lunes, 18 de noviembre de 2013

Rendez-vous à Bray

Ya nadie habla de André Delvaux. Ni de Mathieu Carriére, ni de Bulle Ogier. Algo más de Anna Karina. Y, sin embargo, todos ellos hicieron una película, “Rendez-vous à Bray” (A. Delvaux, 1971) que tuvo cierto nombre en el circuito de “Arte y Ensayo”, y causó una impresión enorme en un adolescente que ahora, 40 años después, situándola en su sitio, ha llegado a comprender alguna de las razones para ello.
Vista ahora no causa, desde luego, la impresión de entonces, pero se detecta y entiende su estructura cautivante en círculos hacia la noche, la cena de manjares perfectos, los efectos beneficiosos de un alcohol hasta entonces rechazado, la atractiva luz de un quinqué en la oscuridad, el vencimiento del deseo reprimido. Llena de flash-backs desde la acción en los devastados tiempos (1917) de una Europa en guerra, con la censura llenando de agujeros negros los periódicos, la luz del día trae la visión -anverso y reverso- de un espléndido árbol ya perfectamente anclado (que lleva a pensar inevitablemente en Isabel Núñez, precisamente en el aniversario de su muerte) y finalmente la constatación por su protagonista de una generosidad que le ha hecho crecer.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Pirosmani


Josep Torrell, conocedor a fondo del cinema soviético, definió muy bien “Pirosmani” (Georgi Shenguelaia, 1969), la película georgiana que pasó anoche la Filmoteca: “Es un film naif sobre un pintor naif”.
Empieza con una escena –quizás su único “tour de force” cinematográfico- en la que la cámara sigue una planta hacia el techo, la luz y, a continuación, la mirada de una niña postrada en la cama en la misma dirección, como significación –la cosa queda, en su contexto, enigmática- de su muerte. Pero luego es simplemente el seguimiento sereno de la vida de Nikolai Pirosmani, un georgiano de la época zarista que, después de intentar sin suerte ganarse la vida con una lechería (la imagen de la tienda en una casa aislada, con su puerta flanqueada por dos cuadros de vacas, mientras por ella entra el cocinero de palacio es la que he buscado sin éxito), malvive decorando, a base de pinturas al óleo, las paredes de todos los bares y cafés de Tbilisi.

El film está lleno de estampas animadas: una boda, diversos trabajos, los instrumentos de campo en sus labores. Y trufada de increíbles interiores reproduciendo las tiendas y bares de la capital de Georgia. Una ciudad que algún plano exterior indicaba que en la época del rodaje de la película conservaba aún rincones que no debían diferir demasiado.

No debió agradar mucho a las autoridades soviéticas esta melancólica exaltación al artista individual, siguiendo su camino, ajeno a los cambios exteriores.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Festival des 3 continents

Llibres – 113
Ésta es la hermosa portada del catálogo del Festival des Trois Continents de Nantes, que tengo por casa gracias a la para mí milagrosa aparición por Friburgo de uno de sus responsables, ofreciendo ostras y vino de la región. Consultándolo y hablando con él, pude averiguar que buena parte de los éxitos de la programación de Friburgo (como las que confirmo extraordinarias “Histórias que só existem quando lembradas” –Julia Murat, 2011- o “Three sister” –Wang Bing, 2012-) provenían de este festival.
Pero, tergiversando un poco esa colección de entradas, voy a hablar de la programación del Festival de los Tres Continentes de este año, que empezará en unos días. Me he pasado por su web:
y veo que en la programación a concurso no fallan la nueva película de Wang Bing o Hang Sang So, pero que, fuera de concurso, se puede ver también al último Tsai Ming-ling, una retrospectiva de cine chino de 1930 a 1950, 12 films para festejar el centenario del cine indio, con films de Benegal, Ray, Ghatak, Sen u otros a descubrir; un ciclo sobre cine brasileño contemporáneo,…
Manteniendo la boca abierta, de asombro, deseo larga vida al festival. A ver si un año planificamos una estancia por la ciudad de julio Verne por estas fechas…
“34e Festival des 3 Continents. Cinémas d’Afrique, Amérique Latine et D’Asie”
Nantes, 2012


