martes, 29 de abril de 2014

Io sono nata viaggiando


Como tengo el firme propósito de no escribir nunca de films que no me hayan convencido, apenas lo haré de “Io sono nata viaggiando” (Irish Braschi, 2013), hoy programada en la Filmoteca. Me ha puesto nervioso por utilizar actores en una ficción de anuncio de gel donde unas fotos increíbles, que también se ven, habrían bastado; por el apelotonamiento, sin apenas descanso, de un relato de una vida… hasta la muerte de su último marido, hace ya unos 30 años; por el pecado de utilizar una locutora en vez de la propia protagonista para leer en la voz en off sus escritos, como si de un reader’s digest acelerado se tratase; por unas escenas actuales rodadas en Egipto intercaladas sin venir a cuento con lo que se va relatando.
Pero no se me haga caso. Seguramente me equivoco, porque casi todo el mundo, incluido el actual director del TNC, Xavier Alberti, ha salido encantado del film, que a mí me ha resultado una gran oportunidad perdida. Quizás, pienso yo, si hubiera conservado tal cual las 30 horas de entrevista filmada previa, y hubiera tan solo intercalado todas esas extraordinarias, fascinantes fotografías y filmaciones personales…
Prefiero hablar, pues, de Dacia Maraini, su protagonista, que ha presentado y luego comentado la sesión, de su fascinante vida y de su clarividente y combativo pensamiento actual.
Ha hecho la presentación hablando del viaje, justo lo que el título del film parecía prometer. Para algunos, ha dicho, el viaje puede ser una fuga de sí mismo. Pero puede ser también una forma extraordinaria de conocimiento, teniendo en cuenta que al poner en contacto con otra cultura puede acarrear un peligro. El riesgo es, de hecho, el alma del viaje…
Ha hecho bastante mención luego de los dos enormes personajes que aparecen por el minutaje final del film, Pier Paolo Pasolini y Alberto Moravia, dejándote clavada la mirada y oídos en la pantalla. Era, ha comentado, en un tiempo en que toda Italia se reconocía en ellos, pero no sólo en ellos. Una Italia que se sentía próxima a sus escritores, poetas, cineastas.
Y -ahí ha cogido carrerilla- se ha encargado de expresar el abismo introducido por Berlusconi en su país (luego esparcido por toda Europa, como ha admitido más tarde). Berlusconi ha hecho –explica- caer hasta lo más bajo a la sociedad italiana. Ha puesto en primer plano el egoísmo, la insolidaridad, la rivalidad personal. Con Berlusconi, el otro es siempre el enemigo. Y ha puesto cara de asco, dejando claro lo despreciable de ese postulado.

lunes, 28 de abril de 2014

La jalousie

Acostumbrado desde siempre a perderme irremisiblemente en detalles argumentales de las películas de Philippe Garrel, me ha sorprendido que, tras un ligero despiste inicial (¿será ella la misma de la escena anterior o una distinta?) pudiera yo seguir toda la trama de forma absolutamente clarividente.
Y es que “La Jalousie” (2013), proyectada esta noche en el festival D’A, teniendo como tiene muchas de las cosas de otros films suyos (esa maestría en el contrastado blanco y negro en primer lugar; cómo se mueven sus personajes, muchas veces en medio de la noche; tratarse de otra de las muchas historias ligadas directamente a su vida personal; etc), debe ser seguramente la película más lineal, menos enrevesada de Garrel. De hecho, hasta me ha sorprendido –negativamente, en este caso- un uso más que convencional de la música en escenas de “felicidad familiar”.
Pero sigue siendo un film de Garrel, filmado en esta ocasión hasta con sus dos hijos –Louis y Esther- como actores, que precisamente hablan de y tienen a, una y otra vez, su padre como referente ineludible (como Philippe últimamente en sus películas al suyo, Maurice). Es una historia que casi se quiere cerrada (escena inicial, escena casi final) en un círculo de dolorosos abandonos transitivos, pero que sabe salirse finalmente del círculo, acudiendo de nuevo, precisamente, a un escenario –banco del parque- de lo más romheriano.
Tiene “La jalousie”, además, un personaje (interpretado por Anna Mouglalis) de lo más interesante. Una mujer compleja, que viviendo con Louis en un apartamento que rememora casi “El séptimo cielo”, aunque sea en cierto modo similar al de “La maman et la putaine”, aquí se le cae al final anímicamente encima. Y la vía que utiliza para salirse de ese espacio claustrofóbico desencadena buena parte del drama, un drama, en esta ocasión, de tintes suaves.
Qué suerte, en todo caso, poder seguir viendo, por ejemplo, los cambios de plano –de uno con acción al evidente contraste de otro quieto, pero en tensión- de Philippe Garrel.



