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jueves, 9 de octubre de 2025

Marin Karmitz presenta "Bleu"

Presentación inicial. Mireia habla y la traductora simultanea va traduciendo al oído de Marin Karmitz, que parece Salud fecho de lo que va oyendo.

El último acto oficial con la presencia de Marin Karmitz al que asistí estos días fue a la presentación y debate de la sesión de “Bleu” (1993), el primer episodio de la trilogía de Krzysztof Kieslowski, de la que, como de toda la trilogía, nuestro hombre de MK2 fue su productor. Su pase en la Filmoteca correspondía a la segunda sesión de la Semana del Cineclubismo Catalán de este año, organizada por la Federación Catalana de Cineclubs.
Mireia Iniesta, vicepresidenta de la FCC, fue lanzándole antes y después de la proyección, atendida por numeroso público que decidió en su mayoría quedarse al debate, certeras preguntas, que condujeron a MK a informar de una serie de interesantes cosas sobre la gestación del film.
La primera de ellas fue como se produjo el contacto entre director y productor. El primero había visto una producción previa del segundo, “Adiós, muchachos” (Louis Malle, 1987) y se dirigió a éste para felicitarlo y ofrecerse para trabajar conjuntamente. Le propuso rodar unas películas sobre los tres colores de la bandera francesa, azul, blanco y rojo o, lo que es lo mismo, Libertad, Igualdad y Fraternidad, los tres principios por los que siempre se había batido en su vida personal, y que hicieron que Karmitz no pudiera negarse, hasta el punto de confesar que había entrado en un enamoramiento del director polaco que ya no le abandonaría hasta que la muerte se lo llevó.
Su puesta en marcha, explicó en otra intervención, que iba siendo traducida del francés por la eficiente traductora simultánea, no fue sin vencer antes una serie de dificultades. Primero hacer entender a Kieslowski que rodar los tres episodios conjuntamente, uno tras otro, y no como tres películas independientes, incrementaba la complejidad del empeño extraordinariamente. A este primer escollo se sucedieron otros durante el rodaje que evidenciaban las diferentes formas de trabajar entre polacos y franceses. Aquí, le tuvo que explicar, es preciso parar a comer al mediodía y no se puede forzar al equipo -que puede dedicar un máximo de cuarenta horas semanales, a más de ocho horas diarias de rodaje y luego trasladarse a descansar a París recorriendo los 60 Km de distancia. El cansancio les podía ocasionar cualquier tipo de accidente del que él, productor, no podía responsabilizarse y, hablado eso directamente con Kieslowski, él mismo le respondió que él tampoco.
Aunque ahora parezca imposible pensar en otra actriz que en Juliette Binoche para encarnar a la protagonista de la trilogía, no era ella la asignada en un primer momento, sino Isabelle Huppert. Pero Kieslowski no quiso saber nada de ella, diciendo que no le iba en absoluto. Eso dio pie a Marin Karmitz a explicar una serie de asuntos que configuraban, según él, el papel del productor, y del que pasó a hablar durante el resto de tiempo. Una de sus responsabilidades, empezó, comportaba reunirse con la actriz con el penoso cometido de decirle que ella no sería la protagonista. Lo hizo. A continuación le ofreció a Kieslowski que lo fuera Binoche, pero la rechazó por encontrarla demasiado joven. Entonces le convenció para que hablara con ella y él se encargó de decirle a la actriz que, sí quería el papel, debía ingeniárselas para ir a la cita con aspecto de unos seis años mayor. Tras el encuentro Kieslowski le llamó entusiasmado: sí tenía la edad precisa y sería ideal para el papel.
Sobre la relación entre la responsabilidad del productor y la libertad del autor empezó, tan categórico que desató unas cuantas risas del auditorio, diciendo que estaba firmemente en contra de la libertad total y, volviendo a lo que ya le había oído por la mañana en la ECIB, que todo obligaba a acordar las limitaciones a respetar.
Mireia le azuzó un poco preguntándole cómo, siendo como era tan contrario a mostrar la violencia, en el mismo “Tres colores: Bleu” el personaje de Binoche presenciaba una escena muy dura y, aunque la cámara se separaba de ella, seguía sonando en la banda sonora, causando de ese modo, sí cabe, una intranquilidad mayor. Él respondió, categórico, que la violencia es consustancial con nuestro mundo, y no se debe ni puede, pues, huir de reflejarla en el cine, pero de lo que él estaba diametral y visceralmente en contra era de la violencia como espectáculo, con visiones de cerebros que estallan y otras delicias similares que desde hace unas décadas tanto abundan.
Un espectador le lanzó la pregunta de cómo veía él, con su experiencia y conocimientos, el futuro del cine. Se lo pensó un poco antes de responder y admitió que con pesimismo. Puso un ejemplo de un primer elemento que le llevaba a ese sentimiento. Él tenía a bien afrontar por él solo sus películas. Ahora, para poner en marcha una producción, se ha de esperar a tener a priori la ayuda de muchos, esperar a tal o cual subvención, etc, y todo queda paralizado hasta ese momento. Por la mañana nos había explicado que él arriesgaba su patrimonio personal para poner en marcha el proyecto, y luego trabajaba para igualar el presupuesto con otro tipo de aportaciones. La situación actual se traduce en una enorme pérdida de libertad personal creadora.
Otro punto que justifica su pesimismo es la ausencia actual de una formación cinematográfica del público que no se ha abordado cómo se debiera en los colegios y antes se daba, en cierto modo, mediante la propia televisión, cinemateca, y cineclubs.
Un tercer elemento que le entristece y le lleva a su negativa opinión sobre un inmediato futuro del cine, y con esto acabo, es que observa en las nuevas películas una vuelta del academicismo. Se acabó la asunción de riesgos expresivos.

