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domingo, 5 de enero de 2025

Primeros Korda


Nada más empezar la filmografía de Alexander Korda me doy cuenta de las dificultades que entorpecerán mi proyecto.
Aún en Hungría, en 1914, a los 21 años, con el nombre de Korda Sandor, dirigió sus tres primeras películas, pero todas ellas se ve que se dan por desaparecidas.
Eso no me ha producido desaliento alguno, pero sí que de la que su sobrino Vincent califica como una de sus primeras películas importantes, “A tiszti kardbojt” (2016) no haya descubierto por las redes no ya la más mínima secuencia de la misma: ni referencia de donde pueda encontrarse, y sólo su tema y, como ilustración, su bonito cartel. Tocaría analizar los fondos de la Cinemateca húngara, y por ahí me pierdo.
Lo que sí he dado es con una serie de datos sobre estudios de cine primerizos que serían bien interesantes si quisiera seguir por ahí, cosa que no haré. De uno de ellos, el primero que compró Alexander Korda con capital de un florista, Corvin Film, fue ya socio y gestor principal, como no dejaría de ser toda su vida… Poca broma: uno de los diseñadores que colaboraron en la construcción del renovado estudio Corvin Film fue Lazló Moholy-Nagy.
Y, para acabar por ahora: previamente el libro de Vincent aporta informaciones muy interesantes y claras sobre la Hungría de principios del s.XX, remontándose por su historia. Con datos como que quién dio por primera vez apellidos a los judíos centroeuropeos fue Napoleón, tras conquistar los territorios en los que vivían. Previamente eran conocidos únicamente por sus nombres propios.


Moholy-Nagy

 

Una vida de ensueño


Conviene poner un poco de orden a tu vida, sobre todo cuando vas viendo que esto se acaba. La lectura de las -muy extensas e intensas- memorias de Michael Powell debiera haberla hecho siguiendo esta pauta que ahora se me ha ocurrido respecto a la biografía de Alexander Korda (“Una vida de ensueño”, Michael Korda, T&B/Festival Internacional de Las Apalmas, 2003).
Veremos si me podré acercar mínimamente a lo que se me ha pasado por la cabeza, porque soy un desastre en eso de dar con copias caseras de las películas que me interesan. La intención es ir viendo las películas a medida que se van citando en el libro, compaginando unas con el otro.
El libro lo escribió el sobrino de Alexander, hijo del mago de los decorados Vincent. Por ahora sólo me he leído parte de su introducción, pero promete. Estas miradas cercanas a un personaje de este tipo, sí son sazonadas con la ironía que he visto en esa introducción, no pueden estar nunca mal. En la contraportada han destacado esto:
“Un Rolls Royce Silver Cloud le llevaba a los aeropuertos, la industria cinematográfica británica se rendía ante su poder, los grandes estudios de Hollywood se ponían a sus pies. Alexander Korda, uno de los más deslumbrantes magnates del mundo, surgió de la oscuridad de la Hungría rural para convertirse en un cineasta legendario. Con él estaban sus hermanos Zoltan y Vincent, y todos vivían vidas encantadas en círculos en los que se encontraban personas como H.G. Wells, Laurence Olivier, Marlene Dietrich, Vivien Leigh y Merle Oberon, que llegó a ser esposa de Àlex. Pero junto a los grandes éxitos de Àlex había un fuerte impulso de autodestrucción.”
Pinta muy bien el proyecto. Y si en vez de enorme autopista sólo surge un pequeño sendero, también servirá. Tengo, pues, un objetivo para la vida restante.