Dominique Sanda ahora


Les Inrockuptibles pone ahora en su última página un retrato. Éste me ha sobresaltado. Ha representado, para mí, todo un salto en el tiempo.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Un autre homme


Lo cierto es que quedan ciertos reductos poco explorados, y uno de ellos es el del cine suizo. En 2008, Lionel Baier hizo, en blanco y negro, esta curiosa película sobre un urbanita desplazado a un perdido valle, donde debe escribir la crítica cinematográfica para un periódico local; empieza a introducirse en el círculo de los pases previos para la prensa en Lausane, ahí tiene un flirt con una crítica que ejerce de temible dominante, etc.
No sé si se estrenó por aquí, pero sí que se editó en DVD… que ahora se vendía a 2 euros en la tienda de la calle Tallers de Barcelona.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Brindis por el cine


Me han traído de la Rioja un chorizo buenísimo y este programa de películas que tienen el vino como parte integrante, importante, de la trama. Las hay buenas, regulares y rematadamente malas.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Abschied


Se sale de ver “Abschied” (Robert Siodmak, 1930; la película que acompañaba ayer en la Filmoteca a “Melodía del mundo”, de Ruttmann) como de ciertas –buenas- obras de teatro con las que has pasado la sesión distrayéndote con detalles aislados, como la iluminación que provoca el foco en la pared del fondo, o cómo hace ver que cojea la protagonista, para luego, a la salida, ir recordando y viendo cómo casan todas las piezas –esas y otras- de la función.
Mientras ves la película te vas fijando en un contraste de luz; en cómo pasan, algo abruptamente, los planos; en el uso de la música, en ciertas figuras prototípicas de entre las de esa pensión de mala muerte de Berlín, y sales diciéndote que es una película curiosa, que no está mal, satisfecho de haber pescado una rareza.
Pero más adelante sigues recordando el ambiente de esa pensión y reconociendo que te ha ido diciendo mucho más de una situación que venga libros de historia. Deduces finalmente que no es casualidad que en cualquier escena en una de las habitaciones se distinga, de una u otra forma –a través de una puerta vidriada, de una música o conversación, de los gritos u otros sonidos que traspasan esas paredes que en el diálogo del film ya se señalan como “de papel”- la presencia de otros personajes en las habitaciones vecinas. Piensas en el acierto con el que están representados el personaje del adulador, de la cotilla, del vendedor que triunfa por subirse al carro de los nuevos aportes de la técnica –aspirador, frigorífico-; de ese pobre hombre que está siempre buscando encontrar algo que le permita pasar otro día y que finalmente se descubre con alma buena. Y concluyes que puede pasar como una película clave para conocer la Alemania del momento de su rodaje.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Melodía del mundo


Un golpe de vapor que se escapa junto a la chimenea de un barco avisa. Un marinero se dirige con una mujer, que va a despedirlo, por las callejas de un puerto hasta el trasatlántico que va a zarpar. Unas imágenes llenas de sombras, calles empedradas, piernas entre piedras solitarias de la madrugada, que recuerdan poderosamente a la mejor fotografía europea de entreguerras.
A partir de ahí, empiezan las escenas de montaje vertiginoso, demostrando que todas las actividades que se desarrollan a lo largo del mundo, si no son iguales, se parecen mucho las unas a las otras. Un mundo idéntico a sí mismo que, pese a ello, en pocos años iba a destrozarse entre sí en la segunda guerra mundial.
Hay que agradecer a la Filmoteca que hoy y en otras dos sesiones previas, dentro del ciclo de cine de la Republica de Weimar, nos recordase esta “Melodía del mundo” (1929), y demostrase que Walter Ruttmann no era únicamente el realizador de cine de animación experimental y de la extraordinaria “Berlín, simfonía de una gran ciudad”.