Tres colores: azul.

Kieslowski

Inicio del coloquio. Casi todo el público se ha quedado para oírlo.

Al final de la sesión, una joven espectadora aborda tímidamente a Marin Karmitz, quien la atiende amablemente.
 

martes, 7 de octubre de 2025

Premis Nunes 2025

Situado en una fila muy lejana de la pantalla, desesperado por la obtención de unas fotografías que recogían sombras de la gran asistencia a la sesión, pero apenas si dibujaban la silueta de los que presentaban y recibían galardones, ni corto ni perezoso me levanté de mi butaca y me acerqué en el momento en que, rodeando a Marin Karmitz, premiados, miembros de la Junta y gestores de la Federació Catalana de Cineclubs se reunieron y posaron para la fotógrafa oficial del acto. Ahí, detrás de ella, me coloqué estratégicamente yo pude sacar esta fotografía parcial y las dos siguientes, que quiere ser más general.

Quizás se me haya escapado alguno por los extremos…

Así empezó la cosa, con únicamente los premiados, pero la fotógrafa empezó a llamar a gente…

Pese a temidas confirmaciones que no quisiera se hubieran producido nunca, con sensaciones varias que indicaban que todo puede estallar por cualquier sutura (la policía, equipada con furgonetas, cascos y porras de disolver, envolvía Nou de Rambla, donde se iniciaba una concentración a favor de Palestina que, inesperadamente, se encaminó hacia no sé dónde, alejándose a través de una calleja transversal, dejando desierto el paseo central), ayer, al mismo tiempo, fue un día a recordar, y muy positivamente, por unos cuantos cineclubistas que se reunían en la Filmoteca, dentro de su semana anual.
En la primera sesión de la ‘Setmana del Cineclubisme Català’, que se prorrogará hasta el domingo con una muy variada pero valiosa programación, se entregaron los Premios Nunes 2025 de la Federació Catalana de Cineclubs.
Pablo La Parra abrió el acto señalando las concomitancias de espíritu entre la institución que actualmente dirige -la Filmoteca- y esas asociaciones de gentes nacidas de la afición al cine y debidas al voluntariado que son los Cineclubs. A continuación, Àlex Portolès, actual presidente de la Federación, entre otras cosas, situó para los que desconocieran la cosa que unos 60 cineclubs de por aquí organizaron en 2024 la friolera de más de 2000 sesiones de cine, convocando a 150.000 espectadores. Y ya dio paso a los premios y premiados de este año, que fueron circulando para la foto de rigor y dejar unas palabras en el micrófono de la sala. A cambio se llevaban (la FCC no tiene un presupuesto como para grandes dispendios), una cartulina conmemorativa y una caja de vinos que recordaba las “Noches de vino tinto” del cineasta portugués/barcelonés que da nombre a los premios.
Los cineclubs decidieron escoger por mayoría de votos como mejor película de producción catalana a “Segundo Premio”, de Isaki Lacuesta y Pol Rodriguez. Fue este segundo quien salió a recibir el premio, indicando que Isaki, como se ve acostumbra bastante, llegaba tarde. La verdad es que, cuando finalmente llegó, lo hizo con fuerza, y ambos explicaron con convicción las razones de haber programado para la sesión la proyección de “In Adiction”, de Abel Ferrara, en la que dicen pensaron bastante a la hora de realizar la suya. Pero a mí lo que más me gustó fue oír a Isaki Lacuesta explicar su decisión de dedicar un trabajo en sus estudios de audiovisuales en la Autónoma a la figura de José María Nunes, al que se lanzó en cuerpo y alma: fue su único suspenso de toda su carrera.
