jueves, 23 de noviembre de 2017

La deuxième nuit



Empieza a ser un viejo conocido. Es lo que tiene haber visto ya un par de sus piezas, que entran de lleno en eso del cine personal, íntimo. Del programa dedicado a Eric Pawels sólo pude asistir durante la semana de L'Alternativa a su "Les films rêvés", pero al ver ayer el anuncio de Filmin de que hasta el 10 de diciembre ponían a disposición varías películas de L'Alternativa, y entre ellas "La deuxième nuit", lo tuve claro.
Segunda pieza de "La trilogía de la cabaña", parte de una idea similar a "El libro de mi madre", de Albert Cohen, en literatura. La madre de Eric Pauwels se está muriendo y él se pone a recordar todo sobre su relación. Hace un repaso a momentos significativos. Recopila fotos, films familiares, que le van a servir para rememorarlos, así como hace recreaciones actuales de esos instantes especiales, que le han quedado grabados. Pero como el cine de Pauwels está compuesto por una sucesión continua de historias, visualizadas con sus montajes y contadas con su personal narración en la voz en off, aparecen por ahí también otros mini-cuentos (como el del señor que se parece a Buster Keaton que pasea por el barrio a su perro, a quien graba día tras día, hasta que se entabla una cierta complicidad entre ellos), que por momentos se escapan bastante del leitmotiv.

Se ha de explicar primero el título, y es lo que él mismo hace. Aparecen una serie de médicos que explican que el verdadero trauma de separación del hijo de la madre se da la segunda noche. La primera, agotados ambos por el esfuerzo del parto, suelen dormir, exhaustos. Es durante la segunda cuando el bebé se da cuenta realmente de la separación irremediable de la madre.

A parir de esa constatación, Pauwels narra otros momentos que, dice, le sentaron a cuerno quemado, desgarrándolo, o permanecen como cumbre de su relación: El momento en que vio a su madre alejarse de la escuela, dejándolo ahí en absoluta soledad, con otros niños como él, el descubrimiento del cine sentado a su lado, o esos otros episodios de placer intenso en que ayudaba a su madre con sus trabajos de plancha, colocada la tabla frente a una ventana, en una imagen que he buscado para colgar, sin éxito alguno.

Entremezclados, formando parte de las pequeñas historias, el film nos habla de las relaciones con su madre de Pasolini o Camus, nos explica el cuento que Robert Walser se imaginó viendo las figuras de un niño y su madre caminando por un bosque en un cuadro.

No todo son imágenes que, al menos yo, acepto con agrado. Alguna, por su "perfección estética", algo edulcorada, me llega a molestar un poco. Pasa algo parecido a, en "Les films rêvés", ese strip-tease que se quiere onírico y deja más bien atónito. Pero en general se trata de imágenes que abren por si sólas la puerta a las pequeñas narraciones que van sucediéndose. Pawels las muestra todas ellas enlazadas a un mismo ritmo, con su voz en off como conductora, en la pantalla cuadrada del pequeño formato, como si abriéramos por un momento una caja de sorpresas.

Anoche, en la placidez de una de esas historias, me he quedado dormido ante la pantalla, y me he despertado viendo en ella unas fotos que el sistema hace mover de un lado a otro cuando ya toda la actividad se ha acabado. He vuelto hacia atrás y me he vuelto a sumergir entre esas pequeñas historias que Pauwels recogió de entre la segunda noche narrada (la segunda tras su nacimiento) y esa segunda segunda noche en que su madre ya no estaba por ahí. Una experiencia -ahora, por poco tiempo, en Filmin- de lo más recomendable.