Martín Garzo habla de Érice

El País saca hoy un artículo en que Gustavo Martín Garzo explica muy bien los temas de las películas de Víctor Érice:
La foto es de Maider Sillero Alfaro


domingo, 3 de noviembre de 2013

Revistas de cine 8: Visual


Revistas de cine – 6
Con aspecto marginal, pero el punto focal puesto en el cine experimental y de vanguardia, era el órgano del Film Video Información de la calle Berlinés, de vida algo menos efímera que la publicación, que creo que sólo sacó estos dos números.
Aparecen en ellos como coordinadores Eugènia Balcells, Eugeni Bonet (es de la época en que ambos hicieron juntos alguna obra) y Manel Huerga. Otros colaboradores: Juan Bufill, Ignacio Juliá, Carles H. Mor,… Artículos dedicados a Antoni Padrós, Michael Snow, Chantal Akerman, Dreyer, Hanoun,…
Es el origen de toda una línea de actuación, algo soterrada, que ha aparecido más por galerías de arte que por salas de cine.
Visual, números 1 y 2. Film Video Informació, Barcelona, diciembre 1977 y mayo 1978.


 

sábado, 2 de noviembre de 2013

La vie d'Adèle


Durante su mandato, Sarkozy despreció la “utilidad” de Madame De La Fayette hoy en día. Me gustó que Chistophe Honoré adaptase entonces, en respuesta, “La princesa de Clèves” en su “La belle personne”, como me gusta y me mete ipso facto en su bolsillo Abdellatif Kechiche iniciando su “La vie d’Adèle” en una clase leyendo a Marivaux cuando habla del coup de foudre, del flechazo. O que centre la vida y situación de Antígona. O, ya dentro del desarrollo del film, que muestre cómo Adèle se integra con pasión en las celebraciones multitudinarias por la enseñanza púbica, … o el orgullo gay.
Kechiche, con una cámara siempre muy cercana, va siguiendo la peripecia de Adèle con sus amigas en el instituto, su relación apasionada con Emma. Vemos, de hecho, crecer a Adèle, que, en una secuencia, celebra sus 18 años. Luego vamos viendo y sabemos que le espera, de forma inexorable, la vida adulta.
Tres horas no desperdiciadas.

sábado, 26 de octubre de 2013

Revistas de cine - 5: Cinema 2002


Revistas de cine – 5
Con mayores ventas en Latinoamérica que en España –a decir de uno de sus últimos directores: no sé. También decía que tiraba unos 12.000 ejemplares por número, lo que me parece una enormidad-, apareció de 1975 a 1980, una época toda ella ebullición.
Yo diría que arrancó bastante infumable, haciendo la competencia a “Dirigido por…”, y fue mejorando, para retroceder en picado hacia posiciones de CIFESA en sus dos últimos números, tras un motín político y cambio de dirección radical.
Siempre tenía alguna cosa que daba vergüenza ajena, pero también unos cuantos artículos que permiten recordarla sin problemas. Allí empezó a escribir sus críticas el actual director de “Caimán. Cuadernos de cine”, por ejemplo, o Isabel Escudero, siempre imprimiendo su personalidad a sus escritos. También escribían unos artículos muy personales el escritor Raul Ruiz (“La mirada del idiota” surge, en buena parte, de ahí) o Gabriel Blanco, con algún muy atinado artículo en su serie “Psicoanálisis y Cine”. De tanto en tanto presentaba un número especial (Buñuel, Cine Catalán, éste dedicado a Pasolini).
En el aspecto personal, yo entré ya a mitad navegación en ella gracias a Martí Rom, en cuya casa de Barcelona tuvo durante mucho tiempo su sede la flamante “redacción en Barcelona”. Al margen de otras cosas siempre rodeando los márgenes, llevábamos la sección sobre Filmoteca.
“Cinema 2002” nº 50, Madrid, abril 1979

