jueves, 28 de julio de 2016

Cultura Film / Revista Filmada: Virginia García del Pino


Era una especie de pre-estreno del último número de Cultura Film / Revista Filmada. En esta ocasión una entrevista con la cineasta Virginia García del Pino. En La Kino, sala de la calle Joaquín Costa 30, que forma parte de un conjunto de espacios, por lo que he visto, dedicados al arte y a la edición. Me había asustado por aquello de la temperatura, pero uno de los organizadores se ha traído un ventilador de su casa, y la cosa ha rodado más que satisfactoriamente.
Situemos primero la revista. Sus números poseen aportaciones de autoría y contenido muy variado. Todos ellos empiezan con una carátula en la que se ve y oye sonar una trompeta con un son como de pregonero. Presentan entonces el índice de sus apartados que, como anuncian, va de "entrevistas, cine, política, sociología, pintura, antropología y más..." Están hechos a conciencia, notándose en muchos que son producto de gente que ha visto mucho cine (independiente) actual. Pueden (y merecen) verse en este dominio de Vimeo: 
con la seguridad de que siempre habrá alguno que, total o parcialmente, será de gran interés.



El número presentado hoy sigue fielmente la estructura de las entrevistas de números anteriores. Una pantalla de un antiguo cine al aire libre enseña la pregunta a la que da respuesta en el plano (fijo) siguiente el personaje entrevistado, quien sentado delante del muro de un terrado, mira indistintamente frontalmente a la cámara o a quien (fuera de campo) se supone que le ha hecho la pregunta. De tanto en tanto, un inserto ligado a la obra del personaje. Todo muy sencillo, directo ... y efectivo.

Al final de la sesión, en un pequeño coloquio que ha surgido entre todos los asistentes, he apuntado (ya hablando del objetivo de este número en concreto, la cineasta Virginia García del Pino) que la entrevista me ha retratado muy bien al personaje, a la vez que ha acrecentado el misterio que me produce esta mujer. Había visto casi todas sus películas (creo que principalmente a través de la plataforma PLAT), que se tratan en general, formalmente, de (al menos supuestos) documentales. Pues bien: En la entrevista desvela que procede de la Escuela de Bellas Artes, y que si se encuentra haciendo documentales (y muchos de ellos retratos) es por una casualidad. Esa es la primera causa de desconcierto, porque da la impresión de que, desde ese arranque casual como documentalista, se ha pasado hasta el momento toda su vida (y sigue: ahora está haciendo un documental de largo recorrido sobre Garzón, el político) dedicándose a ello, siendo además muy amiga de toda una nueva generación de cineastas, a los que ha enumerado en la entrevista (Elías Seminiani, Fernando Franco, Jonás Trueba,...). Otro punto de desconcierto es el abismo que existe entre, por un lado, unos documentales que parecen estudiados y ejecutados con tal inteligente ironía y sarcasmo que producen la impresión de ser resultado de una concienzuda preparación teórica y, por otro lado, las respuestas tan campechanas y sinceras con las que explica su génesis y proceso.

Buena parte de los films de Virginia García del Pino pueden verse en la plataforma PLAT. Sugiero atender, por ejemplo, los 40 minutos de la fría limpieza de su "Si, señora":

En la sesión han prometido más números de la revista filmada muy pronto, aunque sin precisar fecha, y nuevos pre-estrenos como el de hoy. Habrá que estar atentos, pues, a la reproducción del milagro. Todo está hecho por amor al arte, ofreciendo sesión y revista virtual gentilmente, sin cobrar nada a cambio. Hay que preservar, valorar, agradecer y divulgar milagros semejantes...

