Como he estado mirando qué información tenía por casa sobre Manuel Gutiérrez Aragón, después de disfrutar con unas cuantas entrevistas que concedió a alguna de las revistas de la época, he dado con el libro de la entrevista aparecida en Editorial Fundamentos (una de las pocas que hasta bien entrados los 90 editaba libros de cine) que le hizo Augusto M. Torres y se editó en 1985.
Como el extraordinario narrador que es, todas estas entrevistas, en lo que tuvieron de fieles, se leen con regocijo y gran satisfacción.
En el libro habla, por ejemplo, de la tisis que le contagió una criada porque “como decía mi madre, yo era muy cariñoso con las muchachas y me besaban mucho”. Pero luego añade su reflexión posterior: “Ahora pienso que, a lo mejor, me besaba mucho adrede para contagiarme. Los tuberculosos son muy vengativos, como los vampiros quieren que todo el mundo se vuelva como ellos”.
Me ha hecho especial gracia, cuando le preguntan por su formación política previa a hacerse del PCE, que le saliera su pasión por Camus y especialmente su “El hombre rebelde”, que iba a leer a “La Universitaria”:
“Los bares de Argüelles eran muy visitados para tomar vinos. ‘La Universitaria’ no, porque era un bar de jubilados bastante solitario. Iba a tomarme un café con ‘El hombre rebelde’. Lo leía y lo releía, subrayaba y anotaba hasta convertirlo en una especie de libro miniado. Hasta que un día llegó Manolo Revuelta y me dijo: ‘Cómo huele a pis este café’. Desde aquel día me resultó imposible volver a ‘La Universitaria’. También dejé de leer a Camus. Lo asociaba a aquel bar y, seguramente, con el olor a pis.”

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