Mostrando entradas con la etiqueta Ferran. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ferran. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de abril de 2024

Petits arrangements avec les morts






Cuando vi, hace unos meses, que TV5Monde había puesto a disposición una plataforma donde se podían ver todas las películas de su catálogo y exploré con detalle su contenido, me fijé que comprendía una película que, desde su estreno, me ha parecido extraordinaria y me sorprende que no tenga el predicamento que, en mi opinión, merece.
Se trata de “Petits arrangements avec les morts” (1994), el primer largometraje de Pascale Ferran, una cineasta francesa que luego, para mí, volvió a dar en la diana con una película bien diferente a esa, “Lady Chatterley” (2006), para luego ya -también para mi gusto- no volverse a aupar tan alto y, aparentemente, haber desaparecido del mapa del cine actual.
Anoche la volví a ver, y el efecto hipnótico que me suele provocar la película volvió a darse.
Una playa de Bretaña durante un día de verano. Un hombre construye cuidadosamente un monumental castillo de arena, ante la atenta mirada de un niño bastante rarillo, que nos explica (voz en off) sus retorcidos pensamientos.
En tres capítulos, cada uno de ellos titulado según el nombre de un personaje diferente, asistiremos a la narración entrecruzada (cada capítulo empieza a la misma hora y en el mismo lugar) de unos relatos que acabamos descubriendo esconden, en un apartado fondo, pero cuya real presencia absoluta llegamos a apreciar, una muerte súbita.
El título es muy significativo respecto al contenido que ofrece la película. Ese extraño niño que protagoniza e intranquiliza a partes iguales el primer capítulo (y que ahora pienso puede ser el causante del abandono de la visión del film por muchos espectadores) y esos cuatro hermanos adultos reunidos extraordinariamente en la playa (a los que vemos en sucesivas escenas también con veinte años menos), no hacen sino representar cinco reacciones posibles de los humanos ante un hecho como es la desaparición brusca de un hermano.
Enlace a la película en versión original subtitulada en español:





 

viernes, 10 de mayo de 2019

Decàleg Ferran

Me ha costado encontrar fotografías de Jaume Ferran, por lo que deberá ser verdad lo que dice Xavier Juncosa: que se trata de uno de los principales poetas de la Escuela de Barcelona, pero que resulta absolutamente desconocido.