martes, 21 de noviembre de 2017

La fille de Monaco


Vaya por delante que la considero una mala película, que en todo caso no justificaría la fama que me dicen tiene merecidamente ahora su directora, Anne Fontaine. Pero si alguien es forofo de Fabrice Luchini, como lo es un servidor, le aviso que tiene en ella dos o tres escenas muy suyas. Justo cuando se inicia le vemos, por ejemplo, ligando con éxito, cuando empieza a reflexionar en voz alta, temeroso, sobre los problemas a que puede conducirle seguir adelante en la relación. O, más adelante, abogado de fama desplazado a la ciudad de Marsella (ya se sabe que viste bien la toga) para defender a Stéphane Audran, se queda embelesado por una beldad cuando ve que le dirige, sorprendentemente, su atención.
"La fille de Monaco" (2008) parece que vuelve a pasarse por TV5Monde el 24 de noviembre por la tarde. A ver sólo, pues, por Luchinólogos. Aunque salga también la actriz y ex-mujer de Chabrol, prácticamente sólo presta su rostro. Y Jeanne Balibar, otro posible atractivo de la función, tiene sólo un cortísimo papel.

domingo, 19 de noviembre de 2017

A fábrica de nada

Añadir leyenda

Hay que estar atentos a la programación de L'Alternativa, que hoy domingo sigue dando guerra en su última jornada en el CCCB, con varias proyecciones y, entre ellas, las de tres largometrajes premiados. La primera, la de la película que se ha hecho, como en otros sitios en los que se ha presentado, con el premio gordo, el de la sección oficial de largometrajes, la inconmensurable "A fábrica de nada" (Pedro Pinho).
La mujer de un obrero de la fábrica aguanta dignamente la estudiada propuesta de la especialista en recursos humanos.

En realidad sí que presenta varias características mensurables, como su duración (tres horas), su elenco artístico (del nivel al que nos tiene acostumbrados el reciente cine portugués), o su elaborada planificación, que sostiene, mediante estudiadas alternancias entre escenas íntimas, de reflexión política y de dinámica social, algo así como el "estado del arte" de la llamada "crisis económica", ejemplificada con un sonado caso de ocupación fabril por parte de sus obreros ante el abandono patronal, ya interesado en otras dinámicas.
Las reflexiones internas a que lleva la paralización de la actividad.

Así explicada la función podría pensarse que uno que acuda a ver la película va a encontrarse con un buen tostón, pero nada más lejos de la realidad. Cualquiera que acepte el envite se verá atrapado por el juego psicológico presentado tanto en la vida familiar de alguno de los protagonistas como en el correspondiente a las relaciones entre los obreros y en las reacciones de éstos con los sibilinos planteamientos que les efectúa la especialista de recursos humanos de turno.
El que quizás es el principal protagonista de la función, al que seguimos hasta en cuanto a la evolución de su situación familiar, seguido por el teórico lanzando planteamientos y vías de actuación política.

No nos ahorra tampoco la película la a veces apaleada estrategia política de base, encarnada en un teórico extranjero que llega a la fábrica como quien va a un laboratorio social (aunque se encuentre con una pista de juegos para matar el aburrimiento y hasta con un episodio de comedia musical), a ver a dónde lleva el experimento. Ni una reflexión genérica que, aún con la emocionante presencia de la canción final de Zeca Afonso mientras aparece la significativa dedicatoria de todo el film, nos hace partícipes de una evidente, lúcida conciencia de la inviabilidad actual de ciertas posturas que tienen bastante de quijotesco, de no ser que se produzca un cambio global que por el momento no se vislumbra por ningún lado. En éstas, no obstante, estamos.
El padre del protagonista le conduce a mostrarle la bestia alternativa que ve a la situación.

Obreros dándose de lleno con una paradoja que desconocían.