 

lunes, 26 de agosto de 2024

La vida privada de Enrique VIII


Michael Powell, gracias a sus memorias, me ha hecho muy familiar al director y productor Alexander Korda, al que él llama Alex, mientras que otros muchos le designan con un respetuoso Sir Alexander Korda.
He visto que estaba en Movistar+ su “La vida privada de Enrique VIII” (1933), que no había vuelto a ver desde alguno de los muchos pases que hizo de ella la antigua televisión, y me lo he pasado francamente bien con ella, empezando por ese mismísimo ángulo algo curvado hacia afuera que establece con sus piernas Charles Laughton, inspirado por los retratos, cuando encarna en la película al monarca.
He ido a buscar la biografía que Michael Korda , su sobrino, escribió sobre su tío (“Alexander Korda. Una vida de ensueño”, T&B Editores, 2003), que tengo esperando turno en mi mesita en noche, y he leído unas cuantas cosas de interés sobre la película, que intento trasmitir por aquí.
Una primera es que Alexander Korda veía bien claro que debía tratar un tema “nacional”, bien popular, para ganarse al público inglés. Buscaron en Shakespeare y otros clásicos, pero querían algo bastante ligero, y parece que los ingleses ya habían hecho de Enrique VIII, pese a lo bestia del personaje, un personaje cómico, muy popular…
El único actor que Korda conocía y podía aportar era Charles Laughton. Fue con él a un museo, le hizo contemplar algún cuadro del personaje “y Laughton reconoció al instante que con barbas, mallas y jubón, él era Enrique VIII”.
Su hermano, Vincent Korda, hizo maravillas con el escaso presupuesto que obtuvo para los decorados. Vincent cuenta que él y su cuadrilla trabajaban toda la noche para convertir el dormitorio en sala de banquetes, y así todo el rato.
Y es el mismo Vincent quien da una buena definición de la película: “Es una reinterpretación cínicamente humorística de la leyenda internacional de Barbazul, en la que Barbazul es la víctima de sus esposas”.
La película, también cuenta, fue el primer éxito del cine británico en el mundo entero.




 

martes, 25 de junio de 2024

Marius


Por fin he podido ver, grabado de TV5Monde, “Marius” (1931), la primera película de la trilogía de Marcel Pagnol.
En la estantería de libros de cine tenía durante muchos años (hasta que quedó irreconocible, quemados sus vivos colores por la luz) una postal que reproducía el cartel de esta película, aunque nunca la había visto. Representaba, en plan caricatura, la partida de cartas del fotograma, segunda imagen de las que ahora cuelgo.
Si “Fanny” (1932), la segunda de la trilogía, la dirigió Marc Allegret y la tercera, César (1936), el mismo Marcel Pagnol, esta primera lleva, sorprendentemente, la firma de Alexander Korda, aunque poco tenga que ver con su universo, de no ser la intuición de esas aventuras a las que se puede enfrentar aquel que va a la otra punta del mundo en un barco.
Es igual: las tres parten del mundo marsellés, del Vieux Port, ideado por Pagnol, que escribió inicialmente las correspondientes obras teatrales, de tanto éxito en Francia como las películas en todo el mundo.
Son las pequeñas historias del propietario del bar, encarnado por Raimu, de sus amigos, de Honorine y su bonito y emplumado sombrero,… en sus diálogos pero más bien monólogos teatrales, llenos de apoyos y subrayados.
Historias divertidas y finalmente melodramáticas, de carpintería teatral, que se desarrollan pues en el Bar de la Marine, frente al puerto y junto al puesto de “coquillage”, historias de indecisos amores de Marius, el hijo de César, entre Fanny y su ansia de recorrer mundo en uno de los barcos que surcan los océanos partiendo de allí..





 

domingo, 17 de marzo de 2024

La vida privada de Don Juan


La lectura de las memorias de Michael Powell me ha hecho familiarizarme con el nombre de Alexander Korda (Àlex, como le llamaba él) y el de sus dos hermanos, Zoltan y Michael.
En Filmin han colgado ahora “La vida privada de Don Juan” (1934) que, estando a años luz de su “Rembrandt” (1936), tiene dentro bastantes cosas curiosas.
En una Sevilla de cartón piedra, pensada y construida -como siempre en su factoría- por Michael Korda, un ya mayor y bastante fatigado Don Juan ve como es derrotado por su propio mito…
Una de las amantes de Don Juan es la cantante Antoñita, interpretada por Mercè Oberon, que se convertiría poco después en la mujer del patriarca de los Korda, un personaje que se ve durante una época lo fue todo (especialmente como productor) en el cine británico, ese cine del que Godard dijo un día que nunca existió.