miércoles, 22 de julio de 2026

Rosita la cantante callejera


Cuando vemos el principio de “Rosita, la cantante callejera” (Ernst Lubitsch,1923), ya creemos estar ante un Lubitsch de toda la vida: el rey está en una sala palaciega con sus manos en la mesa. De repente aparece un brazo femenino que deposita su mano en esa misma mesa por la izquierda, luego ocurre otro tanto por la derecha, y así sucesivamente, hasta que se cambia el encuadre ampliando el plano y vemos que es porque está jugando con tres jovencitas. Cambio a otro plano con una gran puerta, que se abre de par en par. Un sirviente deja entrar a un personaje masculino, para desesperación del rey.
En la película también se mueven multitudes, pero no es ya Egipto lo que representan sus decorados, sino una Sevilla recreada en estudios ya no alemanes, sino hollywoodianos. Lubitsch ha ido a Estados Unidos para rodar con Mary Pickford, que con unas caídas de ojos de las que la hicieron célebre, es la cigarrera cantante… de la que se encapricha el rey.
El pueblo de Sevilla se mueve y agolpa en las algaradas como en los Caprichos de Goya, el vestuario (de Mitchell Leisen…) y el peinado del rey lo han sacado claramente de un retrato del pintor, y los palacios andaluces contienen cuadros célebres españoles.
Lubitsch, además de hacer desarrollar el cuento, piensa y ejecuta con mano maestra unas cuantas escenas cómicas, como es aquella en la que la destartalada familia de la cigarretera al completo decide acompañarla en la carroza que le ha fletado el rey, captando primeros planos de detalles (los pies que ascienden uno tras otro por el taburete hasta la carroza) o esa otra escena en la que se ve a Rosita (Mary Pickford), ya en una enorme sala del palacio, dando discretos y disimulados paseos ante la fuente de fruta que, a pieza por tramo, va cayendo.
Hay un problema con las copias que se encuentran en YouTube. Unas que van con Intertítulos traducidos al ruso, subtituladas en inglés o español están en muy mal estado, y de tanto en tanto se congelan. Pero otra muy bien restaurada y hasta con subtítulos en español, resulta que va a trompicones y presenta todo el cuadro -incluyendo subtítulos- muy cortada por arriba y por abajo…










 

No hay comentarios:

Publicar un comentario