Filmin colgó ayer en su plataforma un mini-ciclo con cuatro películas del alemán de la DDR Konrad Wolf. De entre ellas escogí ver “Yo tenía 19 años” (1968), para ver si, aunque sólo fuera por similitud de títulos, recordaba las virtudes de la soviética “Tengo veinte años” (Marlon Khutsiev, 1964) y desde luego lo hace, aunque aproximándose más a su “Era el mes de mayo” (1970).
Un extenso paisaje que parece nevado, pero luego apreciamos que se trataba de niebla. Ningún sonido hasta que se oyen los reclamos de unos pájaros (yo creía que eran las golondrinas, que ya habían vuelto a la ventana de casa donde desde hace un tiempo mantienen su nido), que luego es superado por el ruido de un motor. En el siguiente plano, una mano pone un disco en un plato y lo hace sonar. Surge música clásica y, luego, propaganda en alemán, emitida gracias a un altavoz del camión en que se hallan, emitida a plena voz por dos jóvenes oficiales soviéticos, mientras por el río situado a sus pies baja en una balsa un ahorcado.
Las visicitudes del teniente Decker, uno de los que hemos visto, alemán huido a la URSS que ahora regresa con el avance del ejército rojo hacia Berlin los últimos días de la guerra, serán las que conformarán la película.
Un general le hace, sorprendentemente, comandante de la ciudad alemana recién conquistada, y bastan los picados sobre la plaza de esa ciudad que vemos para entender que estamos ante una película de una fuerza visual inaudita.
Una serie de trenzadas escenas del avance del camión nos irán mostrando los aspectos de juego (no dejan de ser unos críos) y otros dramáticos sin solución de continuidad que van afrontando.
No fue hasta bien entrada la película en su mitad que me dí cuenta de que la escena que estaba viendo era la misma del principio, y que todo lo pasado hasta entonces era un flashback. Pero no importa. Como no importa demasiado que nuestros protagonistas resulten de una bondad exquisita, siempre intentando evitar cualquier vertido de sangre, en contradicción con las historias del avance de tropas rojas que nos han llegado. Tanto las escenas del flashback como las que figuran del momento (también de 1945) muestran planos generales de impacto y otros más cercanos con una cámara inquieta deseosa de hacernos llegar todo, recordándonos lo bueno que era el cine del otro lado del telón de acero.
Siendo de la República Democrática Alemana y tratando de la derrota final del Reich, está claro por qué motivos la película no se había estrenado nunca en España. Pero es que además los soldados del Ejército Rojo cantan una canción en la que se habla de la batalla del Río Jarama…
Este viernes, pues, sí que hubo estrenos interesantes en Filmin. Hay que darle la razón a Jaume Ripoll cuando en un prólogo que ha grabado y emiten como trailer de las cuatro películas, reconoce que su plataforma sólo tiene sentido por, de tanto en tanto, ofrecer ver películas como ésta.










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