domingo, 18 de enero de 2026

Volver a casa tan tarde

Una de las reiteradas imágenes de “En el balcón vacío”


Cristina Riera Jaume ha ofrecido su recomendación especial de entre los films que Filmin, por un limitado periodo de tiempo, ofrece ahora de la pasada edición de L’Alternativa. El primero es “Volver a casa tan tarde (2025), de Celia Viada Caso, la cineasta que ya había hecho previamente el interesante documental “La casa del agua”.
En su subtítulo informa que se trata de “10 pequeñas historias sobre María Luisa Elio”, una escritora española que en 1936 -de niña- se exilió a México, se casó con el cineasta Jomí García Ascot y a la que Gabriel García Márquez le dedicó “Cien años de sociedad”.
Más que diez historias se trata de diez capítulos, en los que se explican episodios de la vida de la protagonista (en la mayoría) o del propio proceso de producción del mismo documental (los menos).
Porque la película entra a formar parte, es verdad, de ese grupo últimamente nutrido de documentales en los que una cineasta se sumerge en un proyecto de investigación sobre un personaje femenino y nos ofrece su resultado, pero en éste, contrariamente a otros muchos que siguen esta idea, ella no se hace omnipresente, pues la directora tiene y deja claro quién es el personaje que debe centrar el interés del espectador (que no es ella), y los capítulos centrados en el proceso sirven sólo para añadir información (presentada de una forma interesante, como es la de pantallas divididas, en mosaico, cada una de ellas presentando los diferentes archivos familiares consultados y los digitales públicos que también consulta, y culminado todo con las fotos, sin comentario alguno -muy bien- seleccionadas.
Otro elemento a señalar es el uso de la película “En el balcón vacío” (Jomí Garcia Ascot, 1961), imprescindible, en tanto y cuanto que escrito por María Luisa Elio y de base autobiográfica, que se extiende, tal cual o pasado y rebobinado rápido, con idas y vueltas al mismo, durante muchos capítulos.
Casi al final, suena la canción “Una furtiva lágrima” con la visión del diario -ilustrado con fotografías de diferente tipo- del viaje de regreso de Elio a Pamplona. Uno de los momentos emotivos de un documental que emociona, sobre todo, por sus tan bien seleccionadas y mostradas fotografías e imágenes, sin llegar nunca al abuso emocional culpable.

Etapa de teatro de vanguardia en México


Con García Ascot y Garcia Márquez





 

viernes, 16 de enero de 2026

José Luis Márquez


Estas dos imágenes las colgaba con cierta frecuencia en su muro José Luis Márquez. Éstas y otras que correspondían a películas mucho menos conocidas.
Las ponía para acompañar a enlaces gratuitos a películas que consideraba de sumo interés que seleccionaba, agrupaba, documentaba y ofrecía periódicamente a sus amigos de la red.
Esta semana he recibido un mensaje suyo en el que me comunicaba que le habían suspendido, de sopetón, su cuenta, poco después de haber subido una entrada de homenaje a Bela Tarr.
Todo apunta a que un buscador automático ha dado con la cuenta de José Luis y supuesto que se estaba haciendo de oro con ella, cancelándola.
Le dan 180 días para apelar, que es lo que está intentando hacer, diciéndoles que no es ninguna entidad comercial, que no gana un duro con ella, pero ya sabemos lo difícil que es poder debatir algo así con un sistema de sus características. Como me dice en su misiva, se ve arrollado por una maquinaria estilo ICE, y tiene miedo de que, una vez más, le hayan tirado todo por la borda.
José Luís fue uno de los primeros amigos que descubrí por la red, cuando buscaba gente que hablara de cine. Espero que pueda superar todos sus problemas y pueda volver a seguir con su presencia por aquí, que si no esto se pone un poco más triste.


 

Acció Portabella

Portabella en una de las imágenes del vídeo de Jordi Vidal.

Como no dispongo de la imagen de diciembre, cuelgo ésta, ya él mayor.

