sábado, 31 de octubre de 2026

El cochecito



Como tendré que llevar una sesión sobre “El cochecito” (Marco Ferreri, 1960), he vuelto a ver la película. Sus primeras imágenes ya dicen mucho:
Un anciano (Pepe Isbert), llevando un ramo de flores, pasa por entre unas obras que ocupan bordillos de las aceras y la calle, con lo que en realidad afectan tanto a peatones como a coches de una zona céntrica de Madrid.
Cuando parece estar llegando a su destino, detiene un poco su paso, para contemplar una curiosa comitiva: en fila India, unos ocho currantes desfilan transportando en sus cabezas, como si fueran cascos, sendos inodoros que, lo más seguro, deberán instalar en un edificio en construcción. Aunque finalmente no se oye, parece que la intención inicial de Azcona y Ferreri era que fueran silbando la marcha de “El puente sobre el rio Kwai”.
En un momento, tan solo como soporte de los títulos de crédito, nos han estado demostrando una forma de vivir y de ser de la gente en Madrid de 1960, al tiempo que nos han incitado a estar bien atentos y a mirar bien, no contentándonos con centrarnos en su motivo principal, sino observando todos los detalles, en sus diferentes profundidades de plano, de la película, con la seguridad que despertarán nuestra curiosidad.
Para ratificarlo, inmediatamente después, Pepe Isbert se detiene cuando intenta bajar de una acera obstruida, porque por la calzada pasa un triciclo que transporta en su remolque un sillón orejera…en el que un señor va leyendo tranquilamente el periódico. Toda una proclama que remite a La Codorniz o (quizás mejor en este caso) alguna atiborrada viñeta de tebeo.




Me ha costado mucho efectuar esta captura de pantalla. Al final he optado por esta toma, aunwue Pepe Isbert no aparezca, pues el propio triciclo con el seçor leyendo el periòdico en su sillòn nos lo pculta.

 

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