El Premio Nunes al mejor hecho cineclubista del año fue a parar al proyecto del cineclub Manresa ‘Visuals’, por el que fomentan nuevas producciones cinematográficas locales y su distribución.
El Premio Nunes a la persona o entidad especialmente relacionada con el cineclubismo fue a parar, y eso me toca muy de cerca, porque he trabajado conjuntamente con él en muchos proyectos cineclubistas y cinematográficos desde los primeros años 70, a Martí Rom, valorando especialmente, además de sus actividades cineclubistas, como realizador y escritor cinematográfico, el ser uno de los fundadores de la Central del Curt, una distribuidora a-legal que proporcionó a muchos cineclubs y otras entidades, de 1974 a 1982, una cantidad ingente de peliculas que, en su mayor parte, no tenían ni cartón de rodaje, cuando no estaban abiertamente prohibidas.
En su alocución tras recibir el premio, Martí Rom se refirió a Joan Martí (cofundador de la Central del Curt) y, como persona agradecida que es, por todo lo que le aportaron relacionado con el cine y otras cosas de la vida, mencionó a Joaquim Romaguera (un motorcillo incansable que rigió durante mucho tiempo muchas actividades de los cineclubs) y a Llorenç Soler, el artífice de más de cien películas, casi todas de cine furiosamente independiente, siempre atento a fomentar avances sociales. Luego a Martí Rom se le fue la bola y también se lió a hablar de una cuarta persona, a la que asoció con Jesús Franco, El extraño viaje y la producción agrícola local.
Se entregó un cuarto premio Nunes, el internacional, que, sí el año pasado fue a caer en la magnífica realizadora portuguesa Rita Gomes Azevedo, este año fue para el comprometido realizador, productor (de Chabrol, Kieslowski, Godard, Kiarastomi y una larga lista de extraordinarios realizadores), distribuidor y exhibidor Marin Karmitz, fundador del sello MK2, asociado al mejor cine de autor y arte y ensayo, con una red de muy buenos cines en VOS extendida por Francia y hasta por Andalucía. Para entregar el premio subieron al estrado los hijos de José María Nunes, quienes, con su previa, sencilla pero potente, proclama ácrata hicieron reír a toda la sala.
En su corta alocución, empezó diciendo que, sí él había llegado hasta ahí en su actividad, fue sin duda por haber empezado siendo frecuentador del Cineclub del Quartier Latin de París. Luego hizo un encendido elogio del buen cine europeo y puso en alerta al público sobre unos norteamericanos que no tienen buenas intenciones con respecto al buen cine de por aquí. Como no sé por qué tirada de dados luego tuve el privilegio de estar sentado a su vera en la degustación de raciones que la Federació ofreció a los premiados, pude recabar más información sobre este tipo de cosas, que ciertamente asustan, porque dejan ver el gran peligro que acecha al cine francés y, por tanto, a todo el europeo.
Un detalle final. Se abrieron unas botellas de cava para celebrar el encuentro… y que el jovial Marin Karmitz cumplía 87 años. Todos le felicitaban mientras él ponía una cara que venía a decir que eso de cumplir años era algo que hacía en contra de su voluntad y más bien le molestaba.
Al despedirme, volviendo al tema de la sesión, me confesó que había quedado asombrado y admirado del entusiasmo que había descubierto, en relación con el cine, en todos esos cineclubistas ahí reunidos.