El mar y el cemento



Hoy aún hay tiempo para ver, en el Auditori del CCCB, dos buenos largometrajes de la sección oficial de L'Alternativa: Por un lado, a las 19,45h, "El mar nos mira de lejos" (Manuel Muñoz Rivas). A las 21,45h, tras un cortometraje también premiado, "Taste of cement" (Ziad Kalthoum).
La primera es una hermosa película, con fotografía de Mauro Herce, rodada en los aledaños del Parque de Doñana. Junto a la playa, ajenos a la presión que les va cercando y que acabará expulsándoles definitivamente, unos cuantos trabajadores autosuficientes del mar y el contorno mantienen sus tareas en unas viviendas condenadas a la desaparición. El recorrido del agua, el flujo constante de la arena como metáfora de una forma de vida que, condenada, presenta su última resistencia. Pero no se trata en absoluto de una aproximación artificialmente estética. La vida, ya sea la relación del antiguo pescador intentando resituarse o ese recital colectivo del divertido "Corazón loco", brota jocosamente por todos sus poros.
En la segunda no tiene cabida el respiro jocoso. Pero en su narrado triple círculo diario sobre la actividad de un trabajador sirio en la construcción de un enorme rascacielos de Beirut, sorprende ver cómo las dualidades de todo tipo presentadas alejan a la película de una monolítica visión de los hechos. Es un film a la vez muy personal en un contexto global, con elementos de film de arte (sus imágenes y sonidos lo acercan en ocasiones al antes mencionado Mauro Herce) en medio del engranaje de un documental de mirada política y social crítica. Va saltando de la luz a la oscuridad, de las alturas a los subterráneos, etc.


 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Les films rêvés

El jardín con la cabaña de "Les films rêvés" y otros de Eric Pauwels.

La caja de los films soñados se ha abierto hoy en L'Alternativa, las historias han empezado entonces a desbordarse y ahora ya es difícil desentenderse de ellas. Ha sido en una sesión de apasionantes tres horas, en la paralela dedicada a Eric Pauwels, que esperemos después de este festival pase a quedar ahí, como referente.
Marcas en el viaje.

Tras una clasificación de las películas (que impulsan a viajar o lo contrario, etc) Pauwels se pone a enlazar la historia de Ulises con muchas otras historias de viajes, recuerda a su madre, coloca a Jean Rouch como eje de casi todo, y explica como narrador, al estilo de Alain Cavalier (¡le je filmé!) venga cosas, volviendo siempre a la araña tejiendo su tela, las ranas curiosas y la cabaña de su jardín. Más las vías de tren que llevan al viaje.
Más marcas.

En un momento, una de las historias (la del que se dice, dejando pasar a una bella mujer, "¡Oh, tú, a la que habría amado!") uno la enlaza con "Las mujeres que desconocemos" de Miguel Marías y José Luis Guerín (hasta aparece una chica sonriente en bicicleta).
La historia de Han van Meegeren (foto) es de las más curiosas. Se le acusó y emprisionó como falsificador de Vermeer, cosa que siempre negó. Para demostrarlo, en la prisión pintó un nuevo Vermeer y fue puesto en libertad.

Quizás, como se concluye en el film, no se puede vivir sin sueños, mentiras e ilusiones.
"Les films rêvés" de Eric Pauwels aporta varios -muchos-de ellos.

Me han explicado que ha salido o va a salir un DVD sobre la obra de Pauwels. Habrá que estar atentos.

Los archivos de María Cañas


Es la mesa redonda inicial de L'Alternativa Profesional, que moderó ayer Josep Maria Català y contó con Stefanie Schulte, Paul Bell y María Cañas, para hablar de los archivos fílmicos. Pero yo me quiero centrar ahora en la impresionante performance que desencadenó la cariacontecida ponente de más a la derecha, la última de los citados, que hizo desternillar de risa al auditorio, en un efecto terapéutico (ella le llama la "risastencia") que al menos a mí me alcanzó de pleno.
Josep Maria Català la definió como un OVNI y ella cumplió con creces la expectativa generada. Empezó explicando cómo se sentía en una mesa tan erudita, presentando un vídeo viral de una niña oriental que intenta desastrosamente una y otra vez hacer dar vueltas alrededor de su menudo cuerpecito a un hula hoop, no dando pie con bola. Siguió explicando, ante los problemas para arrancar su presentación audiovisual, que su relación con los ordenadores era muy parecida a la de Hitler con la informática, para, ya entrando en materia, explicar que vive en el caos de los archivos, que tiene toda su casa ocupada por discos duros y consecuentemente todos sus abrigos en casa de su madre.
Centró su ponencia en el tema de los accesos a los archivos. Explicó que "Fachabook" le ha echado dos veces. Y que ha acabado subiendo sus cosas a YouTube (el "ojete popular", según ella), pero que, además de temer horrorizada la llegada del apagón digital, ha de soportar entonces estoicamente cómo le ponen delante a sus piezas un anuncio de 20 minutos.
Sobre las fuentes a partir de las cuales compone sus divertidas apropiaciones, señaló una norma que adjudicó a Godard -"No es de donde lo coges, sino a donde lo llevas" -que hizo saltar algo enojados a "la institución" -sus vecinos de mesa- y sobre lo inseguro que es todo soltó el clásico consejo de que "guardemos las cosas en papel".
Para redondear su concepto sobre la forma de actuar, su "risastencia", acabó volviendo a los vídeos virales: un extracto de un film en el que una mujer está dándole venga tortas no sé si es al Stallone o -mejor- a un forzudo, pero entregado Schwarzenberg, y otro más de un Perrito que coge de nuevo la mano de su ama, colocándosela en su pecho, pidiéndole más y más caricias.
Al acabar la sesión la fui a felicitar por su conferencia, pero modestamente me dijo que qué va, que había estado de lo más garrulo.