Algo así decía también Xavier Juncosa de Alfonso Costafreda y por eso le dedicó uno de sus documentales, que presentó en 2001 en la Filmoteca cuando tenía su sala de exhi... Ver más
Me ha costado encontrar fotografías de Jaume Ferran, por lo que deberá ser verdad lo que dice Xavier Juncosa: que se trata de uno de los principales poetas de la Escuela de Barcelona, pero que resulta absolutamente desconocido.
Algo así decía también Xavier Juncosa de Alfonso Costafreda y por eso le dedicó uno de sus documentales, que presentó en 2001 en la Filmoteca cuando tenía su sala de exhibición en el cine Aquitania. Para presentar esa sesión acudió entonces, contentísimo, Jaume Ferran, porque no en balde Costafreda había sido, posiblemente, su mejor amigo. En la sesión de ayer en la Filmoteca, Juncosa explicó que con motivo de todo eso trabó amistad con Ferran, quien le llamaba para entablar largas conferencias telefónicas a horas intempestivas desde Estados Unidos y, cuando estaba en Cervera, se dejaba llevar en viajes de un día, hablando de todo, por Cataluña. Muerto Ferran en 2016, Xavier Juncosa vio llegado el momento de dedicarle un documental como el de Costafreda (o como el monumental “Integral Sacristán”, para mi su pieza maestra, radiografía de nuestros intelectuales de por 2005). Ese es el “Decàleg Ferran. Vida i poesia de Jaume Ferran” que se estrenó ayer.
Delante del Colegio Mayor José Antonio, de Madrid.
El documental sigue en orden cronológico, con la ayuda de un gran número de entrevistados, la trayectoria humana y como escritor de Jaime Ferran. Empieza, pues, en su Cervera natal, mencionando con prodigalidad a su padre, ingeniero agrónomo, y a esa familia numerosa (fueron ocho -¿o diez?- hermanos) tan encaminada para dedicarse a diversos aspectos culturales. Sigue luego con el relato del grupo poético de los 50, su activa estancia en un colegio mayor en Madrid y, a partir de 1950, su Ida a Estados Unidos, donde ejerció de profesor y catedrático más de treinta años.
Tengo apuntadas tres cosas en la libretita que utilizo, a oscuras, para anotar y luego recordar lo que me llame más la atención de las películas que estoy viendo:
Una primera es un detalle gracioso, dicho por Xavier Juncosa (voz en off) en su introducción del documental. Dice que le llamaban, por sus numerosas e incansables actividades, “Jaume lo foll” (el loco). Y acompaña el comentario con un retrato muy divertido de Jaume Ferran, en lo que me ha parecido que era un aeropuerto, cargado con una serie de cosas variopintas. Llevaba hasta caña de pescar, si bien quizás sea solo una impresión debido a lo fugaz de la visión, tratándose en realidad de la caja de un instrumento de música (había aprendido a tocar bastante bien).
Con su mujer, Carmen.
Una segunda es la declaración del hijo de Carmen Balcells, diciendo que para su madre Ferran era muy especial. Se ve que le estaba muy agradecida porque fue él quien le presentó a toda la serie de escritores de primera magnitud que pasó a representar. Xavier Juncosa recalcó en su presentación que Jaume Ferrán era de esas personas que daba mucho y recibía muy poco, al que mucha gente debía mucho y él, en cambio, no debía nada.
La tercera corresponde a la escena que más me ha emocionado de todo el film. Se trata de las declaraciones de Francisco Brines, uno de sus amigos, como Claudio Rodríguez, de su época madrileña. Muy mayor, con problemas respiratorios, parece sacar fuerzas de flaqueza y, racionando muy bien su esfuerzo, consigue llegar a completar su profundo retrato de Jaime Ferran con las palabras precisas, haciendo ver que esa “cordialidad” suya (corroborada por otros muchos entrevistados) viene, como la palabra indica, de su corazón. Y, cuando decía eso, para que se le entendiera, se daba unos golpecitos en el pecho, que el micrófono amplificaba y difundía.
Dedicado a su mujer, ya fallecida, Carmen Rodríguez de Velasco.
Al acabar la proyección, que se ha alargado hasta cerca de dos horas, le pregunté a Xavier Juncosa por qué no había hecho aparecer en la película de alguna forma sus propios contactos finales con Jaume Ferran, esos viajes de un día, yéndolo a buscar a Cervera, de que habló en su presentación inicial. Con un gesto decidido, aún reconociendo que él había salido en sus propios documentales en varias ocasiones, me ha dicho que habría estado fuera de lugar. Entiendo, y le honra, que ha querido hacer un documental para situar a Ferran en el sitio que le corresponde, e introducirse él en medio podía dar la impresión de rebajar, de hacer más familiar, el retrato. Pero a mí me habría ido muy bien ese acercamiento último para la valoración global de la pieza, porque habría devuelto la proximidad que se sentía en toda su parte inicial, que para mí se pierde en esas entrevistas efectuadas en la Universidad de Syracuse (Nueva York), en las que un reguero de actuales profesores van señalando en sus intervenciones lo fundamental que fue para sus carreras y la propia universidad la actividad de su entonces profesor, sin que acabe de recuperarse para mi gusto la intensidad con las declaraciones de sus hijos, hoy ya americanos.
Ayer, en la Filmoteca, Esteve Riambau, Xavier Juncosa, Francesc Parcerisas y Jaume Farré i Ferràn, sobrino del homenajeado en el documental.
En cualquier caso, “Decàleg Ferran” es otra importante pieza más de ese increíble mosaico sobre nuestro mundo cultural que está estableciendo, al margen de todo apoyo y repercusión pública, Xavier Juncosa. No hay que buscar sus películas, por monumentales que sean, por muy importantes que sean (¡Pasolini!) sus retratados, por Filmaffinity, por ejemplo: No aparece ninguna de ellas. Tiene hechas, sin embargo, más de cien. Y bastantes de ellas resultan imprescindibles si se quiere conocer un poco a nuestros referentes culturales.