miércoles, 23 de octubre de 2013

Une simple histoire


Nada menos que en 1977 la Filmoteca dedicó una retrospectiva a Marcel Hanoun, que contenía prácticamente toda su obra. Después, nada. De todo lo visto entonces, no escenas concretas, pero sí el tono general de su primer film, “Une simple histoire” (1959), es lo que me restó en la cabeza hasta hoy, en que he vuelto a ver, precisamente, ese film, una visión que me ha confirmado plenamente su valía.
Es divertido ver que contiene todo lo que las escuelas de cine al uso de la época –muy ortodoxas y poco flexibles- decían que no debía hacerse, por ser procedimientos “poco cinematográficos" (voz en off –y además redundante con el diálogo y acción-, encuadramiento lumínico del personaje estilo cine mudo, etc.), o porque se consideraban fallos (en tres ocasiones un travelling o panorámica acaba con el cuadro centrado en un anodino árbol en primer plano; cambios de punto de vista; salida de personajes de cuadro por la esquina; contraluces “prohibidos”). Presenta, narrada por ella misma, la pequeña odisea que vive una madre soltera, deambulando por París con su hija en busca de trabajo y sitio donde dormir, mientras va agotando todo su dinero. Es casi, a pequeña escala, sin aspavientos, una traslación de la pasión de Cristo por Pasolini (relación traída por cómo empleó posteriormente Pasolini la música clásica), o un recorrido hacia la santidad vía martirio filmado por Bresson.
Ahora he pescado también algunas referencias al nuevo cine de la época y a imágenes del París de los grandes fotógrafos, pero con eso o sin eso, es igual. Una película, para los que no la conozcan, a ver absolutamente, en un momento tranquilo (son 65 minutos). Su enlace:


lunes, 30 de septiembre de 2013

Banshun


Hilario J. Rodríguez:

De la página "Macguffin":
Una posible historia del cine durante un paseo en bicicleta:
"Banshun" (1949), de Yasujiro Ozu

WIM WENDERS: «Si existiera algo parecido a un tesoro sagrado en el mundo del cine, para mí sería la obra de Yasujiro Ozu […] Con extremada economía de medios y reducidas a lo esencial, sus películas cuentan una y otra vez la misma y sencilla historia de las mismas personas en la misma ciudad, Tokio. Esta crónica, que abarca casi cuarenta años, describe la transformación de la vida en Japón. Las películas de Ozu tratan sobre el lento deterioro de la familia y de la identidad nacional, pero no lo hacen señalando con desagrado lo que es nuevo, occidental o americano, sino lamentando, con un sentido nada complaciente de la nostalgia, la pérdida que tiene lugar simultáneamente. A pesar de ser muy japonesas, son al mismo tiempo universales. En ellas he podido reconocer a todas las familias de todos los países del mundo, así como a mis padres, a mi hermano y a mí mismo. Para mí, nunca antes y nunca después ha estado el cine tan cerca de su esencia y de su objetivo: presentar una imagen útil, auténtica y válida del hombre, en la que no sólo se reconozca sino, ante todo, de la que pueda aprender.»

domingo, 29 de septiembre de 2013

Tati en el aeropuerto


El viernes estuve intentando poner orden por casa, y le tocó el turno a mis "obras completas". Me hizo gracia encontrar unos escritos para el "Fulls dels Enginyers" ya con años a cuestas, porque dejaron en evidencia que siempre estoy hablando de lo mismo. Por ejemplo, esto es de 1993:
"Surge de la observación durante una espera más larga de lo previsto en una terminal del remozado Aeropuerto del Prat. Un grupo compuesto por la tripulación de una compañía extranjera aparece por un "finger". Una puerta de cristal les cierra el paso. Por el otro lado de ésta, otra azafata se acerca hacia el grupo, hablando por un aparato de radio, hasta llegar a un mostrador a unos metros de ellos, pero siempre con la puerta de cristal por el medio. Debe haber algún fallo técnico, la puerta y/o la radio se estropean, pero el caso es que la azafata del interior hace gestos al grupo del exterior, también gesticulante haciéndose entender, para que se desplacen y den toda una vuelta hasta llegar al nuevo lugar de encuentro. Fue inmediato pensar en que Jacques Tati ("Mon oncle", "Play time", "Traffic",...) consideraría una fuente inagotable de inspiración el aeropuerto de Bofill."