L'Alternativa 2017


Es Tess Renaudo, co-directora de L'Alternativa, presentando a Manuel Muñoz Rivas, que a su vez ha presentado hoy su magnífica "El mar nos mira de lejos". Con ella ya se han podido ver todos los largometrajes seleccionados (en mi opinión ha sido en general una magnífica selección) para la sección oficial del festival.
También es interesante ver ahora, con perspectiva, que todos los films vistos pueden ser considerados como primos hermanos, partes de una misma respuesta que se plantea contra un estado de cosas. Seré más preciso más adelante.
Mientras tanto, una recomendación personal por día restante, en base a lo visto:
- Mañana sábado se proyectará "Stranger in paradise" (Guido Hendrick), un clarividente, divertido y autocrítico film que, a lo tonto, presenta el compendio de las razones que se esgrimen en Europa en contra y a favor de la inmigración, y detalla los aspectos legislativos que se aplican.
- Pasado mañana domingo acabarán las sesiones oficiales con la proyección del rico y gigantesco (en varios aspectos, y entre ellos sus tres horas de duración) "A fábrica de nada" (Pedro Pinho), quizás tan largo por buscar ser la obra definitiva sobre el tema de las ocupaciones fabriles. Y mucho más...

jueves, 16 de noviembre de 2017

La postverdad

Macarena Recuerda, Josep Maria Català y Elías León Siminiani en el auditorio del CCCB, durante el.seminario de L'Alternativa.
Es difícil pescar actividades paralelas cuando estás siguiendo toda la programación oficial de un festival, pero esta mañana he podido asistir a la que llevaba por título "Verdades sombrías, mentiras luminosas: la postverdad en el documental contemporáneo" que incluía entre sus cosas L'Alternativa. Una mesa redonda sobre la postverdad conducida por Josep M. Català con Macarena Recuerda Shepherd y Elías León Siminiani y que estos dos últimos han ilustrado con la proyección de trozos de sus obras.
Ha dejado claro Josep M. Català inicialmente, cubriéndose las espaldas e intentando evitar que la cosa se le fuera por otros derroteros, que el tema de la sesión obedecía a un planteamiento previo a los últimos acontecimientos políticos del año.
También ha situado históricamente la cosa: La "Palabra del año", la nombró el Oxford diccionary, palabra que sufrió la apropiación desde ese momento por parte de todos los medios de comunicación, pero también se trata, en realidad, de algo tan antiguo como la mentira. Pero ha ido matizando: por una parte, explicando que la mentira es lo único real, mientras que la verdad absoluta no existe. Por otra parte, que no todo debe ser forzosamente negativo en eso de valorar sobre todo las situaciones emocionales, dándoles más peso que a los hechos.
Macarena Recuerda en una obra suya, ya muy "ficcionada".

