Festival D’A - 1
Recuerdo unas declaraciones de Werner Herzog diciendo sentirse ya muy mayor para soportar él solo el peso de una película y señalando esa como la razón de firmarlas a partir de entonces conjuntamente con otra persona, que cargaba con el grueso de los problemas del rodaje.
Ahora en su “Ghost Elephants” (2025), aparece él solo como director, si bien no sale nunca en pantalla y por ejemplo esa entrevista que figura hacerle en el Kalahari al eterno buscador de los elefantes fantasmas resulta bastante impostada. La cosa es bastante grave, porque no es que no te creas que él esté ahí haciendo la entrevista (que seguro es el caso), sino que la incredulidad se extiende y llega en mi caso hasta el punto que vea toda la actuación del científico como una ficción, como haciendo de actor efectuando una interpretación excesivamente forzada.
Pero, en cualquier caso, en “Ghost elephants” se nota en concepto y hechura la mano de Herzog, y nada más oír en off sus razonamientos presentando el asunto, entras en un terreno confortable, en el que te sientes dispuesto a que te acune y maraville.
La búsqueda de unos inaccesibles elefantes gigantes de las elevadas y húmedas tierras altas angoleñas centra la trama de la película, que, como suele ser habitual en Herzog (a cargo de la narración en off de todo el film), contiene divulgación científica (en este caso muy ligada a las cadenas de ADN), información histórica, muestra de formas de vida de pueblos alejados (aquí los bosquimanos, viviendo en el punto origen conocido de toda la humanidad), cierto manierismo (el elefante evolucionando bajo el agua a cámara lenta) y denuncia de masacres perpetradas por la humanidad (la caza de los animales salvajes por el mero placer de matarlos).
En el fondo, es hasta enternecedor su empeño en hacernos creer que aún hay tierras incógnitas en nuestro planeta y que aún podemos pasar a descubrirlos gracias a sus documentales.












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