Me he divertido mucho con la espléndida comedia de Ernst Lubitsch, llena de coreografías, “La princesa de las ostras” (1919; con una copia muy buena en YouTube).
Las risas llegan sobre todo por unos muy jocosos diálogos:
-(El encargado de la agencia matrimonial responde a una clienta que se queja): “Por este precio, todos tienen un pequeño defecto”.
-(La hija casadera del magnate del comercio de las ostras, mostrando su impaciencia): “Ha transcurrido una hora y yo sigo sin marido”.
-(El que acaba de dar buena cuenta de todos los manjares de su banquete de bodas): “Podría asistir todos los días a una boda de estas”.
-(El recién casado responde a lo que le ha comentado su suegro al oído, con toda seguridad para que perpetúe la especie): “Se hará lo que se pueda”.
Pero también por la reiteración, como esa frase que repite el rico comerciante, él que ya lo ha visto todo en su vida, ante cada hecho extraordinario que presencia: “No me impresiona nada”.
Tras una presentación de los actores como debería ser obligado siempre, asombra la cantidad de escenas corales, muy vistosas y bien resueltas que contiene. Unos cuantos ejemplos:
-El riquísimo industrial que domina el comercio de las ostras se deja lavar y vestir por su inacabable equipo de sirvientes, mientras sus empleadas teclean máquinas de escribir a sus pies.
-Como dice un ocurrente -siempre con las frases adecuadas- intertítulo, “durante la celebración de la boda se declara una epidemia de fox-trot”, que alcanza a invitados, mayordomos y cocineros.
-La pandilla de juerguistas, todos de familia noble, pero en la ruina, regresan por un parque haciendo eses de su salida. En cada curva van dejando uno atrás, agotado, sentado en un banco.
Ni qué decir tiene que es, también visualmente, un Lubitsch completo, con pantallas partidas para recalcar los pies de diferentes bailarines, espaciosas cámaras que dejan pasar a otras aún más espectaculares y un ojo de cerradura que permite avizorar lo que ocurre al otro lado.
Una gozada.









No hay comentarios:
Publicar un comentario