domingo, 19 de enero de 2025

Deux trois fois Branco





La lista que recita Nicot al principio es larga e impresiona: Manuel de Oliveira, Raúl Ruiz, Wim Wenders, Marguerite Durás, Joao César Monteiro, Werner Schröter, Joao Botelho, Pedro Costa, Chantal Akerman, Alain Tanner, Robert Kramer, Philippe Garrel, Jacques Rozier. Pero aún impresionaría mucho más si fuera completa: IMDB le referencia 296 películas como productor, desde mitad de los 70.
“Deux, trois fois Branco” (Boris Nicot, 2018; en Caixaforum+) relata la busca del que señala -y vaya si lo es- como productor legendario, Paulo Branco, para efectuar una entrevista que no sabemos -todo el film puede verse en realidad como una película de aventuras en pos de esa entrevista- si se llegará a realizar o no.
El camino está trufado de imágenes muy sugerentes, que corresponden tanto a películas producidas por Branco como a lugares actuales de donde en su día se rodaron.
A mí, personalmente, su visión me ha emocionado. Con fracasos sonoros y aciertos gloriosos, son todas sus producciones películas efectuadas sin red, en la cuerda floja de las diferentes empresas que creó: Les films du passage, Hors Champ, V.O. films, Leopardo Filmes,…
Se cita en el documental el caso de la película de Oliveira en la que tuvieron que reunir en una noche 200 caballos, recogidos por todo Portugal, para rodar una batalla que los portugueses fueron derrotados por los españoles. O esa otra película -“El rey de las rosas”- hecha por necesidad, cuando Werner Schroeter le explicó a Paolo Branco que era imperioso hacerlo porque su actriz, Magdalena Montezuma, se moría, como efectivamente pasó dos semanas después de su rodaje.
Nicot plantea a Branco los finales de productores de su estilo. Mía Hansen Love hizo una película, “Le pere de mes enfants”, sobre uno de ellos, Humbert Balsan. Una vida de locura, venciendo riesgos brutales de forma continua. Esa ha sido -esta siendo aún- la de Paolo Branco.
Este magnífico documental, que parece contagiarse de sus películas, aclara ciertas cosas sobre él y fomenta aún más su leyenda. Además de que surca, con acierto, misteriosas y atractivas zonas del siempre atractivo Portugal.


 

viernes, 17 de enero de 2025

El presidente



A Gaddafi lo descubrieron acurrucado, escondido en un canalón de alcantarilla. Otros, como Ál Asad, parece tuvieron mejor suerte y su dinero les permitió huir a vivir a otro país.
Moshen Makhmalbaf rodó en 2014, pocos años después de las primaveras árabes, una fábula, un cuento, en el que narra una revuelta de ese tipo y la huida del derrocado presidente para salvar la vida: "El presidente" (en Filmin).
No es la suya una mirada condescendiente ni con el presidente ni con sus antiguos partidarios ni con los que lo han derrocado ni con las masas vengativas, que hacen, sí cabe, más barbaridades que las que ocasionó el dictador.
Toda su primera parte muestra la revuelta e intentos de escapatoria del presidente de una manera absorbente, muy dinámica. Luego ya la cosa se retuerce un poco, progresa, pero más bien en círculo, hasta llegar a un final que te hace ver cuánto se basó en sus modelos y deja oír su voz de disconformidad, que no parece haber llegado a ningún lado.



 

jueves, 16 de enero de 2025

Puerperio


Ahora que nos hemos enterado de que Filmin está a la venta, y puede entrar a formar parte de uno de esos enormes conglomerados que te endosan cualquier producto audiovisual con la peregrina idea de que tienen “series que pensamos te gustarán”, “dramas médicos y judiciales” o hasta “cosas “para ti”, nos podemos preguntar qué otra plataforma podría estrenar “Puerperio” (2022), los 45 minutos (encima eso) en los que Pili Álvarez se pone a grabar lo que ve y oye en sus periplos por el parque al que va a pasear a su criatura recién nacida. Si es que ésta le deja, claro.