sábado, 26 de abril de 2014

Un chateau en Italie


Dice Paco Poch, su distribuidor en España, que “Un chateau en Italie” (Valerie Bruni-Tedeschi, 2013), la película que ha inaugurado anoche D’A, el festival de cine de autor de Barcelona, se estrenará en salas el próximo 9 de mayo.
Los seguidores de Valeria Bruni-Tedeschi reconocerán enseguida los trazos de sus otros films. Ella (actriz protagonista), los otros personajes, las situaciones y su peculiar forma de hacer (empezando una escena clave por la acción de un personaje secundario, por ejemplo) no ha cambiado, sigue igual… pero, sin embargo, he salido del cine pensando que, naturalmente, y a estas alturas, en el film ya nada era ni podía ser igual que antes. Me explico:
Siempre ha hecho comedias en las que te ríes mucho, porque te sorprende y divierte lo tan bien que reflejan las ridiculeces que comporta la vida, incluso en sus aspectos más trágicos. Aquí esto es norma. Ella estira, si cabe, su papel, hace de payasa en varios momentos, pero a la vez deja constancia del paso del tiempo y de lo duro de la situación (su propia familia, antiguos industriales turineses, en proceso de hundimiento total, hermano con sida, ella intentando tener un hijo –con Louis Garrel, que fue precisamente su pareja en la vida real- ya con el límite de edad avisando, etc).
Arranca poniendo en evidencia palpable los artificios del cine (escena de rodaje con coche bajo la lluvia artificial) y acaba dando a un árbol el simbólico devenir que no le podía ofrecer, pero que a él le correspondía, ese “castillo” de Italia del título. Poco antes, Valeria Bruni Tedeschi aparece emulando la forma de orar que le ha enseñado un cura al inicio, pero la cosa se mezcla con la “Che Bambola!” de Buscaglione en la banda sonora. El film más negro de la actriz y realizadora se resiste a dejar de hacer reír. Que dure.

viernes, 4 de abril de 2014

El respeto al público

Una frase de Roberto Rossellini, de 1966, me ha hecho pensar por qué se le tildaba de "moderno". Parece de hoy en día:
"Se respeta tan poco al público, que cuando se ve respetado profundamente,se siente perdido."
(Ésta era la frase que cerraba las declaraciones de RR a Jean Collet y Claude-Jean Philippe para Cahiers du Cinéma 183, recogida en "Rossellini. Le Cinéma Révélé").
(La foto del realizador la he sacado de "39 escalones", pero ahí no se menciona nada sobre su autoría).

jueves, 3 de abril de 2014

Piedad Isla

Es Piedad Isla, en la Vespa con la que iba de un lado a otro a hacer sus fotos. Ayer unos amigos me hablaban de que habían estado en su Fundación y me decían que sus fotos son extraordinarias por algo tan sencillo como el haber estado durante toda su vida fotografiando a los vecinos de su pueblo, Cervera de Pisuerga, y alrededores.
Si podéis, ver el documental dirigido por José Luis López Linares, con guión de Publio López Mondéjar y Juan Fernández Castaldi, en que ella misma explica maravillosamente cómo iba haciendo esas fotos que retratan a la perfección tantos aspectos de la vida rural de un pasado no tan lejano.

https://www.youtube.com/watch?v=cNpDDAa3WtE&fbclid=IwAR27xCy-gyI57bZhyyTcOP8ucEh7U17oIPtwTkZJt22X3upyXNxlJoj_sbc