domingo, 3 de mayo de 2015

Bird people


Me imagino perfectamente la escena durante el proceso de elaboración del guión. Patrice Ferran y su co-guionista repasan una y otra vez, añadiendo detalles, lo ya elaborado. "Está bien", se dicen tras haber exprimido todo lo que da de sí la pintura del mundo actual que puede suponer un ejecutivo americano en gira de negocios que recala, con ansiedad y bastante harto de todo, en un lujoso hotel de aeropuerto, en el que trabaja de camarera, haciendo habitaciones, el otro vector de la trama, una chica universitaria solitaria y sobre explotada. Ya han trufado todo, además, de elementos de esos que han revolucionado las comunicaciones, ofreciéndonos un buen retrato ambiental panorámico de este mundo actual tan absurdo: una televisión va desplazándose por el mapa de todo el mundo para indicar el tiempo de cada zona, los móviles, los e-mails, pantallas y ordenadores no dejan de funcionar, cada persona tiene un auricular depositando continuamente músicas en su oído,...
"Sí, está bien, pero le falta algo sorprendente". No sé si le dice la directora a su guionista o al revés. El caso es que es así -aventuro- como entra en escena ese trozo de metraje -que también se contagia del tono cansino del resto- que convierte temporalmente al film en unos dibujos animados o -mejor- en uno de esos films en los que se conjugan elementos animados con otros reales.
"Petits arrangements avec les morts" (1994), una primera película de una inusitada inteligencia, me hizo grabar en la cabeza el nombre de su realizadora. En ella, como si de un preciso escarpelo se tratase, se diseccionaban y hacían aflorar los ocultos mecanismos internos de una familia y de toda una sociedad. "Lady Chatterley" (2006), siendo fiel al original de Lawrence, no dejaba de maravillar aunque sólo fuera por el brillo de los ojos de Marina Hands, poniéndose en la piel de su asombrado personaje entrando en nuevos mundos. Ahora, me sabe mal decirlo, me temo que con este film, muy correcto, apuntando certeramente, todo lo que se quiera, he llegado a la personal pero triste constatación de que a Pascale Ferran se le acabaron sus extraordinarios recursos para sorprender y convencer.
Iba a este Festival d'A con un interés enorme, que no me lo quitaba nadie, por ver los últimos films de dos realizadoras que hasta el momento nunca me habían decepcionado. Al contrario: las tenía conceptuadas como de esas que procuran siempre momentos exaltantes. Confío en que, tras "Edén", Mía Hansen-Love vuelva a hacer una película que me entusiasme. Me temo que, visto este "Bird People" (2014), lo tengo mucho más crudo con Pascale Ferran.

martes, 26 de agosto de 2014

Bird People




Soy de los que se confiesa cautivado por la inteligencia de "Petits arrangements avec les morts" (1994), una especie de pase cara y cara al fuego de lo no dicho en las peculiares relaciones familiares, humanas en general. Años después, en otro orden de cosas, seguí con vivo interés la profunda transformación interior de Lady Chatterley (2006), con la consecuente admiración por el paulatino descubrimiento del asombro y plenitud en el rostro y cuerpo de Marina Hands.
Ahora leo con avidez todo lo que pesco a tenor del pase por el Festival de Cannes de la última obra de Pascale Ferran, “Bird People” (2014). Por el momento lo que veo es que se trata también de una película totalmente diferente de las que ha hecho anteriormente, que ha desconcertado, y que todo el mundo la juzga, por lo que pueda resultar con el paso del tiempo, con prudencia y respeto.

miércoles, 15 de enero de 2014

Citas para 2004


La lectura del último “Les Inrockuptibles”, con 50 citas para 2014, me ha devuelto la confianza en el año que hemos empezado, al menos desde el punto de vista cinematográfico. Se anuncian estrenos de:
- Pascale Ferran (“Bird people”, con Anais Demousier –foto-, “entre un aeropuerto y un hotel, un microcosmos de la sociedad contemporánea cruza una metáfora pajarera”, y ahí mi poco francés me traiciona, y no sé si es algo relativo a pájaros o a pajareras)
- Mia Hansen-Love (“Edén”, “un retrato de su hermano” dentro del mundo de la música electrónica de los 90)
- Olivier Assayas (“Sils Maria”, un “retrato de mujer en la cuarentena”, con Juliette Binoche).
- Benoît Jacquot (“Trois coeurs”. “Un hombre y una mujer –Charlotte Gainsbourg- deambulan por una ciudad de provincias” -¿será el Narbonne de Jean Eustache?- y después se citan en París”.
- Jean-Luc Godard (“Adieu au langage”)
- Bertrand Bonello (“Saint-Laurent”)
- Wes Anderson (“Tje Grand Budapest Hotel”, quizás, vistas las imágenes disponibles, algo pasado de vueltas)