viernes, 22 de julio de 2016

La nuca en El espejo


Hay varios de los "Motivos visuales del cine" (Jordi Balló y Alain Bergala eds. Galaxia Gutenberg, 2016) que me resultan obsesivamente atrayentes. Por eso, al haber leído su correspondiente artículo, una sombra de decepción me posee. Porque en alguna ocasión se limita a enumerar unas cuantas escenas de película en las que aparece, porque en otras se centra en una argumentación que me resulta ajena, etc.
Con Pau Pérez organizamos periódicamente unas sesiones, que llamamos "Ombres Mestres", en las que destacamos ciertas escenas de películas de los grandes nombres del cine, para analizarlas en lo que tienen de oportuno lenguaje cinematográfico. Cuando supe de la aparición de este libro me frotaba las manos, porque veía aminorada la carga de trabajo de selección y análisis que comportan. Veía el trabajo en buena parte ya hecho. Bastaría entonces dar cumplida cuenta de la fuente del hallazgo... Pero es muy difícil encontrar textos que, al margen de señalar la escena pertinente para ilustrar el tema, le dediquen un tiempo a su análisis pormenorizado, dentro de la idea general que quieren llegar a trasmitir sobre el significado del motivo.
He dado, no obstante, en la mitad de libro que llevo leído, con unas pocas piezas destacables en este sentido, y una de ellas me parece la dedicada a "La nuca", que ha escrito Núria Aidelman. En una ocasión seleccionamos la escena que corresponde a la imagen, al principio de "El espejo" de Tarkovski, en la que éste presenta a la que parece representar a su madre. Era un ejemplo de una sesión sobre "travellings", y nos las vimos y deseamos para hablar de ella, para darle una interpretación cabal, más allá de trasmitir la fascinación que nos producía ese movimiento. Habría ayudado un montón esta descripción y análisis que ahora he leído en el capítulo de Aidelman:
"Con la modernidad las películas se llenan de espaldas y nucas. Filmar la nuca también implica una mirada otra al personaje, otro tipo de personajes, indagar al personaje como otro. Tras sus espaldas, los cineastas descubren el mundo con ellos o evidencian su opacidad. Como en la presentación de María en 'El espejo' ('Zerkalo', 1975), a la que Tarkovski se aproxima primero en un largo travelling por la espalda y después, en un movimiento circular en sentido inverso que, reforzado por el giro del personaje, la circunda."

jueves, 21 de julio de 2016

El ministerio del miedo

Se inicia con un hombre en la semi penumbra de una habitación, mirando fijamente pasar los minutos en un reloj de pared.
Parece que “El ministerio del miedo” (“Ministry of Fear, Fritz Lang, 1943), proyectada hoy en la Filmoteca, donde la volverán a pasar el domingo por la noche, no gustaba a Lang, porque no había podido manejar el guión (adaptado de una novela de Graham Greene) a su antojo. Pero a parte de seguirse como film de espías muy bien ahora, 73 años después de su realización, está lleno de la atmósfera del realizador por muchas de sus escenas.
Allí las señoras de la Sociedad benéfica que la organizan, que también podrían formar parte de una película de Hitchcock, le hacen entrar en el sorteo de un pastel aproximándose el máximo a su peso, que le da exacto la muy prosaica vidente de la feria
Se inicia con un hombre en la semi penumbra de una habitación, mirando fijamente pasar los minutos en un reloj de pared (foto 1), y luego sabremos que mirar pasar esos minutos en un reloj ha sido también una obsesión inevitable en el hecho previo que ha marcado la vida de ese personaje.
Ya en su compartimiento del tren, apreciamos que fuera, entre la niebla, se oyen unos pasos y golpes de bastón acercándose, hasta que aparece una sombra, personificando el que va a ser su compañero de trayecto, el ciego de la foto 3.
A la hora en punto que esperaba con tanto anhelo sale de su reclusión en una prisión psiquiátrica y, ávido de ver gente, acude, mientras espera el tren, cuando ya ha oscurecido, a la feria que le recomienda el jefe de estación. Allí las señoras de la Sociedad benéfica que la organizan, que también podrían formar parte de una película de Hitchcock, le hacen entrar en el sorteo de un pastel aproximándose el máximo a su peso, que le da exacto la muy prosaica vidente de la feria (foto 2). Pronto sabrá que ese pastel que se lleva tan contento es codiciado por muchos, y mucho más de lo que piensa. Ya en su compartimiento del tren, apreciamos que fuera, entre la niebla, se oyen unos pasos y golpes de bastón acercándose, hasta que aparece una sombra, personificando el que va a ser su compañero de trayecto, el ciego de la foto 3.
se suceden entonces una intrigante sesión espiritista (fotos 4 y 5)