No suelo hacer estas impúdicas cosas, pero recibir las confidencias de una persona como Karmitz (en una mesa de bastantes comensales como esa, cuesta entender a quien no esté exactamente a su lado) y que un comensal de enfrente me enviara esta fotografía que sacó bien merece una celebración agradecida… y un acto exhibitorio tan reprobable.
 

miércoles, 19 de febrero de 2025

Las reglas del productor Karmitz


Leo cada noche, hasta que el sueño me vence, unas páginas del libro que tengo destinado para estos menesteres. Tras unos días en que la lectura de "Marin Karmitz. Une autre histoire su cinéma" (Antoine de Baecque; Flamarion, 2024) me ha resultado muy áspera, correspondientes al relato sobre la formación empresarial del sello MK2 tras su época de realizador militante post mayo 68, vuelve ahora a un terreno que fue el que me hizo escoger el libro.
De Baecque explica la consolidación de Marin Karmitz como productor, después de haberse hecho previamente un sitio como distribuidor y exhibidor independiente (que ayudó a la difusión de todo el cine que por aquí estuvo al cargo del Círculo A). Y enumera sus cuatro reglas de oro:
1/ Límite de duración de la película a producir, con un máximo de 1h 50 min. Si no, se le fastidiaba todo un sistema de horarios que hacía que, en Francia, sus salas pudieran programar cinco sesiones diarias: "Empieza a las 19,30 en vez de a las 18h, y vas en contradicción con la vida, con la salida de los despachos, la cena a preparar, los niños a acostar...". Me hace gracia oír esto de un antisistema burgués como fue pocos años antes.
2/ Un claro plan financiero: "Puedo autofinanciarme hasta 10 millones de francos (en un momento en que el presupuesto medio de un largometraje era de unos 13 millones). Más allá no. Estoy limitado, pues, a un estilo de films que responda a mi presupuesto".
3/ Reparto equitativo de las principales retribuciones. "He propuesto que el actor principal, el realizador y yo mismo recibamos el mismo salario. (...) Un director no puede estar peor pagado que un actor. No sería ético".
Y 4/ Seguimiento de principio a fin: "De la escritura de su guión a su salida en sala, en Francia y el extranjero, hasta su difusión por las cadenas de televisión".
Todo un sistema al que se sometió con verdadero agrado un autor como Claude Chabrol....

 

viernes, 14 de febrero de 2025

Aprender producción


Otra cosa sacada de la biografía de Marin Karmitz escrita por Antoine de Baecque (Flamarion, 2024) me ha hecho bastante gracia. Llega hasta una figura tan endiosada (es verdad que durante alguna fase vilipendiada) como la de André Malraux.
Marin Karmitz acaba de cerrar su productora MK y, decidiéndose a dejar de dedicarse a los cortometrajes, proyecta, creando el sello mk2 (que ha llegado hasta nuestros días), su primer largometraje, una fábula muy autobiográfica que lleva por título, de forma muy acorde con su posición contestataria de entonces, “Vivre debout”, aunque se estrenará, con pésimos resultados, tras pérdida de su entusiasmo original y después de varios aplazamientos (se interfirió, entre otras cosas, el mayo 68), con el título de “Sept jours ailleurs”.
Se le otorga al proyecto una subvención previa (‘avance sur recette’) de 400.000 francos, pero luego fue reducida a la mitad cuando Marin Karmitz, avezado productor por sus años de de cortometrajes con su MK, supo ajustarlo hasta un importe inferior al millón de francos. Para ver si consiguen rectificar esa reducción automática, van a ver a André Malraux, entonces ministro de Cultura, a quien Karmitz le explica que esa disminución de la subvención le iba a impedir realizar el film, y se hace a sí mismo en voz alta una serie de preguntas, como reflexionando, dando a entender la sinrazón en la que se encuentra:
-¿Qué debería hacer? ¿Trucar las estimaciones para aumentar el presupuesto artificialmente? ¿Robar al Estado?
A lo que Malraux le respondió:
-Truque, joven, truque…
“Así fue mi entrada en el mundo de la producción” -finaliza, irónico, Marin Karmitz.