miércoles, 2 de abril de 2014

Opus Dei. Una cruzada silenciosa

Me atrae de una forma quizás enfermiza (de lejos, desde luego) el Opus Dei. Por eso, cuando he podido, he hincado el diente a algún libro que supiera crítico sobre la cosa (el de Luis Carandell, por ejemplo) y he procurado ver los films críticos con la prelatura puestos a tiro. Los no críticos, como aquellas secuencias célebres en que Escrivá de Balaguer contesta las preguntas de unos cuantos acólitos) también logran absorber mi atención, pero acaban por ponerme en un estado de nervios que prefiero evitar.
Hoy podía ir y he acudido a la Filmoteca para ver “Opus Dei. Una cruzada silenciosa”, una producción chilena dirigida por Marcela Said Cares y Jean de Certeau en 2006. No es que este reportaje televisivo sea una obra cinematográfica a recordar, pero no sé cómo consigue, centrándose en Chile y más tarde un poco por el IESE español, pequeñas entrevistas con responsables académicos, empresarios, estudiantes con carrera bien dirigida, amas de casa y –los casos que más me intrigan- alguna de esas esclavas en vida que son las numerarias auxiliares, formadas para ser toda su vida chicas de servicio no respondonas. Aunque rehúyan los temas “tabú” y sólo quieran responder a cosas “blancas”, como su camino de santidad por la vía del trabajo, siempre en busca del bien común, de tanto en tanto sueltan cosas muy jugosas, como la de esa censura que un mentor religioso ve hoy desprestigiada, y por eso prefiere hablar de prudencia en la formación de los muchachos.
Porque no soy religioso, que si no saldría de su visión haciéndome cruces, incrédulo de ver cómo ésta.

Primeros planos

Pues ésta también hay que verla en pantalla completa. Lamento estar tan insistente esta mañana...

lunes, 31 de marzo de 2014

Conte de llops

Pau Pérez, con quien organizamos los ciclos esos de "Ombres Mestres. Les lliçons dels grans del cinema", llevaba mucho tiempo con la elaboración de su último cortometraje a cuestas, y ahora por fin, lo ha terminado. Se llama "Conte de llops" ("Cuento de lobos") y en él mezcla, sin agobiar, su afición al cine con una historia familiar que descubrió hace no mucho que, a su vez, cruza un episodio de la batalla del Ebro con un cuento de Jack London.
Será, supongo, uno de los últimos cortometrajes hechos por aquí en 35mm. Y, a parte de tiempo, le ha debido costar un montón de dinero, porque necesitó un travelling, un pueblo en ruinas, nieve en abundancia y unos cuantos lobos.
Aquí nos pasa su trailer.
Un Curtmetratge de PAU PÉREZ USLÉ Amb SANTI RICART, ORIOL CASALS, PEP PARÉS, RICHI GARCÍA Adaptació musical DANIEL CARBONELL Interpretació BANDA JUVENIL DE SABADELL…
VIMEO.COM

viernes, 21 de marzo de 2014

Les salauds

En las dos o tres cosas que he leído de “Los canallas” (“Les salauds”, Claire Denis, 2013), que se ha estrenado hoy, se habla de elipsis y de alguna confusión vestida de brumas. Recuerdo también a la misma Claire Denis diciendo que le gusta filmar en plan masculino.
No es hablar por hablar: hay un accidente eludido por un tajante corte, pero además, nada más comenzar el film, un anunciado suicidio se resuelve mediante una eficaz elipsis. Hay hasta un cierre de puerta en las narices. Pero no está ahí por pudor. Todo lo que se podría esconder detrás de la puerta se acaba viendo. Incluso estaremos más dentro que fuera.
Por otro lado, más que de brumas yo hablaría de (potentes) escenas nocturnas y –eso sí- de un reiterado flashback que, en una de sus fases, puede no ser considerado (¡me pasó!) como tal. Incluso he encontrado lo que hablando después hemos dado, no sé si correctamente, por un flash-forward, que aún tengo por colocar en su exacto lugar en la narración. Pero no es una cinta confusa. Se va siguiendo bien, como un redondo film de intriga, pero de los de personajes de carácter, en los que éstos son realmente su esencia y razón de ser. Es, incluso, admirable el ritmo que impone Claire Denis, con su montador, a la narración, sobre todo al principio, con la sucesión de unos pocos planos (llamada, rellenar una bolsa, casco de barco desde un remolcador, quitarse la corbata del uniforme) que marcan el regreso a la ciudad del capitán de barco que se fue mucho tiempo atrás para no afrontar algo que, vistas las consecuencias, era incluso peor de lo que le asustó.
Por último, algo hay de eso de filmar “masculino”, que dice Claire Denis, ciertamente. Cómo están hechas las escenas del Alfa Romeo, cómo se ofrecen las relaciones de pareja…
Un gusto, reencontrar ese placer de ver y disfrutar de un film por cómo está narrado.

lunes, 17 de marzo de 2014

Sesión de noche con Carlos García-Alix


 

Éste es el dibujo que anuncia la exposición “Sesión de noche” de la Galería Alejandro Sales, donde mañana martes 18, a las 19h, intentaré que Carlos García-Alix nos hable de sus trabajos y de sus referentes, como el cine.
 