Macarena Recuerda ha empezando presentando su trayectoria, dejando claro hasta una cierta postverdad en su nombre. Empezó en un colectivo, Amaranto, que en 2004 hizo su primera pieza, intentando "alejarse" del teatro y acercarse a la performance. "Llevar momentos de realidad a la escena". Luego formó parte del colectivo 96 grados, en el que tuvo lugar su "entrada en el plano ficcional". Crea entonces Macarena "Recuerda", una película a base de recreaciones de fotografías familiares y un Documental "realizado en directo" sobre un fotoperiodista, con fotos falsas, del que ha pasado alguna escena. Dice haber ido confirmando, con el tiempo, eso de que la verdad es muy relativa.
Un plano de "Conceptos Clave del Mundo Moderno", de Elías León Siminiani.

León Siminiani, por su parte, ha comentado que él aplica el factor "Rashomon": Cuéntame tú, y ahora tú, y ahora tú, para aproximarse a hechos como el del caso "Asunta" del que ha hecho una inesperada serie para Antena Tres. Se ha asombrado públicamente, hablando de sus primeros cortos ("Conceptos clave del mundo moderno"), de lo fácil que es utilizar unas imágenes para construir lo contrario. Finalmente ha recordado esa escena múltiple de "Cartas desde Siberia" de Chris Marker, en la que el mismo trabajo en una calle de unos obreros era presentada de múltiples maneras, totalmente opuestas entre sí: plenamente vigente hoy en día.
El espíritu del final de Liberty Valance ha sobrevolado la sala en varias ocasiones.

martes, 14 de noviembre de 2017

O surdato enammurato


Tras lo que ve, se desprende de la bandera que le hace de capa y arranca con “O surdato enammurato”. Una birria de película, pero con una enorme Anna Magnani dentro, que me emocionó en esta escena:

¡Basta ya de monsergas!

«La sciantosa» (Alfredo Giannetti, 1971) no es una buena película, pero cuenta con Anna Magnani y contiene una escena que casi me hace llorar, aunque, para qué negarlo, sea bastante previsible y esté muy mal rodada. Y, sin embargo…


El personaje de Anna Magnani está en el film que se sale de contenta y orgullosa, porque las autoridades han pensado en ella durante la Primera Guerra Mundial para ir al frente a cantar, a levantar el ánimo de las tropas. Se encuentra al llegar únicamente con una ridícula pero animosa orquestina formada por tres inexpertos soldados, jovencísimos, pero nada la arredra. Preparándose en el pequeño escenario, como si del de una ópera de prestigio se tratase, le colocan una bandera italiana como capa, con la que la envuelven, majestuosa.


Se abre el ridículo telón y ella, satisfecha por los aplausos con los que la reciben, ya habiéndose iniciado la marcha patriótica que pensaba interpretar, abre los ojos. Lo que ve la paraliza. Todo el aforo está repleto de críos en buena parte uniformados, pero hechos todos y cada uno de ellos una piltrafa humana. Uno está sin piernas, otro ciego, otro muestra en su cuerpo de forma imborrable las huellas de la metralla.


Detiene en seco la interpretación de la marcha, se saca de encima y tira la bandera y pide que, en vez de la prevista, toquen la música que a continuación interpretará: «O surdato enammurato», una cancioncilla que, libre de monsergas y engañifas, desde luego que sí concierne de verdad a todos ellos.

viernes, 10 de noviembre de 2017

El secreto de la cámara oscura

El modelo -en este caso la hija- debe ser inmovilizada por completo para que la foto no salga movida.

Pues sí. En Filmin estrenan “El secreto de la cámara oscura” (Daguerrotipo, 2016), rodada por el director japonés de atmósferas misteriosas Kiyoshi Kurosawa, pero en Francia.
No es –vaya por delante- en absoluto una película redonda. Pero sí guarda en su seno escenas, ambientes, muy atractivos.

Un Oliver Gourmet, el actor de los Dardenne, en un papel de extraño demiurgo, fotógrafo que inmovilizando a sus modelos durante un largo lapso de tiempo ofrece una sorprendente vida al daguerrotipo resultante. Una Constance Rousseau en el papel de su hija que, en su desamparo, me ha recordado por momentos a la Edith Scob de “Les yeux sans visage”. Un caserón destartalado que atenaza su vida y del que la quiere liberar el protagonista, Tahar Rahim, con el que juega Kurosawwa a identificarte.
El caserón destartalado donde tiene lugar buena parte de la acción.

