domingo, 11 de septiembre de 2022

El bueno, la bomba y el malo


Que digo yo que deben haber varias formas de ver “El bueno, la bomba y el malo” (Carles Prats, 2000; en Filmin).
Una es como quien ve, en cierta manera, “Innisfree”, con lo que ésta tiene de memoria del rodaje de “El hombre tranquilo”, única historia asumida de toda una localidad. En este caso se trata de los rodajes de películas en Almería, que me entero en la película empezaron en 1951, pero tomaron carta de naturaleza con “Lawrence de Arabia” y “Cleopatra”, que echaron la casa por la ventana, para luego entrar en los spaghetti western de baja estofa… hasta que ofrecieron un sitio en ellos a Sergio Leone.
Otra de las formas de ver la película sería, digo yo, como pequeña historia del país. Se entrevista en ella a antiguos figurantes y otra gente de la zona que tuvo alguna relación con los rodajes en Almería, llegando Prats a preguntar por las calles de Taberna a gente con alguna edad encima. No sé si la pequeña historia del país sale muy airosa del trance, porque lo que se llega a intuir de lo que quieren explicar y apenas se les entiende la mayoría de personajes no deja de situar el penoso nivel económico y cultural que había y -con unas cuantas necesidades cubiertas- sigue habiendo.
Una tercera forma sería rascar algo en la historia de la picaresca, de la que se nutrió a raudales la historia del cine español. Varios datos vertidos en el film ayudan a encauzarla.
Por el mismo precio, además, entre repaso de los rodajes que se dieron por ahí y lo que ocasionaron, la película nos habla además de la bomba de Palomares. Aparece hasta Simó, el pescador que condujo a los militares norteamericanos hasta la bomba que no sabían encontrar.
En todas las películas de Carles Prats, hechas con lo puesto, se toca algún tema de interés, y a estas alturas se van convirtiendo ya en testimonios únicos de muchas cosas. Por suerte, han ido a residir en Filmin, en donde se pueden ir pescando.




 

2 comentarios:

  1. Comparto tu entusiasmo por la obra de Carles Prats. En la Filmoteca tuve ocasión de ver varios de sus documentales.

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