Podía también haber hecho un retrato de Fritz Lang, o de una de esas escenas suyas en las que un coche corre envuelto por la oscuridad por una carretera de márgenes arbolados, de “Spione” o “Dr. Mabuse”, que creo que ya utilizó en su “El honor de las injurias” (2007). Pero ha hecho el retrato de Murnau. A ver si averiguamos qué le atrae de Murnau y de sus películas. Desde luego, en cualquier caso, espero que nos lo pasemos bien hablando con él de sus obras, de cine y de lo que se tercie.
 
Si alguien quiere ayudarme con las preguntas, será bienvenido. Alejandro Sales sólo solicita que se le avise para poder acomodarle convenientemente.

 

 

sábado, 15 de marzo de 2014

El honor de las injurias

Todos hemos oído relatos sobre la vida durante guerra civil, con su encadenado de hechos terribles. Si quien los narraba era un familiar, intentábamos adoptar alguna imagen cercana para dar vida en la cabeza al relato. Pero pocas veces hemos hecho nuestra realmente, viviéndola, la sensación que seguramente nos intentaban trasmitir, porque las imágenes que adjuntábamos o estaban muy distorsionadas o no casaban, de hecho, con la época.
Preparando datos sobre Carlos García-Alix, procurando acumular, cara a la sesión del martes, un mínimo de poso sobre su actividad, he dado con “El honor de las injurias” (2007), que no había visto previamente. Es una película que, al margen de su impresionante acumulación y presentación de documentos, de historia comprobada, de secuencias de films que dan el tono visual, tiene para mí el mérito de que sí me trae la sensación (nada placentera, por cierto), de unos años en que la población civil vivió inmersa, sin poder remediarlo, en algo bastante similar al infierno. Años de heroicidades que se mezclaron indisolublemente con los de más baja catadura. El horror, oiga, el horror.
En la imagen, fotografía policial francesa sobre Felipe Sandoval, el personaje (víctima y verdugo) que le sirve a Carlos García-Alix para recorrer y dejar tan bien retratados, tanto desde el punto de vista político como humano, unos años básicos de nuestra historia.


jueves, 13 de marzo de 2014

Exposición Jacinto Esteva en la Filmoteca

Decimos que baja la frecuencia e intensidad de las exposiciones que ofrecen en Barcelona las diferentes instituciones, y resulta que en la Filmoteca hay una de esas que da razón de ser a la institución que la ofrece: "Jacinto Esteva. A l'ombra de l'últim arbre" (hasta el 15 de junio).
Posiblemente alguien se preguntará por qué razón ir a verla, si su protagonista es un cineasta cuyas películas, pese a la actual y completa retrospectiva que está haciendo la Filmoteca estos días, son una “rara avis” que poca gente ha visto. Su comisario (el mismo director de la Filmoteca, Esteve Riambau), con la colaboración de Daria Esteva, han pensado para construir la exposición en un recorrido sinuoso, como meandros de un río que va pasando por sus pinturas, diseños arquitectónicos, alguna pequeña muestra literaria, pinitos publicitarios, toda su obra cinematográfica, hasta finalmente llegar, y ser devorado, por el universo africano, justo el que atrapó buena parte de los últimos años de vida de esa potente personalidad que fue Jacinto Esteva.
Yo aventuro una razón de peso para tener que visitar la exposición: Porque Jacinto Esteva, pese a las posibles diferencias abismales de formas de vida entre la suya y la nuestra, es, mírese como se mire, parte de nosotros. No podemos restar al margen de esas imágenes de un país exportador de emigrantes como fue la España de los 60, que ya hizo aparecer en su primer film, "Notes sur l'emigration"; no podemos sino quedar abducidos por las diferentes fiestas de la España negra, que recogió por esa década en este país de todos los diablos, para ver si, realmente, “Lejos de los árboles” podíamos ver mejor el bosque; esa Barcelona en la que empezaron a emerger las sofisticadas formas de las películas de la Escuela de Barcelona (verdadero Mallarmé ante la imposibilidad de hacer Victor Hugo) seguro que nos suena; incluso ese retorno a lo esencial, a lo bestia, al centro del continente africano, hasta el corazón de las tinieblas, mezclado ahí con ciertos rasgos de paraíso primitivo, no puede resultar, a los que ya van sumando años, totalmente ajeno.