 

martes, 14 de enero de 2025

Os papéis do inglés


Los amantes de la lengua y el cine portugués, y más particularmente los interesados en esa relación Portugal/África que tanto marcó al país vecino, tienen una sorpresa muy agradable en Arte.
Ahí puede verse “Os papéis do inglés” (Sérgio Graciano, 2024), una película partida en tres episodios, basado en un libro del nacido en Portugal, pero criado en Angola, Ruy Duarte de Calvalho.
Puede verse como historia de aventuras (el antropólogo que va en busca de los papeles de su padre que le pueden llevar a un tesoro), como ficción a lo Raúl Ruiz de relato dentro de otro relato ad infinitum o bien como peculiar expresión de sus sentimientos sobre la época colonial portuguesa de Angola y su final de un escritor que se siente profundamente angoleño.
En cualquier caso, lo que maravilla es que a una película así, que en circunstancias normales nos sería de visión casi imposible, pueda accederse cómodamente desde el sofá de casa.





 

lunes, 13 de enero de 2025

Más que un museo

El Munch, en un muelle de la nueva ciudad.

Filmin ha colgado “Más que un museo” (2024), otra pieza más que va colocando Morrosko Vila-San-Juan en el puzzle que lleva un tiempo montando sobre la arquitectura más actual.
En este caso parece dedicada al nuevo Museo Munch de Oslo, esa estructura vertical cargada de hombros, aparentemente gris opaca pero que, si se contempla de noche, se descubre totalmente transparente.
En realidad, como su mismo título sugiere, la película dedica tanta atención al edificio de Herreros como a todo el proceso de cambio de un barrio de la ciudad en la que su construcción se inscribe.
Oslo era un pueblo grande y muy recientemente ha aparecido en todo su frente marítimo un nuevo denso y deslumbrante conjunto de edificios modernos, que han transformado radicalmente su esencia.
Concretamente, en el Sureste, en la antigua zona portuaria y de comunicaciones situada entre las vías y estación de tren y la bahía, se erigió, además de una línea de viviendas, ese edificio de la Ópera que, como característica más popular, permite mediante una amplia rampa pasear subiendo hasta su terrado.
Ahora, conectado mediante una pasarela con la Ópera, el nuevo Museo Munch.

La Ópera vist desde el Munch. A la derecha, Juan Herreros.
 

A māe e o mar


Ahora sí: ya depejado he podido degustar como se merece “A māe e o mar” (Gonçalo Tocha, 2013; visible gratuitamente en Caixaforum+), digna sucesora de los documentales que sobre un mundo que iba a desaparecer casi de inmediato hizo sobre el sur de Italia en su día Vittorio de Seta.
El objeto de la película de Tocha -a quien siempre recordaré por su exploración sobre la Isla de Corvo- es en este caso el arte de la pesca en Vila Chā, una aldea del área de Porto, y más concretamente las mujeres que se dedicaron y se dedican aún en ella al trabajo del mar.
Viene a ser un completo inventario por capítulos -por recuerdo o presencia de una mujer pescadora, o por tipo de trabajo -ya sea la pesca del pulpo, cangrejos, lubina, o recogida de sargazos- el que establece Tocha, haciendo intervenir como actores y ayudantes de dirección a los mismos pescadores y pescadoras, que a ratos establecen una conversación algo forzada sobre el tema propuesto.
Como dije, sin ocultar su presencia y la de su cámara, que a veces aparecen, de la misma forma que los auténticos protagonistas se dirigen a un Gonzalo que es sin duda el mismo creador de la película, siguiendo más o menos sus indicaciones, haciendo de claqueta o proponiéndole cosas. Al margen de las indicaciones -casi anotaciones de trabajo de campo- que oímos en voz del propio Tocha en off.
Veo que, después de un largo lapso de tiempo sin hacer película alguna, Gonçalo Tocha ha hecho este año que se acaba de ir un par de cosas, posiblemente para televisión. A ver si hay forma de verlas, que seguro serán de interés.
Mientras, todos los interesados por el cine y la etnología tienen ahora acceso a esta especial “A māe e o mar”.







