sábado, 31 de enero de 2026

La maman et la putain


Acabo de dejar temporalmente “Au travail avec Eustache” (Luc Béraud; Actes Sud, 2017) sólo iniciado, pese a que lo que leía me era de sumo de interés, porque he tenido que ponerme a leer otro libro que debo devolver, pero me ha dado tiempo -además de confirmar detalles sobre el modo en que Jean Eustache abordaba películas tan personales suyas como “Mes petites amoreuses” y “La maman et la putain”- para ver problemas que han de abordar los ayudantes de dirección, como era el caso de Béraud entonces.
Una es la obtención de permisos para rodar en determinados lugares que, huelga decirlo, al menos Eustache siempre planteaba como irrenunciables, “porque allí es donde tiene lugar la escena”..
Es el caso de “Le train bleu”, el histórico restaurante de la Gare de Lyon, que dará pie a una de las secuencias más emocionantes de “La maman et la putain”, tanto por confirmar la filiación de Jean Eustache con Murnau y su “Sunrise” como por facilitar muy buenas claves para la interpretación del global del largometraje que, presentado en el festival de Cannes de 1973, catapultó a la fama al director.
Traduzco el hilarante relato de Béraud sobre el particular:
“No conocía ese restaurante (…). Después de una rápida investigación me entero que es el más elegante de la Estación de Lyon. Voy y descubro ese sitio tan extraordinario, tesoro de estuco, rococó y pinturas murales. El restaurante es inmenso, con un techo altísimo, está en un piso sobre la estación. Por lo tanto ruidoso, costoso de iluminar y que necesita una figuración importante. El género de sitio del que huye un localizador de decorados. Pido hablar con el director y le hago el discurso que me había preparado: primer film, equipo minúsculo, rodaje rápido, sin dinero. El hombre, muy educado pero ligeramente arrogante, me dice que él no conoce a ese señor Eustache, pretendidamente fiel cliente de su restaurante, pero me ruega decirle que Orson Welles, John Huston y George Cukor quisieron rodar ahí y se les denegó la autorización. ‘Entonces, vea Ud, su señor Eustache con su película en blanco y negro…’
Cuando volvió a decir el resultado de su trabajo a Jean Eustache, “su cólera subió de golpe y el veredicto cayó, definitivo:
-Bien. ¡Entonces paramos del todo el film!”

 

Recuerdos para el que por mí pregunte


Mañana domingo 1 de febrero será el último día que podrá verse en Filmin, procedente del Festival L’Alternativa “Recuerdos para el que por mí pregunte” (Fernando Vilchez, 2025), un mediometraje (26 minutos) epistolar, pero sumamente emotivo y singular.
Llega una persona a un hermoso paisaje y se pone a leer una carta. Cuando acaba, nos informa que ese fue el último lugar en que estuvo vivo su familiar, tras haber escrito la carta que ha leído: tras una saca lo mataron por la zona que ahora, totalmente ajena a esos hechos, podemos contemplar.
Conviene oír las lecturas de esas cartas, la mayoría escritas siendo ellos plenamente conscientes de que podría ser la última que enviaran a los suyos.





 

jueves, 29 de enero de 2026

Los farsantes





No había visto nunca “Los farsantes” (Mario Camús, 1963) y me ha sorprendido bastante. No se podía esperar demasiado, en principio, de una producción de Iquino de la época, pero se ve como su joven equipo, con Camús a la cabeza, se esforzaba en batallar contra la falta de medios y consecuente acomodación en el lugar común.
Sólo una secuencia como la inicial, la cámara en continuo movimiento mostrándonos el estado lamentable de la troupe de cómicos que será la protagonista, esperando en el teatro poder escapar del pueblo pese a las deudas adquiridas, o una serie de planos exteriores por el paisaje de Castilla, y especialmente ese en que la cámara móvil sigue la carrera de un niño que va dar un recado en el cementerio valen estéticamente por toda la película.
Julieta Serrano explicaba el frío y la miseria que las compañías ambulantes pasaban en las giras teatrales de los años 50, pero Daniel Sueiro, coguionista de Mario Camús adaptando su relato “Fin de fiesta”, lo lleva todo al extremo más radical, sin salida.
La caótica gira de estos hambrientos cómicos, con presencias como las tan sólidas de José María Ovies y Margarita Lozano, acabará en semana santa -y ya se sabe que entonces los cómicos sólo podían esperar al domingo de resurrección- en la ciudad de Valladolid, què sirve de fondo para uno de los mejores planos finales que recuerdo de todo el cine español, todo él suntuoso panorama y sonido.
Únicamente lamento que el sonido directo no estuviera desarrollado en aquel entonces, lo que convierte a la banda sonora de la película con un monocorde diálogo de voces excesivamente perfectas, sin matices, hurtándonos de oír, en el plano que da paso al final que acabó de alabar, la voz original de Luis Ciges, que habría completado, de serlo, la impresión de papelón que deja.








