viernes, 10 de julio de 2026

Ricardo y la pintura




Recuerdo haber leído un librito de memorias de Bulle Ogier en que creo decía que ella y su marido Barbet tenían una casa e iban a menudo a la Bretaña. Será así o no de esta manera, pero me imagino a Barbet y Ricardo Caballo viéndose por ahí, coincidiendo en largas y sustanciosas conversaciones y el primero diciéndole al segundo: “¡Esto hay que sacarlo en una película!”
Barbet Schroeder, a quien pudimos ver la última vez en la Filmoteca presentando su obra anterior (“El venerable W”, 2017), es ya mayor (nació el 26 de agosto de 1941), notamos que se movía temeroso, asegurando el tiro, con cierta dificultad, pero en 2023 se lanzó a rodar este “Ricardo y la pintura”, que hoy ha colgado Filmin en su plataforma y recomiendo a todos los que les atrae la pintura y la historia del arte aunque sólo sea un poquillo.
En la película vemos al pintor argentino (de origen, por cierto, valenciano) residente en Francia desplazarse a una gruta al pie de acantilados atlánticos para pintar unas tablas que luego ensambla a modo de un rompecabezas. Pero, sobre todo, le oímos explicar detalles sobre sus pintores predilectos (Caravaggio, Velázquez, Monet), sus lecturas, sus entornos vitales y su mismo recorrido como pintor, enseñándonos cuadros de sus diversas épocas.
También es curioso ver cómo se expresan y dibujan unos pocos alumnos, críos de una escuela que ha creado, totalmente gratuita. O ver a Ricardo tocando y valorando, ahora que varias películas han sacado a la palestra el tema, viejos y enormes robles.
Para mencionar más elementos de interés, hay en el film también un poco de metacine, pues vemos, sin tapujos, algo de la cocina interna, muy artesanal, del rodaje. Barbet aparece además como uno más y también explica algo, como lo hacen un par de antiguos conocidos del pintor, y va bien, porque no creo que pueda llegar a ser buena, llena de interés, una conversación en la que todo fluya en un único sentido.
Hecha la recomendación, solo una nota marginal adicional: al final de los títulos de crédito, Filmin señala que los subtítulos se han hecho gracias a la Generalitat de Catalunya. Es curioso, porque he visto la versión subtitulada en español, no en catalán. Y quizás podrían ahorrarse la mención, porque he pescado de tanto en tanto, cuando me fijaba en ellos, unos disparates impresionantes. La única explicación que le encuentro es que los ha hecho una máquina aún no muy cuarteada en este trabajo









 

No hay comentarios:

Publicar un comentario