lunes, 16 de marzo de 2026

Portobello

“Portobello” (Marco Bellocchio, 2026) entra en su tercer episodio en un mundo cercano a la fantasía. En un penal ve cómo un preso está imbuido en su práctica zen. Asiste a la marciana fiesta que los presos han organizado para celebrar el cumpleaños del director. Por un enorme y lujoso salón de la procuraduría vemos cruzar una enorme rata. Junto a la prisión acuden unos personajes circenses con la música que Nino Rota compuso para el final de “Fellini 8 1/2”, con el que acaba el episodio.
En el cuarto, por su parte, asistimos al regreso a su cálido domicilio de Milán. Alguno de sus pensamientos -viendo alguna fotografía antigua que cobra vida, por ejemplo- o ese suplicio que le supone la gente que está atenta a su furgón para hacerle preguntas o fotografías, puede llevarnos a pensar si no será que empieza a cuestionarse de su pasado lleno de banalidad en la televisión. Esa TV que, en el caso de un festival de la canción ganado por Romina Power y Al Bano, hermana a presos y guardianes…y hasta a toda la sociedad, porque igual pasa en la casa del antiguo y popular presentador.
El camino hacia el macrojuicio se va recorriendo a pasos agigantados.
(Entre paréntesis diré que no ha habido forma de que pudiera poner en el 4º episodio de HBO lcon subtítulos correctos en español -aparecían los de otro episodio- y al final éste lo he visto en versión original italiana subtitulada en italiano).

El salón que recorre el juez de instrucción Fontana, superado por las tristes circunstancias en las que ha de ejercer su trabajo, lo hemos visto antes atravesado velozmente por una enorme rata.



 

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