 

martes, 11 de febrero de 2025

Comédie




Beckett y Karmitz

Se van sacando cosas de la biografía de Marin Karmitz que ha escrito Antoine de Baecque (Flammarion, 2024). Una de ellas: Samuel Beckett pasó, como demostró su "Film" (1965), un tiempo atrapado por el cine. Él mismo figura junto a Jean Ravel, Jaén Marie Serrau y Marin Karmitz como director (no así, en realidad, en "Film"), en la adaptación para la pantalla (con fotografía en blanco y negro de Pierre Lhomme) que Karmitz le propuso hacer a continuación, a partir de su obra "Comédie".
Aquí, sólo para los muy curiosos del hecho teatral, el enlace a una representación más reciente de la obra. No he encontrado enlace de la película, que abrió el festival de Venecia causando un escándalo terrible por su carácter experimental, difícilmente digerible por el público atraído por la sesión inaugural:
Delphine Seyrig y Michael Lonsdale eran dos de sus tres actores tanto en teatro como en el cine. Y, oficialmente para preparar la obra, Karmitz se veía frecuentemente con Beckett, siguiendo un esquema de actuación que refiere con detalle De Baecque, comprendiendo comer en La Closerie des Lilas, recorrer caminando medio Paris hasta un café con billar y ruleta de por Les Halles, para luego dirigirse a cenar a un sitio de pescado de Montparnasse, casi siempre practicando los profundos silencios, y acabar en un piano bar a las 3h de la madrugada.
Incluso hasta asistía en su casa, ante un viejo y pequeño televisor, a su entusiasmo por la participación del equipo de Irlanda en las retransmisiones del Torneo de las Cinco Naciones de rugby. En las paredes de su apartamento, recoge De Baecque de Karmitz, solo habían colgados cuadros de su amigo Bram van Velde, "el único pintor que le gustaba a Beckett".

Michael Lonsdale en “Comédie”.

Un cuadro de Bram van Velde. Se ve que Beckett decía que hasta sus cuadros de colores parecían en blanco y negro.

Bram van Velde, Beckett y Maegh.


 

viernes, 4 de marzo de 2022

Nuit noire, Calcutta



Como si quisiera darnos un aperitivo del ciclo de Marguerite Duras que va a iniciar la Filmoteca, Mk2Curiosity ofrece en abierto (enlace abajo) hasta el próximo jueves por la tarde el cortometraje (24 minutos) “Nuit noire, Calcutta” (Marin Karmitz, 1964).
El aperitivo tiene sentido porque el guión y yo diría que la voz en off del corto es de M. Duras, ofreciendo otra vez sus personajes (el vicecónsul de Calcuta) y la musicalidad de sus frases y recitados. Pero también nos permite observar que más allá que como productor, distribuidor y exhibidor, Karmitz tenía más que suficientes habilidades para ser un valioso director de cine.
En el corto Maurice Garrel es el escritor que lucha con su historia y las frases.
Es muy curioso ver que esto que digo queda para la versión cedida ahora temporalmente por MK2, porque por YouTuve hay una versión que, además de contar con unos carteles previos que comentan que la cosa va de un hombre sufriendo de su alcoholismo (que no hay que negar que está presente, pero ligado a la creación de la escritura), posee una banda sonora con el mismo texto, pero dicho por un hombre.





 

domingo, 21 de marzo de 2021

Etranger résident





Ya resignados a que exposiciones como ésta no puedan verse en Barcelona y descartada la idea de un viaje a París para verla, pues tuvo lugar en La Maison Rouge en 2018, nos queda la posibilidad -nada despreciable- de ver la presentación que el mismo Marin Karmitz hizo de “Etranger résident”, muestra sobre su propia colección.
La exposición constaba sobre todo -pero no únicamente- de fotografías. Obras de Koudelka, Dubuffet, Murnau, Brancusi,... De ella se infiere lo compenetrado que Karmitz está con la que podría haber sido su historia personal como perseguido, exiliado, refugiado.
En Mk2 Curiosity, previo registro, hasta el jueves 25 a las 17h. Aquí el enlace:
Y, ya que hablamos de Mk2, también la noticia sobre la apertura de un nuevo hotel en Paris, muy ligado al cine.
