No son éstas las únicas bazas con las que juega la película, que saca misterio de todos sus escenarios: Unos grandes pilares de hormigón junto a un fangoso río, el Jardin des Plantes o hasta una típica marquesina de café parisino. En ésta última, de repente, la cámara salta al exterior, viéndose entonces a la pareja hablando en su interior. Como espectador, piensas en un observador adicional, que no aparece por la pantalla.

Más típico, en la semioscuridad del caserón, plano de la espalda de Oliver Gourmet, sentado frente a su escritorio. Una fantasmal presencia se nos hace evidente. La banda sonora y el siguiente plano lo confirma.

martes, 24 de octubre de 2017

viernes, 20 de octubre de 2017

Robles. Duelo al sol


Dos fracturas, dos enormes zanjas entre dos personas que han estado muy unidas, ocupan un lugar central en "Robles. Duelo al sol" (Sonia Tercero Ramiro, 2015), que anoche pasaron por la tele, en la 2. Es también el tema de "Enterrar a los muertos", la novela de Ignacio Martínez de Pisón -presente él en el documental- que no he leído, pero que desde luego voy a leer.
Una es de esas que partieron en dos bastantes familias. Se produjo entre los dos hermanos Robles. Por una parte, José, el protagonista máximo de la función. Por otra parte su hermano Ramón. De familia acomodada, ambos de casan con mujeres de buena educación pero de tendencias políticas diametralmente opuestas. José con una mujer liberal, Ramón con una hija de militares. José, profesor de la Johns Hopkins University de Baltimore, con dominio del francés y el inglés y hasta conocimientos del ruso, se pone a las órdenes de la República Española en julio de 1936. Su hermano, por el contrario, pasa por la Checa de las Delicias y luego por la cárcel, de la que le saca José cuando promete un acatamiento a la República que nunca cumplirá, pasándose al bando nacional.

Otra brecha, ilustrada gráficamente sobre la fotografía en el documental como muestra la imagen que adjunto, es la que se extendió entre Ernest Hemingway y John Dos Passos durante la Guerra Civil Española.
José Robles, por su conocimiento de idiomas, tras ser jefe de prensa se convierte en traductor de los mandos de la Inteligencia Rusa en Madrid, y después en la Embajada Rusa en Valencia. Sitios ambos en los que seguro debió quedar al tanto de secretos cuyo conocimiento acarreaban serio peligro. Un día, dicen en el documental que está con su familia en casa, él leyendo un libro de Edgar Allan Poe, y le vienen a buscar para una investigación. No regresará nunca.

John Dos Passos, al que Robles había traducido su "Manhattan Transfer", llega a España como muestra de solidaridad con la República. Va a ver a la familia de Robles, y emprende una investigación por saber qué ha sido de él. Desilusionado de la Revolución Rusa tras un viaje previo a la URSS, empieza a notar que sus preguntas pueden llegar a hacerse molestas, porque pueden hacer dudar con minucias de la línea general de actuación para la victoria... Por ahí parece que viene el sonado rompimiento con Hemingway.

El documental, salvo una música final triunfalista de la que personalmente habría huido, muestra todo esto de una forma muy cuidada. Se inicia siguiendo al nieto de John Dos Passos, llegado a Madrid para recorrer los sitios por los que estuvo su abuelo. Vamos con él al edificio de la Telefónica y vemos desde lo alto, a lo lejos, la vista del frente de la zona universitaria. Se deduce viendo el documental, plagado de entrevistas a gente próxima a los hechos, lo laboriosa que ha debido ser su preparación y producción. Ya lo ha hecho antes siguiendo un coche de un reportaje de época por la Gran Vía madrileña que se convierte en un coche por la Gran Vía actual, pero cobra sentido y mucho interés en el caso del trozo sobre el rodaje de la película de Joris Ivens, "Tierra de España", en la que colaboró inicialmente Dos Passos, para ser borrado su nombre finalmente, dejando sólo el de Hemingway. Hay por ahí un trabajo grande de recoger elementos de las escenas de la película y hacer ver en qué se han convertido ahora.
Es, en fin, una sesión que te reconcilia con la televisión. Si alguien no la pudo ver, aquí va su enlace: http://www.rtve.es/…/otros-documentales-robles-due…/4262371/