Estamos en plena II Guerra Mundial y en la ficción en el momento de los raids aéreos nazis sobre Inglaterra, y entra en juego un primer bombardeo. Intrigado por lo que le sucede, se propone investigar el por qué la gente quiere ese pastel, y se suceden entonces una intrigante sesión espiritista (fotos 4 y 5), un segundo bombardeo que nos permite entrar con los protagonistas al refugio antiaéreo nocturno en que se ha convertido el metro londinense (foto 6), pesquisas que llevan a partir de la sociedad benéfica (foto 7) a una librería con intrigantes libros (foto 8), a un apartamento de una pintora con un timbre picassiano y cuadros de arte moderno en sus paredes (foto 9) y a una persecución y tiroteo (fotos 10 y 11). En un momento de éste, desde la habitación en completa tiniebla se ve la luz del exterior por el agujerito abierto en la puerta por una bala.
un segundo bombardeo que nos permite entrar con los protagonistas al refugio antiaéreo nocturno en que se ha convertido el metro londinense (foto 6)
Escenas y ambientes de espías, peli de las buenas de antes que no permite aburrirse, y esa impresión trasmitida (muy adecuada para 1943…) de que todo puede resultar de lo más peligroso. No está nada mal…
pesquisas que llevan a partir de la sociedad benéfica (foto 7)
a una librería con intrigantes libros (foto 8)
a un apartamento de una pintora con un timbre picassiano y cuadros de arte moderno en sus paredes (foto 9)
y a una persecución y tiroteo

miércoles, 20 de julio de 2016

Homenaje a José María Nunes en la Filmoteca

Julio Lamaña, Joan Vall y Mariona Bruzzo (Filmoteca) acordando la organización del acto. — 

La exposición "Més enllà del temps" en el Arts Santa Mònica, hoy un homenaje en la Filmoteca: estamos en pleno momento de recuerdo del cineasta José María Nunes, fallecido ahora hace ya seis años. Aunque personalmente se me atraganten buena parte de sus expresiones digamos político-poéticas, y consecuentemente huya bastante de donde resuenan, eso no quita para admirar al personaje. Nacido en Portugal, inmigró con su familia hasta llegar a Barcelona, donde vivió un tiempo en las barracas de Montjuic. Trabajó unos años en la factoría Iquino, lo que le dio las armas suficientes para hacer su entrada como realizador en el cine (con una película a medio camino entre el cine neorealista, el moralista de la postguerra española y una cierta premonición del de la Nouvelle Vague, "Mañana"), e incluso para pasar a ser el conocedor del medio que necesitaban todos los miembros de la Escuela de Barcelona.
Joan Minguet. Después de su intervención, viendo que las fotos me salían con sus figuras muy alejadas y pequeñas, me he puesto en segunda o tercera fila, junto al atril.

Julio Lamaña, secretario de la Federación Catalana de Cineclubs ha explicado que el impulso para proponer esta sesión a la Filmoteca surgió de un extraño grupo que de tanto en tanto se reúnen ante unos vasos de vino tinto para recordar a Nunes, no sé yo si a modo del circuito de Leopold Bloom por el Dublín del "Ulises" en circuito por los bares de "Noche de vino tinto".
Lluís Valentí.

La primera parte de la sesión estaba dedicada al cortometraje "Santa Rosalía con Castellbisbal", de Joan Vall. Éste ha explicado que iba anotando las frases que le gustaban de entre las que oía a Nunes, y un día le propuso grabarlo en su casa del Carmelo mientras las decía. Para ello ingenió una estructura curiosa. El propio director va leyendo las frases -todas extraídas de sus películas- y tecleándolas en su vieja máquina de escribir. En el primer plano sólo se ve la máquina de escribir y las manos de Nunes tecleando, pero se reconocen enseguida los puños de uno de sus inconfundibles jerséis de lana. El plano va abriéndose a medida que aumentan las frases anotadas, y poco a poco va distinguiéndose su entorno de trabajo (la mesa, la botella de "Noche de vino tinto" que se exhibe en el Arts Santa Mònica, el reloj del lastimoso payaso de "Mañana", las estanterías, la calle y su bullicio desde la ventana del estudio,...y hasta él mismo. Cuando ya había acabado por completo el círculo perfecto -un poco repetitivo- de la película, con la aparición de un título de crédito y todo, surge, como complemento supongo que rodado antes o después, otra pequeña escena, en la que Nunes, en el terrado de su casa, valora delante de la cámara la fuerza e independencia de unas pobres plantas hechas claramente fosfatina.
Josep Farràs.