miércoles, 12 de marzo de 2014

De las memorias de Xavier Juncosa

He empezado la lectura de un libro del que me han hablado muy bien. Es del cineasta y documentalista Xavier Juncosa, se llama “El missatger del fred. La desaparició d’Hernan Gurguí, desertor de la División Azul” (Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2012), y en él habla de toda su saga familiar por parte de madre.
Varios amigos de juventud saben que yo tenía un proyecto de cortometraje, a protagonizar por Luis Ciges, en el que éste se había instalado a vivir en el local de arriba de todo del Campanar de Gràcia. La cosa había empezado porque era el relojero del campanario, subía a darle cuerda, y tenía un colchón ahí para descansar de la penosa subida. Empezó a quedarse ahí arriba, por diferentes causas…
Pues bien: A poco de arrancar el libro me entero de que “el meu rebesavi Joan Mas fou l’encarregat durant molts anys de posar a punt i donar corda –cada dia de l’any, hivern o estiu, feiner o festiu (…)- el rellotge del famós campanar de Gràcia, a la plaça d’en Rius i Taulet, ara plaça de la Vila de Gràcia (…).
Me ha gustado poder ponerle nombre al personaje de Luis Ciges…
(La foto, de Marta Saleta, la he sacado de Gracianet.org)

Sesión de noche



Alejandro Sales y Carlos García-Alix han cometido la temeridad de proponerme llevar la semana que viene, el martes 18 de marzo a las 19h, la charla con el segundo dentro del ya clásico “Encuentros con el Arte” con el que se suele avisar que esa semana cerrará la exposición en curso en la galería del primero. En este caso se trata de la magnífica “Sesión de Noche”, que presenta dibujos, óleos y collages de Carlos García-Alix.
Tras hoy estar de nuevo en la Galería, como veo que no se han arrepentido, aviso que voy a preparar a conciencia preguntas a Carlos García-Alix para ese día sobre sus cuadros y, por tanto, sobre Murnau, Lang, el cine de la Unión Popular, el anarquismo, el cine negro, el “Viaje al fin de la noche”, las películas neorrealistas, los edificios y obras vanguardistas soviéticas, los edificios racionalistas, el Cine Europa y los cines de barrio en general, etc…
Si alguno de vosotros me quisiera echar una mano con alguna pregunta in situ para sacar de él lo máximo posible, y así poder gozar más de sus obras, La Galería Alejandro Sales (calle Julián Romea, 16 Barcelona 934.152.054) sólo agradecería puntualidad y, debido al limitado aforo del local, que “fuerais confirmando vuestra asistencia para acomodaros como es debido”.

