en círculos hacia la noche, la cena de manjares perfectos, los efectos beneficiosos de un alcohol hasta entonces rechazado, la atractiva luz de un quinqué en la oscuridad, el vencimiento del deseo reprimido. Llena de flash-backs desde la acción en los devastados tiempos (1917) de una Europa en guerra, con la censura llenando de agujeros negros los periódicos, la luz del día trae la visión -anverso y reverso- de un espléndido árbol ya perfectamente anclado (que lleva a pensar inevitablemente en Isabel Núñez, precisamente en el aniversario de su muerte) y finalmente la constatación por su protagonista de una generosidad que le ha hecho crecer.


jueves, 30 de agosto de 2012

Belle



Encontré en la tienda del BOZAR de Bruselas el DVD de "Belle" (André Delvaux, 1973).

Cuando se estrenó, cundió la decepción, al verse después de los impresionantes primeros largometrajes de Delvaux. Pero siempre guardé un muy buen recuerdo de ella, predominando para mí la historia del padre que ve cómo le roban a su hija -va a casarse- y su resistencia se vislumbra en esos sueños de estaciones de cuadros de Paul Delvaux en forma de tableaux vivants.

Revisitada ahora, me asombro descubriendo que de escenas oníricas a lo Paul Delvaux sólo había una, si bien es verdad que la luz de las calles del barrio residencial de Spa remiten constantemente a sus cuadros. Y la película es una extraña mezcla entre los elementos groseros pero certeros de "La peau douce" (ese conferenciante y repelentes eruditos de provincias), aires costumbristas provincianos a lo Chabrol o Pialat inicial, cuentos rusos y cuento de hadas, con agua y nieve.