domingo, 11 de octubre de 2026

Jakten

Mireia Fernández, secretaria de la FCC, presentando la sesión.

Una más que agradable sorpresa resultó la muy interesante película que cerró ayer la “Setmana del Cineclubisme” de la Filmoteca. Era la sesión que programa una federación de cineclubs de otro país. Este año fue la Federación de Noruega la que sugirió pasar “Jakten” (“La cacería”, Erik Lochen -el abuelo de Joachim Trier-, 1959). En un vídeo introductorio proyectado, un representante noruego señaló que la película, que se llegó a pasar en Cannes, fue considerada la mejor noruega de los primeros cien años de cine, pero a la vez obtuvo un fracaso comercial absoluto.
Pasan los títulos de crédito sobre lo grabado por una cámara que sigue por una sinuosa carretera junto a un lago a un coche, mientras suena una dinámica música de un conjunto de jazz estilo Modern Jazz Quartet. Pronto, bajo la batura de un narrador que nos informa que sonó un disparo y nos interroga, aparecen por un páramo un par de policías que se llevan, custodiada, una caja de muerto. Toda la película restante como espectadores nos iremos cuestionando quién será el muerto...
Suspense, pues, con mucha tensión en bastantes momentos, pero también mucha modernidad en la factura de la película:
-Los tres protagonistas (dos amigos y la mujer de uno de ellos, que van juntos de cacería a la desierta montaña) hacen las veces de narradores, exteriorizando sus pensamientos, dialogando en off entre sí y con el mismo espectador.
-Raccords audaces, muy rompedores, dan un enorme ritmo a la función.
-Elementos de puesta en escena muy bien puestos, que explican perfectamente lo que se juega entre los componentes del trío: en una secuencia, ella, viendo que la fotografía de los dos amigos excede del marco disponible, tras dudarlo un buen rato, recorta y tira … la imagen de su marido. En otra, el también enamorado amigo es relegado por el otro del match de tenis que disputaba con la chica y pasa a contemplarla entonces a ella tras el enrejado de aluminio que circunda la pista, un poco a la manera en que “Les mistons” del cortometraje de Truffaut observan a otra adorada tenista como era la encarnada por Bernardette Lafont…
-Hay hasta un sorprendente giro por el cual unos figurantes se arrogan sus derechos como publico del film y exigen saciar su chismosa curiosidad…
Durante un extenso primer tiempo de la película seguimos por el páramo al trío, que han acudido a cazar, les observamos -ahí y en otros momentos- con muchos contrapicados, les vemos recorrer los extensos y abiertos paisajes, cómo pisan zonas de vegetación medio inundadas, cómo corren a lo lejos su pareja de perros, cómo éstos olfatean una pista por unos matorrales, espantan a unas aves que emprenden el vuelo y los tres cazadores les disparan.
Cuando tanta escena de paseos y actividad por las montañas, estéticamente impresionantes, podrían llegar a suponer un cierto estancamiento en la película, se produce una brusca rotura en forma de flashback irrumpiendo con la dinámica musica de jazz. Es un largo flasback que nos informa del recorrido previo y pensamientos de los tres personajes, los dos que acaban casándose y el tercero, que siente una atracción brutal por la mujer y del que la película remarca su deseo en unos planos muy sensuales.
Mira por dònde, el de ayer se trató de un programa que demuestra lo que siempre sostengo: debemos desconocer cantidad de películas muy buenas de cinematografías que no han dominado nunca el mercado cinematográfico. Ya me froto las manos pensando a qué otra federación de cineclubs le pedirá la Federació Catalana el año que viene que nos rescate otra joya desconocida.











 

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