jueves, 6 de marzo de 2014

Los escarceos africanos de Jacinto Esteva

Puede sonar a legendarias aventuras el que un cineasta de la Escuela de Barcelona, Jacinto Esteva, fuera a África por 1970 para realizar un film para el FRELIMO sobre la nefasta herencia del colonialismo, y que luego montase un negocio de safaris por Centroáfrica al que acudió buena parte de la sociedad barcelonesa con posibles, pero visto hoy lo visto en la Filmoteca, puede ser también no menor aventura el proceso para encontrar la pista de la(s) películas resultantes.
A inicios de 1975 Esteva explicaba que ya tenía “Del Arca de Noé al pirata Rhodes” montada, y sólo le faltaba un empujón económico para hacer las mezclas y acabarla. Y que había realizado en África otra película, “La ruta de los esclavos”, para la TV alemana.
Tras la muerte de Esteva, su hija Daria se pone en contacto con Joaquín Jordá y le pide, siguiendo “el encargo del cazador”, montar lo que su padre había filmado por África. Jordá se mira las que dice que debían ser “unas diez horas de filmaciones del 1970, principalmente hechas en Mozambique”, y, según sus propias palabras, le vienen tantos recuerdos encima, que “algo se le removió por dentro”. De todo ello surge un fracaso (no monta más que alguna secuencia menor del material por África), pero surge una obra absolutamente mayor, la obra maestra de Jordá, un agridulce retrato sobre su amigo Jacinto Esteva y un aún más ácido retrato sobre su generación, sobre la Gauche Divine: “El encargo del cazador” (Joaquín Jordá, 1990).
En la sesión de hoy, comentadas por Manel Esteban y Romy, que le acompañaron en muchas ocasiones africanas, se ha pasado un montaje de una hora con parte del material de unas 5 o 6 horas que se conserva de la primera y de las algo más de 2 horas que se conservan de la segunda, sin banda sonora, mientras que Amado Rodriguez, miembro de Ebra Safaris en 1973, ha comentado el film de s-8 que rodó entonces, que también se ha pasado. Esteve Riambau, el director de la Filmoteca, ha hecho una presentación aclaratoria del todo punto necesaria y luego, en el coloquio, ha pedido al auditorio más datos para ver si es posible completar estas obras, así como otra de la que sólo se tienen referencias orales, que en teoría realizaron Jacinto Esteva y Pere Portabella, en una fiesta en homenaje de Picasso, celebrada por el PC en el sur de Francia, con corrida de toros incluida. Si alguien sabe dar alguna pista más de la sesión que se pasó en la Filmoteca en 1989, con el nombre de “Mozambique” o sobre este rodaje a Picasso, debe saber que será muy bienvenida.
Las imágenes de lo que se ha visto de “Del arca de Noé al pirata Rhodes”, algo fuera de foco, tienen principalmente un interés etnográfico, con el reflejo de ritos y celebraciones en algún poblado. Chocan, por lo jocoso, las escenas de la preparación de un banquete con el jefe de policía, y por lo dramático, las del mico crucificado puesto de cebo para cazar a un leopardo. Cuesta ver qué película podría sacarse de estas secuencias, pese a que comentan que existe un guión anotado muy completo.
En “La ruta de los esclavos” las imágenes –muy interesantes- se concentran en una ruta en barco por río. Hay también unas atroces escenas de los latigazos mandados ejecutar por un juez local, en un poblado.
Por último, resulta francamente interesante también ver cómo era el campamento base y alguna de las acciones de los safaris.


martes, 4 de marzo de 2014

Dong


Al mismo tiempo que rodaba “Naturaleza muerta” (“Still Life”, 2006), Jia Zhangke seguía los pasos del pintor Liu Xiao Dong por la construcción de la presa de las Tres Gargantas en el documental “Dong”, que hoy se ha presentado en la Filmoteca dentro del ciclo “Per amor a l’art”, que sigue las relaciones entre cine y pintura.
Liu Xiao Dong forma parte de esa nueva generación de pintores chinos que ha empezado a mostrar sus obras tras acabar de estudiar en la pasada década. Es el segundo caso reciente en que me topo con uno de ellos cuyas escasas (en este caso) declaraciones sobre su trabajo me parecen de lo más infumables. Si sus dos pinturas cuya elaboración registra (sin mucha profundidad) la película son obras realistas que yo no juzgo excepcionales, pero sí visibles, Liu es un tío realmente feo, al que además Jia Zhangke le pesca en un par de secuencias durmiendo de forma, digamos, no muy fotogénica (yendo, por cierto, a entregar unos regalos de lo más hortera a los hijos de la familia rural de un fallecido).
Puestas así las cosas, lo mejor es, creo, dejarse llevar por lo que documenta adicionalmente la película: el entorno de los trabajos de construcción de la presa de las Tres Gargantas, por un lado (del que hace un cuadro panorámico de sus obreros descansando, jugando a las cartas, en una terraza) y el atiborrado Bangkok a donde ha ido a pintar un cuadro de un grupo de chicas que trabajan en el comercio del sexo.

domingo, 2 de marzo de 2014

El caso Rocío

El próximo miércoles se pasa en la Filmoteca “Rocío” (Fernando Ruiz Vergara, 1980), un documental centrado en el rito rociero que tiene el triste honor de ser el único film censurado por una sentencia judicial ya en época post censura franquista. Y hoy he ido a ver en la misma Filmoteca “El caso Rocío” (José Luis Tirado), en la que se desvela el proceso seguido para la elaboración y posterior censura del primero.
Según queda claro a base de entrevistas a quienes participaron, al margen de la constatación de que en la romería se juntan muchas cosas que poco tienen de religioso, lo que sin ninguna duda ocasionó esa persecución y sentencia fue que en la película se habla y se dan nombres de las personas que ejecutaron la terrible represión, los primeros días de la guerra civil, en el pueblo de Almonte.
En la foto, Fernando Ruiz Vergara entrevistado para la película en su habitación de la residencia de cuidados continuos portuguesa, poco antes de su fallecimiento. Es precisamente ahí donde tiene lugar una de las secuencias más emotivas del film: Cuando Ruiz Vergara explica cómo hicieron, a base de atemorizarlo hasta el límite, que se desdijera de las acusaciones al pobre campesino de 72 años que, con gran valor, había señalado el nombre del autor de una absoluta atrocidad que él mismo presenció.
Es “El caso Rocío” un film sencillo y, además, honesto, hasta el punto de dejar en su metraje final las explicaciones de cada miembro del equipo que hizo el film (entre los cuales un grupo de portugueses cuarteados con el entonces relativamente reciente 25 de Abril y hasta Salvador Távora, que cantó y se encargó de la música), incluidas unas cuantas divergencias de fondo.


