Otra oportunidad perdida. Miro de averiguar si las diferentes plataformas a mi alcance han presentado algo apetitoso en mi ausencia, y no puedo pasar por alto “Los cines más bellos de Europa” (Axel Furhmann, 2026; en Arte). Pero no resisto apenas unos minutos sin llegar al hartazgo de sus vacías y repetitivas frases, incluso del empalagoso encadenado de unas imágenes que deberían haber resultado intrigantes y cautivadoras.
Me imagino qué habría hecho Manoel Oliveira (nos lo dio a entender en su “Oporto de mi infancia”, de 2001) o Víctor Érice (en cierta forma lo hizo en “La morte rouge”, en 2006) de haber recibido un encargo similar.
Da la impresión de ser la primera temporada de una serie, con cuatro episodios, que podría tener continuidad, pero mejor que no la tenga: son todos ellos intercambiables. ¡Que forma de quemar de golpe, en un plis plas, hasta hacerla aborrecer, una buena idea!




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