En la segunda parte de la sesión diversas personas con relación con Nunes se han plantado ante un atril y han leído algo -muy variado- suyo.
Joan Vall

Joan Minguet Batllori, el comisario de la expo del Santa Mònica, ha reivindicado al político y artista que ve anidaba en el personaje, leyendo una serie de sus proclamas, en las que mezclaba con profusión y pasión conceptos elevados y del pueblo llano.
Josep María Blanco y Empar Rosselló.

Lluís Valentí, productor de las últimas películas de Nunes, ha leído una escena de "A la soledat", con Ricard Salvat en diálogo con una niña, que me temo que escenifica lo que no aguanto de su cine cuando se ponía, digamos, poético.
Josep María Blanco tras despeinarse como se lo solía hacer Nunes antes de una toma.
Josep Farràs, que se ha presentado como director de cine, ha leído un texto con grandes palabras sobre la degradación de la Sociedad, reflejada en el cine.
Julio Lamaña

Joan Vall ha entresacado frases de "Cinestesia", un libro de Nunes con sus reflexiones sobre el cine.
Santiago Lapeira
Empar Roselló (con atuendo que ha dejado cuando menos asombrado al respetable) y José María Blanco (éste luego sólo, profundamente emocionado), actores de su "Amigogima" (2002), han hecho una interpretación apasionada, con gritos y voz profunda, de una escena de la película.
Rosa Llinàs
Julio Lamaña y más tarde Rosa Llinàs, del Cineclub Dioptria de Figueres, han leído la transcripción de dos interesantes presentaciones del cineasta sobre su película "Noche de vino tinto", con revelaciones muy interesantes, como el periplo a seguir para llegar a tener una película o bien que Serena Vergano y Enrique Irazoqui estuvieron a punto de abandonar el rodaje de la película porque no querían hacer una escena que tildaban de insoportablemente ridícula (Él coge una lágrima de la mejilla de ella, la arroja lejos de sí, y le dice "¡Vete, lágrima!").
Y la hija de Nunes.

El también director Santiago Lapeira ha explicado que para su intervención ha juntado cosas oídas a Nunes en paseos, comidas, etc, dándoles unidad. Para mí ha sido una de las grandes intervenciones de la sesión, porque los pensamientos del director han llegado de una forma muy comprensible, con construcciones gramaticales directas, muy correctas, sencillas y claras.
Finalmente la última intervención ha correspondido a la hija del cineasta, quien ha leído muy bien, dejando un sabor divertido, las infumables poesías escritas en 1948 (con 18 años pues) por su padre, José María, a su madre, Adela (Lita). A través de cuatro de ellas de un período de cinco meses vamos siguiendo las diferentes fases del noviazgo, con el primer encuentro o el primer beso y consecuente bofetón incluido.

lunes, 18 de julio de 2016

The Duke of Burgundy

Hoy he hecho presencia (frase que utiliza mucho la autoridá) en el cine Balmes para ver “The Duke of Burgundy” (Peter Strickland, 2014). Confieso que, como en el golpe de estado de Turquía, se ha deslizado ahí algún error. No por la película, que sorprende especialmente por romper la racha última de estrenos, en cuanto a que se nota detrás de su realización una buena dosis de inteligencia, sino porque creía que era el día del espectador, y resulta que es el miércoles.
Vencido ese inconveniente, querría avisar que se trata de una película con afán entomológico. Tanto sobre unas polillas y mariposas que revolotean por ahí y son objeto de estudio bibliográfico y directo como sobre las relaciones y reacciones del comportamiento humano. Aquí se trata de una pareja de mujeres ya pasada su extrema juventud -una la de “Borgen”-, enamoradas entre sí, que siguen todo un repetido ritual a medio camino entre el sadomasoquismo (light, no asustarse) y la farsa teatral.
Sorprende desde el principio el uso de unos primerísimos planos, y de unas lentes que acercan los motivos, hasta distorsionar un poco la perspectiva. Una cámara presente, generalmente en el interior de una casa (también exteriores, una hermosa biblioteca y una sala de actos, no obstante), muchas veces de noche, y con una banda sonora que va alterando una música muy conductora con unos grandes silencios que dejan apreciar en toda su magnitud los crujidos del suelo de madera cuando caminan por él o hasta los ronquidos de una de las mujeres de la pareja.
Hay planos de puesta de un zapato que llevan inexorablemente a Buñuel (y, en este sentido, no creo que la Dra. Viridana -sic- lleve ese nombre por casualidad). Hay repeticiones y venga repeticiones en esas simulaciones teatrales, juegos, que hacen la pareja, y de tanto en tanto un corte brusco de secuencia, para volver al poco tiempo a la repetición, para hacerse con ese catálogo de juegos que, como el de polillas, está en cuestión. De tanto en tanto desprende la película un cierto aire de novela erótica finisecular (por el s.XIX, que no el XX), del castillo de “L’Age d’or”, o incluso –por lo de la obsesión por los movimientos, la carne y el catálogo- a ciertas cosas antiguas de Peter Greenaway.
Yo diría que el estudio entomológico acaba dando como resultado una cierta constatación del inevitable deterioro a que lleva el uso y el tiempo.