He estado haciendo fotos esta mañana en la sala de la Filmoteca durante el acto de presentación de Acció Portabella, una constelación de actividades que se planifican para el año (de febrero 2026 a febrero 2027) en que Pere Portabella cubrirá su centésimo año por estos lares. A distancia y sin zoom, a oscuras, con focos o la propia pantalla en contra, más que fotos obtaban todas ellas al premio de ser una auténtica porquería. Así las cosas, ahora, al llegar a casa, he visto que una serie de medios de (Ministerio de Comunicación, ABC, Ara) han publicado ya unas cuantas fotos y he decidido pedírselas prestadas, indicando lo leído en los pies de foto que he podido detectar: las de ABC las firma Quique Garcia, y las del Ara Pau de la Calle.
Al llegar he notado la presencia de gente de diferentes parcelas más o menos públicas, que me costaba enlazar. No había una presencia mayoritaria de la rama cinematográfica, ni mucho menos, estando sobre todo representada por personas pertenecientes ahora o antes a instituciones más o menos oficiales. Yo he estado con el staff de la Federació de Cineclubs y -pero eran excepción- unos realizadores independientes.
También se hacía ver la presencia de gestores de museos y de gente del mundo de la política. Por ahí fuera pululaba gente como Montilla -que se ha esfumado antes del piscolabis- o unos bastante despistados, no sabiendo dónde amarrarse, Jordi Borja y Diego López Garrido.
Hasta que Jordi Balló, que se ha definido como coordinador -para no ser considerado comisario- de esta Acció Portabella, no ha presentado la telaraña -quizás quede mejor llamarla, como antes, constelación- de lo que están organizando, no he llegado a asumir la heterogeneidad de los asistentes.
Como acto mediático gordo en el país, lo ha presentado el periodista de 3Cat Antoni Bassas, que ha intentado definir a Portabella mediante tres palabras: seducción, impugnación y vanguardia (la tercera, en realidad, me la he inventado yo, porque no he logrado retenerla) y, además de ir dando entrada a los diferentes ponentes, le ha dado tiempo de recordar su interrelación durante diez años en un programa de radio en el que se discurría sobre todo, que la gente acabó por conocer como “Els tres tenors”.
Un audiovisual muy bueno hecho por Jordi Vidal, de Films 59 (la productora de Portabella), ha recordado a todos las poderosas imágenes del propio Portabella y de sus películas (con ese inicial blanco y negro de negativo de sonido tan contrastado), acabando con la sorpresa de la aparición de él mismo, mayor, pero aparentemente en buen estado de forma, grabado en diciembre de 2025.
Este es un acto cubierto al alimón por la Conselleria y el Ministerio de Cultura, y ambos han hecho un parlamento para la ocasión. Más corto y quizás protocolario por parte de Sònia Hernández, también protocolario pero quizás más largo y cercano por parte de Urtasun, quien le ha hecho un pequeño añadido de recuerdo personal.
La obra de Portabella se cobija actualmente en la Filmoteca de Catalunya (todas sus películas y su archivo personal) y en la Filmoteca Española (sus tres fundamentales largometrajes producidos alrededor de 1960). Pablo LaParra ha hecho un buen discurso y Valeria Caporesi también ha soltado unas palabras, mucho más escuetas.
Jordi Balló es quien ha soltado algo de prenda de lo que se trama, que pasa por dar a conocer su obra, pero sobre todo intentar ver cómo resuena Portabella hoy en día en otros y en diferentes asuntos en cuanto a sus constantes preocupaciones: la centralidad cultural, el impulso democrático, etc.
Por parte de la familia ha dicho finalmente unas palabras su hija, Carol.
La parte musical -siempre Bach- ha corrido a cargo de una limpísima interpretación al piano de Daniel Tarrida y una final, de despedida, de una violoncelista. Aunque no dijeran el nombre de la violoncelista, rápidamente he descartado que la provocación, también destacada como característica de Portabella, se hiciera cargo de esta píldora final. Lógicamente estimaron recordar las Variaciones Goldbeg de aquella escena del metro nocturno de Barcelona, con la intimerata de jóvenes intérpretes ejecutando la pieza arrullados por el sinuoso vaivén de los vagones en su recorrido. Emular la pieza de “Pont de Varsovia” debió quedar descartado a la primera de cambio.

Esta foto, que publica el Ministerio de Cultura, tiene miga. Después de estar un tiempo pululando por ahí, alguien ha dicho de hacer una foto. En ella aparecen partícipes directos o indirectos en el proyecto presentado y algún otro que ha acudido por ahí. Yo estaba en ese momento en el interior del vestíbulo, y tras inicialmente avisar para colocarnos de espaldas y no salir accidentalmente, he visto la foto mentalmente y he corrido hacia la cristalera para hacerla. Completaría magníficamente ésta, pero desgraciadamente he llegado cuando ya estaba deshaciéndose la formación. 

Es curioso que la presencia de Urtasun (aquí hablando con Balló, con Montilla atrás solitario) es la que realmente a motivado a la alegre banda de la prensa. Se veía un revuelo de fotógrafos enorme (pongo al final una foto que he hecho en la sala, también todos ellos atentos). Esto de que haya un ministro sigue atrayendo. Debe ser por lo que tiene de “personaje famoso”. 




Cuando Balló lo ha explicado yo ya lo había detectado hace tiempo. El logo de Accio Portabella guarda una imagen oculta hasta para sus diseñadores. En negativo a las letras se ha colado el vampiro de Vampir Cuadecuc. Con pajarita.

La foto es mía. Quizás ampliándola pueda leerse alguno de los nudos y sus conexion

También foto mía, para evidenciar lo que decía de a qué están atentos los fotógrafos.
 

miércoles, 14 de enero de 2026

Fuck the polis

Rita Azevedo, rodeada de Paco Poch y los dos trabajadores de la distribuidora que han culminado preestreno y estreno en España, a los que hizo bajar junto a ella.