 

miércoles, 28 de enero de 2026

Au travail avec Duras, Robbe-Grillet, Rivette et quelques autres


Compré en París este libro escrito por el cineasta Luc Béraud, y ya comenté que durante el viaje de regreso desde París tuve únicamente tiempo de leer su prólogo, en el que explica de forma muy divertida y acelerada toda su infancia y juventud abocada a un único objetivo: hacer cine.
Fundador de un cine-club en La Rochelle en el que proyectan -poca broma- “El gran desfile” (Vidor) o “Zéro de conduite” (Vidor)
Temprano becario en rodajes cinematográficos y realizador de films de 8mm, intento entrar en el Idhec, pero tras un curso el intento se saldó en un sonoro fracaso. No todo fue negativo, pues ahí se hizo amigo de Patrice Leconte o Bruno Nuytten, con los que asistía a clases de André Fieschi y Noël Burch y trabajaría después.
Fracasada la vía de la escuela oficial de cine, Luc Béraud emprendió para llegar a director la del meritoriaje. Empezó colaborando con Janine Bazin y André S. Labarthe en la ORTF
Labarthe será el primero de una lista de muy interesantes realizadores cinematográficos para los que ejercerá de ayudante de dirección, hasta sus 32 años, a los que emprende su carrera como director. Y de cada uno especifica con gran detalle como era su trabajo y qué opinaba tanto de la película que iban confeccionando como de la postura del realizador de turno. Sus retratos de todos ellos son, en este sentido, impagables. Siempre visto todo desde el punto de vista de un miembro de su equipo técnico…que había visto muy buen cine y que, con los ojos y oídos bien abiertos, él mismo acabaría haciendo un cine nada despreciable.
Jean-Louis Comolli, Marguerite Duras, Jean Eustache (sobre su trabajo con el cual escribió íntegramente otro libro, que me está esperando en la mesita de noche), Alain Robe-Grillet, Alain Cuny, Jean Rivette, Patrice Leconte, Joseph Losey, Roland Dubillard (de quien no conozco nada) y finalmente Claude Miller son los protagonistas, pues, de este jugoso libro.

 

lunes, 26 de enero de 2026

L'établi



Grabada en el canal TV5Monde de Movistar+ hace varios meses, he visto ahora “L’établi” (Mathias Gokalp, 2022), que ofrece un tema realmente poco recurrido en la ficción cinematográfica.
Un rótulo inicial explica a qué viene eso de l’établi que, al no ser del uso y lenguaje corriente por aquí, no creo que haya generado una palabra equivalente en español. Dicen en el rótulo que en 1968, pasado el mes de mayo, unos millares de militantes de grupos de extrema izquierda se enrolaron como obreros en la gran industria para incitar a sus compañeros a hacer estallar una revolución que veían factible e inmediata.
El protagonista de la película es un niño de buena familia, licenciado en Filosofía, que logra introducirse como obrero sin experiencia en la Citroën. Por razones -supongo- de producción, no figura ser en una de las grandes fábricas de la empresa, sino en una pequeña, donde efectúan el montaje del 2 CV. Ahí sufrirá todas las dificultades iniciales asociadas a un duro trabajo al que no está acostumbrado, pero sobre todo para hacer que alguien le haga caso y entre en el camino de las reivindicaciones.
Recordemos, por ejemplo, “A Fábrica de nada” (Pedro Pinho, 2027) y veremos que adentrarse por un tema de este cariz requiere hoy en día enfrentarse a él buscando caminos sorprendentes, pues dificilmente -te dices- alguien, con lo que ha llovido y se ha visto desde entonces, piensa que el relato de esa historia puede sostenerse con el lenguaje narrativo tradicional, a base de héroes con los que identificarse (el infiltrado y los multiculturales obreros, o incluso un extraño cura de la CGT encarnado por Olivier Gourmet) y los retorcidos capataces y jefe de personal de la factoría (Denis Podaylès).
Gokalp lo intenta, y te pasas buena parte de la película dirimiendo si ensalza los hechos o se burla inmisericordiosamente de ellos en su totalidad o en ciertos aspectos (como ese trabajo mesiánico del intelectual burgués buscando la solidaridad de la clase obrera.
Al final queda claro que sí, que la película viene a ser un reconocimiento de la gente que buscó una cierta dignidad en un trabajo que consideraba a sus obreros parte de una gran maquinaria. Pero también logra, me da la impresión, un cierto equilibrio de mirada distanciada.