 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Marin Karmitz, bande à part


- La suya es una productora que tiene como siglas sus iniciales - le dice una periodista.
- Pero también son las iniciales de un buen coche (un Jaguar) y de una metralleta - contesta él, con un cierto brillo retador en sus ojos.

Amigos, familia, él mismo, intentan reflejar en "Marin Karmitz, bande à part" (Félix von Boehn, 2017), que ayer pasaron en TV5Monde, la personalidad del productor, distribuidor y exhibidor francés de origen rumano de referencia en cada uno de esos campos.
Como resultado del documental, se va configurando la idea de una persona algo paranoica, obsesiva con la muerte y con el cuidado a tener sobre la traza que uno va dejando atrás.
Éste es el tipo de programas de TV que me gustan.
(En la fotografía, Marin Karmitz ciertamente tocado por la emoción de encontrarse junto a la escuela a la que fue de pequeño, recién llegado a Francia)

lunes, 20 de febrero de 2017

La Filmoteca: cinco años en el Raval

De izquierda a derecha, el Maestro Joan Pineda, Robert Guédiguian, El conseller Santi Vila, Carlos Saura, Esteve Riambau y (¿? Alguien me ayudará a completar el pie de foto...)
La aglomeración de los días sonados.
Recibiendo a los espectadores, en la sala, el quinteto del Conservatori de Música del Liceu.
No me sé estar por las fiestas, de no ser de ir con alguien de confianza con quien comentar la jugada y poder intercambiar comentarios ácidos a gusto. Pero ha de decirse que la del aniversario de la Filmoteca en el Raval ha estado muy bien organizada.
Ha sido en la sala Chomón -la grande- y luego ha continuado -con dispendio de bebida- en la plaza interior del edificio, por lo que nada que objetar.
Antes de entrar, ambiente de día grande, con acumulación de gente, y de tanto en cuando algún rostro de los que van quedando por aquí de esos de toda la vida de relación con el cine, y de alguna visita sonada, como la de Carlos Saura o Robert Guédiguian, que mañana serán protagonistas.
Alex Gorina y Jaume Figueras, en presentación "informal".
Mariona Bruzzo, hablando de las magníficas recuperaciones del departamento que dirige.
Octavi Martí dando paso a los sorprendentes noticiarios de 1937-43.
En la sala, ambientada inicialmente por un quinteto del Conservatorio de Música del Liceu, un poco de todo: A lo largo del acto presentación informal, "mediática", de Alex Gorina y un divertido Jaume Figueras (aunque lo más divertido ha sido producto del fallo -aún no sé si involuntario- del primero, al presentar al conseller de Cultura, Santi Vila, que ha hecho también su speach). Y más tarde los tres máximos representantes de la Filmoteca presentando el discurso oficial y una serie de proyecciones.
Primero Esteve Riambau, que tras los agradecimientos y el repaso somero de estos cinco años ha leído en público su carta a los reyes, que he visto centrada en petición de recursos para preservar lo que se tiene, porque "es inútil favorecer nuevas realizaciones si luego no hay recursos para mantenerlas y exhibirlas" -aprox-.
Luego Mariona Bruzzo, para presentar, con el acompañamiento de Joan Pineda al piano, una selección de piezas de cine mudo restauradas por la Filmoteca, alguna de ellas de visión auténticamente placentera. Personalmente me han entusiasmado una "Vista de Londres" de los Lumière, de 1896, con sus autobuses -de carga animal- de dos pisos y todo; "Tocas y tocados" de la Pathé de 1924; un espectacular documento de la muy despoblada falda de Collcerola y pase de obreros, todos con alpargatas y gorras, en la inauguración de la sala de Manufacturas de películas Cabot; o unas escenas documentales con un color precioso de gente por las calles -delante de espectaculares puertas de madera- de Tombouctú... Vamos: que tenemos maravillas inéditas por ver y rever durante tiempo.