sábado, 28 de septiembre de 2013

The end

"The end" (Fernando Franco, 2008), que temporalmente está visible libremente en "Márgenes", recuerda poderosamente en un principio a alguna de las propuestas que nos hace Enrique CA. Hasta qué se pone a diseccionar la preparación del momento después. Son en total 6 minutos que intentan hacer honor a una frase de André Bazin: "El cine es el único arte capaz de mostrar la transición de la vida a la muerte"


jueves, 26 de septiembre de 2013

Cortina rasgada

La reflexión de Segismundo Molist sobre el tiempo dilatado de “Cortina rasgada” (“Torn Curtain”, Alfred Hitchcock, 1966) fue la siguiente:
“Contrariamente a lo que suele hacerse en los films de suspense (o mejor de “sorpresas”), donde la curva dramática va unida a un ritmo fílmico que se incrementa en cada secuencia, Hitchcock obra de forma totalmente opuesta: el paroxismo y angustia que producen sus obras nace de una constante dilatación entre la curva dramática (o línea de interés creciente) y el ritmo mecánico. Es decir, a medida que la tensión aumenta, disminuye el tiempo de la narración.
En este sentido, “Torn Curtain” es un ejemplo inmejorable: las secuencias más lentas se hallan situadas precisamente al final del film, cuando la tensión del espectador es más grande para conocer el desenlace.”
Lo escribió Molist para el Cine-club Sabadell, y lo recogió en junio 1978 la Filmoteca, en un dossier que dedicó a Alfred Hitchcock.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Extraño recuerdo

Hoy, en una sesión de un Aula de Extensión Universitaria no me ha dado tiempo, como quería, de hablar de Segismundo Molist, y sólo he mencionado una idea muy interesante que señaló en su día sobre el “Cortina Rasgada” de Hitchcock. Pero, como me han entrado ganas, lo hago aquí.
Supongo que corresponde a la foto que he colgado, que he extraído de un programa de mano de la Filmoteca en que se empezaba hablando de él, pero no puedo asegurarlo, porque no lo conocí personalmente, y no he encontrado ninguna imagen suya o de su película por la red. Era de Tona, donde rodó el corto/mediometraje por el que se le recuerda (“Extraño recuerdo”, 1970). Previamente, con Ramón Font y algún otro, formó parte de la última generación de jóvenes escritores cinematográficos de la famosa “Film Ideal”. El texto sobre “Cortina Rasgada” mencionado, de una intensidad inusual, apareció en la revista “Contracampo”, pero ésta la reproducía de un escrito previo para el Cine-Club Sabadell.
Y eso, intensidad, intensidad poética, es lo que fijaba “Extraño recuerdo” en la memoria. Falleció en 1974 en Londres, donde se dice que había realizado varios cortometrajes que nadie parece haber visto. El caso es que con su muerte quedaba cercenada una vía de acceso a la dirección muy peculiar, la suya y de sus amigos, diferente de todas las demás.
¿Para cuándo una recuperación de sus trabajos y de su figura?



martes, 24 de septiembre de 2013

Cineclubs - 53: Solaris


En el proceso de caída libre (o, mejor, de empujón) que estamos viviendo en todos los órdenes sociales, es muy curioso que se tiende a ir señalando el año del pasado al que nos acabamos de igualar con el último retroceso registrado.
En el campo de las revistas de cine, y concretamente de las publicadas por cine-clubs, el viaje hacia el pasado igual nos lleva hasta los orígenes del cine, porque al menos por nuestro entorno apenas se ven en la actualidad y, por otra parte, hubo una época en que la proliferación era notoria.
Una de estas revistas (ignoro si de corta vida: tengo lo que no sé si fue la colección completa, desde el número cero, de enero-marzo 1990 al número 4, de abril-septiembre 1991) fue “Solaris”, evidentemente bautizada así –como señala el editorial del número cero- por la película de Tarkovski. Estaba editada por el Cine Club Universitario (de la Universidad del país Vasco), y dirigida por Alexander Zárate, quien, por cierto, lleva aún un blog con el título de “El cine de Solaris”. Con tendencia a la utilización en ciertos artículos de un lenguaje “universitario” (de letras) algo complejo, que invadió todas las publicaciones de cine, abarcaba desde temas de actualidad –aparición de revistas, festivales o programaciones de cine-clubs- hasta los análisis serios de, por ejemplo, Terence Davies, David Mamet, Theo Angelopoulos, independientes USA, David Lynch o José Luis Guerin. No está mal.
Ésta es la “foto” número 53 de este álbum dedicado a publicaciones significativas relacionadas con los cine-clubs.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Relatos de cineclubs