 

domingo, 25 de enero de 2026

Comme le feu


Recomendaba Miguel Martin Maestro la película canadiense “Comme le feu” (Philippe Lesage, 2024; en Filmin), y realmente tiene muchos elementos para ser considerada bien singular.
La tensión continúa de todo su metraje (161 minutos) se da ya en la larga secuencia inicial, que sigue a un coche por solitarias carreteras y lo lleva hasta una casa en medio del bosque, junto a un lago. Los mínimos gestos que vemos hacen cada uno de ellos nos hacen ir pensando la relación que puede existir entre los cuatro viajeros.
Un elemento enturbia la aproximación a la película, pues pronto dudamos que el personaje exterior al grupo viajero, el que nos puede ir ayudando a desentrañar los secretos de todos los demás, sea una persona madura, equilibrada. Eso nos deja como espectadores sin posibilidad de identificación alguna, pues en otros momentos vamos notando otros comportamientos de los demás que llegan en alguna ocasión hasta lo grotesco. Todo hace que lo que en principio debería ser un reencuentro gozoso se convierta en un periodo de tensión continua.
Otro personaje, en principio ajeno a los dos grupos -el residente y el que llegó al lugar- aparece también por la mitad en la casa. Lo encarna Irène Jacob, que hace de una actriz francesa muy famosa en los 90…
Hay finalmente una escena que recuerda el “Delivrance”, y aprecias concomitancias de atmósfera entre ambas películas.
Cuando otras películas de tema similar tienen, en el mejor de los casos, un planteamiento interesante para luego tirar todo lo atesorado por la borda, esto no pasa en la de Lesage, que sabe mantener tono e interés de principio a fin.







 

