sábado, 22 de agosto de 2026

Scherezade (Pierre Gaspard-Huit)


“Scherezade” (Pierre Gaspard-Huit, 1963) seguro que habrá entrado, con todos los honores, como segunda película (la buena) de sesiones dobles de muchos cines veraniegos allá por los años 60.
No es para menos: da con su Cinemascope y Technicolor para un par de cargas de lanceros de los caballeros cruzados, primero contra los beduinos y luego contra unos moros uniformados mandados por un traidor, así como para varios pases de la silueta de los cruzados, a caballo y enarbolando sus lanzas, por la cima de unos montes, con el efecto visual consiguiente.
¿Más madera? Ruinas románticas, interiores orientales muy lujosos, trovadores y saltimbanquis (ver la nota final), todas las típicas escenas de desierto que puedan pensarse. Todo ello servido por diálogos y gestos altisonantes y ritmado por una música de gran producción.
Si está ahora en poder de Cerezo (la he visto grabada en el Canal Flix Olé) es porque se trató de una coproducción franco-italo-española con todas las cualidades citadas.
Su punto principal que hace aguas es el ‘casting’, si dejamos de lado a un impecable Fernando Rey haciendo de asesor sabio del Califa. El galán (Gerard Barray) resulta de un pánfilo subido.
Scherezade es Anna Karina, a la que, de buenas a primeras, han privado de su voz (Cerezo sólo sirve la versión española con doblaje por parte de típica locutora del oficio) y de todo su atractivo look sesentero, que no vuelve hasta, parcialmente, por el final. A falta de su flequillo, parecen haber centrado la atención en su más bien blancuchi si no velado cuerpo, servido a base de una serie de especie de bikini con túnica. Luego, cuando hay un tipo de concurso / desfile de misses, le adjudican un flequillo raro, raro, raro. También le hacen danzar ante el califa, pero se trata de una danza más bien etérea, no habiendo participado ella en danzas del vientre previas, a las que se da el harén, que también se baña un poco.
Nota/ Me ha parecido reconocer algún escenario y he buscado donde fue rodada. Y entonces me he enterado que durante su estancia en Marruecos, Jean-Luc Godard acudió a ver a Anna Karina e hizo un pequeño papel de saltimbanqui, en el que hace una vertical y luego camina con las manos. Recordando la escena, he ido a hacerle una foto al televisión, y la incluyo aquí.




De esta guisa aparece.

Aquí un buen plano de la cara de panfilo de él.

Y aquí ella, muy blancuchi, con esa bragota. No es que resulte muy favorecida.

Captura que he hecho del concurso entre las tres princesas.

Fernando Rey.

El de rojo, según he leído, debería tratarse de Godard, que había ido a ver a Karina durándote su estancia en Marruecos para el rodaje, y alza las manos para bajarlas rápidamente y hacer una vertical. Luego ya sólo se le ven las piernas mientras avanza caminando con las manos.

 

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