Foto número 51 de este álbum sobre publicaciones significativas de Cine-clubs. Dice Julio Lamaña Orozco:
Luego de un decenio de trabajo, el tercer y último libro: “Sobre relatos, cuentos y ensayos de cineclubes – 1913 / 2013 – Un siglo de cineclubismo”, acaba de ser publicado por la Universidad de Cartagena bajo la coordinación de Freddy Badrán Padauí. Los compiladores de los textos son: César Cortez Rz, Pierre Ángelo González, Nicolás Román Borré
Textos publicados:
‘Trenes rigurosamente cinematografiados’ de Rosario Cárdenas Téllez
‘No sólo de Cristos vive la mujer…’ de Alfonsina Silva
‘Tarta, vino y cineclub’ de Nicolás Román Borré
‘Cena entre amigos’ de Salvatore Spicuglia
‘Anotaciones sobre la difusión cineclubista’ de César Cortez Rz
‘Cineclubismo en Venezuela (1932-1966)’ de Nelson Pérez Rodríguez
‘El cine: una película que está cambiando’ de Alexander Amézquita Pizo
‘Contra el olvido’ de Jovani Jurado
‘Emoción y nervios en la sesión cineclubista. Una montaña de dudas’ de Julio Lamaña
‘Cine independiente a dos mil quinientos pesos’ de Carlos Calle-Archila
‘Pequeña oda al cineclubismo’ de Yimmy Restrepo Hamburger
‘Diario de una cineclubista’ de Inés Agresott González
‘El gacela’ de Alexander Cobo Ortiz
‘El público general no existe’ de Sergio Álvarez Uribe
‘Espejismo’ de César Cortez Rz
‘Risas conscientes’ de Vanessa Cantillo Mosquera
‘La formación de públicos como metodología disidente en el establecimiento educativo’ de Jaime Andrés Ballesteros Aguirre
‘Recuerdos del barrio’ de Nicolás Román Borré
‘Cine del pueblo, el primer cineclub’ de Felipe Macedo
‘El boletín en el cineclub de Cali de 1971 a 1979 (*)’ de Yamid Galindo Cardona


Postals - 208: Stefania Sandrelli en El Conformista

Postals - 208
Angelo Novi - Il Cinema Ritrovato. "Il Conformista", Bernardo Bertolucci, 1970.
(Bolonia - Cineteca del Comune di Bologna)

Me han traído esta postalita. Como le dije a quien me la dio, "Esta chica me ha enseñado muchas cosas". Él también estuvo de acuerdo: "¡A mí también!"


Dossier de la Federación de Cine-clubs


En un álbum como éste ideado por Julio Lamaña no podría faltar un dossier de los de la antigua Federación Española de Cine-clubs. Corresponde a una de las películas de países del Este que importó para distribuirlos entre los cine-clubs 
federados. Aunque si quien se dedicaba a ello lo hubiera analizado con algo de dedicación y sin un escorado posicionamiento político habría visto que se podía hacer poca broma consistente sobre ello (también estaba en el mismo caso, por ejemplo, “Los amores de una rubita”, de Milos Forman), lo cierto es que la proliferación de estas películas del Este por las sesiones de cine-clubs y por las nuevas “salas de Arte y Ensayo” fue materia de continuo escarnio en los medios de comunicación de entonces (con amplia repercusión en el “espectador común”), escarnio que se amplió desde las sesiones a la caracterización jocosa de los progres que se sometían a la visión de aquello que mentes ignorantes, sin haberlas visto, consideraban tostones inaguantables.

Primaba en estos dossier el carácter informativo sobre el crítico: Ficha, filmografía de su realizador, una entrevista sobre el film y una biografía. Todo ello firmado por los ínclitos José Luis Hernández Marcos y José Luis Martínez Montalbán, muy cuestionados poco después al menos desde la que fue Vocalía Catalana de la Federación.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Paco Poch en la Asamblea de la FCC