 

 

domingo, 12 de enero de 2025

Un Tocha en duermevela



Por suerte ya no me debo a trabajo alguno, con lo que es más fácil de hacer, pero cuando trabajaba también intentaba programar un último día en el que, de regreso del viaje efectuado, poder descansar en casa: ordenar, escoger y guardar las cosas traídas del viaje, planificar un poco cosas a efectuar a corto y medio plazo y, sobre todo, descansar.
Llegamos ayer de París pasada medianoche y hoy domingo era un día ideal para hacer todo ese proceso de aclimatación.
Uno de los mensajes recibidos estos días pendientes de análisis era de Caixaforum+, la App que no podía ver por incompatibilidad con mi televisor. El servicio de atención al cliente de la plataforma acabó contestándome que la única solución que tenía era comprarme otro televisor idéntico, pero posterior a 2021. Dejé a un lado Caixaforum+, por muy buenas cosas que anunciaban, pues, hasta ahora, en que me decían que habían actualizado la App, y si la desinstalaba e instalaba de nuevo, ya podría ver normalmente el contenido de sus propuestas. Así he procedido y, tras comer, he ido a ver su catálogo actual.
La sorpresa ha saltado a las primeras de cambio. Gonçalo Tocha, el autor de uno de los documentales que más me han llegado, “É na Terra, nāo é na Lua” (2011), sobre la isla de Corvo, tiene en la plataforma otra película, “A māe e o mar” (2013), que me he puesto a ver, emocionado.
Empieza de una forma parecida y con la misma intensidad que la película suya que ya conozco. Explica su planteamiento y proceso a realizar para llegar a la película que quiere hacer. En la primera, desde una barquita señalaba la isla de Corvo y decía que para mostrarla tal como es, en su documental iba a recorrer cada uno de sus metros cuadrados. Aquí se pone ante archivos a buscar las escasas referencias sobre unas mujeres de un pueblo portugués que, caso único en el mundo, eran patronas de las embarcaciones de pesca, que capitaneaban.
Una vez ya ante la playa en cuestión, la presencia de la cámara se hace evidente. Tocha muestra ahí también toda su carpintería, rodando planos del paisaje en el que se ve su cámara plantada ante el plano en un trípode.
Tiene, desde luego, un gran sentido del encuadre: abre un capítulo diciendo en off “Plano de Gloria, la última pescadora” y Gloria, con un sombrero de paja y amplias ropas, abre desde dentro el portalón de la barraca de pesca, dejando que se vea la playa donde reposa una barca , las rocas y un agitado mar, poniéndose en un margen para que la veamos de perfil, enmarcando el paisaje.
Hasta aquí perfecto. Luego… ¿quien iba a pensar que resistiría al cansancio acumulado a esas horas, en esa circunstancia? Me ha vencido el sueño, solo despertando ligeramente dos o tres veces. La última, cuando ya llegaba su fin, me ha parecido que me había espabilado suficientemente, y he pensado en rebobinar y verla, ya sereno. No lo he hecho. Lo cierto es que momentos captados al azar no me han dado la buena impresión del inicio: con su mirada poética al mar -en comentarios de gente popular del mar-, su valoración de un insospechado y olvidado trabajo femenino y alguna apreciación ecologista, me he dicho que a ver si había sucumbido a los temas que consiguen hoy en día subvencionar una película. Pero he visto que no es película reciente, y que en cualquier caso no le sirvió: no hay trazas de nada más suyo hasta ahora mismo.
He seguido mirando piezas ofrecidas en el catálogo, he dado con un par en las que aparece Álvaro Siza comentando, con la riqueza expresiva que lo caracterizan, ciertas cosas sobre arquitectura, fotografía y el trabajo del tiempo. Hay campo…


 

 

Botín cinematográfico parisino


Ya de regreso, mi pequeño botín parisino. Para que no resultara todo demasiado en la línea Positif, me compré un Cahiers du Cinema. El de diciembre, que parecía más atractivo que el de enero.
 

sábado, 11 de enero de 2025

Fundación Seydoux-Pathé



Estrella Millán, que lo ha descubierto no hace mucho pero ya se está convirtiendo, a base de atracones pantagruélicos, en gran entendida del cine mudo está tardando en acudir a la cita que tiene pendiente con el templo de este tipo de cine, base de toda su estructura y lenguaje.
Por mi mala cabeza me salté la sesión de cine, siempre acompañada al piano en directo, que más me atraía, de la Fundación Seydoux-Pathé. Sólo, tiempo después, para dar un vistazo al entorno, fuimos. Había una pequeña expo sobre Cine y Antigüedad.
También volveré con alguna foto más, esperando también el regreso, para cuando hagan un ciclo a no perderse.