sábado, 1 de marzo de 2014

Marnie en Stavanger


Hay un error de escala evidente. La foto está tomada en Stavanger (Noruega), a final de agosto 2013. Personalmente lo encuentro mucho más amenazante que al barco de "Marnie". Y llegamos a ver tres de éstos, similares, enormes, en un espacio reducido.

jueves, 27 de febrero de 2014

El pensament social de Pasolini: un passat present


El de la foto es el reloj de Antonio Giménez Merino, heredado de su padre, y pieza básica en su explicación sobre “El pensament social de Pasolini, un passat present”, conferencia inaugural del Projecte Pasolini Barcelona, que hoy se ha presentado en sociedad en el Instituto Italiano de Cultura de esta ciudad.
Giménez Merino ha utilizado los remaches de níquel que su padre aplicó al reloj para hablar de una última generación que aún sabía hacer cosas con sus manos. Pero no se ha contentado con ese ejemplo personal, sino que, espoleado por ese heterogéneo grupo que quiere ver lo aplicable que puede ser la herencia de Pasolini en nuestros días, o sus posibles huellas en una serie de prácticas actuales, ha extendido una serie de hilos, en varias direcciones, para que fueran explorados y trabajados en el seno de este proyecto.
Previamente, tras la presentación de Roberta Ferrazza, directora del Instituto Italiano de Cultura (que ha hecho evidente su predisposición para con esta iniciativa), Xavier Perarnau ha lanzado un panegírico sobre la utilidad de lo inútil, ha explicado los pasos dados hasta el momento y ha señalado los próximos hitos (en forma de una serie de sesiones y coloquios) del proyecto.
No será, en absoluto, una tarea fácil: Cuando Antonio Giménez Merino estaba convenciendo al auditorio de que era imprescindible, para reflexionar, parar el tiempo, han sonado uno después de otro un par de teléfonos móviles de entre el público. Pero se ha de intentar, y el empeño merece, indiscutiblemente, éxito.


 

martes, 25 de febrero de 2014

Gene Tierney


Iba a poner “Retrato de la ingeniera”, cuando me he dado cuenta de que la ingeniera no era ella, sino Hedy Lamarr. Pero bueno: pese a ello no estaba nada mal. La foto la he robado de Laurent Chollet.

lunes, 24 de febrero de 2014

De oculta philosophia

En los mapas antiguos, para señalar esos terrenos desconocidos alejados de la transitada costa, rotulaban “Tierra Incógnita”. Como en busca de algo así me he sentido hoy al acudir a la Filmoteca a ver “De occulta philosophia” (2012), y una expedición no tan desde cero, pero similar, me parece que fue la de Daniel Villamediana en pos de la música barroca, con el objetivo de analizar cómo se podía captar su sentido desde el cine.

Lo consigue con un dispositivo doble. Por un lado siguiendo a Titus Crijnen, un luthier residente en Sabiñán (Zaragoza), en su proceso de construcción de un clave. Por otro, filmando a los músicos de La Reverencia tocando en un par de iglesias (una de ellas con unos preciosos frescos), de Lietor (Albacete) y reflejando, paralelamente, con unos cuantos planos intercalados, el paso del tiempo por el pueblo y las ocupaciones de los mismos músicos, así como unas pocas conversaciones que, bien atendidas, te ofrecen una clave para escuchar con mucho más provecho a este tipo de música. Según ellas, habría que llegar, al oírla, no sólo a captar su valor histórico, sino las sensaciones varias (sobre el amor, la felicidad, los temores, la muerte…) que en la época trasmitían a su auditorio.

Las interpretaciones musicales de las obras, en general de los no más conocidos músicos del Barroco, están recogidas, excepcionalmente bien, en sonido directo, con una sola cámara y un único micrófono, lo que implicó una creciente fragmentación de las tomas.