sábado, 24 de enero de 2026

Reprise


No estoy muy fino, y me daba mucho palo bajar ayer hasta la Filmoteca para ver en la sesión de las 18 h una película de nada menos que 180 minutos, acompañada de un cortometraje de otros 10.
Pero me debía absolutamente a “Reprise” (Hervé Le Roux, 1996), muy difícil de ver, en la que reparé en el momento de su estreno en Francia cuando el Cahiers du Cinéma le hizo una cobertura importante. “Numax presenta”, la película de Joaquín Jordà, ya tenia entonces unos cuantos años sobre sus hombros.
Aunque me da la impresión que gran parte de los espectadores de “Numax presenta” la seguían viendo como el relato de la epopeya triunfante de unos obreros que habían ocupado y hecho funcionar una fábrica, Jordá ya no creía en ese momento en ese tipo de cuentos de hadas, y filmándola estaba interesado, sobre todo, en esa chica que al final del film, en la fiesta de despedida del encierro con baile incluido, decía convencida a la cámara que a ella no la volvían a atrapar, y que ya no intentaría de nuevo trabajar en nada parecido.
Algo similar debió sentir Hervé Le Roux al ver la imagen de esa chica del corto “La reprise du travail aux usines Wonder” (Jacques Willemont, 1968) que se resistía a cesar en la huelgo de ya trece días que habían emprendido durante el mayo francés, en contra de la opinión de los delegados de los sindicatos, pues había experimentado que ese trabajo era una tortura.
Le Roux decía haberse preguntado qué habría sido de esa chica (por su parte, Jordá, para responderse a esa misma pregunta hizo “Veinte años no es nada”) y la investigación de ese extremo conduce toda la película.
Pero pronto veremos que ese no es sino un subterfugio para, de una forma firme y constante, ir preguntando a los diferentes protagonistas del lugar y momento, obteniendo así como resultado un retrato impresionante de las condiciones de la clase obrera, la evolución de la misma y la casi absoluta desaparición si no del trabajo sí de la conciencia de clase. Pero no únicamente eso, sino también de las líneas enfrentadas de actuación de los diferentes activistas de la época (comunistas, maoístas). Es curioso ver que, salvo algún caso de obrera que aún conserva dentro todas las ideas que le inocularon de cría, muchos exhiben una mirada con enorme conciencia de los casi treinta años transcurridos, viendo con hasta tolerancia y buen humor las exageraciones de su postura de entonces.
El recorrido, pese a un frío pelón que se me fue metiendo en el cuerpo, intentando yo vencerlo poniéndome primero una bufanda, luego guantes y finalmente mi abrigo como manta de cobertura, se me desveló apasionante. Sobraba, en cualquier caso, haber pasado en la sesiòn los diez minutos previos de la grabación de Willemont, lo que al menos podía haber reducido la duración total en ese tiempo: Porque sus imágenes aparecen y se repiten en la película un montón de veces, pues Le Roux se las pasa a todos los entrevistados, esperando ver su reacción al, despues de tanto tiempo, verlas.
Al final de la sesión conté los supervivientes que habíamos llegado hasta los títulos de crédito finales: seis.







 

lunes, 19 de enero de 2026

Rat film

Desde antes de leer con fruición “Nuestras hermanas las ratas” (Michel Dansel, 1979) mantengo una cierta repulsión y a la vez admiración por ese animal, capaz, sólo o en sociedad, de los más increíbles logros.
“Rat film” (Theo Anthony, 2016; L’Alternativa en Filmin hasta el 1 de febrero) nos habla de las ratas de Baltimore: pululando por sucios callejones, protagonistas de ensayos científicos, animal de compañía de gente tirando a excéntrica… De eso y de los medios de exterminio abordados a través de la historia por la Administración…hasta las batidas de aficionados actuales, escopeta, caña de pescar o bate en ristre.
Pero, a poco de empezar, te empiezas a cuestionar si el verdadero objeto de análisis no serán esos mismos habitantes de la ciudad norteamericana. Esto es, nosotros mismos.


Este sabio desratizaros es mi héroe de la película.

Paciente caza b nocturna: caña de pescar y bate.



 

domingo, 18 de enero de 2026

Yrupē

Otra película disponible en Filmin/L’Alternativa (hasta el 1 de febrero) recomendada por Cristina Riera Jaume, y ésta además refrendada por Miguel Martín Maestro, es “Yrupē” (Candela Sotos, 2025).
No está ordenada por capítulos, y en ella el tiempo va pautado por las filmaciones que la directora va haciendo, en paralelo a su investigación, sobre la evolución de una planta tropical que, a semejanza de lo que hiciera su tío abuelo, ha plantado.
El tío abuelo era el científico y fotógrafo Guillermo F. Zúñiga, unas cajas con documentación del cual depositó recientemente su familia en la Filmoteca Española, con ciertas restricciones de acceso.
El material documental está mezclado y es entonces extraordinario ir viendo cómo afloran, entre trabajos fotográficos de ciencias naturales, imágenes enormemente interesantes primero de las Misiones Pedagógicas y más tarde de la guerra civil y los campos de concentración de Argelès.
La perla final que nos tiene reservada y nos brinda la película de Candela Sotos es ubicar las imágenes de esa bella danzarina evolucionando -las únicas fotografías sueltas que se conservaban del film, pero que ahora no hay forma que yo pueda encontrar por internet para colgarlas aquí- que habíamos vislumbrado inicialmente, en la película “La flor de Irupe” (Guillermo F. Zúñiga, 1962), acabada de restaurar.

El acuario donde colocan las semillas de la planta.


Una caja del archivo de la Filmoteca Española.






Foto de la guerra civil de Zúñiga, que he encontrado por la red.


Otro de los films científicos de Guillermo F. Zúñiga.