 

lunes, 6 de enero de 2025

Crónica de los pobres amantes






Arte ha colgado “Crónica de los pobres amantes” (1954), la versión que hizo Carlo Lizzani de la novela de Vasco Patrolini.
La Vía del Corno, un callejón de Florencia, cercano a la Piazza della Signoria, es el microcosmos que podría extenderse a toda la Italia de los años 20, donde se desarrollan todas las historias entrecruzadas posibles, con incidencia en las de unos pocos antifascistas y las amenazas y bravuconerías de los camisas negras, expandiendo sus acciones, durante sus días de gloria.









 

domingo, 5 de enero de 2025

Primeros Korda


Nada más empezar la filmografía de Alexander Korda me doy cuenta de las dificultades que entorpecerán mi proyecto.
Aún en Hungría, en 1914, a los 21 años, con el nombre de Korda Sandor, dirigió sus tres primeras películas, pero todas ellas se ve que se dan por desaparecidas.
Eso no me ha producido desaliento alguno, pero sí que de la que su sobrino Vincent califica como una de sus primeras películas importantes, “A tiszti kardbojt” (2016) no haya descubierto por las redes no ya la más mínima secuencia de la misma: ni referencia de donde pueda encontrarse, y sólo su tema y, como ilustración, su bonito cartel. Tocaría analizar los fondos de la Cinemateca húngara, y por ahí me pierdo.
Lo que sí he dado es con una serie de datos sobre estudios de cine primerizos que serían bien interesantes si quisiera seguir por ahí, cosa que no haré. De uno de ellos, el primero que compró Alexander Korda con capital de un florista, Corvin Film, fue ya socio y gestor principal, como no dejaría de ser toda su vida… Poca broma: uno de los diseñadores que colaboraron en la construcción del renovado estudio Corvin Film fue Lazló Moholy-Nagy.
Y, para acabar por ahora: previamente el libro de Vincent aporta informaciones muy interesantes y claras sobre la Hungría de principios del s.XX, remontándose por su historia. Con datos como que quién dio por primera vez apellidos a los judíos centroeuropeos fue Napoleón, tras conquistar los territorios en los que vivían. Previamente eran conocidos únicamente por sus nombres propios.


Moholy-Nagy

 

Una vida de ensueño


Conviene poner un poco de orden a tu vida, sobre todo cuando vas viendo que esto se acaba. La lectura de las -muy extensas e intensas- memorias de Michael Powell debiera haberla hecho siguiendo esta pauta que ahora se me ha ocurrido respecto a la biografía de Alexander Korda (“Una vida de ensueño”, Michael Korda, T&B/Festival Internacional de Las Apalmas, 2003).
Veremos si me podré acercar mínimamente a lo que se me ha pasado por la cabeza, porque soy un desastre en eso de dar con copias caseras de las películas que me interesan. La intención es ir viendo las películas a medida que se van citando en el libro, compaginando unas con el otro.
El libro lo escribió el sobrino de Alexander, hijo del mago de los decorados Vincent. Por ahora sólo me he leído parte de su introducción, pero promete. Estas miradas cercanas a un personaje de este tipo, sí son sazonadas con la ironía que he visto en esa introducción, no pueden estar nunca mal. En la contraportada han destacado esto:
“Un Rolls Royce Silver Cloud le llevaba a los aeropuertos, la industria cinematográfica británica se rendía ante su poder, los grandes estudios de Hollywood se ponían a sus pies. Alexander Korda, uno de los más deslumbrantes magnates del mundo, surgió de la oscuridad de la Hungría rural para convertirse en un cineasta legendario. Con él estaban sus hermanos Zoltan y Vincent, y todos vivían vidas encantadas en círculos en los que se encontraban personas como H.G. Wells, Laurence Olivier, Marlene Dietrich, Vivien Leigh y Merle Oberon, que llegó a ser esposa de Àlex. Pero junto a los grandes éxitos de Àlex había un fuerte impulso de autodestrucción.”
Pinta muy bien el proyecto. Y si en vez de enorme autopista sólo surge un pequeño sendero, también servirá. Tengo, pues, un objetivo para la vida restante.