Hay cineastas a los que, con el tiempo, se les aprecia un recorrido que los convierte en figuras extraordinarias, de las que deberían enorgullecer a su país.
Algo así conseguiría producir la exposición sobre Pere-Joan Ventura, el cineasta fallecido el año pasado, que cerrará esta semana en su ciudad natal, Castellar del Vallés, si, como debiera ser, las instituciones de este país se dedicaran a expandirla mínimamente.
Pere-Joan Ventura fue un hombre siempre ligado al cine en todas sus formas. En la exposición, que visité ayer in extremis guiado por su comisario Àlex Portalés, se podía obtener una muy completa separata del periódico local de Castellar, que espero me ayudará a no olvidarme de ninguna de sus principales facetas. Enumeremos:
-Aficionado toda la vida al cine.
-Cineclubista destacado. Creador de un cine-club de primera hora, al final del franquismo, en su pueblo, por el que pasó -legal y clandestinamente- toda la cinematografía comprometida -social y políticamente- del momento-. Por otra parte, estuvo en los últimos años de su vida fuertemente implicado con el Festival Bram! y con el Club Cinema Castellar del Vallés. Por ahí, además de muchas de sus películas, hizo pasar a mucha gente de cine, obsequiando a las más preminentes con un saquito de mongetes del ganxet. ¡Que aprendan los que ponen a Gaudí, Goya u Óscar como premio!
-Asistente a l’Escola Aixelà y al Institut del Teatre, centros de donde luego irradió el mejor cine independiente de los 70.
-Surgidos de lo anterior, sus films conceptuales de primera hora -en línea con el Grup de Treball-, sus trabajos propios clandestinos y los militantes con el Grup de Producció -notablemente con Manuel Esteban, bajo la tutela de Pere Portabella- y, claro está, su relación con Portabella, con el que colaboró toda su vida.
-Realizador de televisión, trabajo de entre el que habría que destacar sus obras de tono crítico y preocupación social.
-Ayudante de produción, que denotaba principalmente su complicidad con Joaquín Jordá y Vicente Aranda.
-Ya en el siglo XXI, realizador de grandes largometrajes documentales, con afán de intervención y movilización social y política, de gran repercusión: Notablemente “El efecto Iguazú”, “¡Hay motivo!”, “Plou i fa sol”, “No estem sols” I “Un vas d’aigua per a l’Elio”.
La exposición, además de incidir, como es natural, en su relación con la ciudad del Vallés que le vio nacer, lo hace también en todo lo relacionado con sus numerosos contactos y su carácter y costumbres: ahí están exhibidos sus sombreros y calcetines de vivos colores, como los que exhibe en el muy bien diseñado cartel, él sentado en una butaca de cine, pero manteniendo su rostro en off, como ya seguirá, vigilante, a partir de ahora.
Infancia y juventud.
Toda una proclama…
Programas del Cine Club Castellar
Colaboraciones con Pere Portabella.
Cuadernos de notas personales sobre sus trabajos.
Trabajos en TV.
Relaciones en el mundo del cine. Vicente Aranda, Teresa Font,…
Estrenos de documentales propios.
Detalle de un panel.
El Bram!
Miscelánea personal.
Sus sombreros, calcetines de colores vivos,…
Con Isaki Lacuesta.
Entregando las mongetes del ganxet a Ken Loach.
Club Cinéma Castellar. ¿O era del Bram! ? Bueno, es igual. Primos hermanos. El primero dio vida al segundo, en un proceso en orden inverso al general.
En un rodaje en Italia, con Anastasi Rinos.
Con Santos, Portabella, Esteban.
Con Portabella.
Durante el rodaje de Dragón Rapide, una fotografía llamativa.
Àlex Portolés, comisario de la exposición.
































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