En la foto Julio Lamaña, secretario de la Federació Catalana de Cineclubs, entrevistando a Paco Poch en la Asamblea anual que tuvo lugar ayer en Cassà de la Selva.
Paco Poch, productor de films como el “Innisfree” de José Luis Guerin o el “La leyenda del tiempo” de Isaki Lacuesta y distribuidor de películas como “Le père de mes enfants”, “Un amour de jeneusse” (Mia Hansen-Love), “The Turin House” (Béla Tarr) o ahora “Camille Claudel 1915” (Bruno Dumont), conquistó con sus explicaciones y bromas al auditorio, aunque sólo asociando su nombre a películas como éstas ya habría sido suficiente para ello.
Empezó hablando de que el circuito de cineclubs ya se había convertido en básico, al haber adquirido un peso relativo muy significativo, para la supervivencia de su distribuidora, y a partir de ahí ya tuvo en el bolsillo a todo el mundo.
Explicó cosas muy interesantes sobre los formatos en distribución. Vio lógico, por ejemplo, que el Blu Ray cogiera un protagonismo en la distribución a salas modestas económicamente, como son muchas de los cineclubs. (Lo que hizo respirar a bastantes de ellos, atemorizados por los precios y esclavitudes de los nuevos sistemas digitales a que están conduciendo las Majors a todas las salas).
Informó de lo que a mí me resulta una completa paradoja: Ha aparecido un procedimiento para hacer una copia en 35 mm de una película digital por sólo 1000 euros, y ya todos los distribuidores empiezan a hacer esa conversión para mantener al menos una copia en 35… ¡por razones de seguridad! Si hace unos años se hubiera dicho que tal era la confianza que se tendría en los nuevos procedimientos digitales, quizás no se habría efectuado el viaje emprendido y casi finalizado.
Por último, al margen de los nuevos cines Zumzeig de Barcelona, también dijo que está previsto abrir ya nuevas salas para la exhibición en VO en la calle Balmes…


 

jueves, 19 de septiembre de 2013

Nuestras hermanas las ratas



Es la muerte quizás más bestia de las de las siete plagas utilizadas como guión criminal en la por otra parte divertida “El abominable Dr. Phibes” (Robert Fuest, 1971). La utilizo para despedir las aportaciones por este muro de cosas de “Nuestras hermanas las ratas” (Michel Dansel), pues aparece mencionada dentro de su apartado sobre “La rata en el cine”, uno de los muchos que contempla esta caleidoscópica mirada al mundo de estos roedores.
Acabar así quizás me deje con algo de mala conciencia. Quizás debiera haber mencionado los consejos que da Dansel para no ser nunca mordido por una de ellas, o quizás, mejor, debiera haber puesto alguno de sus argumentos para hacer reconsiderar las negativas aseveraciones que se vierten sobre las ratas. Pero, en el fondo, no está mal dejar intacta, viva, la leyenda.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Revistas de cine 4: Vértigo

Revistas de cine – 4
Vertigo – Nº 2, “Lettres de Cinéma”, 1988
Al principio, y hablo de mi experiencia personal, muy ligada a una época ya muy pasada, uno, si le interesa el cine, empieza haciéndose con todo tipo de libros y revistas que hablen de cine. Con el tiempo, vas viendo que no todo el monte es orégano (por eso no me gustan las propagandas genéricas sobre “los libros”, porque hay un montón de ellos deleznables...) y que, además, comprar libros y revistas únicamente “para tener documentación” es simplemente una tontería, y más en una época en que por internet se puede obtener todo tipo de datos muy concretos.
Llegados a una de estas etapas, o al menos a mí me pasó, empiezas a mirar de hacerte únicamente con aproximaciones que, aunque sean tangenciales, estén bien escritos, te aporten ideas, te enriquezcan en el camino de disfrutar con las películas. Ésta revista francesa fue pionera en abordar el cine desde temas específicos, muy curiosos. Tengo unos números dedicados a temas realmente especiales, como éste que toca el que presento aquí, junto al de las fotografías en el cine, uno de mis temas favoritos, las cartas, la correspondencia en el cine.