jueves, 14 de julio de 2016

Nunes més enllà del temps


Andaba estos días Joan Minguet Batllori, comisario de "Nunes. Més enllà del temps" (que se ha inaugurado hoy en el Santa Mònica, y estará ahí hasta el 2 de octubre), comentando por aquí y por allí sobre el tema de cómo hacer una exposición sobre un cineasta, ya que de las películas a la sala de exposiciones hay un trecho largo, difícil de recorrer.
Frases de esas grandilocuente a las que era tan aficionado Nunes van puntuando la exposición.
Bueno. Si esto es, desde luego, así, el día de la inauguración es doblemente cierto. Se pueden ver, mal que bien, entre la gente, las fotografías y demás documentos expuestos, o las frases destacadas, pero es del todo imposible plantarse ante una pantalla, coger los auriculares, y poder seguir el hilo de la entrevista efectuada a Enrique Irazoqui o demás vinculados vía su cine con José María Nunes. O ponerse a mirar provechosamente un monitor en el que van pasando uno tras otro fragmentos de sus películas. Por otra parte, como no he visto que los diferentes bloques de la exposición vayan precedidos de título o mensaje descriptivo de su contenido y objetivo, aunque aparezcan como bastante auto explicativos, quizás lo mejor sea hacerse con el dossier elaborado por el comisario para el Arts Santa Mònica, ver en él claramente expuestas, gráfica y conceptualmente, las intenciones (Rescatar y reivindicar a Nunes, reclamar su Barcelona -una Barcelona luchadora-,...) y sus riesgos, al tiempo que leer en él unas cuantas frases definitorias lanzadas por diferentes personalidades, y aplazar a otro día la visita, ya con mínimas condiciones.
Enrique Irazoqui (que no se separa muchos metros del Marítim), en una entrevista.

La belleza de Serena Vergano
El último espacio, donde se acumulan fotografías "históricas" y documentación de época.
El póster de su primer largometraje, que valora uno de sus aciertos, ese ambiente nocturno con una atmósfera especial.
Otro póster de la sección en la que aparecen los de todos sus largometrajes. Uno como éste estuvo muchos años en el vestíbulo del cine Roxy. Nunes me dijo que se debía a que el dueño era amigo suyo.

Veo en el fotograma que en la fuente de la plaza Sant Felip Neri aún estaba la estatua de la que siempre habla Xavier Theros.
Una larga sección con las notas de agencia de las (nefastas) noticias que definieron toda una época.

Todo este trabajo de meritorio, en todos los papeles, en la productora de Iquino, le dio a Nunes un conocimiento técnico que hizo posible casi todas las películas de la Escuela de Barcelona.
La mesa de recortes de diarios, con críticas, entrevistas, noticias...
El Director del Centro y el Comisario de la exposición atendiendo a la familia de Nunes.

