Recomendaba Miguel Martin Maestro la película canadiense “Comme le feu” (Philippe Lesage, 2024; en Filmin), y realmente tiene muchos elementos para ser considerada bien singular.
La tensión continúa de todo su metraje (161 minutos) se da ya en la larga secuencia inicial, que sigue a un coche por solitarias carreteras y lo lleva hasta una casa en medio del bosque, junto a un lago. Los mínimos gestos que vemos hacen cada uno de ellos nos hacen ir pensando la relación que puede existir entre los cuatro viajeros.
Un elemento enturbia la aproximación a la película, pues pronto dudamos que el personaje exterior al grupo viajero, el que nos puede ir ayudando a desentrañar los secretos de todos los demás, sea una persona madura, equilibrada. Eso nos deja como espectadores sin posibilidad de identificación alguna, pues en otros momentos vamos notando otros comportamientos de los demás que llegan en alguna ocasión hasta lo grotesco. Todo hace que lo que en principio debería ser un reencuentro gozoso se convierta en un periodo de tensión continua.
Otro personaje, en principio ajeno a los dos grupos -el residente y el que llegó al lugar- aparece también por la mitad en la casa. Lo encarna Irène Jacob, que hace de una actriz francesa muy famosa en los 90…
Hay finalmente una escena que recuerda el “Delivrance”, y aprecias concomitancias de atmósfera entre ambas películas.
Cuando otras películas de tema similar tienen, en el mejor de los casos, un planteamiento interesante para luego tirar todo lo atesorado por la borda, esto no pasa en la de Lesage, que sabe mantener tono e interés de principio a fin.







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