miércoles, 18 de octubre de 2017

La cuadratura del Círculo A

Octavi Martí, Antoni Kirchner, Esteve Riambau y Jaume Figueras en la inauguración.

No estaba yo hoy con ánimos de salir, pero cuando me lo han planteado he pensado en lo que debo a esta gente, y he ido hacia allá. En la Filmoteca se inauguraba su nueva exposición (hasta el 11 de febrero) dedicada al Círculo A. Un circuito de salas en versión original que se convirtió a partir de un determinado momento para mucha gente como yo en destino seguro cuando se decidía ir al cine.
El gran Óscar Fernández Orengo habrá hecho, sin duda, alguna foto magnífica del acto.
"Eran tiempos peores -ha comentado Octavi Martí, comisario de la exposición-, pero el Círculo A nos hacía pensar que no era así". Esteve Riambau también lo ha confirmado: Fue una escuela de cine para muchos de nosotros.
A la izquierda, Jaume Figueras en una silla de barbería, a la derecha, en el sofá, junto a Carlos Durán en cuclillas, la oronda figura de Pere Ignasi Fàges.
Fallecido Pere I. Fàges, del trío fundador estaban hoy en la sala de exposiciones Antoni Kirschner y Jaume Figueras. El primero ha desvelado su origen: "Escribíamos crónicas de festivales de cine y estábamos hartos de que nuestros lectores no pudieran ver ninguna de las películas de que hablábamos. Decidimos pasar de la teoría a la práctica. Un amigo de Madrid importaría las películas, nosotros nos pusimos a buscar los cines."
Sobre "El marido de la peluquera"
Jaume Figueras, por su parte, ha hablado de unas cuantas películas que tuvieron un enorme éxito (como "El marido de la peluquera"), ciertas iniciativas que hicieron a la gente recuperar a los clásicos ("Dies Irae" el día de la muerte de Dreyer) y alguna anécdota, de entre las que entresaco ésta: Publicaron un anuncio: "El Círculo A se pasa a la B". Les llamaba gente preguntándoles si habían arrojado la toalla y se habían vendido a Balañá, el gran empresario que sigue gestionando muchos cines de Barcelona, entonces sólo de versiones dobladas y muy comerciales. Era, en realidad, que iniciaban un ciclo dedicado a Buñuel.
La mención a una proyección sin censura de "La peau douce".
El primer cine del Círculo A fue el Publi. Luego se sumaron hasta diez salas barcelonesas. A ver si me acuerdo de todas: Ars, Arcadia, Aquitania, Arkadin, Casablanca, Maldá, Capsa, Atenas y Alexis.
Las fotos de los cines, de pavimento.