sábado, 9 de julio de 2016

La mano en el fuego


Corre por ahí un DVD de Cameo, "La mano en el fuego", de Carles Prats, con tres partes, sobre Leone, Suzuki y Buñuel. Ésta última es un conjunto de entrevistas con gente próxima al realizador aragonés. La mayoría habla de aspectos de su trabajo conjunto, con algún recuerdo que elevan a categoría sobre su forma de proceder. De éstas confirmamos que el montaje de sus películas era muy fácil, porque ya estaba prácticamente hecho con el rodaje, o que buscaba, de forma bastante cazurra (haciendo darle una paliza inesperada, mientras había prometido que sólo sería un simulacro, por ejemplo) la reacción del actor.
Otros cuantos, como Portabella, Paco Rabal, su hijo Juan Luis o sobre todo Jean Claude Carrière, se dedican a rescatar una serie de anécdotas que hablan de sus pícaras -y a veces desconcertantes para los desconocidos- bromas, marcando la mar de bien su carácter. De entre éstas, unas pocas:
- Reconocía que lo más oriental que había ido era a París. Cuando le tentaban con ir a un festival en la India, tras reflexionarlo mucho, una frase definitiva: "¿Qué voy a hacer en Delhi a las tres de la tarde?".
- Su afán por escandalizar a sus amigos sacerdotes: "Jesucristo era un mamarracho, un pobre tonto. Ahora bien, en cambio, la Virgen María..."
- Una broma que encargó a toda una clase de un colegio estando con Fernando Rey, de quién sabía que le gustaba ser reconocido por la calle, o que le hicieran algún piropo sobre las películas que había interpretado: Hizo que fueran viniendo uno tras otro, de forma separada, los chicos o chicas del colegio. Cada uno iba directo hacia Buñuel, y le pedían un autógrafo, correspondiéndoles éste gustoso. Se iban sin siquiera mirar al actor. A la quinta Fernando Rey, que estaba un poco mosca, se dio finalmente cuenta de que había vuelto a caer en otra broma más de Buñuel.
(No he sabido encontrar quién hizo esa foto de Luis Buñuel riendo con Fernando Rey durante el rodaje de "Tristana" en Toledo.)


lunes, 4 de julio de 2016

Domingo por la tarde cine

Llegamos con tiempo.

Como queda un tiempo, esta pareja se dirige al ambigú a tomar algo. Al no haber intermedio, no apareció la diapositiva esa de "Hay servicio de bar en el ambigú".

Pasar por una experiencia de esas típicas de domingo por la tarde. Dirigirse al cine, comprar la entrada, franquear el acceso dejando que la marquen (no me atreví a fusilar con la foto a la señora en su garita y al señor pidiendo y cortando las entradas), entrar en la platea, esperar a que apaguen las luces y abran las cortinas, sumergirse en la película y salir comentándola.
Sólo falta, para que la experiencia sea memorable (en sentido positivo) que la película no sea abyecta, como ocurrió ayer.


Para un domingo por la tarde de julio de entonces poca gente. Para la actualidad, un éxito. Fueron entrando más, incluidos dos grupillos de jóvenes. En total llegué a contar unos 60 espectadores.

Arriba un anfiteatro ahora inhabilitado.

Saliendo...

 

martes, 28 de junio de 2016

El pundonor de los desposeidos

Gracias a una entrada ilustrativa de Facebook, caí hace no mucho en que utilizamos mal la palabra «dignidad» y, sobre todo, el calificativo «digno», que así suelto, sin decir de qué se hace digno el calificado, debería provocar que el oyente o lector se quedase en ascuas, esperando algo más, como echa en falta unos metros de carretera aquél que va a todo ritmo y de repente ve que ha llegado ya al borde de un precipicio. Y, sin embargo…


El protagonista de Umberto D. (Vittorio de Sica, 1952) es un jubilado que no sabe qué hacer para seguir malviviendo él y su perro, ya no encuentra escapatoria alguna. Su mísera pensión no le da ni para comer, debe varias mensualidades de la habitación de la casa de huéspedes donde la patrona le desprecia y maltrata hasta desalojarlo, ha vendido todo lo que le puede suponer un mínimo ingreso complementario para su subsistencia, lo ha intentado todo.


Llegado a ese punto, decide pedir limosna por la calle. Se coloca apoyado en un murete junto a la entrada del Panteón de Roma, ensaya un poco y, cuando ve que va a pasar una persona junto a él, le extiende la mano para intentar recibir alguna moneda. El paseante se detiene y busca en sus bolsillos. Umberto D. detecta su gesto, dándose cuenta de que está a punto de descender otro escalón, quizás ya irrecuperable, en su proceso de degradación. Entonces mira al cielo, voltea la mano y la vuelve a extender, simulando que sólo comprobaba si llovía. El posible donante, algo extrañado, abandona su primera intención y sigue su camino.


El comportamiento de Umberto D., que no sólo no le va a librar de su penosa situación, sino que encima le barre una posible salida de urgencia, conmueve a este espectador. Hasta el punto que, de no haber leído por Facebook las cosas que he leído, diría que lo hace a mis ojos aún más digno.


– ¿Digno de qué?


– No sé. A los desposeídos no les quedan demasiadas opciones.