Esteve Riambau ha vuelto a coger el micrófono para presentar una pieza encontrada en la Cinemateca Francesa, coincidiendo con sus investigaciones sobre Laya Films, que dijo el otro día que están próximas a ver la luz. La pieza en cuestión es nada menos que una de Ramón Biadiu, gemela a la que conocemos que hizo sobre "Els tapers de la costa". Se trata de la versión francesa de "Ollaires de Breda", realizada también en 1937, y sigue todo el proceso de fabricación de las cazuelas y ollas de barro de la población de la falda del Montseny, desde la extracción de la arcilla hasta la exhibición en las tiendas del pueblo, pasando por el trabajo en el torno. Mira por dónde, a partir de ahora del cine documental catalán pasará a ser visible un nuevo documental que, por mérito propio, se sitúa sin duda entre los de más valor de la década de los treinta.
He hecho plantarse a Óscar Fernández Orengo delante de la foto que hizo a Gonzalo García Pelayo.
En subiendo la escalera. Ahora, con las impresionantes fotos, la subida se hará más llevadera, aunque pueden producirse atascos...
La foto de Paco Poch con Marín Karmitz.
Víctor Érice con su dedicatoria, quizás un pelo demasiado solemne...
Óscar Fernández Orengo delante de su foto de Pedro Costa.
Eugene Green, felicísimo de estar en la Filmoteca.
Por su parte, Octavi Martí ha sido el que ha presentado una selección preparada por Ferran Aymerich de noticiarios de circulación a-legal, entre 1935 y 1942, previa a la prohibición dictada para la expansión del No-DO. Ahí ya me he acabado de derretir, porque la muestra, escogida entre 100 rollos que suponen, según O. Martí, más de veinte horas de proyección, presenta imágenes impagables. Enumero unas cuantas: Franco sentado como una soltera de fiesta mayor de pueblo esperando a que la saquen a bailar, pero presenciando en realidad una demostración de las armas antiaéreas compradas por la República, sobre el año 1935. Un marajá en traje ceremonial, del que el locutor (el que narraba las películas de Jaimito: ahora no sé si Arribas Castro), nada políticamente correcto, dice que le hace parecer un requesón. Impresionantes imágenes aéreas de la siderurgia de Sagunto y el puerto de la ciudad de Valencia, destrozados por los bombardeos de la legión italiana, seguidas de imágenes también aéreas sobre El centro de Valencia, con la gente que "empieza a congregarse en sus calles para recibir a las tropas nacionales". El cambio de nombre del "Congreso de los Diputados", denigrado por el narrador. El encuentro del Duce con el Furher en la frontera italiana en 1940, tras la llegada de ambos en sus trenes respectivos. La llegada de elementos de culto (casullas, principalmente) donados en 1940 por la iglesia alemana a la pauperada iglesia española. Venecia se prepara para posibles ataques aéreos, protegiendo la fachada del Duomo. Imágenes espeluznantes de raids aéreos alemanes, desde los propios aviones, sobre el suelo de Gran Bretaña, también en 1940. La visita de Serraño Suñer a Hitler. La marcha en tren, el 13/7/1941, de los miembros de la División Azul. La puesta en marcha de trolebuses en Barcelona y otras ciudades. En casi todas, masiva la presencia de militares, brazos en alto, gente de iglesia... Esas cosas. La sesión ha acabado con escenas de la recuperación por parte de Berriatúa del color del "Érase una vez", el proyecto de film de animación que Alexandre Cirici Pellicer y José Escobar emprendieron en 1950.
Las "autoridades" subiendo la escalera.
Foto del fotógrafo para la posteridad.
Y el sarao en la plaza interior.
Rosa Vergés dando conversación a Robert Guédiguian.
Esto de la cosa social es lo que se me da peor, pero ya puestos: venía a ser, creo, como un gazpacho.

Pero, por si fuera poco, antes del bebercio correspondiente, en la penosa escalera de salida a la superficie desde las salas la sorpresa de la inauguración de las magníficas fotografías (acompañadas de sus autógrafos) de los ilustres visitantes de las sesiones de la Filmoteca. Todas fotos cuadradas, para sacarse el sombrero, de Óscar Fernández Orengo, a las que se deberá volver con detenimiento...
JG Guerra, el cogote de Lluís Miñarro y Toledano, el de "El séptimo vicio" de Radio 3. — con JG Guerra,Eddie Saeta y Javier Tolentino.

Ya desatado, he aprovechado descaradamente la pose de Eulalia Ramón con Jaume Figueras para Óscar Fernández Orengo para, nervioso, pescarla yo también.