viernes, 13 de octubre de 2017

The great flood


"Decasia" (2002)
Vistas "Decasia" (2002) y "The light si calling" (2003), "The great flood" (2012), pasada ayer en la sección "Seven Chances" del Festival de Sitges, hace ver que la filmografía de Bill Morrison presenta también otra faceta. En donde había el arrebato lírico de los personajes de viejos films deteriorados renaciendo fulgurantes de entre el óxido del celuloide, hay ahora el punzante recuerdo de que la humanidad no cambia, los propósitos se olvidan y las tragedias se repiten.
"Light si calling" (2003)
Del film de vanguardia hemos pasado al documental que se nutre de films de archivo. Las quemaduras -reales, acentuadas o inventadas- en el celuloide se mantienen en algún trozo de "The great flood", pero yo diría que son aquí únicamente un guiño al antiguo espectador. Lo que prima es la selección, ordenación y visualización de unos extraordinariamente nítidos reportajes rodados tras las grandes riadas del Misisipi en 1927, presentados en escenas aisladas, empaquetadas con sus correspondientes músicas (compuestas por Bill Friser) y que yo diría que, comparadas con las imágenes mentales que el espectador americano debe tener de las consecuencias de las riadas que acontecieron en el mismo lugar en 2011, confieren a la respuesta dada por Morrison al encargo que le efectuaron diversas universidades e instituciones americanas un marcado carácter político.
"The great flood" (2012)
Las imágenes informan de una segregación (en ocasiones doble, con los trabajos de prisioneros en trabajos forzados), pero salvo por la fuerza aportada en un par de secuencias por la música, no tienen, pese a todo, la intensidad que arrebataba en los dos trabajos citados, y la sucesión de capítulos se llega a hacer en algún momento algo cansina. Sí que continúa siendo posible lo que yo llamé ayer el "efecto 'Tren de Sombras' ": decirse uno mismo: "Ah, de modo que esta niña, que si sigue viviendo debe ser ahora una anciana centenaria, estuvo correteando por ahí...".

Con las manchas de Morrison asomando por un extremo.


domingo, 8 de octubre de 2017

Carles Prats rodando


Me pareció ver ayer al gran Carles Prats rodando una secuencia para una de sus películas delante de "El Beso" de Joan Fontcuberta. Iba acompañado de casi todos los componentes de su macro-producción.





 

sábado, 7 de octubre de 2017

Tikkun

En un ayuno en la 'yeshivá'.

Anoche en la Filmoteca se pasaba el último film previsto en la programación de la semana del cineclubismo. Se hacía con “Tikkun” (Avishai Sivan, 2015, que se volverá a pasar el Miércoles 11), un film ganador en el Festival de Locarno de 2016 del Premio Quijote que otorga un jurado de la Federación Internacional de Cine-clubs, hasta el momento no estrenado entre nosotros.
Sus padres
Parece que en la ortodoxia judía se habla de dos etapas en la existencia humana. Cuando la inicial ‘Tohu’ presenta un colapso, le sucede el ‘Tikkun’, la rectificación. En el film, Haim-Aaron, un joven ortodoxo judío, hijo de un matarife kosher, tiene un accidente doméstico que casi acaba con su vida, pero del que se recupera. Hasta el momento sus días habían consintido en jornadas completas de estudio y rezo en la ‘yeshivá’, con rigurosos ayunos de 24h incluidos, apenas perturbadas por el cruce en el callejón con la atractiva vecina. Tras ese “colapso”, realmente Haim-Aaron, para desesperación de su padre (quien pasa a tener unas terribles pesadillas), emprende un camino de rectificación y empieza a sentir curiosidad por todo lo humano.
Felicitando al resucitado
Sivan se vale para contar la historia de una pantalla panorámica, deslumbrante fotografía en blanco y negro, planos generalmente fijos entrelazados por corte, pocas palabras, atención extrema a los sonidos y a primerísimos planos, ya sean de insectos o alguno que otro descarnado (aunque sea, precisamente, de carne), poco relacionado con la idea que tenemos de las costumbres de la ortodoxia judía.
Las extrañas salidas nocturnas.
Tras ese accidente casero, Haim-Aaron no hace más que abrir continuamente ventanas para observar el exterior, y tener unas expediciones nocturnas que su soledad convierten en exploraciones casi fantasmagóricas. En el corrillo formado espontáneamente tras la proyeción pergeñé una frase vistosa que, para mí, podría resumir lo que pasa: Haim-Aaron se abre al exterior, pero tiene la desgracia de hacerlo siempre en medio de la oscuridad, la oscuridad de una noche a veces con niebla espesa, pero también la de ese mundo ortodoxo en el que ha estado inmerso.
El fantasmagórico mundo con el que se encuentra en sus salidas nocturnas.
En mi opinión “Tikkun” ya está tardando en estrenarse, lo que posibilitaría una fértil discusión a la que sus precisas, insólitas imágenes arrastran.