jueves, 5 de septiembre de 2013

Limbo


La vuelven a hacer el 15/9. Es “Limbo” (Maria Sodahl, 2010), una de las películas del reciente cine noruego que está pasando la Filmoteca.
Nunca he sabido muy bien la diferencia entre paraíso y limbo, pero este film parece dar una explicación bastante plausible sobre ello.
Vemos todo –al menos la primera parte- bajo el punto de vista de Sonia, joven y guapa madre noruega que deja su país natal para ir con sus hijos a Trinidad, reuniéndose allí con su marido, un ingeniero que trabaja en una empresa petrolífera. Allí se encuentra con el trópico, otras costumbres, una vida regalada y otro matrimonio –ingeniero británico él, sueca ella, los dos en continuo traslado y cambio de vida por todo el mundo-, y que puede prefigurar el suyo dentro de un tiempo.
Tras verla, y pensando que pueden existir más de este nivel, uno se da cuenta del fracaso de todo un sistema de distribución, incapaz de ofrecer películas así a sus eventuales espectadores.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sísif i el seu temps


Llibres - 105
Hay un momento muy bueno en “Asaltar los cielos” (López Linares y Rioyo, 1996): Lo narra para el film el periodista que en su día fue a ver a Jacques Mornard, el asesino de Trotsky, a la prisión. Explica ese momento, en que le tiende una trampa, hablándole en catalán, y confirma lo que ya sabía: No se trataba de un supuesto personaje suizo de ese nombre, sino de Ramón Mercader, enviado a México con el encargo de Stalin de hacer desaparecer a su opositor. Ese periodista era Víctor Alba, y fue viendo esa película cuando supe por primera vez de su existencia.
Este “Sísif i el seu temps”, que creo que tiene traducción al castellano, es, en tres tomos, una especie de memorias que hablan extensamente de esta persona tan especial, anti-estalinista visceral, que relata cosas de primera mano de la guerra civil, de su estancia en Estados Unidos y de su pertenencia a extraños organismos y que, sobre todo, dan buena cuenta de su carácter explosivo, único.
Víctor Alba – “Sísif i el seu temps. 1 – Costa avall”
(Editorial Laertes, Barcelona 1990)


 

martes, 3 de septiembre de 2013

Llámale Jess


Pasada ya la mitad del metraje, la cámara se olvida de los dos espacios donde han tenido lugar las entrevistas y sigue a Jesús Franco accediendo en unos apartamentos de Torremolinos y paseando por un mini-parque de atracciones, mientras va explicando cosas. En los primeros consigue hacerte ver que pueden llegar a dar el pego para una ambientación de film de por Indochina. En el segundo confiesa, mientras va insultando a diestro y siniestro, que siente una debilidad incurable por cosas tan cutres como esa, que casi sólo se encuentran por España.
Es, quizás, el trozo más divertido (¡ese visceral insulto al pobre monigote de feria de Topo Gigio, que desconocía su fealdad!) de “Llámale Jess” (Carles Prats y Manel Mayol, 2000), que se ha proyectado hoy en la Filmoteca.
Si alguien quiere oír el discurso (firme y coherente) de ese inclasificable director de entre 150 y 200 largometrajes en su haber que fue Jesús / Jess Franco, contento de ser escuchado, ésta es su película.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Revistas de cine - 3: Les cahiers de la Cinématheque


Revistas de cine – 3
Les cahiers de la Cinematheque nº 38/39. Perpignan, hiver 1984
Otra de las revistas de cualquier paso por Perpinyà que solía caer era ésta. Estaba estructurada en números monográficos, con temas ligados a los del festival que en la ciudad revisaba anualmente films sobre determinados temas históricos.
Editada por el Institut Jean Vigo, su fundador fue el historiador de cine Marcel Oms, y duró desde 1971 hasta (según acabo de descubrir por internet) 2008.
He escogido este número doble por lo próximo del tema, el cine español (que se ha de decir que estuvo de moda durante toda la transición), en este caso durante el franquismo, y por el importante volumen de información que representa (más de 250 páginas).
Mirando su sumario, aparte del omnipresente Marcel Oms se aprecian en la ocasión muchas firmas de este lado de los Pirineos. No en balde el número está dedicado a lo que está y, además, especialmente, “A Ricardo Muñoz Suay”. Unos cuantos nombres de los autores de los artículos: Roman Gubern, Luciano G. Egido, José E. Monterde, Diego Galán, Juan F. Aranda, Luis de Pablo, Esteve Riambau, Eduardo Pons Prades,…