Esto que viendo las fotos echa pinta de comedia soez de la que huir con cierta premura es la segunda película de Alain Guiraudie que ha colgado Arte en su plataforma, "Le roi de l'évasion" (2009). Comedia, con escenas bastante divertidas por lo inesperado de sus acciones, lo es, como si el director quisiera haberse tomado su habitual tema (la atracción entre la colonia homosexual del lugar, muy bien representados sus lugares de cita) como farsa distorsionada.
En un medio provinciano, un vendedor de maquinaria agrícola -Armand-, gordo cuarentón reconocido entre la colonia gay del lugar, sorprende a sirios y troyanos al formar súbitamente una perseguida pareja juvenil de enamorados junto a la hija de 16 años de su patrón.
Las escenas se suceden a buen ritmo, encadenando Guiraudie una con la siguiente, a cada cual más inesperada.
Lo inusual de los personajes, bien alejados de los prototipos al uso, se corresponde con lo poco habitual de la realización. El actor principal, un verdadero oso, ha debido perder sus buenos kilos en el rodaje, pues Guiraudie lo hace correr literalmente de un lado a otro, cuando no ir en bicicleta (una escena ésta acompañada de una guitarra de rock, en una película que no utiliza música más que en momentos bien contados)






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