Hay un diálogo en la película,no bien recogido por los subtítulos, en el que un personaje se ríe de otro, diciendo que resulta histriónico. Ese mismo histrionismo de Vanesa Bruni-Tedeschi, heredado por su hija en la ficción y algún otro actor es una de las razones por las que se me ha indigestado “Duse” (“Eleonora Duse, la Divina”, Pietro Marcello, 2025), que no habiendo podido verla en cines tras su estreno, tenía reservada desde que la anunció Filmin, hasta que finalmente la ha colgado esta semana. Tenía muchas ganas de verla para saber qué había hecho Pietro Marcello mostrando un tiempo histórico tan intenso… y ridículo.
Pero tiene una escena, muy clásica en todo tipo de cine, incluido el hollywoodiano, que me ha dejado pegada la mirada y oído a la pantalla.
Figura ser en La Fenice, durante un ensayo, en el que el director no consigue meter en su papel a una joven actriz (creo que interpretada por Gaja Masciale), quien se queja de que debe hacer sus réplicas a una silla vacía, por ausencia de la diva, su madrastra en escena.
Pero la Duse acaba de llegar y la ha oído. La interroga y se acerca (paso de plano general a medio). El interrogatorio va haciéndose más íntimo y duro, llegando a un recital de primeros planos, en los que vamos notando cómo el personaje va entrando hasta hacerlo por completo en la joven actriz.
Momento en que hay un corte y vemos, ya el ambiente relajado después del duelo actoral, únicamente un plano general con unas figuras en el escenario, recortadas con los palcos del teatro de fondo.




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