Tras ver el film, me he quedado con una doble y satisfactoria sensación: Si en un pueblo como Sabiñán hay un luthier como Titus, trabajando de forma tan artesanal y completa; si (como han asegurado en el coloquio posterior) por toda la Península hay desperdigada una nueva generación de intérpretes musicales, muy bien formada, que está dando nueva vida a la música antigua (aquella que supone una tradición interrumpida, dicen en el film), no todo está perdido. Eso, como primero. Lo segundo, que, personalmente, creo que la película me ha ofrecido las herramientas para poder precisar en el dibujo de los mapas algún trozo más de esa Terra Incógnita.

Hay por aquí bastantes amantes de la música y la pintura barroca. No debieran, por nada del mundo, perderse esta sencilla, pero hermosa, espléndida película.



Alexandra Bastedo

Se me pasan las cosas. Acabo de enterarme de que el pasado mes de enero murió Alexandra Bastedo, presencia insólita en las series de los años 60, y luego en el cine de terror patrio (en el que, mucho más tarde, supe que había hecho dobles versiones, acentuando el elevado grado sensual que ya de por sí tenían sus films. Enrique le podría dejar un rinconcito junto a Faye Dunaway, o Cibil Shephard…
Se la llevó un cáncer, a los 67 años, decía la noticia de El País que, no sé cómo, no leí en su día, y de donde he sacado esta fotografía, con espejo y todo. Porca miseria.


domingo, 23 de febrero de 2014

The touch


Postals – 224
“John Dos Passos. Os Óculos do Escritor”
(Centro Cultural John Dos Passos, Ponta do Sol)
De una película “menor” de Ingmar Bergman, “La carcoma” (“The touch”, 1971), que a mi siempre me ha gustado mucho, recuerdo especialmente su escena inicial: Bibi Andersson va a ver a su madre a la clínica y, sin que nada de eso hubiera pasado previamente por su cabeza, descubre que han vaciando su habitación, que presenta el colchón enrollado, desnudo, sobre el somier de la cama. Se acerca a la mesita de noche, y allí, al ver las gafas de su madre como si ella las hubiera acabado de depositar cuidadosamente, rompe a llorar.
Ese poder evocador sobre una persona desaparecida que tienen sus gafas fue tenido en cuenta, claramente, por los responsables de la exposición “Tres percursos literarios”, que entre otras cosas se refería al escritor americano, de ancestros de la isla de Madeira.


 

sábado, 22 de febrero de 2014

Circe

Me dice Cinthia que "Circe" (Manuel Antín, 1963, sobre un cuento de Julio Cortázar, que ejerció de co-guionista) está llena de espejos, y con la sesión que hicimos sobre ellos ya pasada, lo compruebo, y es más que verdad: está repleta, rebosa espejos. Los hay que muestran y subrayan la conversación totalmente banalizada de los padres de la pareja, otros que dejan claro el distanciamiento que en la escena alcanza entre sí esa misma pareja, los hay multiplicadores de la figura protagónica pero, sobre todo, yo veo en la película espejos que constatan la soledad del personaje de Graciela Borges, que sólo tiene para sí a su imagen, a la que mira y, con el tiempo, acaricia, hasta el punto de entregarse totalmente.
Es "Circe" película de espejos, pero también de vallas, de barrotes, de encierro. Delia está encerrada en la oscura casa de sus padres, con el recuerdo de sus dos pretendientes previos, suicidas o muertos que aparecen una y otra vez, en una rotación constante con Mario, que no sabemos si logrará sacarla de ahí o quedará a su vez atrapado, siguiendo la maldición, las habladurías del vecindario, que aíslan aún más la casa y a sus habitantes. La casa tiene precisamente una puerta con elementos metálicos, y un pequeño jardín delantero, separado de la calle exterior por una valla repleta de barrotes, como es de barrotes la cama de Delia.
Es una película inmersa en las nuevas olas de los años sesenta, que creaban un nuevo lenguaje. Como en los films de Godard, no hay que esperar racords perfectos, y la escena salta de un plano actual a otro similar previo con otro personaje, o a otro, para volver al actual, como salta a la repetición una y otra vez del mismo movimiento. Si a eso le sumamos algún movimiento de cámara con imágenes de vacíos, y ese efecto que el sonido (nunca directo, siempre doblaje) de esa época proporciona, que parece de un nivel diferente de la imagen, convendremos en que estamos ante una película que altera, porque por un lado distancia, y por otro envuelve como una tela de araña.