Siros


Ayer Paco Poch organizó en los Cinemes Girona el preestreno de la última película de Rita Azevedo Gomes, que distribuye y se estrenará (“en muy pocos pero buenos cines”) el viernes.
Su título -“Fuck the polis”-, del que sólo me había asaltado y se me quedó su inicial improperio, me hizo por un momento temer que la directora, que me había encandilado en todos sus anteriores largometrajes, se hubiese liado la manta a la cabeza y hubiera iniciado un desvío importante en su filmografía.
Que esto no es así se advierte en pocos minutos, no sin una cierta intriga inicial: un desangelado plano general de un espectáculo de danza y música registrado por la noche en película con poco foco te hace preguntarte si estás ante un deficiente film amateur turístico balcánico.
El mejor raccord de toda la película se da a continuación. Es en la banda sonora. Alguien (seguramente esa que dice no haber ido de vacaciones) tararea, de forma casi inaudible, la melodía del espectáculo nocturno anterior. Es alguien del pasaje de un ferry que está llegando a la hermosa ciudad de Ermópoli, en la isla de Siros, de la que contemplamos una panorámica espectacular, de nitidez en amplio contraste con lo anterior.
Luego, en diversas escenas, iremos viendo a varios personajes, incluida la propia Rita Azevedo, cruzándose, anotando, leyendo y leyéndose entre sí diferentes textos con Grecia siempre de fondo. Leen una narración y el registro de lo que la directora dijo se trataba de “varias voces europeas sobre Grecia”.
En el coloquio la directora ha aclarado mucho, hablando de la génesis de la película, su misma estructura y alcance:
En 2007, habiendo superado una enfermedad que creía iba a acabar con su vida, Rita Azevedo Gomes (lo dice también en off en el film) se dirigió a Grecia, un país aún impregnado del humo y el fuerte olor ocasionado por los incendios que se cebaron con él ese año. Quedó deslumbrada y a su regreso a Portugal no dejaba de hablar de su experiencia. Joao Miguel Fernandes escribió sobre ello y le entregó un cuento,”La Portuguesa”, que iba a ser el que condujera el film.
Ya tenemos, entonces, dos viajes a Grecia: el de 2007 y el de Irma, la protagonista del cuento “La portuguesa”, de la que vamos sabiendo todas sus reacciones. El tercero lo constituye el de la directora con su equipo para el rodaje del film, en el que va viendo que muchas de las cosas que le habían deslumbrado en 2007 han dramáticamente cambiado, de forma muy negativa. En el coloquio ha surgido el tema de la invasión turística y la gentrificación.
La idea que subyace de la visión de la película está clara y hasta se señala con todas las letras en textos que aparecen o se dicen por el film:
-Es indecente proclamar que somos los hijos de Grecia -se oye decir-. Somos sus hijos renegados.
O, en otro momento: “Hemos exiliado la belleza. Grecia tomó las armas por ella.”
En el film se entrecruzan esos tres viajes, varios formatos y texturas (rodajes con cámaras diferentes y hasta introducción de filmaciones previas, incluida una incursión de los “Lirios rotos” de Griffith) y variados idiomas (que recuerdan el “Una película hablada” de Manoel de Oliveira, en la que todos los pasajeros del crucero hablaban entre sí cada uno en su idioma y se entendían gracias a su mediterraneidad).
Da rabia ver que algo no funciona (del orden de lo que se proclama en la película) al pensar que ningún estamento cinematográfico oficial o privado de entidad de este continente corra a favorecer una producción como ésta de una de sus más destacadas figuras, y Rita Azevedo deba acabar haciendo y zurciendo su película con un cordel y una alpargata.
Sabe mal, ya digo, porque todos los elementos estaban ahí para alzar el conjunto muy para arriba. Aunque, en el fondo, lo recalca por el final en la misma película haciendo mención a su canción María Farantouiri, la cantante de la que Rita Azevedo quedó prendada en su viaje de 2007, diciendo y repitiendo algo así como que “al final quedamos aquí sólo nosotros, los poetas”.










 

Rue Champolion


La rue Champollion de París, con el Champo, el Reflet Medecis y la Filmotheque du Quartier Latín. Y, cuando se acaba el callejón, un poquillo más allá, el Cinéma du Pantheon.




 

lunes, 12 de enero de 2026

sábado, 10 de enero de 2026

My name is Orson Welles

Tuvimos que organizar un divorcio temporal con los amigos que hemos ido a París para no perderme la exposición sobre Orson Welles de la Cinemathèque que, por cierto, ha prorrogado un poco su periodo de exhibición.
Comisariada por el que fue mejor redactor de Les Irrockuptibles (a la que desapareció de ahí la revista ya no volvió a ser la misma) y actual director de la Cinemathèque, es un recorrido por la biografía, las películas y la impresionante personalidad -genialidad comprendida- del personaje, sin olvidar los grandes trazos de su lenguaje cinematográfico.
Hecha para el amplísimo público de una de las grandes exposiciones de la temporada parisina, quizás yo le habría pedido mostrar también detalles bastante escondidos para los visitantes franceses y no digamos norteamericanos, como toda su relación con España (¡ahí está enterrado!), que creía podía haber aportado uno de sus asesores, Esteve Riambau.
El catálogo, profusamente ilustrado y donde veo que Riambau ha escrito varios artículos, deberá esperar para otra ocasión: ¡pesa una barbaridad!


Caracterización a los 23 añitos.







Una de las salas que repasan secuencias sobre lenguaje.






Vendiéndose en anuncios.